sábado, 11 de febrero de 2017

MARTA BRAIER [19.937]


MARTA BRAIER

Marta Braier nació el 19 de junio de 1947 en San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán, República Argentina, y reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es Profesora en Letras desde 1972, con la distinción Summa Cum Laude, por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán. Especializada en Creatividad y Crítica Literaria, coordina talleres de escritura. Entre 2003 y 2015 dirigió el Taller Literario para Jóvenes de la Biblioteca Nacional. Ha sido traducida al francés, catalán y portugués. Colaboró, entre otros, en el suplemento cultural del diario “Clarín” (1976-1987). Cuentos suyos fueron incluidos en el volumen colectivo “Sociedad de sueños” (1992), así como textos poéticos en las antologías “Poemas y relatos desde el Sur” (con prólogo de Aitana Alberti, en Barcelona, España, 2001) y “Antología de poesía argentina contemporánea. 18 poetas” (compilada por Cristina Madero, Mario Jorge Buchbinder y Daniel Calmels, Reflet de Lettres, de Francia, y Alción Editora, de Argentina, 2012). Dirigió en 1998 un ciclo de narrativa y poesía en “Liberarte / Bodega Cultural”. Poemarios publicados: “Gestos de minué” (Libros de Tierra Firme, 1999), “Ésta es la tierra, corazón” (Ediciones Último Reino, 2005) y “El río secreto” (Premio Único de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en Poesía Inédita, Bienio 2010-2011, Ediciones El Jardín de las Delicias, 2016).



POEMAS DEL LIBRO "GESTOS DE MINUÉ"

Mujer sentada

Pero sé que debo hablar de esa puerta,
en un hotel para turistas de la calle Cangallo.

Recuerdo con nitidez un finísimo rayo de sol
y las partículas del aire jugando con la luz.
( Ah el sencillo fulgor de una habitación en penumbras ).

Estoy sentada sobre un sucio cobertor.

El conserje me entregó la llave de la diecinueve
y miró con cara de nada
cuando le hablé de tiempo de sosiego.

Cerró la puerta y me dejó queriendo comprender.

( Los mosaicos hacían muecas con su geometría ).

Poco importa si por la calle pasa un hombre,
si hay una fábrica, un frigorífico o muchos árboles.
Pero, el aire. ¿Entra por los pulmones, sale o permanece?

¿Qué hago. Qué hago aquí,
en un cuadrado sórdido y ajeno?
Ajeno. Sórdido. Agujero del mundo, digo.

Sentada sobre un sucio cobertor.


Es más limpio y adorna, le dijeron

La herida del duelo
sale a pasear.
Ha decidido vestirse de rojo,
no soporta confundirse
con la muchedumbre

y se ha puesto a cantar
una ópera vieja
que le enseñara su abuela oh.

Ella quería tener un perro.
En la casa creyeron conveniente
una pecera:
-Es más limpio y adorna- le dijeron.

Pobre perdida piensa perradas
perradas oh.



Obsesión

Hay mucho por hacer:

azulejos blancos 
que brillen
al frote de un trapito.

Insiste el niño en la tarea.

Agua del deseo...

Pero el mundo
sigue despidiendo polvo

y más polvo. 



Naturaleza muerta con nísperos

La cabeza se inquieta en la almohada
para ver. Pero no.

La cabeza se inquieta en la almohada 
para ver. Y vuelve. Vuelve
la frutera de nísperos colmada: el esplendor.

Se inquieta la cabeza en la almohada
Para ver. Pero ni pájaros se ven:
_ está tan alto el cielo, aquí.



POEMAS DEL LIBRO "ESTA ES LA TIERRA, CORAZÓN" 


En llamas 

“ ¿ ... pero, cuándo vamos a despertar, Billy? ”(Aulicino) 

Sueño con cierto pudor
tomo siempre el mismo atajo
la misma calle oscura 

El venía en bicicleta
conversábamos

Hay un caballo muerto
detrás de la ventana
y un pianista 
que no deja de tocar

Uno esgrime razones
tristes redes

El pianista insiste con su melodía
y no deja de tocar furiosamente
no deja de tocar

Antes era fácil creer 
El venía en bicicleta
conversábamos


¿Te viste, voladora?

Ningún prejuicio más ridículo que el prejuicio de lo SUBLIME
Oliverio Girondo

¿te viste, voladora,
al acecho la mano
de adorado temblor

húmeda raíz
encendiendo tardes
de un tiempo ido?

¿Juego de naipes barajás?

Enternece tu afán
la alegría del aire,

ay, hija del pavor


Naturaleza muerta

La luz de la cocina
ha menguado esta mañana
En el centro de la mesa 
la dulce jarra. Sola 
con su justa medida 

pero si nos acercamos
un aire indefenso y tibio 
ronda

Esta jarra te sobrevive, papá,
con su simple manera 
de estar en el mundo

La manija en su lugar
Hueco que recibió tu mano.



La terraza

Anoche vino el sueño a herir
cuando ya poco sabemos
del agua clara irrenunciable

Subíamos a la terraza
a contemplar el mundo

Hoy ni alcanzo a verte

(los hombrecitos de Magritte
caen con sus paraguas
desde el lluvioso cielo)

un sol despiadado 
se pierde entre los árboles

Pero, vamos. Hay que andar la calle
y el empedrado irrita

Anoche vino el sueño a herir
Eso es todo: la sed 

apagándose apagándose



Nocturno Hindú

“...¿oyes?.Alguien llora por la maldad del mundo” 
Antonio

Alguien llora
mientras escribo este poema

No es el rumor del agua
ni el viento entre las hojas

una rama en el río a la deriva

y el poema pregunta y pregunta
la dulce lámpara encendida

pero sé de la luz que se apaga

Alguien llora 
y nada deja de suceder

una rama en el río a la deriva 



Oh, Carol

sopla el día con todo su furor
cuando mirar la hierba es 
mirar la hierba

¿ Qué nos llora? Cae por los costados
aquel galeón del sueño

De añicos esta traza:
tarde o temprano
se acaba por entender

que no hay tren de regreso

deja que la lluvia te moje la cara, baby 

El título está tomado de una canción de Neil Sedaka (década 60-70)


Las cosas

“Las cosas están limpias, ordenadas”
Drummond de Andrade 

“Las cosas están limpias, ordenadas”
- dice Drummond-.” Hay una luz encendida” 

Pero algo huele a peste
en la selecta biblioteca

Cirugía mayor
-reclaman los de blanco
(Serio el facultativo)

“Las cosas están limpias, ordenadas”
-dice Drummond- . “Hay una luz encendida”

Ave María Purísima
-claman las religiosas

Y el mal olor
entra por la puerta entreabierta

un animal informe 
ha ganado la calle

(Argentina,diciembre 2001)



La carcoma

en la madrugada
sube por las calles
un lied de Schubert

        sube      baja     gime

es Ella otra vez
                        Canta
  
entre cartones canta
en una lengua extraña

       y corre baba, ¿oís?

un himno grotesco
     mece la ciudad.
                        

C´est  si  bon

     El piano
dejaba oír suaves notas
y la casa latía

Era  cierta la tarde
en la ventana

      Ahora
todo es precario, leve, azaroso
bellamente humano

     Acaso
el peso de mi cuerpo
sea la única certeza

Ésta es la tierra, corazón:
                           hebras de luz
un acorde sencillo.




Poemas de “El río secreto”


Es la llegada de los panaderos del aire

la abuela dice que hay que pedir un deseo y soplar fuerte
para que el deseo se cumpla

ella pide:      ahí va


                                                                         (el deseo)

                        
*

Algo se gesta en la sala de espera     algo que flota sobre los
cuerpos y las cosas y el aire del verano es aún más denso

las voces han ido apagándose entre las mujeres y la tarde se hace
pesada y cómplice

nadie se mira      hay ojos estacionados en un punto y un sabor
amargo en las bocas

gatos hambrientos     las mujeres dejan soltar una mueca hostil
y melancólica
                                                                      
                                         
*

El techo del comedor de lujo gotea

Antonia ha puesto un balde y el padre ha subido a la terraza
para encontrar el origen

qué origen      no hay origen     hay un agua que corre y no cesa

las gotas son cada vez más anchas y la casa hace música de
goterones

el balde en el centro como un dios indiferente

                                                          (con música de Cage)

                                                   




-

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada