lunes, 21 de enero de 2013

GUILLERMO BALBONA [9022]





Guillermo Balbona Arauna (Bilbao, 20-VI-1962) es -así se define él mismo- periodista de profesión y poeta de convicción. Escribe poesía desde los primeros años de adolescencia y es autor de más de una decena de poemarios. 
   En 1987 obtuvo el segundo premio del certamen de Poesía del Mar  "Jesús Cancio" por su obra Azules disturbios, playas blancas. 
   En 1988 fue finalista del Premio Nervión, convocado por la Sociedad "El Sitio" de Bilbao. 
   En 1991 logra el primer accésit de la XI edición del Premio José Hierro, convocado por el Ayuntamiento de Santander. Tres años después repite premio en el mismo certamen. 
   Ha publicado en la colección La Sirena del Pisueña el poemario El abandono está lleno de rosas (1994) y una muestra significativa de su obra fue incluida en Mar de fondo (Antología de poesía última en Cantabria) en 1996. 



  

 No hay vidas livianas. 
 Todas son difíciles de llevar. 
             Cristina Peri Rossi


PESADO BULTO 
ajeno, 
museo de esfuerzos inútiles. 
Sostiene la realidad 
que las perspectivas 
son sólo inventos, espejismos acaso, 
viejos cuentos, rescoldos de hoguera.
Es verdad, no hay vidas livianas 
aunque, a veces, 
creas levitar temprano 
entre sueños afilados 
y las pequeñas cosas 
esas que antes ignorabas 
sean ahora 
monumentales cercanías 
reconocibles territorios 
fáciles de llevar. 
  




AL MARGEN DE LA HISTORIA 
escuchas el órgano 
de esos fantasmas de la ópera 
que habitan 
en las profundidades del mundo.

Tienes treinta años 
y eres milenario. 
Los perseguidores de la vida 
hacen cola 
en los supermercados sentimentales 
-cuarto kilo de corazón 
doscientos gramos de desidia...- 
No, no hay vidas livianas 
sino un pesado bulto 
un museo de esfuerzos inútiles 
donde el mundo 
exhibe tu cansancio ancestral. 
  
  


FUI TESTIGO 
de un beso oculto. 
No era de lengua 
ni tan siquiera de labios 
fue despacio y telúrico 
primario 
El amor a tientas 
es más amor.

Una boca está 
para ser transgredida 
tras las palabras.

De un beso oculto, 
por ejemplo, 
quedan siempre cenizas 
donde se descifra el mundo.

Besos, alfabetos, 
abecedarios inciertos, no obstante, 
al pronunciarte. 
  
  


ME QUEMASTE POR DENTRO 
después de que mi pupila 
se cansara de mostrarte el mundo. 
En las esquinas por aquel entonces 
publicitaban un ángel nuevo, 
familiar, cotidiano, 
para escarnio de aprendices ciudadanos intensivos. 
Se trataba de 
que todo fuera incendio: 
el subrayado de los contornos 
la silueta del futuro 
de los fetiches, incluso 
su espontánea superstición.

Las llamas, entonces, 
llegaron tan alto 
que las ciudades 
semejaban dragones 
como en esos cuentos 
de valientes idiotas 
y regiones de temibles monarcas.

Poder y fuego. 
Elemental querencia del miedo 
piedra última 
donde esculpir los silencios.

Arde lo ajeno 
mientras buscas 
esos bosques íntimos 
sin temores ni espejos 
ni tan siquiera paraísos 
ese rostro de humo 
con calor de hoguera 
donde rastrear el incendio mayor 
de las palabras certeras. 
  
  




AHORA QUE TU CUERPO ES YA NOTICIA 
conviertes en titulares tus pezones 
y en calumnias tu pubis 
con el que opinas sobre mi pene. 
A juzgar por el sensacionalismo 
de los tamaños 
necesitaré consultar 
más fuentes fidedignas 
que el flujo de tu sexo 
y fiarme menos 
de esos convulsos anuncios 
con los que 
te sueñas de cuerpo entero.

Como síntesis incluso, 
no estaría de más 
algún adjetivo fugaz 
haciéndose el espermatozoide 
contando los cromosomas 
hurgando en el poderoso 
influjo de la sangre.

Ahora que tu cuerpo es ya noticia 
vigilo la veracidad 
de tus labios menores 
y recurro al vacilante orgasmo 
para engañar a todos esos nombres 
que pronuncias en alto cuando callas:

Masculino, singular 
gramática parda 
sexo, saxo, seso 
impúdica definición 
esperma revelador 
como última sílaba imprecisa 
exceso de palabras, 
al cabo, un cuerpo inerte que te sostiene 
¡Y cuánto placer en el engaño! 
  
  




CONTRA LAS APARIENCIAS 
tristeza como un don 
acuerdo tácito con la vida 
enajenada y tan absorta. 
Contra las apariencias 
ese lado oscuro 
donde lo femenino 
se vuelve de espaldas 
y es un corte de mangas 
y una fuga, y una huida 
adiós, adiós... 
Contra las apariencias nada mejor 
que remar a contracorriente 
y afrontar la ciaboga con tacto 
tras espiar a los verdugos de la marea. 
Contra las apariencias 
todas las pesadillas venideras 
bienvenidas, miriadas, bienvenidas 
invitando a descifrar 
cómo nuestros mayores 
asesinaron la vulgaridad. 
  
  





Y EN LA DEJADEZ 
con que hueles el incienso 
de toda solemnidad 
encuentras un quicio 
para espiar al mundo.

A veces  no tienes por qué preocuparte 
notas el humo que nace de la manos 
y una multitud de sueños 
acude con el roce. 
Hay, por contra, quien se frota 
las manos y obtiene hogueras silentes 
para consumir los incendios. 
otros aunque despacio, 
aunque ya no se lleve el ritmo 
se miran huecos 
y siguen caminos 
con los que tentar el futuro.

En la representación de las cosas pequeñas 
tiemblan los reposos del corazón.

No más oficios 
la telúrica misión 
que te marcaste ha concluido.

Ya sólo queda tiempo 
para medirte las manos 
y reconocer la edad que 
te asombra. 
  
  


FUE LLEGAR HASTA TU OMBLIGO 
y cerciorarme 
de no saber cómo crece la hierba 
con los fríos silencios 
y la disposición incorrecta 
de un último deseo.

Tanta, tanta estúpida matemática 
como el no poder contar 
cuántas gotas son necesarias 
para nominar la humedad 
o esas leyes justas 
que te provocan adheridas noches sin sueño.

Aunque todo sea 
una enfermiza renuncia 
a llegar a tu pecho 
sin duda confundo 
el paralelismo de los senos 
con el discurso excesivo 
de esa extraña pérdida

Amores y dolores, 
en secreto 
y la ternura administrada... 
con lo fácil que es ningunear 
el injustificado sentimiento ignorante. 
En tu cuello 
un espejismo de conocimiento. 
  
  




EN OCASIONES ERES TAN SOLO UN NUMERO 
23, por ejemplo, 
desde aquella mordedura de marzo 
retirada de un sueño. 
O el 7 
con el que apostaste 
en las tómbolas 
de una feria inesperada 
quizás, el cuatro 
terminación de una suerte 
que nunca tuviste.

Numeración, Reclamo 
Azar buscado

En ocasiones eres tan sólo un número 
en el vértice amanerado 
de los destinos cruzados. 
  
  




ME PREGUNTARAS 
cómo investigué su sonrisa 
o en el colmo del ingenio 
cuántos metros recorrí hasta besarla

Aún quedan respuestas huérfanas 
que invernan 
en los silencios 
como esos ingrávidos monosílabos 
e inevitables paradas 
hasta la última de las ternuras. 
  
  




LO IMPORTANTE 
no es el equilibrio 
de los que salvan el mundo 
sino el inseguro acertijo 
con el que resuelvo 
mi desprecio por su 
elogio de la estupidez.

Con idéntica pasión 
certifico el tacto 
de la geografía más ajena 
y descreo poco a poco 
las distancias 
y la velocidad de la vida.

El único poder 
es hacer de tu nombre 
una nueva historia. 
  
  


PROCEDÍA SABER 
el número de reglas establecidas 
para alcanzar tu nombre 
o cuántos  saber estar 
merecían agradecidos 
los métodos nemotécnicos. 
Restringido todo 
menos la cuadratura del dolor 
cabía, quizás, hallar el secreto arquitectónico 
de la piel endurecida.

Ese edificio 
consumido fuera de las derrotas 
donde inauguras el mundo 
y se incorpora la espera. 
  
  




ARMARIOS QUE GUARDAN EL NEGRO 
violentos veranos de un calor 
que no quisiste tuyo 
y ese suspiro anticipado a todo 
que te hacía más riguroso 
que el secreto no revelado. 
Cuestión de temores, dijiste, 
idéntico embargo 
con el que la vida aplaza 
sus señas de identidad. 
No miraste adentro 
y ahora posas tu mano sobre las puertas 
o persigues el rastro 
mientras tu perfume te delata. 
Incógnita sublime 
la del hallazgo 
que desvele 
ese afán innombrable 
con el que despides tu desnudo.

Amar 
es añorar un color 
que afirme 
la elegante huida 
de un corazón negado. 
  
  




ALEGORÍA DEL INVIERNO Y DEL AMOR. 
De un cuadro perdido en el Louvre 
soñaste con esas noches 
que sólo se acaban cuando 
lo decides con una sonrisa desmayada. 
Lo tuyo es falta de conciencia 
residencia de un animal herido 
vodka literario 
y nostalgia de futuras 
paradas sentimentales.

Sabes que harás el amor con Londres 
porque también las ciudades 
son vaginas esperantes 
úteros deseados 
en los que viajar 
es adoptar el sonido 
de un saxo reconocible 
ahora que el siglo se desvanece y pones rostro futurista 
y abrazas con tecnología punta 
hecho todo un chico XXI. 
Por ello, más que nunca, 
reclamas alegorías de invierno 
con esas góticas tardes 
de soledad y utopía 
en las que los sueños siempre se refieren 
a paisajes que no son tuyos.

Tal vez amar 
sea tan solo esa pintura 
amarrada al cielo 
donde yaces 
reconciliado con el ayer 
cansado por un último gesto 
que te honra 
mientras una enfermera 
toma el pulso a los hombres 
que nunca fuiste. 
  
  




COMO UN NAUFRAGIO HACIA DENTRO 
desbocado caballo de agua 
que te hiere la frente 
y humedece la noche. 
Eran cientos los nombres 
hacia dentro 
hundidos, desgarrados, desnudos 
como si la muerte 
fuese alguna vez digna 
compañera, 
paréntesis sincero, playa 
estatal hacia adentro...

Como un naufragio 
discurre la travesía 
del tiempo aquel, siempre perdido, 
que asoma inerte 
azotando la voluntariosa fuga 
de los oscuros desmayos 
sin apenas recuerdo 
y laberintos aferrándose 
a la palidez extrema del cielo 
hacia dentro, como ese naufragio cotidiano 
en el que resuelves 
las tablas del siniestro vital 
los restos del naufragio 
en apenas un monosílabo y 
cuatro o cinco palabras que no cupieron en la botella.

Muerte disipada en otra muerte... 
hacia adentro de ese territorio 
sin más cartografía que el silencio. 
  
  





VIRTUAL DESESPERACIÓN 
la del golpe furtivo 
y el deseo atónito 
que aún nos deja 
trampas, zanjas 
extraños desnudos 
con la memoria postrada 
como uno de esos peces 
al fin ausentes de marea 
tomados por locos 
mientras el dulce engaño 
apenas permite 
el paso marcial de la evocación.

Recordar 
o esa imbécil 
disipación con que eludes 
el oficio de vivir. 
  
  




CUANDO SOLO ERES LA MITAD DE TI MISMA 
busco el doble del mundo para apoyarme dormido 
en los alféizares de las ventanas desde donde encontrarte 
No, no es que te vayas 
pero tengo la sensación 
de que estás jugando conmigo 
que has dicho muy rápido amor 
así, sí, como quitándotelo de encima 
como ese peso nada liviano que has encargado 
se disolviera en un trastero, en una góndola que atraviesa la inundación] 
de esa Venecia que no conocimos. 
Dime, dime si eso es ser romántico o 
acaso que son más importantes 
los breves recuerdos que nos hicieron trascendentes frente al mundo.]

Insolente paréntesis te vas en mitad 
para hallarte, más tarde, 
no entera, ni doble, ni primera, 
sino marejada lacerante 
que me asoma la bandera roja 
hoy prohibido bañarse en tu orilla 
a la vez que sangras lágrimas 
de olvido y chantajes emocionales 
que susurran verdades a medias 
mentiras verdaderas y cadáveres 
esos muertos que fuimos 
cuando no nos mostramos las cartas 
singulares, terribles, cartas sin sobre 
con los nombres desnudos y los sellos huérfanos 
humedecidos por un viaje callado. 
Reproches, fugas, lenguajes 
del incivilizado amor que prometimos inventar. 
Ahora la otra mitad de ti 
suele dárselas de fantasma y se anuncia 
cada noche sin cadenas, arrastrando mi otra mitad 
desgarrada del olvido. 
  
  




   Aquella caracola me puso en el oído 
 Todo el escándalo del mar. 
             Mario Benedetti

TODO EL ESCÁNDALO DEL MAR 
me convierte en cronista amarillo 
al contar las cosas de la nostalgia, 
al medir los horizontes, 
al añorar el futuro que ya viví 
en resto de arena convertido.

El fugaz comportamiento del equívoco 
no da derecho a escuchar la pleamar 
ni a vencer al discurso soberano del poder 
que nos secuestra la vida 
embargadas las pequeñas cosas 
y expoliado el último de los hombres buenos. 
Esta muy bien ese detenimiento en saber 
qué es la nostalgia 
ese abstracto, absorto, seductor 
canto de sirenas que te enamoran despacio 
y de este modo, como que te vuelves tonto 
y ya no sabes de tu derredor 
o que te hablan de la vida y 
pones cara de saberlo todo. 
Agradecido por la madre naturaleza 
encuentras excusa en la roca 
y complicidad en las horas de la marea. 
Llegará, lo sabes, ese momento 
en que alguien te recuerde que no mereces 
el escándalo del mar 
y la más sincera de las compasiones 
para perdonar esa inmensidad 
que alumbra tu frágil 
conocimiento de la vida. 
  
  


TRILOGÍA DEL PENSAMIENTO 
una fugaz diatriba o la hipotenusa de dos inviernos 
arriba el ruido, 
en el medio, la velocidad 
abajo, quizás, la furia 
una engañosa geografía 
de hombres hechos y derechos 
pero tú que de homínido 
sólo tienes esa monada de creerte evolucionado 
miras al cielo y 
arriba, sólo escuchas al viento 
en el medio, huyes despacio 
abajo, quizás, ensordeces los gritos. 
En la trilogía del pensamiento 
persigues una juiciosa locura 
que permita deducir 
el problema relativo de lo absoluto, 
sí hombre, ya sabes, 
cómo hacerse viejo 
sin perder la región de los augurios 
la frontera de los nuevos tiempos 
el fértil equilibrio entre la madrugada que conocimos 
y ese estado de las cosas 
con respuestas hermosamente intangibles.







   

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