lunes, 17 de junio de 2013

NORBERTO CODINA [10.091]


Norberto Codina. Poeta y editor. Es director de La Gaceta de Cuba, publicación de la Editorial Arte y Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Es miembro del Consejo Nacional de esta institución.
Nació en Caracas, Venezuela, en 1951. Reside en Cuba desde 1959.

Norberto Codina y Nicolás Guillén

Corría el año 1969 y el actual director de La Gaceta de Cuba tenía 17 años de edad y estudiaba bachillerato, hacía sus pininos de escritor y se "atrevió" a enviar un libro de cuentos al concurso David para creadores nóveles. No ganó el premio y cuando fue a la Unión de Escritores a recoger su manuscrito, pidió, instado por el condiscípulo que lo acompañaba, ver a Nicolás Guillén.

La recepcionista los anunció como dos jóvenes escritores que deseaban conversar con el poeta y presidente de la institución. El gran poeta les abrió las puertas de su despacho, ordenó que sirvieran café y durante una hora se enfrascaron en un diálogo signado por la soberbia propia de los adolescentes y la soberbia propia de Nicolás que les daría una lección magistral cuando les recomendó que para ser escritores debían primero dominar el idioma, la gramática, la métrica y olvidarse de todo eso una vez que lo lograran.

Tanto Norberto como su condiscípulo vestían de manera tan desarrapada como podía hacerlo cualquier estudiante y que durante el encuentro su posición fue una mezcla de admiración por el poeta y de desfachatez. Además, la paciencia de Guillén en todo momento alternó de igual a igual con sus jóvenes interlocutores. Muchas veces volverían a verse a partir de 1971, pero nunca repitió un encuentro con Nicolás de tanta transparencia y evocación como aquel de 1969. Codina junto con Nicolás Guillén es el autor de la antología "Donde nacen las aguas"; un libro de casi 600 páginas en las que es posible encontrar, dice el crítico Guillermo Rodríguez Rivera, al mejor Guillén, y que es, al mismo tiempo, una antología distinta.

Escritor y editor

Ha sido jurado en diferentes premios y eventos, entre ellos el Premio Casa de las Américas. Es miembro de Latin American Studies Associaton.

Viajes

Ha visitado varios países, entre los que se encuentran Angola, Rusia, Ucrania, España y Venezuela. Representante de Cuba en Jornadas Culturales en Andalucía, Canarias, Asturias y Galicia (España).

Publicaciones

A este tiempo llamarán antiguo (1975)
Un poema de amor según datos demográficos (1976)
Provincia de la Habana (1979 y 1986)
Poesía Joven Cubana (1979)
Árbol de la vida (1985)
Los ruidos humanos (1986)
Lugares comunes (1987)
Poesía V (1988)
Los ríos de la mañana (1995)
Material de lectura de Raúl Hernández Novás (1996)
Donde nacen las aguas, Poesía cubana del siglo XX (2002)
Cuaderno de travesía (2003)
En el reino de Escuque (2006)

Reconocimientos

Premio David de Poesía (1975)
Premio Julián del Casal de la UNEAC (mención (1976 y 1983))
Premio Poesía de Amor de Varadero (1982)
Premio de la Ciudad de La Habana (mención (1986))
Premio de la Crítica (finalista (1987))
Distinción por la Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba (1996)
Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro (2002)





Como escribiera el clásico…

La historia
no es más que la entonación diversa
de algunas metáforas.
¿O es la rebeldía contra el déspota
que administra la absolución?
La rebeldía contra
los que tienen el lujo y la soberbia de las respuestas.
Tomamos partido por el bando de los tísicos,
los surrealistas, Belcebú,
la quebradura del tiempo.
La división natural entre el que responde
y el que interroga
ese deslinde que se interpone
como animal mutante
entre el espacio del discovery y la tierra brumosa
reptando hasta lo desconocido
como el junquillo en la hoguera.
Incómodo, insurrecto, tonto, maniático de Rimbaud
y Pessoa
por el sagrado desorden del espíritu.
En esa paráfrasis que se descompone
donde lo prohibido es lo divino.
La palabra
diamante en la lengua
se convierte en universo, Biblia, Corán, Caja
de Pandora, intervención poética
resquicios y puentes, laberintos,
socorrido desarraigo del silencio y la diáspora.
Y la historia es, como la poesía,
ante todo incertidumbre.





De vísperas, + hambruna, soliloquio

Soy como un antiguo escriba insepulto
mísero sujeto para la curiosidad de los científicos
sin herencia ni sueño donde el azar se cruza
con el cadáver de su rey.
Y no le reconocen aquella última estancia
con el rencor, el celo, la lujuria
las únicas propiedades que no pudieron quitarle
en la resplandeciente naturaleza del río.
Iluminados quedaron los dibujos
de muchachas-sílabas, de amigos-colegios
de lecturas dispersas en el fuego
y dudas en la superficie de tu cuerpo.
Imagen de la torre, del templo, de las ruinas
donde el rey y el obispo se confunden
sobre mapas mutilados
ala y bronce del cartógrafo
la nave costumbre que perdió en su vientre.
Y siglos después
fue la bitácora de toda una familia
desafiando con sus fracasos y alumbramientos
al Gran Arquitecto, a los ciclones del Caribe
vértigo sobre sí mismo
al hacha del destino y a los vientos que todo
lo estremecen.
Ni escriba ni rey.
Solo se salva el cadáver del mulo
que reposa sin remordimientos.





El Evangelio,
según…

Rebélate, rebélate contra la muerte de la luz.
D. Thomas.

El hombre, como un animal cansado
da dos vueltas y se echa en sí mismo
se deja caer desde su yo y su memoria
desde la médula y el primer aroma de la infancia
desde el crucifijo y la pila bautismal
a los nueve años en la iglesia del Carmen.
Y aún antes, desde el primer semen
la primera lágrima, la primera sangre
de la madre posesiva y el padre mercader.
Desde el primer rincón en el fondo de la caverna
a la luz de unas brasas agónicas
entre la niebla de los fluidos
mientras la furia y el aliento del gran tigre acechan.
El hombre resucita y se desploma
en su eterno dolor de perder y recobrarse.
¿Dónde la manada, el recuerdo
molecular del cazador con el crujido de la presa
el palio, el sol hermoso y el sexo irrepetible?
Si fue dios, y cayó de sí mismo.
Si se cansó de ser héroe y traicionó
su casa
mató al niño y no pudo
contener el pulso del carnicero.
Fue escupido y perdonado
por su rebeldía y su servidumbre
y no puede ser hoy más
que la atávica sombra de la derrota
que se alarga desde el pasado
sobre los médanos del Coro
expedicionario de sus miedos
acumulados como las piedras
de una fortaleza troyana
llámese
san Severino, san Juan de Ulúa
o san Juan de Arce.
Un resplandor más allá de la selva
más allá del iris del “gran dientes de sable”
un punto luminoso
perdido en los senos de la hembra
o en el capullo cortado que le perturba.
Da dos vueltas, lentas y duras
cae sobre su costado
se aplasta en el silencio de la tormenta
en el árbol de su cadalso
reza por algo imposible, siempre ha sido así
tiembla, se estremece, materia en cámara lenta
arranca la última brasa
el carboncillo agónico que todos le niegan.
Y vuelve a desandar con la cruz
con el manifiesto a los obreros silenciosos
con los dogmas, y las leyes, y los principios
que lo hicieron, santísima trinidad
huérfano–adúltero–profano–pobre diablo
espiral elevada de sus derrotas
rostro común, mano triste
la arruga, el callo, la joroba
la hosca y flaca palidez del que alumbrará
a su padre, a su hijo, a su otro yo, al emigrante.





Certidumbre

El mendigo ha regresado
vértigo ajeno
con ese extraño melindre que lo descubre todo
con esa mitad de explorar para humillarnos
desconociendo nuestro desamparo
ignorando con su aristocrática siniestra
que purga en los residuos de la madrugada
frente a su gesto oculto.
La línea del mendigo ha retornado
muerde la calle
armándose con las partículas del destierro
más real que antes.
¿Es un signo, una cabeza desnuda
un amigo o un ladrón
en mala racha?
¿Qué gloria o que sombra
salta de sus cuencas
penetrando la inocencia?
El protagonista y el círculo
son cómplices
frente a los imperativos del tedio
viniendo de atrás
recogiendo talento, materia, abandono
simulando ser mendigo y ser parábola.






Preludio

¿Es la muerte?
Puede confundirse el monólogo
con el balance de las apuestas perdidas
el fraude de los sueños
la hora de imposibles amistades.
Y esa conciencia taciturna
alimenta mi resistencia frente al horror
del ateo desnudo
que como el tiempo
duda.
Estoy largamente
para redescubrir que la gota,
el río, el mar,
son más antiguos que la casa,
el puente, el barco,
más antiguos que mi madre incluso
y tienen de la muerte al invierno o al ciego
pero no se destruyen.
¿Qué es el rey?
Un pálpito de poder,
pero el amigo es la suma,
la voz es la suma,
la vertiginosa razón de mis vigilias
que cuenta cada mañana, y duda.






El viajero invisible

¿Qué otro ciudadano puede ser,
qué otro patriota, puente, o animal?
Un otro
incapaz de compartir su silencio,
devorando la realidad como quien
multiplica sus angustias
y practica la amistad sin concesiones.
Existe el lobo solitario,
o el páramo invisible
o el largo segundo
de los desencuentros.
Existe la vergüenza del viajero
o el niño o el cáncer,
trágica es la imagen 
de la mujer final,
como el desamparo de la tierra
o la bestia sollozante.
Hay profesiones inventadas por la soledad
como el maratonista, el gladiador,
el centerfield, el mago,
el jugador de solitarios,
y todos bajo el acecho de la sociedad.
Pero ni aún así,
ni por solemnes, ni por suicidas,
ni por huérfanos,
ni por lucero absoluto.
Cuando su luz nos anuncia
buscando al último testigo.
Sólo de eternidad me encuentro
a pesar de la música de mis órganos,
de mi mujer y mi hija,
sin documento, profesión o leyenda
que ampare mi escritura
y libre mi demonio.
Sólo de eternidad
porque no ceso de pelear, y sueño.

*

La mano rutilante
es la quimera
del hombre en su primera edad
es la semilla de su sabiduría.
Y es el barco de papel
la estrella
la piedra en el placer.
Parábola y homenaje
todos a una
como el bastimento de la travesía
cuya proclama inicial
es ese tentar
mi mano con mi mano
en el vacío.





De
LOS RUIDOS HUMANOS
Caracas: Ediciones Mucuglifo – CONAC, 2004 



MI MADRE NACIÓ JUNTO A INGRID BERGMAN

Mi madre nació junto a Ingrid Bergman.
Por eso, tal vez
las he amado tanto.
Em Casablanca, mi madre
tuvo su primer divorcio y nadie la esperaba.
Conocí a Anastasia a los cinco años
y quise ser el obrero bolchevique
que enterró su cadáver.
En el Expreso de Oriente las dos se juntaron
pasaban por primera vez falsas y lejanas.
Yo confundí mis cartas 
y unas veces escribí sobre los guiones
que protagonizó mi madre
y célebre su rostro de estrella.
Otras veces devore con júbilo,
con lealtad a su irrepetible sazón,
los asados y dulces que Ingrid me preparaba.

Pero La preferí  haciendo el papel de enfermera
doblando a mi madre en la pantalla.
Ambas crecieron juntas,
ambas se casaron con Rosellini y Ángel,
ambas envejecieron y me perdonaron.
Se comportaron magníficas,
tremendamente actrices y maternales.
Contra la muerte 
repitiendo sus películas.
Para la otra muerte
tengo el desamparo del actor secundario
que se pierde en la paneo de la cámara.






DÍAS INVENTADOS

Tengo la memoria de los días inventados,
de los días en que el delicado amor de los durmientes,
de los enamorados del agua, 
queda depositado en el pálido cristal.
Tengo las conversaciones infinitas,
la extraña jerigonza del silencio
atravesada por la taza de café,
por la zozobra de la amiga,
por la audacia del comentario, 
por la admiración del secreto a voces.
Tengo la transparencia de los días y del seguir
queriendo,
y de la melancolía
y del ensueño.
La memoria es como una carta sobre la soledad,
ya no es tu vestido,
ya no es el sol que tiembla entre la lluvia,
el periódico,
la garúa que se confunde con el amor,
y la memoria es como una brújula debatiéndose en la soledad. 




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