viernes, 3 de abril de 2015

JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ ORTEGA [15.385]


José María González Ortega

José María González Ortega (Ciudad Real, 1958) es un poeta, antólogo y crítico ciudarrealeño.

José María escribe poemas desde 1977. Dirigió el programa “Palabras al viento” (Radiocadena, 1979/81) y colaboró en grupos literarios y teatrales: Guadiana, Cálamo, Arlequín, Renfe y La Fragua, participando en tertulias, recitales, centenarios, homenajes, jornadas poéticas y representando obras de Antonio Martínez, García Lorca, etc., en Almagro (Corral de Comedias), Ciudad Real y provincia, Castilla-La Mancha y Madrid.

Tiene publicados los libros La voz de las raíces (volumen colectivo “Hacia la luz”, Ciudad Real, 1979), Testimonio del ansia (Colección Ojo de Pez, nº XLIV. Ciudad Real, 1998) y Hablar con el silencio (Ídem, nº LXXII. 2008). Seleccionó y coordinó la Antología Ciudad Real: Poesía Última (1983 y 1984 segunda edición, corregida y aumentada), que inauguró la Biblioteca de Autores Manchegos creada por la Diputación Provincial de Ciudad Real, y Detrás de las palabras (Postguerra y Transición en la Poesía de Ciudad Real) que publica en la Biblioteca Añil de la Editorial Almud en 2009 y que reúne a grandes voces poéticas vivas y representativas de los diferentes estilos cultivados por los autores de la provincia de Ciudad Real.
Ha sido incluido en varias antologías y colabora en el diario Lanza y revistas culturales.



A Celso Emilio Ferreiro, dormido en Celanova

Dedicado a ser Miño,
hechos alba tus labios
que cantaron con sangre
de las gaitas la soledad
ardiente de Galicia:
Tierra del hórreo,
rica en emigraciones,
con el pecho de verde
y de caballos y verdad
campesina; Celanova de lana,
de paz y leñadores, de pastos,
de pescadores con bruma
por los ojos, con sombras,
con la desesperanza
por los bombros desde el día
que nacen, nubes, que vienen
a morir, a hacer historia, grumos
dulces que ven morir las rosas
y los pájaros libres
donde las horas muestran
cicatrices de olvidos.

Niño eterno de bosques, de frescos  
aires, de arroyos y de musgos;
hombre de pan, palomo
allá en la altura; abierta  
a cada instante la luz
de tu palabra como de vino
hecha, de arcilla y primavera
y resplandores puros.
Niño de Celanova, poeta,
gallego, dormido en Celanova.










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