miércoles, 2 de abril de 2014

JOSÉ ALEJANDRO PEÑA [11.427]


José Alejandro Peña 

Es un poeta dominicano.
Nació el 9 de julio de 1964 en Santo Domingo (República Dominicana), y desde 1995 reside en los Estados Unidos, donde actualmente dirije la revista bilingüe de poesía (y editorial) El Salvaje Refinado, que él mismo fundó. También es fundador de Obsidiana Press, una editorial alternativa que publica a escritores hispanos.

En 1986 ganó el Premio Nacional de Poesía de la República Dominicana, con su libro El Soñado Desquite (Colección Orfeo, Biblioteca Nacional), que se convirtió en una consigna para los jóvenes poetas de su país. En 1989 escribió Pasar de Sombra, que es considerado su libro más representativo junto con su primer libro "Iniciación final", publicado en Santo Domingo en 1984.

Tras esto, publicó los poemarios: Iniciación final (1984), Pasar de sombra (1989), Estoy frente a ti, niña terrible (1994), Blasfemias de la flauta (edición bilingüe de Essential Icon Press, Nebraska, 1999), Tomorrow, the Paradise (versión inglesa, XLibris Corporation, Pennsylvania, 2001), Mañana, el Paraíso (Ediciones El Salvaje Refinado, Estados Unidos, 2002), El fantasma de Broadway Street y otros poemas (Ediciones El Salvaje Refinado, Estados Unidos, 2003), La vigilia de todas las islas (2004), y Suicidio en el país de las magnolias (2008).

Se le ha vinculado a los más grandes poetas universales a raíz de la publicación de su libro "Suicidio en el país de las magnolias", un libro en el que su lenguaje se ensancha y define desde varios puntos vitalicios que dan forma a una poesía de corte existencialista, con demarcación barroca, hermética o surrealista. Sin embargo el mismo autor ha dicho que su poesía "participa de una tradición elementalmente expresiva, donde lo que importa es el juego de la imaginación, y no otra cosa." También ha dicho que "la vida es lo que me interesa. En cada poema me interesa expresar la vida, extender cada instante de la vida, por lo menos diez o veinte siglos".

Ha traducido poemas de Wallace Stevens, Mark Strand, Ives Bonnefoy, Emily Dickinson, Allen Ginsberg y otros.

Pertenece a la llamada Generación de los 80 en su país. Se dice que su estilo es limpio y profundo, con asombrosa imaginación, y tono íntimo. Pese a su aceptación entre la juventud y los intelectuales, ha sido el poeta más censurado de todos los tiempos por los pequeños clanes y grupos de poder del Estado en la República Dominicana.
Como pintor, ha realizado numerosas exposiciones colectivas tanto en la República Dominicana como en el extranjero.

Actualmente está dedicado a la cinematografía. Ha realizado dos películas "Daydreamer" (2010) y "The man with a black hat" (2010).

Blasfemias de la flauta (edición bilingüe de Essential Icon Press, Nebraska, 1999), Tomorrow, the Paradise (versión inglesa, XLibris Corporation, Pennsylvania, 2001), Mañana, el Paraíso (Ediciones El Salvaje Refinado, Estados Unidos, 2002), El fantasma de Broadway Street y otros poemas (Ediciones El Salvaje Refinado, Estados Unidos, 2003), La vigilia de todas las islas (2004), y Suicidio en el país de las magnolias (2008).





DILACIÓN

En un ojo de caballo se quemaban mis nervios.
En un latir de estatua iba la noche sola
el mar se había dormido en su nido de algas
y tú poesía flauta ebria de mis furias nacientes
remolino y muralla
cielo y sombra por la voz manando
torrente dilatado
fija proclama de abandono y rechazo
¿dónde
en qué silueta de árbol se esfumaron
la verdad
el misterio
la alegría...
las aves que se juntan para morir un poco
bajo la luz del polvo de tus huellas?






SUMA DEL ECO

Por la quebrada muralla del
murmullo y la suma del eco
de la flor blanca
por la luz en zozobra y el desliz
de la causa olvidada
por el retraimiento de la palabra “soplo”
se ha desligado el hielo de su fiero
ademán púrpura.

El que sólo se posee a sí mismo
al desierto sin cactus llama “reino”
y es la luna su amparo
y el cielo su pisada.







EL BUSCADOR DE TESOROS

¿Eres tú el buscador de tesoros que duerme
en la espiral de una angustia que se olvida
en la noche?
No, le digo. Soy un grano de sol partido por la ola.
Y se arrincona en el ángulo del codo la nostalgia
o la lluvia.
¿Qué es eso que se adhiere al aire como una
flor de polvo?
¿Qué es el hombre sino una constancia sucesiva
de la nada que vierte y que lo vierte,
sustituto de su propio caminar?
Tú, que buscas en ti mismo,
¿qué ves? ¿qué has encontrado en ti
más duradero que tu propio vacío?
Huye de todo lugar, busca refugio
en la intemperie más abierta,
en la distancia impensada,
allí donde una palabra se renueva,
donde se forja tu camino,
donde todo regreso es nirvana.






POETIC ART

Las palabras no tienen sino un desgarramiento voluminoso,
un mustio jardín de horas y de orejas recomidas por el musgo,
el poema no se escribe sino con sangre
y la sangre es un olvido tenue de la lluvia.
Los lugares se arrastran por el viento.
El poema tenido como un espejismo, brilla
o quema sin sentido. Se tachan, se rehacen
las partes inhallables.
Las palabras olvidan lo que dicen,
su único pasado es el silencio.
Sólo falta que yo también me olvide
o me recuerde, que todos recordemos
las cosas que no estaban.







PULSO Y MEDIDA

La lluvia hace girar la sed: es un molino.
Se distancia la muerte inundada de pájaros.
El fuego es todavía muy niño para extinguirse.
El aire cuelga de las dos menos alba
como una estatua que olvida su peinado
en lo frío del suelo
en lo duro del pulso al dibujar las sombras
que me forjan la lluvia
o la ventana que huye aterrada
por todo el bosque
como si alguna voz lanzara sus cristales al vacío
y sólo se tuviera como propio
la ciudad con su torre de clavos y guirnaldas
o el cordón de un zapato y la conciencia.







POR UNA ANGUSTIA BREVE

Por una breve angustia de ola o de violín
se pierde la ciudad bajo los sueños
y se pierden los sueños bajo la
tierra muerta.
¿Qué sino el viento esparce el frío de las piedras y la sed del Viajero?
¿Qué desnudez revestirá mi cuerpo?
Hay un temblor quemado entre las ramas tiernas
cortando en dos el cuerpo de un caballo débil
fluvial como las matemáticas
sonoro
y desatento.






CIUDADELA DEL NÁUFRAGO

Ya no serían para siempre blancas las
nubes que despinta El Greco
en los chalecos viudos
que van cruzando ahora
la verdinegra ciudadela del náufrago
pero hay demasiadas huellas digitales
en tus cabellos
y pegotes de baba en tu cuello mordido
desde lejos.
Mis sueños no serían para siempre
nubes guardadas en los barcos piratas
que arrancamos de las alas de los cuervos
reambulantes
si no fuera porque ha ido de afuera
hacia dentro lo insoñable del mundo
y dos o tres palabras afiladas
y fijas
y de nadie.
Combatir es soñar, soñar lo muerto,
y la escalera aciaga y caprichosa
y el lagarto que asoma desde la ranura
con su mirada mariguanera
soporífica
y materna.

   





EPITAFIO EN LA ESCALERA

Yo reí para espantar la muerte... para espantar aquello inexplicable
oh palabras palabras tan pensadas tan sentidas tan en trance
sin vendajes ni duelo ni corona
os di la luz la vastedad el pulso el zigzagueo el trueno...

Yo reí para espantar el miedo
para espantar el miedo de reír: reí
reí en medio de las fiestas con esa risa rudimentaria
y bonachona con que ríen los aparatos de moler encías
y cabellos y dientes y pupilas...

Oh las lóbregas las cáusticas las horripilantes las
incisivas lágrimas sedosas filosas fornicantes
oh las instantáneas las raspadas las quiméricas
las que zumban las que danzan las sinceras
las purificadas al azar con pétalos de orquídeas
y baba desertora...
Mi risa tan desértica y tan niña que picoteaban con odio
mis amigos...

¿Qué mal os hice con reír qué mal os hice?
Decid al viento que yo me iré temprano
con mis cuatro palabras lúcidas perplejas desiguales
y mis bolsillos rotos y mi risa en pedazos y mi voz en pedazos
y la vida...








EL ORDEN EXCESIVO 

                                 A Eloy Alberto Tejera


Ordena tus imágenes y símbolos
con un gesto de euforia o de indulgencia,
intercambia densidad y volumen,
fija tus ritmos en la vaguedad del silencio,
otorga a cada signo un espacio de acción,
de retirada.

Embriágate de vez en cuando cada día,
haz que tu desencanto duela más a los demás,
exagera, ve siempre al extremo de tu verdad
gloriosa.

Sé desmedido siquiera en tus modos
de elevación: aférrate al vacío como
el cóndor que nace.






La búsqueda 

Una ventana para jamás huir 
del infortunio y del miedo, 
una cima que nos arroje del insomnio, 
un rostro que proporcione la dicha, 
la distancia, el olvido de las máscaras; 
un manantial o una tumba 
que nos obligue a soñar. 
Yo busco en lo alto de mí mismo 
mi corona de vértigos.






Oda al suicida 

Negros párpados podridos en el agua. 

El sol bebe la mancha del ojo 
del ahogado. 

Revienta en el cuchillo 
el corazón del mundo. 

Mi pensada estatura siente asco 
de mí. 

Presiento que mi sombra abandona 
su esqueleto, 
que en mis oscuros huesos escriben 
con angustia los gusanos. 

Mi silencio clava las unas en el cuello 
y en el aire se queda hasta ser luz




No hay comentarios:

Publicar un comentario