miércoles, 26 de agosto de 2015

TAUFIK SALAMA [16.902]


TAUFIK SALAMA

REPÚBLICA ÁRABE SAHARAUI DEMOCRÁTICA




Um Draiga

Estática está la verdad
como una espátula
que enyesa el tiempo,
mientras el viento
azota los restos de un fusil.
Y allí a lo lejos
nace la acacia desde el pecho
del desierto,
alimentando con su sombra
alguna historia de amor,
mientras las penas
destrozan la prehistórica rosa.

Umdraiga.

Antaño eras una fiesta,
que volaba embrujando el alma.
Ayer te mataron,
ya lo sé,
aunque ayer también renaciste.
Con tus lágrimas,
tus abrazos,
y este pan desterrado,
que necesita una vuelta.

Umdraiga.

Me vine con mi infancia
para conocer tu rostro
y una mujer sin brazo
sana tus heridas
y un anciano narra su historia
negligente al dolor,
mientras los nublados ojos de un niño,
llueven calmando tu desértica soledad,
y nadie a tu dolor
puede estar ajeno.






Sukeina

Si en cada paso y paso
Ahogo mis garras,
En tu cálido horizonte.
Si en cada gota de sudor y el silencio
Oigo tu jeroglífico,
Y sigo la faraónica belleza.
Si en cada oscura noche,
Deslizo mis manos
Por tu llano vientre.
Ay, si esa musical anatomía,
Tuviera batutas,
Guardara partituras,
Olvidaré en bandadas mis penas,
Y aguanto el graznido de las vergüenzas
Para sencillamente,
Sumergirme en tu aliento





Recordando las raíces

Cuando las alas de la nostalgia,
Rozan con su hálito
Ese meollo de memoria.
El primer vaso,
Ese sutil maná,
Esculpe el recuerdo
En la lontananza de
Un cerebro sin su sarao.

Cuando esta gracia imposible,
Gatea en la cascada de un labio,
Guarda para mañana
Ese sabor a desierto,
A mujer,
A lo sublime.
Mientras las entrañas festejan
Ese segundo delirio de la ronda.

Cuando lejos, está la idiosincrasia,
No puede la memoria
Vanagloriarse de quedar en blanco.
El haul influye
El galb se presenta.
La jaima y una madre y un niño,
Sin apretujarse todos llegan.

Disfruto el final de mi ronda,
que me deje un sirimiri,
para que florezca la señal
de un camino hacia la raíz.





Layuad

La basura sigue llenando
El contenedor que esta,
A la curvatura de la manzana.
El amuleto del policía,
Y una mujer con su insigne
Señoría,
Ordene a las nubes,
Que no atavíen con esponjas,
El sol.
Y mientras la perfecta ironía
Se pudre con su carpeta
En las oraciones de cada
Atardecer.
La humilde LAYUAD
Espera con sus lobos,
El ritual noctámbulo
De tambores y miedos.
Los pastores,
-diminutas y hasta kilométricas
edades-
buscan sin iconos
una gota extraviada
y sin pozo.
Y la rueda del LAND-ROVER
Se pincha,
Encima de gaseoductos
De la mentira.






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