domingo, 2 de octubre de 2016

LUZ ARGENTINA CHIRIBOGA GUERRERO [19.190]


Luz Argentina Chiriboga Guerrero

Luz Argentina Chiriboga Guerrero nació en Esmeraldas, Ecuador el 1 de abril de 1940. Escritora narradora, ensayista, novelista, genealogista, ecologista, lingüista y poetisa que se adentra en los problemas del ser humano, luchadora de los Derechos Humanos de la mujer negra y la cultura afro-americana; literata que disfruta al inventar palabras cuando es inspirada por la naturaleza y el quehacer del ser humano; todo lo hace para comunicar al mundo su riqueza espiritual; y se ha ganado un puesto muy merecido en la literatura ecuatoriana.

"Nace en Esmeraldas el día primero de abril de 1940, fueron sus padres Segundo Chiriboga Ramírez, un agricultor muy trabajador y de Luz María Guerrero Morales, ambos naturales de la provincia verde de Esmeraldas;indígena que con el tiempo se convierten en dueños de varias fincas bananeras como “La Chinca”, “La Chancama”, “La Chula”, “El Guayabo” (lugar donde se realizó una batalla entre los revolucionarios y el ejército gobiernista) y “La Victoria”; es una familia numerosa compuesta de diez hermanos; el sacrificio y esfuerzo de su padre les permitió tener una vida holgada y con comodidades, viven alternando en el campo y una casa en la ciudad de Esmeraldas que dista apenas media hora, viajando aguas arriba mediante canoa, el único medio de transporte en aquel tiempo".

"Sus abuelos paternos fueron Mariano Segundo Chiriboga González, natural de Gran Gabriel y Carmen Ramírez Reina, natural de Río Verde (hija de Bugeño), quien a su vez es hija de Manuel María Ramírez, cuya descendencia proviene de una rama del Adelantado don Sebastián de Benalcázar".

"Sus abuelos maternos fueron Mariano Guerrero Herrera, natural de Esmeraldas y Augusta Morales; Mariano Guerrero fue hijo de José María Guerrero Maisincho, natural de Cuenca y Josefa Herrera".

"Su nacimiento tiene un fascinante relato, casi mítico, cuenta ella misma que a su madre le vino el dolor de parto, las contracciones eran cada vez más repetitivas y a cortos intervalos, habiendo tenido amplia experiencia por sus cinco hijos previos se puso en apuros para llegar a la ciudad para que le atendiera la comadrona conocida de la familia; tomaron el único medio de transporte, la canoa y comenzaron el viaje aguas abajo, la luna llena se mostraba en todo su esplendor diáfana y refulgente y las guiaba, como cómplice secreto de este acontecimiento, el tiempo del alumbramiento culminó en pleno viaje y prácticamente sobre las aguas se produjo el nacimiento; Argentina como así la llamarían dio un grito, comenzó a cantar este personaje que en su vida adulta sería una consumada poetisa que cantaría a la naturaleza; en aquellas primeras horas, bajo la luz argéntica de la luna, bajo el susurro de la naturaleza, el croar de las ranas, el chapoteo de los peces del río, el encanto de ese nocturnal paisaje y su gente, fue un preludio tan fascinante de la vida de esta literata de los niños negros de su patria" (Calvachi, 2009).

Realizó estudios de biología en la Universidad Central del Ecuador. Estuvo casada con Nelson Estupiñán Bass, uno de los grandes escritores ecuatorianos. Ha participado en varios seminarios internacionales. Su obra ha sido traducida a varios idiomas: inglés, italiano y francés. Consta en antologías ecuatorianas y extranjeras. Ha sido invitada por la UNESCO a dictar conferencias en Europa. También fue invitada por numerosas universidades de América, el Caribe y África a sustentar charlas sobre literatura. Es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, del Grupo América y pertenece a algunas organizaciones ecuatorianas. La Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Esmeraldas le confirió la mención al mérito cultural, 2006.

Estilo literario

Luz Argentina es poseedora de un estilo de narrativa muy exuberante, con elementos mágicos, abundante en descripciones y convencional en algunos casos, pero siempre escribe comprometida con la vida, con las mujeres y con la cultura afroecuatoriana. Explora con vehemencia los deseos femeninos, mezclándolos con una pasión que crece al amparo de la sensualidad propia del trópico. En una de sus obras se refiere al tema de la emigración, anticipándose a algo que algunos años más tarde ocurriría masivamente en el Ecuador.

Membresía y reconocimientos

Miembro Activo del Grupo América.
Miembro de la Sociedad de Escritores Ecuatorianos.
Miembro de la Asociación de Escritoras Contemporáneas del Ecuador.
Miembro del Club Social Cultural de Esmeraldas.
Presidenta de la Corporación Sociedad Ecuatoriana de Genealogía, 2007-2008.
Vicepresidenta de la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía, 2013-2014.
Consta en la Antología de narradoras ecuatorianas (Quito, 1997). Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets (Quito, 1997).
Mención al mérito cultural, 2006, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Esmeraldas
Premio General José de San Martín. Buenos Aires, Argentina, 1986.

Obra publicada

Novela:

Bajo la piel de los tambores, traducida al inglés con el título: Drums Under My Skin, en 1991.
Chiriboga, Luz Argentina. 1994. Jonatás y Manuela. Quito: Abrapalabra Editores
En la noche del viernes, Quito, SINAB, 1997, traducida al italiano con el título: Il Vener di Sera.
Cuéntanos, abuela, Quito, Producción gráfica Ediciones, 2002, traducida al francés.
Desde la sombra del silencio, 2004.

Relato:

Este mundo no es de las feas, Editorial Libresa, 2006.
Diáspora, Ardilla Editores, Quito, 1997.

Poesía:

Chiriboga, Luz Argentina. 1992. La contraportada del deseo. Quito: Talleres Gráficos de Abya Ayala
Palenque (décimas), Quito, Instituto Andino de Artes Populares,1999.
Capitanas de la historia, Colección selva, Quito, Producción gráfica, 2003.
Luis Vargas Torres y los niños, Ediciones Consejo Provincial de Esmeraldas, 2001.
Con su misma voz, Colección Fuego, 2005.
Manual de ecología para niños, Abra palabra Editores, 1992.
Coplas afroesmeraldeñas (recopilación), Quito, producción gráfica, 2001.

Ensayo:

Escritores Esmeraldeños, tomo 1, 2, 3 (biografía, genealogía, producción y crítica literaria), Editorial Delta, 1995.
Chiriboga, Luz Argentina. 1981. La música popular frente a la mujer. Revista Cultura. Banco Central del Ecuador. Quito: 4(4):357-369
Chiriboga, Luz Argentina. 1992. Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana. En: El negro en la Historia. Raíces africanas en la Nacionalidad Ecuatoriana.500 años. Quito: Centro de la Cultura Afro ecuatoriana. Tomo III. Colección Medio Milenio volumen 9, SAG. pp.129-139

Historia social:

Chiriboga, Luz Argentina. 2008. Mis recuerdos. Quito: Corporación SAG. Boletín Informativo N° 5. pp. 33-38.

Antología:

Antología de narradoras ecuatorianas (Quito, 1997).
Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets (Quito, 1997).



RETORNO

Silenciosas huellas
que se nos enredan en el canto,
vienen pegadas de la especie.

Lejanos ojos del ayer,
desenterrados,
atisban nuestros pasos,
extienden sus imágenes
y vuelven al presente.

No importa la distancia,
la sangre rastrea signos,
testimonios,
destinos,
en los que,
sonriente,
reaparece el ancestro.

Por los huesos navegan
ángeles y espectros
que al son de clarines y tambores
declaman sus mensajes.

Bisabuelos y abuelos
que de repente hablan,
gesticulan,
embargan nuestro cuerpo.

Enigmas que descienden
a profundidades,
susurran el mensaje
universal del A.D.N.,
crean y descrean panoramas
y se asoman a las rendijas del futuro.

Duendes que abren
y cierran puertas
y dan brazadas en el aire
para aposentarse después
en nuestras vidas.

Debajo de la piel
nos surgen miedos
y júbilos que buscan otro yo.


LA MARIMBA

Nada más que una marimba,
un guasá, un bombo
y la astilla de un grito
para poner el cielo
al nivel de mis pies.

Sube un temblor
asentado
en la raíz misma
de mi ancestro.

De copla en copla
la brisa de mi cuerpo
traza círculos,
se encabrita y se encorva,
se yergue y se lujuria.

Abro los ojos,
desdoblo la historia,
me percato de lo que llevo
debajo de mis huesos
y de que soy
el eco de un eco del destierro.


Negro

Nosotros amaremos por siempre 
tus huellas y tu ánimo de bronce 
porque has traído esa luz viva del pasado 
fluyente, 
ese dolor de haber entrado limpio a la batalla, 
ese afecto sencillo por las campanas y los ríos, 
ese rumor de aliento libre en la primavera 
que corre al mar para volver 
y volver a partir


Suelta mi trenza

Suelta mi trenza 
para que dance 
en el mojado viento. 
Vuela, bailotea, 
con asustadas alas 
y al revolotear 
revela su origen africano. 
Mi cabellera crespa 
trae un furor, 
un oleaje, 
un ancestro 
que viene desde lejos. 
Aquel brillo tan negro 
arrastra códigos milenarios. 
Detrás de estos rizos 
con su voz quebradiza 
asoman mis abuelos.


Pasan changó y yemayá

Pasan Changó y Yemayá 
rozando los muslos de la noche, 
con el anuncio de coplas 
y tambores.


Nosotros amaremos por siempre

Nosotros amaremos por siempre 
tus huellas y tu ánimo de bronce 
porque has traído esa luz viva del pasado 
fluyente, 
ese dolor de haber entrado limpio a la batalla, 
ese afecto sencillo por las campanas y los ríos, 
ese rumor de aliento libre en la primavera 
que corre al mar para volver 
y volver a partir


Nada más que una marimba

Nada más que una marimba, 
un guasá, un bombo 
y la astilla de un grito 
para poner el cielo 
al nivel de mis pies. 
Sube un temblor 
asentado 
en la raíz misma 
de mi ancestro


Mentira que el tiempo

Mentira que el tiempo 
me haya tornado 
eco de mí misma, 
mentira que el tiempo 
me haya gritado 
Ekuambé, Ekuambé,


Me diste la punta de tu ovillo

Me diste la punta de tu ovillo 
y en vez de Penélope 
hallaste una Argentina 
y desembarcaste 
en mi tierra del fuego


La risa de mi cara negra

La risa de mi cara negra 
delata la presencia de todo lo pasado. 
Me río de mi misma 
cuando un ruido 
de cadenas y látigos 
anda de nuevo en mi memoria


Haití

Te imagino virgen 
antes de que piratas precursores 
te quitaran tus vestidos de caoba 
y te dejaran así 
con tus senos redondos al aire 
y tu falda de yerba desgarrada 
apenas verde, 
marrón tímida


El africano que despierta y canta

El africano que despierta y canta 
es el que habita mi cuerpo 
es el que recorre la América mestiza 
cargando cocos, semilla y tiempos 
hemos roto las fronteras impuestas 
mis hermanos indios 
mis gemelos negros, 
somos la gran mayoría en pie; 
fíjate bien, que no te confundan 
los slogans, 
es siempre el mismo africano 
solidario y cimarrón 
el que sobre el camino encuentro.


Cuando miro hacia atrás

Cuando miro hacia atrás 
y veo tantos negros, 
cuando miro hacia arriba 
o hacia abajo 
y son negros los que veo 
qué alegría vernos tantos 
cuántos; 
y por ahí nos llaman «minorías» 
y sin embargo 
nos sigo viendo 
Esto es lo que dignifica nuestra lucha 
ir por el mundo y seguirnos viendo, 
en Universidades y Favelas 
en Subterráneos y Rascacielos, 
entre giros y mutaciones 
barriendo mierda 
pariendo versos.


Con tu llave maestra

Con tu llave maestra 
abre mis signos inverosímiles, 
barájame como tu naipe 
para el póker


Aquí está Haití metido en unos dientes

Aquí está Haití metido en unos dientes 
aquí está Haití que se derrite en ritos, 
aquí está, retorcido, y de repente, 
con golpes de mar seco y de azabache 
Haití tiembla en tu vientre. 
Aquí está Haití metido en una hembra: 
Tu canción de curvas canta más que tú: 
sabe los secretos que te dio el vudú. 
Negra que sin ropa, tiene lo de aquel 
que siendo secreto se quedó en tu piel. 
Tiro mis ojos en tus pezones 
cuando tu vientre derrite sones.


Andar sobre los muertos

Andar sobre los muertos, 
combatiendo contra la propia muerte, 
para intentar hacer nueva la vida


Al norte de mi ombligo

Al norte de mi ombligo 
no importa 
lo que tengo, 
pero al sur 
Yemayá me ha puesto 
una fuente


Sueña Alonso Quijano

El hombre se despierta de un incierto 
sueño de alfanjes y de campo llano 
y se toca la barba con la mano 
y se pregunta si está herido o muerto. 
¿No lo perseguirán los hechiceros 
que han jurado su mal bajo la luna? 
Nada. 
Apenas el frío. 
Apenas una 
dolencia de sus años postrimeros. 
El hidalgo fue un sueño de Cervantes 
y don Quijote un sueño del hidalgo. 
El doble sueño los confunde y algo 
está pasando que pasó mucho antes. 
Quijano duerme y sueña. 
Una batalla: 
los mares de Lepanto y la metralla. 


Sospechándose indigno de otra hazaña

Sospechándose indigno de otra hazaña 
como aquella en el mar, este soldado, 
a sórdidos oficios resignado, 
erraba oscuro por su dura España. 
Para borrar o mitigar la saña 
de lo real, buscaba lo soñado 
y le dieron un mágico pasado 
los ciclos de Rolando y de Bretaña. 

Contemplaría, hundido el sol, el ancho 
campo en que dura un resplandor de cobre; 
se creía acabado, solo y pobre, 
sin saber de qué música era dueño; 
atravesando el fondo de algún sueño, 
por él ya andaban don Quijote y Sancho. 


No ha llegado octubre
a la memoria de tía Franca 

¿Qué haces ahora allá arriba? 

¿Te dispones 
a rezar con los ángeles las vísperas? 
¿Aún tenéis voz y cuerpo allá en el cielo? 
¿Te sostienen las piernas con fatiga 
o tu andar es ligero y ya sin huellas? 
¿O tiemblas desde un desgarrón de nubes 
por tu sobrino que siempre llega tarde? 
Mientras la tía trajina en sus fogones 
¿sostienes tú sus pasos vacilantes? 
No te rías de mí, no me reproches 
si te canso con fútiles preguntas. 
Hace ya casi un año que te fuiste 
mas sigues obstinada en tu silencio. 
Me basta una palabra, una señal 
que me diga que ho ha llegado octubre, 
que estás entre nosotros y podemos 
verte si es que tenemos ojos nuevos. 



Mais où sont mes amis d´antan?

¿Os acordáis, amigos veinteañeros? 
A Nápoles ciudad de nuestros sueños 
viajábamos en tren. 

En los asientos 
de madera engañábamos al tedio 
de las largas paradas del correo 
jugando a la malilla y a los tres sietes 
Cinco liras la apuesta. 

Si llegabas 
a la estación central con tus cien liras 
podías irte a aquel cine de barrio 
dos films entre puteros y travestis 
mas nuestro ingenuo corazón de niños 
qué podía saber de señorones 
de chaqueta cruzada y de drogatas 
que gozaban de mariquitas listos 
jadeando afanosos de placer. 

Caminábamos chulos por Forcella 
fumando rubios cigarrillos griegos 
y en la Duchesca igual que en nuestras calles. 
Salía Umberto a las tantas de la noche 
paseando en pijama por Toledo 
hasta el Cine-Teatro Margherita 
en los sótanos de la Galería 
tras el telón echaba algún vistazo 
a las coristas de brillantes tetas 
que las bailaban ante aquel cabrón 
con la cartera hinchada en el bolsillo 
de su chaqueta azul de finas rayas. 
De día devoraba sus libracos 
arropado hasta el cuello con la manta 
las camas arrimadas a los ángulos 
de aquel gran cuarto oscuro y despojado 
con la estufilla eléctrica en enero 
sustraída al abuelo entre dos luces 
que a iguales intervalos medio loco 
lanzaba un grito sordo y lancinante 
también de noche aunque más lejano. 
Dormía junto a él en la gran cama 
que ocupaba ella sola aquel cuartucho 
Aldo de Nola. 

Todos lo acogimos 
como al maná pues era tan casero 
que ninguno pelaba las patatas 
con las mondas tan finas como él. 
Se ejercitaba Umberto con los signos 
como patas de mosca el urdú hindi 
(¿no conocías lenguas más decentes?) 
es para encantadores de serpientes 
en cualquier sucia calle de Calcuta. 
Sí, ríete, dichoso mameluco 
te mandaré una foto de Lahore 
y me verás tumbado sobre alfombras 
como un nabab con chicas estupendas 
que ni siquiera en sueños te imaginas. 

Quien ahorraba más era Vincenzo 
tenía guardado un sitio en su maleta 
para las vituallas de la noche 
prensadas en un bote de hojalata. 
Le temblaban las manos al abrirlo 
temiéndose que hubiésemos llegado 
a violar el secreto de su cofre. 
Se recogía en un rincón oscuro 
con un cuchillo bisturí cortaba 
seis lonchas de salami para él solo 
más delgadas que las sagradas formas 
y si queréis tener parte en la fiesta 
haced sonar diez liras por cabeza 
licenciado partió para Somalia 
diez años fue asesor en Mogadiscio 
ahora enseña inglés al Instituto 
con seis hijos mulatos se realiza 
fumando a diario treinta nacionales 
que con puros toscanos va alternando. 

Napoleone rico en atributos 
dejó nuestro vivir de privaciones 
acogido a la cama de una viuda 
compuesto y bien nutrido se burlaba 
desde el balcón que daba a la plazuela 
de la Universidad: empollad, necios, 
si venís esta noche a visitarnos 
tendréis cena y un hoyo bien caliente. 

Amigos, cada cual por su camino 
dispersos por Bagnoli y por Cagnano 
cebados por los años ya pensamos 
tan sólo en la vejez y Dios lo quiera 
con el consuelo de hijos y de nueras 
y yo entretanto sentado a mi escritorio 
me hago el poeta mintiéndole a mi muerte. 

Felicidades

Llevo casi una hora aquí esperando 
en el coche a la entrada de la calle 
de San Onofrio, justo bajo el disco 
de prohibido aparcar. 

Ea, ten paciencia 
cinco minutos, vuelvo a aquella tienda 
si me hacen un descuento me lo compro. 
Soy una burguesita ¿no lo dices? 
no cambio nunca y eso te molesta. 
Está bien, por favor no tardes mucho 
si viene un guardia me echa de aquí y entonces 
cómo vas a encontrarme en todo este 
laberinto de calles y callejas. 

Tengo un llavero en forma de bolígrafo 
por fortuna, esperemos que haya gente 
no dejes que te engañen ten cuidado 
con la piel el modelo y la cartera 
la tienda está muy céntrica y es lujosa 
acaso un poco cara pero eso 
es una garantía de seriedad 
y de una clientela que no piensa 
en ahorrar que compra a ojos cerrados. 

Habrá allí mucha gente, dependientas 
probando y atendiendo a las señoras 
son los nuevos modelos qué finura 
y le queda estupendo la retamos 
a hallar algo mejor en el mercado 
puede pagarlo a plazos aunque falle 
un mes o más la empresa es comprensiva 
puede dormir en un colchón de plumas 
le deseamos un próspero año nuevo 
si vuelve por aquí en pocos días 
rebajaremos todos los artículos 
y si eso le interesa cuidaremos 
de avisarla con tiempo ¡Enhorabuena! 

Tengo el llavero en forma de bolígrafo 
si hay objetos tan prácticos no sé, 
su único inconveniente: te abandona 
en la ocasión que más lo necesitas 
y por más que lo frotes sólo traza 
surcos sin vida sobre la guantera 
y las bellas ideas se te escapan 
imprecas ¡maldición! 

sólo funcionas 
cuando ya no haces falta y ahora qué hago 
la musa está dictando y las palabras 
si no las coges pronto desvanecen. 

La bolsa grande está en el maletero 
con tal que no se manche mientras tanto 
podías haberle dado con la esponja 
¿no te aburres de estar sin hacer nada? 
ni me preguntas cuánto me ha costado 
ya lo sé que mis cosas no te importan 
es la historia de siempre pero al menos 
podrías esforzarte. 

¿No las oyes? 
Acuden por sorpresa con cabriolas 
alegres y traidoras, sí, es verdad, 
el abrigo de piel es muy hermoso 
pero dame una pluma, las atrapo 
son pocos versos valen una vida. 



SINERA

Salvador Espriu. 
in memoriam 

(23-II-1985) 


Has franqueado las puertas 
con el fresco sabor 
de las viejas palabras en los labios. 
Ahora, por fin, conoces 
la verdadera tierra de tus padres. 


II 

Con los ojos clausurados y el corazón ya quieto, 
ahora navegas por el mar fiel 
como un delfín de luz en la calma 
beatitud de la eterna paz del sueño. 

Y se desvanece el miedo bajo la noche 
en la ceniza del viejo fuego de los recuerdos. 

La verdad final ya resplandece: 
el mar ya no es el mar sino la muerte. 




LUZ ARGENTINA CHIRIBOGA GUERRERO.

Luz Argentina Chiriboga Guerrero       

Edison Calvachi Cruz [1]           

Escritora narradora, novelista, genealogista, ecologista, lingüista y poetisa que se adentra en los problemas del ser humano, luchadora de los Derechos Humanos de la mujer negra y la cultura afro-americana; literata que disfruta al inventar palabras cuando es inspirada por la naturaleza y el quehacer del ser humano; todo lo hace para comunicar al mundo su riqueza espiritual; y se ha ganado un puesto muy merecido en la literatura ecuatoriana.

Nace en Esmeraldas el día primero de abril de 1940, fueron sus padres Segundo Chiriboga Ramírez, un agricultor muy trabajador y de Luz María Guerrero Morales, ambos naturales de la provincia verde de Esmeraldas; que con el tiempo se convierten en dueños de varias fincas bananeras como “La Chinca”, “La Chancama”, “La Chula”, “El Guayabo” (lugar donde se realizó una batalla entre los revolucionarios y el ejército gobiernista) y “La Victoria”; es una familia numerosa compuesta de diez hermanos; el sacrificio y esfuerzo de su padre les permitió tener una vida holgada y con comodidades, viven alternando en el campo y una casa en la ciudad de Esmeraldas que dista apenas media hora, viajando aguas arriba mediante canoa, el único medio de transporte en aquel tiempo.[2]

Sus abuelos paternos fueron Mariano Segundo Chiriboga González, natural de Gran Gabriel y Carmen Ramírez Reina, natural de Río Verde (hija de Bugeño), quien a su vez es hija de Manuel María Ramírez, cuya descendencia  proviene de una rama del Adelantado don Sebastián de Benalcázar.

Sus abuelos maternos fueron Mariano Guerrero Herrera, natural de Esmeraldas y Augusta Morales; Mariano Guerrero fue hijo de José María Guerrero Maisincho, natural de Cuenca y Josefa Herrera.[3]

Su nacimiento tiene un fascinante relato, casi mítico, cuenta ella misma que a su madre le vino el dolor de parto, las contracciones eran cada vez más repetitivas y a cortos intervalos, habiendo tenido amplia experiencia por sus cinco hijos previos se puso en apuros para llegar a la ciudad para que le atendiera la comadrona conocida de la familia; tomaron el único medio de transporte, la canoa y comenzaron el viaje aguas abajo, la luna llena se mostraba en todo su esplendor diáfana y refulgente y las guiaba, como cómplice secreto de este acontecimiento, el tiempo del alumbramiento culminó en pleno viaje y prácticamente sobre las aguas se produjo el nacimiento; Argentina como así la llamarían  dio un grito, comenzó a cantar este personaje que en su vida adulta sería una consumada poetisa que cantaría a la naturaleza; en aquellas primeras horas, bajo la luz argéntica de la luna, bajo el susurro de la naturaleza, el croar de las ranas, el chapoteo de los peces del río, el encanto de ese nocturnal paisaje y su gente, fue un preludio tan fascinante de la vida de esta literata de los niños negros de su patria.

Con el caminar de la vida, su entorno social le fue dando la personalidad cultural que ahora traduce en su obra, “En su casa del muelle, Luz Argentina escuchó el tambor, la marimba, las décimas, los contrapuntos improvisados…”.[4]

Esmeraldas siempre estuvo limitada para su desarrollo por la falta de comunicación vial, en aquellos tiempos por la década del 40, 50 no contaba con agua potable permanente, igual en cuanto a energía eléctrica, que dependía de una sola planta eléctrica, de allí que era frecuente que las familias se provean de lámparas de pretromax.

Qué felicidad para todos, especialmente para la chiquillada, cuando venía la luz eléctrica, la noche se volvía en permanente algarabía, gozo y felicidad, las calles se tornaban en verdaderas ferias, por el paseo de las familias por las calles, todos trajeados con los mejores vestidos.[5]

Sus estudios primarios los cursa en la escuela fiscal “Hispanoamericana”, más tarde asiste a la escuela mixta anexa al Colegio Nacional cinco de Agosto. Siempre tendrá grabado en su corazón la lección que diera el profesor Luis Alberto Moscoso acerca de la fe en la humanidad, del optimismo y la hermandad que debe el ser humano para con su prójimo.

Los estudios secundarios los realiza en el Colegio Nacional Cinco de Agosto, su belleza juvenil, su encanto natural y sus valores espirituales no pasaban desapercibidos y es elegida Reina del Colegio.

Con el afán de superación, de encontrar mejores oportunidades de aprendizaje, viaja a la ciudad de Quito e ingresa en el Colegio Nacional 24 de Mayo; vivió inicialmente en un convento regentado por monjas católicas, en una especie de dormitorios que acogía a estudiantes de provincia, para ofrecerles un aposento confiable y seguro; más tarde fue a vivir en la casa de la familia Muñoz Terán Varea ubicada en la calle Río de Janeiro y Juan Larrea. Se gradúa de Bachiller en el año de 1958 en la especialidad de Ciencias Filosófico Sociales.

Ingresa a la Universidad Central en la Facultad de Filosofía, Escuela de Biología; allí se encuentra con la poetisa Elva Poveda como compañera de aulas, personaje muy importante de la literatura ecuatoriana, quien en la actualidad trabaja en el Ministerio de Educación Pública en calidad de Asesora de la Educación del país.

En el año de 1960 participa en el certamen de Miss Ecuador en representación de su provincia Esmeraldas, su presencia fue llamativa, por su talle esbelto, su piel canela, por la delicadeza en sus facciones, pero sobre todo por su valor interior, su delicadeza, inteligencia, su carácter vivaz y espíritu luchador desde siempre; el jurado tuvo serios problemas, para elegir a la representante ecuatoriana, había mucha gente que la apoyaba, ya que impactó con su exótica belleza. Actualmente, en su casa de la ciudad de Quito se conserva un cuadro pintado al óleo casi de tamaño natural en donde se pueden apreciar sus dotes naturales, su esbelta figura en medio de diversos tonos de verdes a azul marino, su piel canela, en cuyo cuadro se perenniza la fiel representante de la mujer esmeraldeña.

En el año de 1962 se gradúa de bióloga en la Escuela de Biología de la Universidad Central del Ecuador y luego se prepara para contraer matrimonio con el destacado escritor, quien fuera nominado al Premio Nobel de Literatura 1998, Nelson Estupiñán Bass, autor de la novela “Cuando los Guayacanes florecían”, pocos casos como éste, en donde se cumple el adagio que el amor no tiene barreras, la diferencia de edad es notoria, 28 años. El matrimonio civil se realiza en la ciudad de Quito, el 2 de marzo de 1962.

No solamente fue una atracción personal, sino la circunstancia especial de encontrar en él, a un intelectual de muchos quilates y de paso, ya en aquel momento era el mayor exponente de la literatura afroecuatoriana de todos los tiempos. Nelson Estupiñán fue profesor de contabilidad del Colegio 5 de Agosto en Esmeraldas y compañero de cátedra de la hermana de Argentina, ese fue el nexo y comienzo de una relación que culminó en la conformación del hogar feliz, que a la postre sería la de dos ilustres literatos ecuatorianos.[6]

De su infancia ella recuerda a aquel hombre, a quien admiraba “al que conoció cuando ella era una niña de 11 años y “servía las colas en las tertulias culturales del grupo Hélice, que dirigía Nelson y que integraba mi hermana mayor”; ella no podría haberse imaginado el compartir 40 años de su vida con este maravilloso ser humano.[7]

Se establecen en la ciudad natal Esmeraldas con su esposo, este cambio de la ciudad Capital con Esmeraldas le impacta inicialmente, notó como nunca había notado, ¡cuán atrasada estaba su ciudad!, sin centros educativos progresistas, sin adecuadas bibliotecas de consulta, con poquísimos eventos culturales para crecer espiritualmente; sin embargo, poco a poco volvió a la realidad, una de ellas fue, la de cumplir a cabalidad con su rol de esposa; pero, el hecho de estar junto a un intelectual de grandes dotes, le sirvió para aprender de su tenacidad en la escritura, habituarse a la constante lectura. Este ejemplo determinó en su ser interno la necesidad de conocer más del mundo intelectual, aprovechó de la rica biblioteca a su disposición para leer permanentemente, todo tipo de literatura, aunque las biografías le fascinaban; también se interesó por la narrativa, la novela, la historia de su pueblo y sus raíces culturales.

Poco a poco fue tejiéndose la vida familiar con la venida de sus dos hijos Franklin Gustavo y Lincoln Patricio, cuando ello ocurrió su entrega fue total para cuidarlos y atenderlos en sus todas sus necesidades fundamentales.

Más tarde, cuando sumergida en los recuerdos recientes y lejanos, de la totalidad de su vida, amalgama de pensamientos con el recuerdo de su hijo Franklin, entonces como aguas de ríos interiores diría inspirada en el poema “La voz del río”:


Definitivamente,
fuiste agua
en tiempo sin medida,
en tiempo de júbilo
sin tregua.    
Agua que camina
mi misma historia
brota debajo de mis huesos.
Agua que nunca trajinó
en el olvido,
al contrario,
abre los diques del silencio
y se deja caer,
caer a toda prisa.
Asoma del amor y la palabra
y se convierte en río
para esquivar la tristeza.
Avanza
crece,
llena la ribera
hasta los bordes,
labra y labra la tierra
donde brotan arboledas.
Por él pongo las manos
en el fuego,
una y mil veces,
lo juro,
siempre estuvo colmado
de peces,
lunas y luceros.
Río que se fue ayer,
Hoy mismo.
¿Cómo? ¿Cuándo?
Silo siento en toda
mi estatura.



Todas sus manifestaciones son un cántico a la vida, de su corazón y mente surge esta declaración: “Nací en un lugar de la Costa, cuyo nombre jamás puedo olvidar. Ser esmeraldeña, entrañaba para mí cierto privilegio, vivir junto al río, cerca del mar, entre aquella celeste cenefa de palmeras que nos enseñaron a querer las alturas, era un don extraordinario, por eso ponía a mi provincia por encima de todas las querencias. Como oía decir que la tagua y el caucho de Esmeraldas eran los mejores del mundo, creí que mi tierra era la más mimada de la naturaleza. Me aferré a esta supuesta prerrogativa, y hasta llegué a creer que otorgaba valentía, donaire, ritmo, aptitud para el cuento y la décima y el baile, todo lo cual me grabó inolvidables complacencias. La solidaridad en el pesar y el júbilo son también su signo de Esmeraldas.

Un deceso se tornaba dolor para toda la ciudad, un matrimonio suscitaba alborozo general, un bautizo era fiesta de todos, un onomástico ensanchaba los círculos, la partida de un joven a Quito o Guayaquil hacía vibrar de alegría los corazones” (Chiriboga 1994a, 57, 58).

En su memoria quedaron grabadas las actividades de los habitantes de la pequeña ciudad, ciudad camino al desarrollo, Argentina cuenta: “La barraca, mi barrio, donde acoderaban los campesinos sus balsas y canoas, llenas de plátanos, aguacates, naranjas, mangos, caimitos, nísperos, chirimoyas, sandías, anonas, yucas, badeas, guanábanas, guayabas y cañas, tagua y caucho, los dos últimos comprados por la Casa Tagua, Vicente Yannuzzelli y Eduardo García, era el emporio alimentario de los cuatro mil habitantes que tenía en ese entonces Esmeraldas.

En las noches y los amaneceres, oía con deleite las voces montubias diciendo sus contrapuntos, coplas, décimas y cuentos del tío tigre y del conejo. Verlos echando humo con sus cachimbas y espantar los mosquitos con sus sombreros, admirar sus fornidos brazos y sus manchados pantalones a media pierna, era como ver un pedazo de selva. Ellos eran el eslabón entre la ciudad y el campo, puentes ambulantes entre lo mágico y real. Al escuchar sus anécdotas y sus leyendas, sus vivencias, sus versos y sus cuentos recién inventados, me sentía parte de ellos, solidaria, presintiendo acaso que estaba frente a auténticos narradores y poetas, matrices de la futura literatura esmeraldeña. En las lunas les influían mitos con tal vigor que era como si me pusieran al frente de sus fantasmas. Por ellos supe que “La Tunda” era una mujer estéril que secuestraba a los niños; conocí la astucia del Duende, el enano con el sombrero tan grande que le ocultaba al rostro y seducía a las muchachas para hacerles “cosas malas”; aprendí la bondad del Bambero con los animales y su sabiduría al defender los recursos de la naturaleza; oí los juramentos de haber visto un Buque Fantasma conduciendo los maldecidos amos con gruesas cadenas en el pescuezo; me enteré de la Cucuragua, una roca con dos caras, una mirando hacia la lejanía y otra con grandes colmillos. Estos son otros preciosos recuerdos que salvé de mi provincia y de mi infancia (Chiriboga 1994a, 58).

Tan solo en la edad de la reflexión, en el tiempo en que la persona puede mirar retrospectivamente su vida y la de su entorno puede valorar lo que Argentina nos cuenta cada vez de su gente y de su pueblo, ahora nos cuenta: “Estos campesinos negros y mulatos fortalecieron la economía urbana y activaron la alegría de la Barraca. Era placentero vivir, pues ella acogía también con los brazos abiertos a los cayapas, hoy “chachis”, que arribaban en canoas con canastos, abanicos, cinturones, canales, bateas y susungas.

Qué decir de las costumbres de la mujer esmeraldeña, que en calidad de mujer pudo adentrarse con más facilidad a ese mundo vedado a los hombres, a inmiscuirse en sus conversaciones, para conocer los murmullos de sus cuitas con sus posible enamorados, Argentina nos cuenta: “Aún veo mentalmente a sus mujeres con sus senos como capullos en el aire, sus cabellos lacios adornados con “invisibles” rojos, azules, verdes, señales de que eran novias, o buscaban marido. Dormían en mi barrio, que les ofrecía albergue gratuito; extendían sus petates, sus esteras y sus damajuanas en cualquier portal para disfrutar de reposos y sueños, arrullados por las corrientes del río y de los vientos” (Chiriboga 1994a, 58).

Si al momento dispusiéramos de fotografías del barrio, de las gentes, de los lugares en donde transitaban en la actividad diaria, no dirían lo que la memoria hecha palabra en la persona de Luz Argentina quien nos refiere que: “Mi barrio era poderoso caudal de la hidrografía negra de Esmeraldas, donde se cultivaban con gracia y en distintas versiones nuestra identidad: allí se daban cita el tapao, el cazabe, los tamales de gallina y de pescado, el punsandao, la baba barbona, el agua sucumba, las lisas enmechadas, el seco de guanta, los muchines de verde, yuca y maduro, los carapachos rellenos, el champús, la mazamorra y la leche dormida, preparados con la magia de la culinaria heredada del ancestro africano. Allí un enclave de África, no se discutían los problemas nacionales, parecía -¡sólo parecía!- no haber irrumpido aún el karate de la lucha de clases (Chiriboga 1994a, 58).

He recorrido los campos de la Provincia Verde, en las noches y los amaneceres; oí, deleitada, las voces ancianas diciendo sus cuentos, sus arrullos, sus décimas, sus coplas, sus refranes, sus dichos. Vi a negros y mulatos echando gozosos en sus cuarto, en las orillas, bajo los árboles y en las canoas, los humos de sus cachimbas y cigarros, o espantando zancudos o jejenes, con abanicos cayapas. Escuche sus memorias, palpé sus profundas miradas, admiré la historia de Esmeraldas en sus cabellos blancos, los vi deslizarse por la ceja del monte con pantalones a la rodilla y el machete al cinto; entonces sentí estar ante el verdadero corazón de Esmeraldas. Ellos, la gente del campo, son el eslabón entre la selva y la ciudad, la convergencia entre la juventud y la experiencia, el puente entre el embrujo y lo real.

Al escuchar sus cuentos y leyendas, sus anécdotas y consejas, me sentí orgullosa de ser esmeraldeña, pues ellos, los cantores y relatistas anónimos (algunos de ellos, analfabetos) son las matrices maestras de la literatura de la Provincia Verde. En sus labores agrícolas, lanzando la atarraya y el arpón como si arrojaran una jabalina, esquivando los tigres y las culebras o hamaqueando al recién nacido, remeciendo el piso de pambil con los sones de la marimba, el cununo y el guasá, me dieron la idea de un mural de Esmeraldas” (Chiriboga 1997, 7, 8).

Cuando se ha tenido una infancia feliz, los recuerdos del pasado vienen tan fáciles a la memoria, recabamos sus anécdotas, al tiempo en que ella se  encuentra en Europa, nos escribe tan espontáneamente contándonos: “Tuve una niñez muy feliz rodeada de mis hermanas y hermanos… Fui una gran admiradora del río Esmeraldas y que en noche de luna abría la ventana para mirarlo. Sabía montar a caballo, me subía a los árboles y aprendí a reconocer la infinidad mariposas, sus especies y variedades que en La Chinca, revoloteaban en todo el espacio de la campiña, muchas de ellas llevaban una especie de códigos en sus alas, letras, multitud de tonos de colores del espectro del arco iris. De la colación que me daban mis padres compraba los cuentos infantiles. Aprendí a patinar, nadar, pasear en bicicleta y que una ocasión caí a un barranco, desde entonces quise ser un pájaro”.[8]

“Un día, sin embargo, se lanzó a ese río de aguas profundas. Y encontró lo que había buscado desde siempre: un caudal de historias para contar”. (Vistazo 2006).

Pérez Pimentel refiere que por el año de 1968, le vino como inspiración la historia de un mono de circo que de tanto ver el acto de un maromero aprendió el arte de entretener, el dueño del circo perplejo al principio y luego con codicia pensando lo que significaba incorporar en un acto a un mono, pensó sacar mucho dinero porque eso representaba mucha atracción para el público; con el tiempo, de deshizo del maromero humano, pues ya tenía un mono que no le costaba un solo céntimo, pero por otro lado significaba mucho ingreso. Entonces, Argentina inspirada con aquello que ella decía “simple historia”, con minuciosidad recreo este relato de la vida real circense y posteriormente se lo leyó a su esposo, quien quedó gratamente sorprendido, a partir de ese momento, él supo en su interior que había nacido una literata, por ello, le recomendó lecturas que le ayudarían a mejorar su escritura, obtener un estilo literario y a caminar juntos no solo en la vida como esposo y esposa, sino como dos amigos con una misma afinidad e interés: la literatura, el bello arte de hacer del pensamiento hermosos paisajes, hacer poesía, escribir novelas, relatos. Caminaron juntos, pero cada quién poseedor de su propio estilo, de su propia característica literaria, de su propia personalidad.

Más tarde, llegaron bajo su natural inspiración diez poemas sociales que los conserva inéditos. Entre ellos, hay un poema dedicado a José Basurto, quien cayó abatido en una de las manifestaciones en contra de la Dictadura del General Guillermo Rodríguez Lara.

En el año de 1976, fue designada Presidenta de la Unión Nacional de Mujeres del Ecuador, filial Esmeraldas, institución a la que ha contribuido mucho con abnegada labor, porque ante todo es una mujer luchadora por los derechos de la mujer ecuatoriana en general y de modo particular de la mujer afro-descendiente.

Un año después, inicia la saga de poemas dedicados a la ecología con el tema de la conservación, tejiendo palabras con elementos de la naturaleza y creando doscientas coplas octosilábicas, con el título de “Las voces de la vida”.

Como literata es pragmática y consecuente con su filosofía en la defensa de la mujer, en cuanto a la violencia y al maltrato; en su investigación “La música popular y la mujer”, hace notar al lector con cuanta ligereza se usan palabras y frases peroyativas en alusión a la dignidad de la mujer, este artículo se publica en la Revista “Cultura” publicación del Departamento Cultural del Banco Central del Ecuador en el año de 1981. (Chiriboga 1981, 357-369).

En este proceso de enriquecimiento intelectual, cultural y social a través del camino de la vida, la vemos participar en reuniones internacionales como en el año de 1983, cuando asiste al Congreso de la “Cultura Negra” y luego en la ciudad de Panamá. Con estas experiencias se inicia los primeros bosquejos de la novela “Bajo la piel de los tambores”, libre ya de los quehaceres universitarios al momento en que egresa de la Universidad Central del Ecuador.

En el año de 1986, presenta el cuento “El Cristo de la mirada baja”, en un Concurso de Relatos, que le hacen merecedora al Premio “José de San Martín” en Buenos Aire s Argentina.

Hizo amistad con los escritores Iván Egüez y Raúl Pérez Torres quienes conocieron los originales de la novela “Tambores bajo mi piel”, les encantó la obra y fue motivo para que se uniera al Taller de Literatura que la mantenían aquellos escritores y muchos otros en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Y es precisamente Raúl Pérez Torres quien hace la introducción de la obra y escribe: “Acabo de leer en originales la primera novela de Luz Argentina Chiriboga, “Tambores bajo mi piel”, y me ha emocionado la madurez literaria alcanzada, por alguien que compartió conmigo tantas horas, obsesionada en el manejo de la palabra.

Y es que esta novela brota como un torrente, donde el ejercicio de la memoria, el rigor en la utilización del lenguaje, la voz de los personajes que crean una armonía multiforme, nos van entregando con audacia y desgarramiento, la vida de una muchacha que viene a estudiar a la ciudad, las vicisitudes, desdichas y esperanzas que se plantea, las contradicciones y las dudas que debe absorber dentro de una sociedad pacata e hipócrita que se maneja con un código de relaciones diferente.

Un colegio de monjas, donde bajo una simbología bien tratada, se traduce el poder, su tiranía y sus desafueros, pero también la rebeldía de esta mujer costeña, bella y diáfana, reflexiva y loca, timorata y violenta, que ha vislumbrado) justamente en su primer viaje a la ciudad, a loa metrópoli) la imagen del hombre nuevo, un hombre que viaja en el mismo carro junto a ella, cuyas palabras le impresionan sobremanera y la marcan en su reflexión posterior sobre los hechos sociales. La imagen de ese hombre volverá continuamente en un ritornelo interesante que subyace en el texto y que finalmente nos permitirá conocer su misteriosa identidad.

El che Guevara, un Che Guevara de los comienzos de su carrera política y revolucionaria, un Che Guevara que se estaba nutriendo del conocimiento de nuestros pueblos, para luego extender su generosa valentía e inteligencia por toda nuestra América”.

“La novela, pues, contiene un universo humano, porque los héroes de novela, como ya alguien lo dijo, nacen de las nupcias que el novelista contrae con la realidad.

Novela de buena intensidad, en la que el proceso de crecimiento, el proceso dialéctico de los personajes, deja entrever una gran perspicacia psicológica y nos replantea las relaciones de amistad, de amor, de admiración y de desprecio. Novela que recoge también un momento convulsionado de nuestra historia, una pieza más en el rompecabezas histórico que los creadores escriben como homenaje para su pueblo” (Chiriboga 1999a, 9, 10).

La mencionada novela “narra la iniciación de una adolescente costeña en los embriagantes ritos del deseo, la sensualidad, el amor y el sexo. Interna en un Colegio de monjas de la capital, se abre paulatinamente a la experiencia de la hipocresía de la sociedad y a los secretos del idealismo guerrillero. Sus sueños de amor y de liberación se esfuman al volver a la costa. La realidad triunfa. La hembra se convierte en mujer sensata; la idealista, en mujer dorada, con lo que esta novela se transforma en una parábola del desencanto de la mujer del campo costeño, oprimida por los prejuicios raciales, la tradición y la estrechez cultural de esa periferia, según acertadas frases de Simón Espinosa”. [9]

Del poemario “Diáspora”, Julio Micolta Cuero nos ofrece estos comentarios: “Por los caminos de Esmeraldas, se puede llegar al descubrimiento de parajes que alimentan las retinas visionarias de los caminantes, con la riqueza de loa realidad maravillosa que se presenta vivificante y transmisora de indecibles aportes. Es introducirse en el espectáculo de la belleza creativa, y ser partícipe de una espectral cosmovisión de encantamientos y de aventuras que conjuntan leyendas, hechos, aforismo y aquelarres, aspectos muy genuinos de nuestra tierra”.

Para culminar con su apreciación literaria diciendo que Argentina Chiriboga es una “brillante reseñadora de las huellas de los vendimiantes de los tiempos, puestas a la vista del lector como una entrega frutecida e intrínsecamente espiritual, para el disfrute a plenitud en este reconfortante recorrido” (Chiriboga 1997, 8, 9).

En esta obra “Diáspora” podemos detenernos en una décima y ver el espíritu humano, guerrero y rebelde, a la vez alegre del afro-descendiente, pero sobre todo conquistador de sueños:


El Poderoso

Glosa

Si el gobierno no me estima,
Yo me doy lo que deseo,
Me lo altivo y me lo alceo,
Por Dios me lo voy encima.


I

Yo le declaro la guerra
Con todita mi familia, le tiro con escopeta,
con machete, palo y piedra,
lo ataco con las avispas,
por ser hermanos del viento
y que no me haga desaire,
porque mi espalda es la espina,
voy a remover la Tierra
si el Gobierno no me estima.


II

Yo le ataco por la tierra
con toda la infantería,
estos son elefantes,
tigres, leones, panteras,
las congas y los tembanes,
el batallón guansagul,
también saldrá la tortuga
con su garbo y condongueo,
pues que no busque ajetreo
yo me doy los que deseo.



Su aporte a la cultura negra es notorio, ha entregado toda su vida para que las costumbres no se borren de la memoria de los pueblos afro; publica la obra “Palenque”, la misma que es una recopilación de todas sus “Décimas”. David Andrade refiere que “Luz Argentina Chiriboga, (es) una apasionada luchadora por la cultura popular que ha sabido ganarse a pulso un sitial de honor en las letras del Ecuador. Este Palenque que nos regala, es un sitio lleno de ritmo, de color, una propuesta creativa de enorme significado e indudable trascendencia”.

El mismo introductor de la obra como quien hace una especie de “rumor de palabras” nos ofrece más comentarios: “La noche siembra negros presagios en la espesura, el leve resplandor de las estrellas deja entrever apenas las formas vegetales mientras en la distancia se escuchan voces dispersas que se comprimen y se entreveran en un crescendo armónico y musical.  Se eleva, por ejemplo, la voz apagada de un anciano que con voz cansina desgrana todo el acervo de la memoria colectiva; le sucede el cantarino tono de una muchacha, jolgorio pleno de rima y tentación; viene luego el acento recio del payador famoso, del experto en requiebro y el contrapunto, del memorioso capaz de estremecer, deleitar y embelesar a su auditorio. Más tarde, mientras los fuegos fatuos de la candela agonizan lentamente, vuelven a sonar las voces de los ancianos, lamentándose de los tiempos idos, rememorando épocas más felices.

Y en el medio de todo, reina de la noche y la memoria, la décima, esa forma e hacer poesía desde lo más íntimo de la cultura afro americana.

No existe en la creación literaria popular algo tan musical, tan auténtica y tan ligada al sentimiento colectivo como la décima, hija legítima del romance y el candombé, heredera de la palabra castellana tanto como de las leyendas fantásticas del África profunda.

Hablar de la décima es hablar de entonces de emoción que nos ha sido legada y cuya perdurabilidad está ligada a los trovadores de pueblitos y caminos, tanto como a los estudiosos de la cultura popular y a los creadores que intentan encontrar en ella una forma más auténtica de ser y pertenecer” (Chiriboga 1999b, 119).

Ahora, ya podemos entender porqué Argentina Chiriboga, quiere en sus trabajos literarios resaltar las vivencias de la gente del campo, que no se pierdan, quiere más bien perennizarlos en sus obras y que se constituyan en un aporte para la cultura ecuatoriana. En las Décimas se traduce el sentir de la sabiduría popular, revisemos este segmento literario:


La Herencia

El papá de mi papá
anda dentro de mis venas,
él me entrega a manos llenas
su enseñanza desde allá.
Advierto que él me amarca
y me aconseja con tino
que ande recta en el camino
hasta que llegue la parca.
Luego mi abuelo se embarca,
viaja de aquí para allá
y sigue para acullá
demostrando su inquietud,
y exhorta a la juventud
el papá de mi papá.
Mi viejo afirma la creencia
de una nueva esclavitud
en toda su latitud,
lo dice con experiencia.
El habla de una potencia
que con voces muy serenas
nos ha impuesto cadenas.
Mi abuelo fue color brea
y aunque no lo vea
anda dentro de mis venas.
El a mí me vió nacer
y me tuvo en su regazo,
me dio más de un abrazo
feliz porque fui mujer.
fue a Yemayá a agradecer
con orquídeas por docenas
para que viva sin penas.
Desde su gran lejanía
ora a Ochún con alegría
él me entrega a manos llenas.
Mi abuelo fue muy bembón,
tenía la nariz ñata
veo bien que se retrata
en su nieto de Borbón.
A él le gusta el bolón
como a mí y a mi papá,
se ve que el abuelo está,
todavía con nosotros
pues da también a los otros
su enseñanza desde allá.



Fabián Vallejos anota sobre la misma obra “Palenque”, que: “Leer Palenque es adentrase vibrantemente en el complejo universo de la tradición oral latinoamericano y más exactamente en la cultura afro-americana que desde el comienzo de la Colonia se fue desovillando en nuestro Continente.

La décima forma parte de esa rica tradición oral y al mismo tiempo de nuestro patrimonio literario y en esta ocasión, Luz Argentina Chiriboga traslada musicalmente a sus lectores a ese fantástico, increíble, misterioso y vivencial universo de la décima y a través de ésta a la atmósfera de la esclavitud de aquellas épocas como lo citan los siguientes versos:



A mi me causa dolor
recordar esa desgracia
la mendaz plutocracia
que tuvo el conquistador



Las décimas de Luz Argentina Chiriboga relatan historias verdaderas, con personajes reales y lo hace con solvente dominio de la métrica, el ritmo y la rima, eso nos confirma que en sus venas corre la sangre de los decimeros de antaño que con el transcurrir del tiempo han ido desapareciendo, dejándonos como un hálito de magia y de suspenso” (Chiriboga 1999b, 119).

Las Décimas tienen un profundo sentido de la sabiduría popular, la filosofía del pueblo inmersa en la discriminación de una sociedad que no les da la oportunidad para que se desarrollen, progresen; sin embargo, esa lucha de siempre, se traduce en alegría, buen humor y sabiduría de vida. En el poema “La Negritud”, vemos el orgullo de la raza, el sano orgullo y la altivez del ser humano, seguros de sus dones y talentos, demuestran lucha y pujanza en medio de este mundo egoísta y mezquino; la contrapartida por otro lado quiere desconocer que el sol alumbra a todos, quiere negar que cada ser humano es tan diferente con cada ser humano, aún con su propio hermano, quiere desconocer que cada cual es un tesoro precioso ante los ojos de Dios; pues, El hizo al ser humano con diversidad física, pero con igualdad espiritual, el Creador los hizo a su imagen y semejanza.

Los siguientes versos nos habla de las abuelas detentadoras de la sabiduría popular, que “/avanzan abrazadas y con fe en la Negritud/”, que mirada alentadora para una sociedad justa que “/guían a la juventud/ con fulgor en su mirada/”, nos regalan una enseñanza de “/fraternidad/ cariño amor y conciencia/”.

Décimas que también nos traen, lo que no puede perderse de nuestra memoria, la historia aberrante de su desraizamiento de África, de su familia, de su cultura; en su obra no deja de mencionar el tormentoso tiempo de la esclavitud,  Luz Argentina lo llama “Un caso descomunal, /tal vez desgracia mayor/ que ocasionó el agresor/ con su terrible falacia./ Evocar esta audacia/ a mi me causa dolor”.

Otro de los grandes de la poesía ecuatoriana es el médico psiquiatra Euler Granda Espinosa, natural de Riobamba; este personaje sabe saborear el infinitos mundo de las letras y hace una apreciación de la obra “La contraportada del deseo”, que Argentina la publica en 1992. Euler Granda se expresa así: “Saltar desde las palabras diarias parra llegar a esa aventura indecible que es el fenómeno poético, implica un múltiple adentramiento en la fonética, en el lenguaje, en el pensamiento abstracto, en fin, en la realidad existencial de la persona.

El poeta: es prestidigitador al cual le es dado a improvisar al mar desde la manga de su saco y redescubrir el nombre de las cosas, transcurre por los días con los espejos ustorios de sus ojos vueltos a sí mismo y hacia el mundo. Donde el común de la gente no ve más que objetos y animales mortales que bailan o no bailan, él ve los entresijos de la luz y la sombra, los lados flacos de la muerte. En su voz, la piedra aún caliente del recuerdo se transmuta en géiser y vuelve a estar vigente aquello que se llama taumaturgia”.

“Argentina Chiriboga, definitivamente, ha tomado por el atajo de la palabra luminosa. Si antes fue el relato hoy se ha dedicado a cultivar la poesía. Y cuando lo hace, qué duda cabe, a leguas se percibe el vaho de su rememorada tierra de Esmeraldas.

Tal vez, sin proponérselo, Argentina Chiriboga, cuando hace poesía, logra construir todo un entorno mágico, alcanza a crear un ambiente humano en donde el hombre se consubstancia con la naturaleza e insistentemente husmea sus orígenes.

En estos ajetreos identificatorios no podía faltar como testigo el mar antropomorfo, el mar dador de vida y guardador de secretos, el mar erotizado.

La palabra poética posee una increíble cualidad procreadora y multiplicadora, y sabedora de ello Argentina Chiriboga, mediante un lenguaje translúcido acierta a levantar metáforas barrocas, esguinces coloquiales, férvidas expresiones que dan margen para que corra libremente el río vivencial de sus poemas.

El litoral, la selva, el viento, la marimba, la tierra y sus consejas, puntualmente concurren a su llamado lírico y se congregan en torno a su palabra. Y allí está la ría tocando sus guitarras, allí agosto remando sus canoas, el faro allí con su ojo insomne, allí su sangre yendo y viniendo y borbotando por los vericuetos conflictuales, allí su búsqueda en pos de la belleza creativa“ (Chiriboga 1992, 1, 2).

Luz Argentina Chiriboga, utiliza una figura literaria para hablar de su identidad, habla su cabellera, bajo la musicalidad del tambor, su cuerpo arde en la cadencia de la danza, Para en lujurioso movimientos hacer relucir su origen africano con la característica crespa cabellera, hebras de ébano que hablan de su código genético, profundidades del mar, de donde sale el eco para descifrar las tradiciones contadas de sus abuelos.


Suelta mi trenza
para que dance
en el mojado viento…
Vuela, bailotea,
con asustadas alas
y al revolotear
revela su origen africano.
Mi cabellera crespa
trae un furor,
un oleaje,
un ancestro
que viene desde lejos.
Aquel brillo tan negro
arrastra códigos milenarios.
Detrás de estos rizos
con su voz quebradiza
asoman mis abuelos.


Sus poemas, coplas y décimas siempre están bañadas del componente de la cultura africana, en cuyos remotos tiempos, pervivían con la constante relación de sus múltiples dioses, dioses paganos dueños de cada parte de su vida diaria; el ritmo y la cadencia en baile acompaña al negro en su despertar, su trabajo y descanso, Orisha para Luz Argentina en su poema es el creador del ritmo y de este instrumento: el tambor.


Orisha creó el tambor
en raptos de inspiración,
todo en él es perfección
no hay instrumento mejor.
La palabra fue entregada
a tan divino instrumento
para que en todo momento
sea la voz perfeccionada.
Su cadencia va abrazada
con reiterado vigor
a todo lo que es amor.
Este instrumento bendito
es ritmo del infinito,
Orisha creó el tambor.


Ha sido muy comentada su obra en el exterior, Miriam DeCosta-Willis, la primera PhD Afro-americana de la Universidad Hopkins se refiere sobre la novela histórica “Jonatás y Manuela”, que está enfocada en el rol de la mujer afro-descendiente en la transformación de la historia hispanoamericana. La novela es también importante porque participa en la discusión intelectual sobre la esclavitud, iniciada en la década de los setenta y ochenta por las escritoras negras a través de la América.[10]

Del editor de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, extractamos este comentario a la obra mencionada anteriormente: “Novela desajada de algún rito africano, que ensalma y exhuma los orígenes de la negritud en Ecuador, para luego centrarse en la presencia vivificadora de Joanatás, la esclava que, como una paradoja del destino, acompañó toda la vida a Manuela Sáenz, la libertadora del libertador.

En estas páginas encontramos el pulo y la cadencia de una escritora que lleva en sus venas, los misterios del yoruba, pero también la condición siempre expuesta de una sensibilidad que aborda con límites de erotismo de las mujeres”(Chiriboga 1994, 174).

La misma autora norteamericana, publica parte de su investigación sobre la literatura afro-latina y afro-americana “Hijas de la diáspora: escritoras afro-hispanas en 2003, en cuya obra Argentina Chiriboga contribuye como co-autora en un capítulo.[11]

Rosemary Geisdorfer Feal de la Universidad de Rochester en su investigación sobre las poetisas afro-hispánicas en la obra “política e identidad”, se refiere a Argentina Chiriboga, quien publica el poemario “La contraportada del deseo” que “se centra en el cuerpo negro como lugar donde la noción del ser puede cristalizarse o encarnarse…”. “ …se detiene largamente en los deseos particulares de la mujer, trascendiéndolos sólo cuando el calor de la tarde ha dejado sus huellas en un cuerpo letárgico, o la pasión amorosa ha recorrido la tierra del fuego femenina, o las ondulaciones de una mujer que baila se han reflejado en los ojos de los espectadores. Algunas de sus imágenes poéticas podrían haber sido tomadas directamente de la poesía negrista que explota la ya familiar descripción de la mujer negra como figura exótica: la bailadora supersensual, hechizadora, primitiva y frenética, como la describe Ann Venture Young ( ). Y algunas de las metáforas que emplea Chiriboga son de naturaleza bastante convencional: el cuerpo como geografía («tu aliento enciende/ mis cálidas bahías», ( ), o como producto comestible del trópico («este manantial… huele a mangos», ( ); «ábreme la blusa/ para que salten mis almendras», ( ). Tales figuras poéticas, no obstante, encarnan lo femenino y abrazan lo afro-céntrico en claro desafío a estereotipos raciales, en un posible afán de reclamar esa expropiada sensualidad y deseo por medio de la danza, la música y otras prácticas culturales”.

“Llamándose «un eco de un eco», el yo del poema siguiente apoya su sentido del ritmo y la musicalidad en sus raíces ancestrales; de este modo se une espiritualmente a su pasado africano a través del movimiento corporal:


Nada más que una marimba,
un guasá, un bombo
y la astilla de un grito
para poner el cielo
al nivel de mis pies.
Sube un temblor
asentado
en la raíz misma
de mi ancestro ( ). [12]


“La sensualidad por tanto aparece como don de las deidades africanas, las cuales dotan a las mujeres negras de poderes mágicos que ellas, a su vez, desencadenan a su gusto. Poseídas por los espíritus ancestrales, estas hablantes primero se dedican a conocerse a sí mismas («Me conozco al derecho/ y al revés») ( ) y luego se ofrecen a sus amantes:


Con tu llave maestra
abre mis signos inverosímiles,
barájame como tu naipe
para el póker. ( ).


El cuerpo femenino, red de signos, revela también las cicatrices de la esclavitud, tal como se ve en el poema siguiente:


La risa de mi cara negra
delata la presencia de todo lo pasado.
Me río de mi misma
cuando un ruido
de cadenas y látigos
anda de nuevo en mi memoria ( ). [13]


“El yo poético de Chiriboga no olvida su pasado, pero al mismo tiempo trasciende esas cadenas históricas por medio de un abrazo glorioso del presente abrazo sexual, sin lugar a dudas”.

“La identidad afrohispánica en Chiriboga se establece a través de lo corporal, cuando la poeta habla de su patria y de su nombre: «Yo, mitimaes,/ Esmeraldas, te quiero, te quiero contra ausencias,/ olvidos y nostalgias» ( ). Hija que se proclama exiliada »Dicen que me fui», la hablante reafirma, por otra parte, su nexo visceral a Esmeraldas, la tierra materna, a la que describe como «un río/ que atraviesa mi sueño» ( ). Además, Chiriboga invoca su propio nombre cuando afirma:


Me diste la punta de tu ovillo
y en vez de Penélope
hallaste una Argentina
y desembarcaste
en mi tierra del fuego ( ).[14]


“Esta alusión geográfica de doble sentido revela la identidad específica de la poeta. Este poema, junto con dos más que le siguen, pone final a La contraportada del deseo, marcando así de modo explícito una auto-referencia: una declaración definitiva de lo personal, lo autobiográfico. Chiriboga desafía al tiempo en el penúltimo poema:


mentira que el tiempo
me haya tornado
eco de mí misma,
mentira que el tiempo
me haya gritado
Ekuambé, Ekuambé,
Luz Argentina» ( ). [15]


“El yo poético, renacido gracias al deseo, permite que el explorador del poema final, dedicado simplemente «A Nelson,» la conquiste en un encuentro mutuo: «mi piel tiene grabados indelebles/ tus puntos cardinales» ( ). El cuerpo femenino como signo traza los caminos del deseo, muestra las huellas de los amantes que han pasado por sus trópicos y revela, en fin, los espíritus ancestrales que ella lleva en la sangre y el corazón. Los poemas de Luz Argentina Chiriboga reclaman a la mujer negra sensual no sólo como imagen u objeto de la lujuria masculina, sino también como sujeto femenino capaz de imaginar y de desear a su vez. Por tanto, Chiriboga, como un Narciso transformado en mujer negra, se contempla en el espejo poético para retratar figuras femeninas resistentes a las opresiones racistas y sexistas que han abrumado a otros poetas. Y protege la identidad incorruptible de la renacida mujer afrohispánica, quien se posee a sí misma y se entrega en libertad”.[16]


Cuando miro hacia atrás
y veo tantos negros,
cuando miro hacia arriba
o hacia abajo
y son negros los que veo
qué alegría vernos tantos
cuántos;
y por ahí nos llaman «minorías»
y sin embargo
nos sigo viendo
Esto es lo que dignifica nuestra lucha
ir por el mundo y seguirnos viendo,
en Universidades y Favelas
en Subterráneos y Rascacielos,
entre giros y mutaciones
barriendo mierda
pariendo versos. ( ).[17]


En su poesía, se vislumbra la realidad étnica universal, Argentina ya no puede hablar a estas alturas de la pureza étnica africana; ahora, ve la realidad de pueblos negros que en amalgama genética han provocado una resultante “una diversidad” dentro de una sola raza, la humana, sea cualquiera su color de piel, somos amasados en la savia vivificadora de la nueva poblacional ecuatoriana.

Estudios científicos de la genética poblacional nos ha permitido reconocer, que hoy  hablamos con propiedad que tras el color de la piel se perfunde el cruce genético del blanco, del indio y del negro. Qué maravillosa realidad, crear una nueva conciencia para llamarnos hermanos, todos hermanos de sangre; porque, hermanos de espíritu lo fuimos desde el comienzo de los tiempos. Por eso, Argentina, dice: /hemos roto las fronteras impuestas/ mis hermanos indios/ mis gemelos negros/.


El africano que despierta y canta
es el que habita mi cuerpo
es el que recorre la América mestiza
cargando cocos, semilla y tiempos
hemos roto las fronteras impuestas
mis hermanos indios
mis gemelos negros,
somos la gran mayoría en pie;
fíjate bien, que no te confundan
los slogans,
es siempre el mismo africano
solidario y cimarrón
el que sobre el camino encuentro.


Navegando en Internet, gratamente nos percatamos de un segmento de audio Internet, para darnos cuenta que a nuestra literata se le conoce mucho más en el exterior que en su propio país y se escucha:

“Sin duda una de las más conocidas autoras afro-hispanas es Argentina Chiriboga. Ella es de Esmeraldas, Ecuador, quien es narradora, ensayista y también poetiza, su más reciente novela es “Jonatás y Manuela; su primera novela salió en 1991 y se llama “Bajo la piel de los tambores”, Chiriboga trata muchos temas en su poesía entre ellos se encuentran las tradiciones africanas de su país y la sensualidad del cuerpo femenino”.

Cuando la amistad se la cultiva a diario, con el cruce de frases, en las conversaciones amenas, cuando se aborda todo tipo de temas, con el aporte de pensamientos espontáneos; se va edificando el conocimiento de la persona integral; solo de esta manera podríamos percibir con fidelidad lo que ella piensa de sí misma:

Me cuenta espontáneamente y percibo cómo desnuda su alma: “Soy una escritora que evito encasillarme en un solo aspecto de la vida, escribo por diversos motivos: para alimentar mi espíritu, para hacer conocer los problemas y los valores de la cultura afro; para reafirmar mi identidad, para reír y comunicarme con el mundo”. [18]

Continuando en estas susceptibilidades internas quiero ir más allá de la escritora, recabar en sus adentros, sobre lo que piensa de la mujer de este tiempo; sabemos que el aporte de la mujer en el mundo actual es cada día más saludable en la sociedad, con su presencia en todos los campos del quehacer humano; la visión femenina indudablemente da un ingrediente de sabor a la vida, estimula al hombre a la superación y a la sana competencia. Argentina ve a la mujer: “en continuo crecimiento, y tiene, por fortuna, la voluntad de ser mejor cada día, superar las taras del sistema patriarcal”.[19]

La mujer, fue creada con todos los elementos biológicos que el hombre, así, ella, en un medio de oportunidades ha demostrado tanta sensibilidad, tanta sutileza; ahora, el mundo se está acostumbrando a tener la visión que la mujer nos ofrece con su enfoque especial, por ello, Luz Argentina dice:

“La mujer se está acostumbrando a ejercer su voz y a que se le escuche. Situación que varía según en el país en que vive. Desgraciadamente hay diferencias entre los países del Primer Mundo. Estos Gobiernos protejan a la mujer y ningún abuso contra ella queda en la impunidad. En nuestro país el trato que el hombre da la mujer en el hogar, es un síntoma de lo que sucede en la sociedad integral; depende de los valores sociales, espirituales y éticos de cada individuo”.[20]

Y hablando sobre los logros, los cambios que en la sociedad se han suscitado con la incorporación de la mujer en la vida de la sociedad ecuatoriana en este siglo XXI, nos refiere: “En el siglo XXI no podemos hablar de géneros como categorías de análisis de la realidad sobre la que se asienta la convivencia de los seres humanos. Esta realidad no es bipolar, y, muchos procesos van adquiriendo otros contenidos históricos con los que se ha conseguido en forma progresiva, libertad, educación, salud y una mejor calidad de vida para la mujer, lo que favorece al desarrollo de la sociedad ecuatoriana y capacita a la mujer para poder ejercer el poder político”.[21]

Como complemento planteamos la siguiente interrogante, ¿Qué le hace falta a la sociedad para lograr una equidad de género en el ámbito familiar, social y político?  Y Argentina Chiriboga nos da su parecer: “Hace falta un cambio en el sistema político; el actual tiene los vicios del sistema feudal”.

Viene entonces, de repente como luz que alumbra la razón a nuestra conversación: ¿Qué significa ser mujer? entonces veo que me encuentro frente a la poetisa que inspirada dice lo que siente en su fuero interno: “¿mujer? Digo selva, encrucijada de savia, digo mar, pedestal, buganvilla, verso, inventada paloma. Y me detengo a pensar en nosotras. Cuando pienso en nosotras penetran a mis ojos arcos y torres. Torres y arcos levantados con nuestros puños”.

¿Cuál debería ser el principal papel de la mujer en el mundo? “Desempeñar el mismo papel que tiene el hombre, amar a su prójimo y procurar ser útil a la humanidad”.[22]

El mundo actual vive una suerte de lucha por los Derechos Civiles, unos que pregonan desde una perspectiva, el detrimento de los derechos humanos de otros; el tema del “aborto” es un asunto muy discutido hoy en día y lo será por la eternidad, mientras el hombre exista en el mundo; con argumentos forzados se opina que la mujer debe decidir sobre su cuerpo; otros que, debe respetarse el derecho a la vida, que donde terminan los unos, comienzan los derechos de otros.

A una activista de los Derechos de la Mujer nos interesaba preguntarle acerca del aborto, tema tan espinoso que involucra desde luego no sólo a la mujer, sino al hombre y a la sociedad en la que vive: nos comenta que la iglesia católica quiere que se restrinja el aborto por malformaciones fetales y nos dice “yo estoy de acuerdo con esta posición”; más nos informa que en este mismo momento (marzo del 2008), el Consejo de Europa defiende que el aborto es un derecho.

Nuestra opinión es que nadie tiene derecho a tomar la vida de otro ser humano; ya que con el avance de la medicina y su tecnología, no sabemos que nos espera para los buenos resultados de tratamientos de las enfermedades genéticas y malformaciones; si se tratad del aborto por violación, sería la mayor de las aberraciones humanas, pues en última instancia, puede haber una familia que acoja a esta criatura no deseada en un programa de adopción, pero que sufra un inocente, por el error de un maniáltico no puede constar en la ley una justificación para la muerte (infanticidio).[23]

Otro de los temas tabú, en todas las sociedades y de todos los tiempos en la historia de la humanidad es el racismo, siendo como es ella, miembro de una Organización en pro de la defensa de la mujer negra, le pedimos que nos comente al respecto: “Desde la Revolución Francesa, se planteó la necesidad de que todos los ciudadanos y ciudadanas  gocen de los mismos derechos sin distinción alguna, sin discriminación  de ninguna clase, sin embargo, palpamos tremendas desigualdades. El sistema social del Ecuador ofrece toda clase de prebendas a los blancos y blancos mestizos”. Con esta expresada verdad, viene a mi mente la frase de Henry Commager: “Destruimos la esclavitud, pero no el racismo”.

Vemos paradójicamente, que aunque la sociedad se encuentra más evolucionada, con muchos recurso tecnológicos, todavía se lucha por la equidad e igualdad de oportunidades para todos los seres humanos sin diferencias raciales y aunque la Constitución rece este dogma de igual e equidad, en la praxis no se da cumplimiento a la ley.

Pertenece a la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía desde hace varios años, husmeando en el pasado las raíces de la historia social; y ella refiere respecto a la utilidad de esta rama de la Historia Social: “Confieso que el estudio de la genealogía me ha acercado al corazón de la gente y a sus sueños. He comprendido que el decurso de la humanidad, aunque tiene el origen común, ha marcado distintos rumbos a la historia. De ellos provienen los diversos pasos que hemos dado y seguiremos dando en nuestro caminar sobre la tierra.

De mis contactos iniciales con la genealogía, he comprendido la responsabilidad en el manejo de los datos y la necesidad de la búsqueda de hilos que otrora fueron factores en el devenir de la colectividad. La genealogía, vigorosa y real, proyecta el corazón, la inteligencia y la acción de las generaciones.

Refleja el fruto de la  mentalidad de un pueblo, los sufrimientos, los anhelos de las familias y la fidedigna versión de los hechos ocurridos en una determinada época. A través de la genealogía es posible aprender el panorama de los países, es posible seguir trayectorias políticas, económicas, culturales y sociales. Conociendo las familias, su descendencia, sus episodios y facetas podemos restituir nuestra historia.

Este campo es para mí un testimonio de la relación existente entre la historia y sus pilares: la geografía, la biología, la genética, la antropología y la filosofía porque tienen su base en el ser humano y sus realizaciones” (Chiriboga 1996, 10). De su trabajo de investigación histórica social “Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana”, nos refiere que durante 350 años arribaron al Continente americano barcos negreros con alrededor de diez millones de seres humanos a los que se les quitó la libertad de pensar, de superarse, se les obligó a convivir en condiciones infrahumanas y nos relata cual ha sido el aporte de esta grupo humano en el desarrollo de la economía religiosa, cual fue su aporte en las luchas libertarias de la Independencia, en la explotación de las minas de oro, su aporte en la revolución liberal; y aparte de esos sinsabores de la vida, mantuvieron de sus ancestros el ritmo musical y la alegría en medio del dolor utilizando “la marimba, el bombo, el guasá y los tambores para bailar el torbellino, la agualarga, la caderota, la fuga, el fabriciano, la cumbia, el berejú”, todos ellos de auténtico sabor africano (Chiriboga 1992).

Su aporte a la genealogía trae un inusitado manjar al paladar con el tema “La genealogía de la comida africana”. “El Ecuador es un país multiétnico y pluricultural, constituyéndose la cultura afro esmeraldeña en algo muy especial. Cuando preparamos el “encocao”, el “punsao”, el “cazabe” y otras recetas, robustecemos nuestra identidad y unimos con afecto el pasado con el presente.

Al revisar la historia encontramos testimonios de que el comercio de esclavos africanos en el Continente americano cubrió un período de casi cuatro siglos y constituyó el mayor transplante que registra la historia universal. Nueve y medio millones de africanos fueron desarraigados de África para realizar en América sembríos de caña de azúcar, café, tabaco, algodón, cacao, arroz y patatas y búsqueda de oro y plata. Algunos esclavos al obtener la libertad, se incorporaron a las actividades productivas de las sociedades americanas.

Con la trata comenzó el proceso de aculturización, basado en el reemplazo de algunos valores de la cultura nativa por otros foráneos, modalidad inherente a toda forma de explotación colonial. Pero la desculturización total es imposible porque existen formas culturales que al explotador le interesa conservar, pues contribuyen al mantenimiento de su hegemonía. Entonces las clases dominadas buscan refugio en sus valores culturales autóctonos para sobrevivir y afirmar su identidad. Por esto es que no sabemos con precisión, cuanto pudieron salvar los esclavos o perder en la diáspora.

En la alimentación intervienen elementos naturales, sicológicos, religiosos y costumbres arraigadas, patrones culturales que se conjugan en la preparación alimentaria. Algunas de nuestras recetas y hábitos tienen raíces africanas, especialmente en aquellas regiones donde se levantó plantaciones, en las que la fuerza de trabajo esclavizado fue masiva. Seguir las huellas de las preparaciones y los nombres de las comidas son las finalidades de este trabajo…” (Chiriboga 1996, 14-18). Es un buen estudio sobre el arte culinario, por ejemplo algo típico es el bollo hecho con plátano, las comidas con coco y plátanos cubiertas con hojas de la misma planta, nos dice Argentina, conservan las raíces de la diáspora. Además añade: “Nuestras comidas típicas comprenden códigos de la cosmovisión afro esmeraldeña, ya que la manera de saborearlas tiene relación  con la forma de ser y sentir la vida” (Chiriboga 1996, 14-18).

Su esposo, Nelson Estupiñán Bass, laureado poeta esmeraldeño, nos tiene una frases llenas de ternura, de amor y gratitud, ya que ella fue la compañera idónea que vino a endulzar su vida en los años otoñales: “Ha sido, y es colaboradora eficiente y entusiasta en mi que hacer literario a tal punto que puedo declarar: “He llegado hasta aquí porque avancé apoyado en sus brazo y estimulados por sus voces.
Como en el laberinto que es todo espíritu creador ella ha sido para mi una constelación siempre fulgurante”.[24]

Ante el panorama de una vida llena de gozo, compartido con su esposo Nelson, Argentina Chiriboga, saca de su alma, buenos sentimientos de recuerdos para él, y nos compartirá desde el fondo de su alma:

“Nelson me enseñó a soñar ese otro lado de la vida, él mi dimensión desconocida y me llenó el alma con palabras calladas”.

Y comprendemos que mutuamente se profesaron un genuino amor; cuando tuve la oportunidad de conocer en su casa, vi colgado en la pared un poema enmarcado, con el título de “El silencio imposible”, poema dedicado al amor de su vida, Luz Argentina Chiriboga:



El silencio imposible

Nelson Estupiñán Bass
¡Cómo silenciar las guitarras
si tu misma convocas
si tienes la irrevocable
vocación de la manzana,
la forma terrestre del azúcar
una avenida de nardos en el busto
y la tez de la tarde en el verano!

¡Cómo pedirle al corazón
que haga silencio,
si una curvatura de mieles
te circunda,
tienes dos soles negros por pupilas
el alba se te enreda en las pestañas,
me llenas los ojos de la luz
cuando me miras,
y la poesía es una mañana
desbordada de rosas como tú!


Poema tan tierno y dulce para el corazón, gritaba a voces una canción; el trovador impulsado por el reclamo a la naturaleza, de no poder hacer silencio ante el ser que lo inspiró; ante esta hermosa expresión espiritual y literaria; la música ha respondido reverente, a ritmo de pasillo.[25]

Nos hemos permitido traer a este círculo de pensamiento sobre Argentina a Yolanda Añazco, permanente luchadora por las libertades de la mujer ecuatoriana, escritora, poetisa e investigadora de la historia de líderes femeninas; bajo su iniciativa se logra que el Ministerio de Defensa y el Gobierno del Presidente Rafael Correa se le de el título de Generala de los Ejércitos del Ecuador a la insigne Manuela Sáenz; Yolanda actualmente es Presidenta del Comité Permanente de los Derechos de la Mujer y es quien nos ofrece una apreciación de la persona y obra de Argentina Chiriboga:

“Argentina Chiriboga escritora y poetisa, tiene ya una trayectoria brillante en su quehacer literario, su abundante producción ha sido recibida como aporte importante a la literatura ecuatoriana, su obra ha paseado ya, por varios países de América y Europa.

Argentina es de una sensibilidad impresionante, que en muchas ocasiones delata su desgarramiento por los dolores humanos, defensora enorme de los derechos de los hombres y mujeres de color como una deuda a sus ancestros. Además, canta sutil y bellamente a la naturaleza, como una amadora profunda de ella, canta al amor, canta a la vida como una alondra en plena primavera, canta a los dolores de su pueblo, a las mujeres que cayeron en las luchas, canta a su gigante para no dejar que muera, a ese guayacán que la abrigó por años.

Argentina es una conocedora de la literatura y la aplica magistralmente en su producción, tiene un manejo exquisito del lenguaje, de ahí que sus novelas, cuentos y poesía ha sido muy bien recibida y traducida a varios idiomas, consta en Antologías nacionales y extranjeras.

Sus continuos viajes por el mundo para asistir los encuentros de poetas le han dado una visión de la vida y el avance de las mujeres, no sólo en la creación poética, en el alcance de la libertad para viajar solas y oírlas decir, aquí estamos, desafiando al mundo, para decir nuestra palabra, sino además percatarse de la vivencia de los pueblos. Material que ha utilizado para crear y crear literatura”.[26]

De la misma manera, invitamos a la escritora y poetisa Matilde Suárez Troya, maestra de juventudes del Colegio Nacional Experimental María Angélica Hidrovo, quien nos relata sobre Argentina Chiriboga: “La conocí en una reunión de escritoras en el año de 2003. Yo era, un largo silencio en la noche, siega de tinieblas. Allí esta Argentina, no sé que nostalgias sus ojos poblados, no sé de que nostalgia, no sé de que esperanzas. Creo que este es el equipaje de todos al amanecer los días y abrirse los caminos.

Recordé sus niños tostados de sol, carbón de sol, con la piel pegada a los huesos con sus manitas inocentes hurgando el hambre y sus ojos inmensos como su tierra azotada de sequías solo atiné a pensar en la ausencia de Dios, no sé dónde estará, pero de mi África mía hace tiempo partió.

Imaginé el naufragio del barco de esclavos negros en Esmeraldas y su huída en los bosques milenarios, buscando la libertad.

Argentina siente orgullo de sus raíces, de su origen. Su poesía es recia y tierna, su pasión y la presencia de los afro-descendientes saben que son los puntales donde se construye su historia poblada del canto negro con su sangre candela, arena de playa, mar de vida y gaviotas.

En uno de sus poemas dice: /Cuando en la montaña escucho un machete/ sé que una mujer de mi raza/ está abriendo anhelos en la tierra/.

La poesía de Argentina penetra en la selva, en su raza, con el misterio de tambores, ojos de luna. Argentina Chiriboga juega en la narrativa entre el sueño de auténtica creadora y sus sueños… sueños navegantes en el ir y venir del mar extrañando de pasión el color azul de agua entre el rojo sol y suspiro azul del mar”.[27]



Carta vía correo electrónico recibida el 9 de marzo de 2008, desde su estancia en Europa:

Estimado Edison:

“Gracias, muchas gracias, por tus preciosas palabras, constituyen un estímulo para seguir en el camino de la vida, no es fácil resistir y enfrentar esta nueva situación, sin embargo hay que sacar fuerzas y  tener una meta.
Cuando las mujeres tengamos una democracia compartida y los países nos ofrezcan el espacio político que nos corresponde, no existirá  el Día de la  Mujer. Personalmente estoy de acuerdo que el mundo marcharía mejor en pareja.

Abrazos para todos los amigos.
Saludos

Luz Argentina.

Qué ejemplo de mujer, viviendo una nueva etapa de su vida, la vemos en proyectos nuevos, escribiendo, buscando nuevas metas, como bien dice ella, continuar en el camino de la vida ofreciendo a los demás la riqueza espiritual que emana desde su interior.

Actualmente vive, en soledad por el fallecimiento de su esposo Nelson Estupiñán; es una lucha interior, desandar las mismas huellas de su ser querido, despertad a madrugada y encontrarse sola, por ello, en medio, de una necesidad de catarsis, de purificación, liberación; tratando de eliminar recuerdos que la perturban, procura la sanidad interior mediante la elaboración de un poema a sí misma:

“A ti, Luz Argentina”

¿Cómo te va?
Hace tiempo la sed te oprime,
hace tiempo con ese silencio de estatuas,
hace tiempo sin valles, sin montañas, sin ríos,
hace tiempo en torno de su nombre,
hace tiempo repitiendo su lección.
¿Intentas volver al pasaje conocido,
al de antes, al de siempre?
tal vez el aire suave y tibio
o tal vez la brisa tibia y suave
te vistan de rocío, de guayacanes florecidos,
o quizás el mar con su misma voz
o la sombra de su voz
o quizás una metáfora
enredada en el tiempo
iluminen tus corredores,
tu casa vacía
y puedas rescatar la caricia diaria.
Continúas preguntándote, ¿cómo?
Si empecinadamente él principia tu mañana
y por las noches regresa sigiloso,
vale decir, multiplicado,
poderoso,
indulgente,
íntimo,
tuyo.


De seguro, lo ha logrado, hoy siente más entusiasmo por la vida, por alcanzar nuevas metas, establecer nuevos retos; ha logrado entender que la vida es un don precioso de Dios y que nunca el ser humano debe pensar en jubilarse, porque cada día hay que vivirlo como si fuese el último de la vida, con gozo infinito.

Notas:

1.-Chiriboga, Luz Argentina. 1991. Bajo la piel de los tambores. Editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito, 1991. Traducida al inglés con el título: Drums Under My Skin, en 1991.

2.-Chiriboga, Luz Argentina. 1992. Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana. En: El negro en la Historia. Raíces africanas en la Nacionalidad Ecuatoriana.500 años. Centro de la Cultura Afroecuatoriana. Tomo III. Colección Medio Milenio volumen 9, SAG. Pp.129-139. Quito, 1992.

3.-Chiriboga, Luz Argentina. 1996. Drums ander my skin (Bajo la piel de los tambores). Traducida al inglés. Washington, DC. USA, 1996.140p. 

3.-Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorian Women Poets (Quito, 1997).

4.-Chiriboga, Luz Argentina. 1997. En la noche del viernes. Quito, SINAB, 1997, traducida al italiano con el título: Il Vener di Sera.


1Dr. Edison Calvachi Cruz, médico e historiador. Miembro de la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía, SAG.

[2] ttp://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

[3] Información genealógica dela Familia Chiriboga Guerrero proporcionada gentilmente por el genealogista Dr.Fernando Jurado Noboa.

[4] Revista Vistazo. Guayaquil, 1 de septiembre de 2006.

[5]http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

[6] Revista Vistazo. Guayaquil, 1 de septiembre de 2006.

[7] Ibid.

[8] Entrevista a Argentina Chiriboga vía Internet desde Europa. Marzo de 2008.

[9] http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

[10] http://www.afrocubaweb.com/martarojas/martarojassanta.htm

[11] http://goliath.ecnext.coms2/gi_0199-622926/African-American-popular-and-scholarly.html

[12] http://sincronia.cucsh.mx/feal.htm

[13] Ibid.

[14] Ibid.

[15] http://sincronia.cucsh.mx/feal.htm

[16] Ibid.

[17] Ibid.

[18] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

[19] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

[20] Ibid.

[21] Ibid.

[22] Ibid.

[23] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

[24] Entrevista a Argentina Chiriboga. Refiere un documento publicado enla Revista Cultura del Banco Central, 1994.

[25] “El silencio imposible”, letra de Nelson Estupiñán, música de Edison Calvachi Cruz.

[26] Añazco, Yolanda: apreciación de la obra y persona de Argentina Chiriboga entregado al autor de esta biografía.

[27] Suárez Troya, Matilde: apreciación de la obra y persona de Argentina Chiriboga entregado al autor de esta biografía.








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