sábado, 15 de febrero de 2014

EREZ BITON [10.947] Poeta de Israel



Erez Biton 

Nació en 1942 en Orán, Algeria. Emigró a Israel en 1948. A la edad de diez años quedó ciego por una granada de mano que encontró. Pasó el resto de su infancia en el Instituto para el Ciego de Jerusalén. Obtuvo un título en trabajos sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalén.  Más tarde estudió psicología en la Universidad Bar Ilan. Biton fue periodista y publicó una columna mensual en el diario israelí Maariv. Ha publicado tres poemarios. Ha sido uno de los líderes espirituales de las luchas de los judíos orientales.

Actualmente es editor de la revista literaria Apirion. Su poesía fue premiada en numerosas ocasiones. Obtuvo el Premio Miriam Talpir y el Premio Primer Ministro. También dirigió la Asociación de Escritores Israelíes.


poemas de la ceguera



Caballos vendados

En cada ciego
hay un caballo que galopa
y busca dispararse
hacia las distancias.



La canción del bastón

Cuando los niños me ayudan a cruzar la calle
yo les digo
que soy un hombre gentil
y que el bastón que llevo
no sirve para golpear.
Pero cuando me abandonan
en la acera serpenteante
quedo solo: un niño temeroso
del bastón.



Tus ojos

La alegría de tus ojos frente a ese hermoso paisaje
colma el vacío de los míos.
Allí estás tú ahora
y ahora yo, aquí:
solitaria, la alegría de tus ojos;
solitario, el vacío de los míos.

Traducción: Gerardo Lewin





A mi mamá, los hijos...

A mi mamá
los hijos no le vivían,
a mi mamá.

El primero
no le vivió; el primero,
que le pusieron David
por su padre, el de ella.

El segundo
no le vivió; el segundo,
que le pusieron Meir
por el rabino Meir el milagroso
pero que no le hizo el milagro de vivir.

El tercero
le vivió; el tercero,
que le pusieron Ya´ish
que significa vida
y ese fui yo,
que le viví.

Pero
qué vida te viví,
mamá.

Traducción: Gerardo Lewin




Zohara Alfasía

Zohara Alfasía, cantante en la corte
de Mohammed V en Rabat, Marruecos.

Se dice que cuando cantaba
combatían los soldados espada contra espada
abriéndose paso entre la multitud
para llegar hasta el ruedo de su vestido,
besar la yema de sus dedos
y dejar un real como ofrenda de gratitud.

Zohara Alfasía. Ahora la encuentras
en Ascalón, en Atikot Guímel(*),
junto al despacho de la ayuda social.
Su mesa se tambalea en tres patas
y huele a restos de latas de sardinas.
Magníficos tapices regios se acumulan
sobre su camastro de inmigrante.
Horas absortas frente al espejo
en el batón matinal
con sus afeites baratos.

Cuando dice:
"Mohammed V es la niña de nuestros ojos"
te resulta al principio incomprensible.
Zohara Alfasía tiene una voz ronca,
un claro corazón 
y la mirada presa del amor.

Zohara Alfasía.


* Barrio pobre en la ciudad de Ascalón.

Traducción: Gerardo Lewin




Zohra El Fassia

Singer at Muhammad the Fifth’s court in Rabat, Morocco

They say when she sang
Soldiers fought with knives
To clear a path through the crowd
To reach the hem of her skirt
To kiss the tips of her toes
To leave her a piece of silver as a sign of thanks

Zohra El Fassia

Now you can find her
In Ashkelon
Antiquities 3
By the welfare office the smell
Of leftover sardine cans on a wobbly three-legged table
The stunning royal carpets stained on the Jewish Agency cot
Spending hours in a bathrobe
In front of the mirror
With cheap make-up –
When she says

Muhammad Cinque

Apple of our eyes

You don’t really get it at first

Zohra El Fassia’s voice is hoarse
Her heart is clear
Her eyes are full of love

Zohra El Fassia










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