martes, 10 de junio de 2014

ARTURO MARTÍNEZ GALINDO [11.878]




ARTURO MARTÍNEZ GALINDO

Vino al mundo en Tegucigalpa, HONDURAS el año 1900 y cuando sólo contaba con veinte años de edad, incursionó en las letras junto a Froylán Turcios colaborando con el gran escritor para editar la Revista Ariel.- En el extranjero ávido de cultivar su intelecto conoció a figuras descollantes de la literatura de aquel entonces y retornó a la patria cuando la política constituía un peligro para quien o quienes se mostraban adversos al gobierno imperante.- Combativo en sus escritos contra el régimen, utilizando el pseudónimo de Julio Sol, con valor se enfrentó desde la tribuna que utilizaba para fustigar al Comandante de Armas de Trujillo lo que le costó la vida al ser asesinado en Sabá, Colón en 1940.- Su obra más conocida fue "Sombras" un libro de cuentos de alto contenido sociológico.



DULCE MUJER TARDIA 

Entre las ruinas ásperas de mi cansada vida
vagan coo fantasmas vanas ilusiones
y las almas perdidas de mis perdidos sueños
abruman de recuerdos marchitos los recuerdos.

Aquí seguí unas huellas. Allá bebí unas lágrimas
lloré por unos senos y ardí por unos labios
unos ojos marcaron fiebres en mis desvelos
y unas manos tejieron las vendas de mis ojos.

Pero todas las huellas, como todas las lágrimas
y las anos, los ojos, los senos y los labios
por mas que simularon luces en mi destino
nunca fueron los tuyos. No eran los que buscaba.

Has venido muy tarde. Cuando yo no esperaba
ni el signo milagroso de tu sonrisa dulce
ni la blancura extraña de tus ojos balsámicos.
Pero has venido y basta! dulce mujer tardía.

ya no te tengo nada. La gloria de tu risa
qué encontrará en lo seco de mi cansado pecho
y el calor de tus senos serenos y conspicuos
se resfriará en el hueco de mis gastadas manos.

Aunque mi boca muda no diga su secreto
y aunque mi pecho frío no formule su ruego
has venido y me basta, dulce mujer tardía
porque entre todas ellas, tú eras la que buscaba.

Cuando tú hayas partido sobre mis ruinas ásperas
 me quedaré soñándote, me quedaré soñándote
y no serás  un nuevo fantasma de mi vida
sino una luz, mi luz dulce mujer tardía





TODO FUÉ TAN SENCILLO

La despedida fué sin lágrimas.
Fué 
como una cosa natural.
La vi salir como otras veces
cuando debía regresar
y nos besamos también como otras veces
sin ninguna emoción.

         — iAdiós!
         — iAdiós!
Pero era para siempre...

Y ni siquiera me quede en la puerta
para verla partir,
y ella no me mostró los ojos otra vez.
iFué todo tan sencillo y tan sin emoción!

Se llevaba pedazos de mi vida
en su boca, en sus manos, en su seno,
en su piel,
y en todos los rincones de su alma...

Y me dejó jirones de si misma
en mis espinas...
y em los cajones de mis noches
quedaron como pañuelos olvidados
sus besos de batista,
sus mordiscos complicados de encaje,
y el grito aquél
— su más tremendo grito —
atornillado a mis angustias...
Y em mis corbatas
el alfiler de sus mejores lágrimas,
y cosida a mi piel quedó su desnudez.

Sin embargo,
la despedida fué sin lágrimas,
y el beso fué sin emoción.

         — iAdiós!
         — iAdiós!
Pero era para siempre...





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