domingo, 6 de noviembre de 2016

EDUARDO CICHY [19.489]


Eduardo Cichy

Nació en La Playosa (Córdoba), Argentina, pero reside en Villa María desde 1987. 
Vive en Villa María, Córdoba. Es poeta y narrador, actor de teatro y artesano. Entre libros de cuentos, novelas y diferentes poemarios es autor de una veintena de libros: “en el interior de cada uno existen huecos llenos de cosas por decir”. Para él la poesía es la herramienta esencial para buscar esos mensajes y la manera más pura para expresarlos.

"No está solo en la espesura"- como dice Whitman.  Su amplio sentido del humor lo vincula socialmente.  También su poesía que ha transitado por diferentes etapas y estilos.  La de hoy, es una poesía breve, segura, que testimonia su paso por un presente de artesanías y desafíos literarios. Artesano con las manos,  poeta con el corazón y el pensamiento.  


¡Mentira!
No fuiste un justiciero
 
fuiste un asesino.
 
Aún con borceguíes
y ropa verde
eras un perro violento
que mordía
sin provocación.
 
Hoy
después de tanto
no se acabó la rabia.
 
*


Algunas veces
deseamos volver
a las ansias de devorar
presentes
en la dentición primera.
 
A aquella sensación
que tuvimos
cuando fuimos apenas un esbozo
de las futuras mordeduras:
 
las de la bronca.
 

*


Desgarré tu cuero
tu carne
tus  entrañas.
 
Me bebí tu sangre
tu aire
tu esencia.
 
Me volví
monstruo insaciable
caníbal de vos y de mí.
 
Y fui cazador y presa
 
porque con tus colmillos
masticaste mis palabras.
 
de "Dientes"




Cada vez 
que hicimos el amor 
nos mentimos.

El amor ya 
estaba hecho.

Sólo lo ajamos 
y estropeamos un poco.

DE Comositodofueratanfácil, 2007




Sólo recuerdo 
que lloré 
y maldije.

Aquella noche 
envejecí.

DE Comositodofueratanfácil, 2007




Este poeta
contó las madrugadas
los desvelos
las plumas de chocolate
de una garganta aguda
o de un terreno baldío.

Contó hasta mil
hasta dos
dos ojos, dos orejas
hasta una boca
hasta cien
hasta tu sien
y hasta párpados.

Contó los días
y las auroras.

Se subió a las auroras
y amaneció torcido,
roto, ajado, solo y triste.

Le faltó contar con tu abrazo.

DE Algo posible, 2010




a los desaparecidos en la última dictadura en Argentina

No me alcanza el desagravio.
Me trepo a tus navajas 
con un aleteo de murciélago 
para traerte. 
Te desando la nuca fusilada 
la muerte muerta 
el salitre 
de tu sangre en pedazos. 
Te arranco el corazón 
y lo revivo.
Me entrego 
a la rapsodia de tu oficio 
te digo inocente 
hasta cansarme 
te rescato.

No me basta un clavo débil 
al que aferrarse. 
Tu ausencia de pájaro
no me alcanza.

DE A la izquierda de la coma, 2014




Ya me mataste una vez.
Por más clavos
que incrustes
en mis manos
no vas a conseguir
que al tercer día
                      resucite.




No te vi 
al lado del camino. 
No vi tu frío 
tu poco vestido 
tu hambre de gritos 
tu miseria.




No me juzgues egoísta

de tanto andar 
a contra viento 
me acostumbré 
a llevar los ojos cerrados.

De "El ojo izquierdo". Xión Ediciones.2013




Descuelgo palabras

Descuelgo palabras
              de una rama
que aún no ha fructificado.
Me siento a la sombra
de un libro desierto.
Hundo mis huesos
en la carne hecha madera
con sangre en el hacha
con hacha en las astillas
con astillas en las letras
con letras
              que no saben a nada

con nada.

De la antología "arreMolina. Siete Poetas".



Instante Previo

Cuando mis manos ya no tiemblen
y las voces no me hablen.
Cuando mis latidos torpes no tropiecen,
ni mis pájaros vuelen como ángeles.
Cuando ya no escriba más mi réquiem
y mi pecho solo suelte aire.
Cuando mi silbido se nuble
y, como torbellino, se inquiete mi sangre.
Cuando mis pies dormidos despierten
y mi camino brille como una idea que nace.
Cuando mi pasado no sueñe con mentiras
y el perfume no abandone a los rosales.
Cuando el atardecer se pose en mis pupilas
y su luz convierta al minuto, inacabable.
Cuando el llanto me invada los pañuelos
y su canto de lágrimas me desarme.
Cuando el límite de la vida sea estrecho
y la muerte, negramente, se me instale,
dame un poco de tu vapor de cielo
y dejame respirar el viento de tus labios, 
para que cuando tenga mis pulmones llenos,
pueda decir que te estoy tocando.






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