lunes, 9 de mayo de 2016

RODOLFO RAMÍREZ SOTO [18.663]


Rodolfo Ramírez Soto

(Bogotá, Colombia, 1973) Autor de Tintasangre (Casa de Poesía Silva – Funcreta Ediciones / Bogotá, 2003). Fundador de la experiencia literaria alternativa Los Impresentables. Director del Taller de Poesía Ciudad de Bogotá, adscrito a la Red Nacional de Escritura Creativa: RELATA, del Ministerio de Cultura de Colombia. Textos, reseñas y artículos suyos han sido publicados en revistas como: Golpe de Dados, Ulrika, Revista Casa de Poesía Silva y Puesto de Combate –en Colombia-; La Jornada Cultural –en México-; Nuevo Amanecer –en Nicaragua-; Sujeto Almado –en Venezuela-; El Amanecer –en los Estados Unidos-.



Tintasangre

"Tintasangre",Rodolfo Ramírez Soto Editado en Bogotá en abril del año 2003 por la Casa de Poesía Silva y la Fundación Creativa Taller, el poemario Tintasangre, del colombiano Rodolfo Ramírez Soto, fue saludado por su prologuista, la hoy desaparecida María Mercedes Carranza, como "el intento de una persona joven por encontrar sentidos o, tal vez es más exacto, de aceptar y asumir el sin-sentido de una sociedad degradada y donde la dignidad humana y la vida misma carecen de valor". Ramírez Soto dirige la revista literaria Taller de la Hoja, y es uno de los motores del taller Espergesia, del cual hemos hablado en Letralia anteriormente.


Sombra de fiesta

La silla no está en su lugar.
La mesa mantiene el desorden.
Un cigarro se consume
en los labios del cenicero.
Todo ha pasado.
Sólo queda el lugar
solo, muy solo.


En camino

Se ven a lo lejos
los pasos del que quiere escuchar.
Todo está dispuesto.
Todo lo espera.


Mutación

Se desgaja la vida
cae de tajo
y estalla ilímite
en el blancosilencio de la hoja.
Se transfigura deformada
en un charco de imágenes
de sombras.
Máscaras de otros.
Que son y no son
en la palabra hasta la palabra.



Tintasangre

"Hombre, árbol de imágenes"
O.P.

He matado a un hombre.
Un signo
que mancha con su tintasangre
mis sentidos.

Noé, probablemente,
no me tendrá en cuenta
para su próxima arca.



Génesis de gusanos

Busco los recuerdos
el lugar
los ojos
los amores
las amantes.
Todo aquello que fui
y que ya no está en la memoria
todo por lo que luché
todo lo que creí
todo, todo
lo estoy buscando todo
y todo lo tengo perdido
sólo quedan
cinco segundos para el cerebro
y un cuerpo que empieza a oler mal.



Eterno retorno eterno

Cuando nada queda
sólo resta
aferrarse a los sueños.
Y después de los sueños
nada.



La caída

Familia, nombre y religión
cubrieron mi nacimiento.
Pero la mano del mundo
alimentó mi hambre
y me enseñó el deseo
por lo desconocido.
Centro quise ser
libre
independiente.
En consecuencia
existo abandonado a mí mismo.



El conserje

Velo la entrada donde resuena el desgano. De la puerta entreabierta aprendo el monólogo de las bisagras. Barro fantasmas del zaguán, de la escalera barro el recuerdo. En un llavero cargo todas las palabras.
                                                                                      Nadie viene a escucharlas.



El jardinero

Cuido el terreno en el que los refugios se marchitan. 
Armo manojos de esquejes petrificados. 
Soy el responsable del tintineo de la vida pasando. 
En jarrones reúno el recuerdo
                    y me siento a escucharlo.



El caminante

Tengo el paso que doy y la esperanza del próximo. 
Lo demás es viento contra el cuerpo. 
Me distraigo peleando con lo invisible
                                                                                 y perdiendo.





Arlet descubre una invitación al misterio
donde yo no veo más que un espacio vacío.
Cuando ella canta le pido silencio
cuando corre le pido quietud.
Arlet siempre en medio de la vida
mientras yo apenas no más que ojo ciego:
mirándola sin entenderla,
viéndola correr sabiendo que no podré alcanzarla,
escuchándola cantar sin comprender palabra.
Ella con su ritmo en medio de la vida
yo salvando la caída enganchado a su mirada.
¿Qué le puedo enseñar que ella ya no intuya?
¿Qué le puedo dar que ella ya no tenga?
¿Dónde me puedo hacer para no estorbarla?
Volverse arruga es la condena del padre.
Para ella el haz de mi corazón
de Arlet son por derecho los nuevos buenos días
la esperanza… el bosque… y el sol.



*


La espera amenaza con volverse eternidad
la eternidad con repetirlo todo.
Todo es la palabra ida
la noche en medio del día,
los treinta y cuatro años rabiosos
todo la vida perdida.  
Con repetirlo todo amenaza la eternidad
con ser eternidad la espera mía.


*


El día es la botella vacía
(la botella llena es lo más parecido a la esperanza)
La vida es una mesa llena de días desocupados… derrotados
observada a la distancia por animales ebrios de destino.

El mundo es una taberna que no abre los domingos.

Publicado por Ojo en la tinta




Las horas pasan como botellas donde Cecilia.
Diluvio etílico. Soledades barruntadas en su rocola.
Ella sabe del dolor debajo de la risa de tanta garganta amontonada
sus ojos adivinan el fracaso embriagado en la madrugada.
De no ser tendera Cecilia sería santa,
madre putativa de los ebrios de la Candelaria.
Todas las historias anidan en sus oídos
todas las palabras son clientes de su tienda
todas las verdades se hacen alcohol sobre las mesas.
¡Ah! Si las paredes donde Ceci hablaran.
Tanto ausente. Tanto desencuentro contenido en ellas…
Pintadas están de todo lo que pudo ser y no fue
del tiempo que se pasa pegado a una botella.
Cecilia es el silencio de su tienda. Los ojos del local.

Sólo Cecilia sabe el destino de todo lo perdido.




“Esta es la lluvia
Que temen los muertos”
Iván Oñate

La vida se desgasta en las calles
tanto como las suelas de los zapatos.
Entre asfalto y con rastros de polvo
mi vida se confunde en una trama de calles y carreras.
No hay mucho de ella que valga contarse
y lo poco, se borra borrándome
cada vez que llueve en la ciudad.




Cada mañana la vida duele en el ojo.
Del revés del corazón se anida una esperanza rota…
sólo queda el cuerpo solo.
El día se enreda en las piernas de pies rabiosos
y las manos envenenan los dedos que sostienen el lápiz.
Me hundo entonces en la mañana
cara de trasnocho… camisa por fuera
manos en los bolsillos… cigarro en la boca.

Vivir un día más desencantado es otra forma de morir.




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