domingo, 21 de septiembre de 2014

NINA ŽIVANČEVIĆ [13.386]


Nina Živančević 

La poeta Nina Živančević, (Serbia, 1957) emigró muy joven a la ciudad de Nueva York, en donde rápidamente entró en contacto con algunas de las figuras más representativas del arte y de la cultura neoyorkina.

Se ha desempeñado, además, como ensayista, narradora, crítica de arte y como editora en artes en Nueva York y París. Es colaboradora de revistas culturales como New York Arts Magazine, Prestup, American Book Review, Modern Painters, East Village Eye o Republique de lettres.
     
Mientras residía en Nueva York conoció al famoso poeta estadounidense Allen Ginsberg, de quien se hizo secretaria personal y buena amiga, participando en proyecto poéticos novedosos como el instituto Naropa.
     
Su poesía entonces se nutrió no sólo por la posibilidad de encontrarse en la meca del arte y la vanguardia en el siglo XX, por su relación con músicos, pintores, escritores y poetas de gran renombre, sino por la posibilidad de integrar a su poesía la multiculturalidad propia de la sociedad neoyorkina. Todo ello hace de ella una de las poetas contemporáneas más importantes de Serbia.

Ha publicado veinte libros de poesía y ficción y ha sido traducida a varias lenguas. Algunos de sus poemarios son Belgrade (Prix de Poésie Brankova, 1983), Minotaur and the Maze (1996), Death of New York City (selección y prefacio de Charles Simic, 2003), Isceljenje (2011) y L’Amour n’est qu’un mot (2013). Es docente de teatro vanguardista en la Université de Paris-Sorbonne. Entre varios reconocimientos ha obtenido la Bourse de Creation, distinción otorgada por el Centre National du Livre francés.



Carta a Tsvetaeva



                                     Cœur, Paris. Fotografía de Michael Kellner

Nina Živančević es una prominente poeta serbia, académica y traductora. Emigró muy joven a Nueva york antes de que estallará la guerra en Sarajevo, en 1992. Mientras residía en Nueva York conoció al famoso poeta estadounidense Allen Ginsberg, de quien se hizo secretaria personal y buena amiga, participando en proyecto poéticos novedosos como el instituto Naropa.

     Su poesía entonces se nutrió no sólo por la posibilidad de encontrarse en la meca del arte y la vanguardia en el siglo XX, por su relación con músicos, pintores, escritores y poetas de gran renombre, sino por la posibilidad de integrar a su poesía la multiculturalidad propia de la sociedad neoyorkina. Todo ello hace de ella una de las poetas contemporáneas más importantes de Serbia.

     Tras su paso por Nueva York, emigró a Paris – Francia, en donde reside actualmente. El siguiente poema fue publicado en el New Yorker el 2 de noviembre de 2009, traducido al inglés por el no menos genial Charle Simic. Actualmente se puede consultar en línea en el siguiente enlace.


Carta a Tsevetaeva

Nuestro tiempo ha llegado, Marina.
Me visitas de noche, cuando tomo asiento, sola
con una copa de vino en la mano
(tú, que no necesitas llave)
para ti la puerta más secreta de mi habitación
siempre está abierta:
abandonadas por nuestras madres
ambas amamos la poesía y los niños
y odiamos París y la pobreza;
vistiendo el único vestido sucio
nos mantuvimos limpias de terratenientes y policías.
Ambas tuvimos ojos azules, muchos amantes
y la incapacidad de vivir con ninguno.
Casi lo olvido: nuestros padres también
tuvieron empleos similares –se ocuparon a si mismos
De los museos y el arte…
Aun así, ayer me puse furiosa
cuando alguien me llamó Marina…
No soy tan importante, no lo suficiente
para mandar informes diarios a Beria…
Qué furiosa estuve cuando te colgaste,
qué coraje, qué deslealtad, qué mentira,
qué traición de la poesía…
Marina, soy una niña como puedes ver,
sobre ti y sobre la vida, no conozco nada en realidad.

Trad: Raúl Aníbal Sánchez Vargas






LIMA 2013

En Lima tengo algunos amigos, al menos, un viejo amigo de Nueva York, una de Sri Lanka poeta / diplomático que ha esperado por mí con impaciencia-que no habíamos visto unos a otros durante 20 años! Sobreviví las transferencias de vuelo en diferentes aeropuertos; y con cierta pompa, después de unas 19 horas de viaje desde Madrid llegaron a Lima a las 5 am. El aeropuerto (uno real americano!) Contenía las largas colas de espera para el control de pasaportes y la inmigración. De pronto tuve una idea de las regiones desiertas, abandonadas de América del Norte-incluso aquí el pueblo estaban imitando las peores formas de normas de conducta y de administración. Yo estaba de pie ahora en una de estas colas de inmigración de nuevo; y por aburrimiento, escribí el siguiente soneto sobre el destino de un ser humano, o "gua" como los indios lo llaman:


Letter from a GUA

I am just a Gua 
While I am moving and breathing 
from Trujillo to Lima, I see a python, 
I see a flower, I see the pain of the last 
Inca emperor dying of lice and scorbutic in Lima 
I will never sit down 
I will never sit down 
Because the meaning of 'Gua' is the-one-who-never-sits –down 
When I sit down I die 
I am here, after all, to understand 
How we can preserve the forest 
And the Gua who belongs to the forest..








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