domingo, 6 de mayo de 2012

6723.- PEDRO CORREA VÁSQUEZ


Pedro Correa Vásquez. (Poeta y educador). Nacido en la Ciudad de Panamá en 1955.
Fallece asesinado el 4 de enero de 1995.
Egresado de Instituto de literatura Máximo Gorki de Moscú, URSS. Profesor titular en la Escuela de Español donde impartió la cátedra de Literatura Universal en la Universidad de Panamá. Traductor del ruso al español, destacó en la poesía, el ensayo, la crítica de arte, el periodismo cultural y dictó varios talleres literarios. Premio Universidad de Literatura en tres ocasiones. Premio Ricardo Miró en 1982 con su poemario Plagio y en 1993 con su poemario La canción del pordiosero. Algunos de sus libros han sido editados al ruso.
Obras:
Decálogo carnal con comentarios, Vía vía, Plagio, Principio de oscura sinfonía, Donde viven las bestias (relatos), Fin común, Revelaciones (ensayos), La luz de tu esperanza (estudio y antología de Enrique Geenzier), El acto innecesario, El cerco de las ansias, Los sueños ya perdidos, Punto crisis, Parábolas para indigestar el mundo, Rescate (antología personal), Las viejas (teatro), El gran vidrio, La rueda dentada (ensayo sobre la obra de Nicolás Guillén), Mis versos de otros, La canción del pordiosero. (Fuente: Investigación César Del Vasto).





La canción del pordiosero

Y fue en vano el grito de dolor

que lanzó en medio del Desierto

Su alma era un depósito de oscuros recuerdos.
Su calma, sólo una forma de fingir.

Miró a todas partes:
nadie acudía a salvarlo.

Una inmensa ola, nacida en el infierno,
lo arrastraba y ya no sentía dolor.

Mejor era el placer de saberse ido,
borrado de la faz de la Tierra.
Y en medio del abismo que esperaba a su angustia, pensó:

si la flor hubiera sido eterna...

Y luego, todo cesó.





YO, QUE SIEMPRE HE SIDO
(Canto General de los poetas)

A veces me parece que todos los poemas
son poemas míos.
Quiero decir, me sueño un poeta
de esos grandes poetas que en otro tiempo
-cuando yo sea otro y sea divino-
recordará a este poeta que soy ahora.

Tengo la edad de la Historia.
La historia de mi vida son todas las historias
que todos han vivido:
esos pobres poetas.

Y dirán después:
ha muerto el gran poeta
y murió de hambre.
Son muchos los casos que así he padecido.
He muerto en París, tal vez con aguacero,
he muerto en muchas partes
y aquí estoy, todavía vivo.

Yo sé que eso duele a muchos hombres.
Es algo que no perdona mi enemigo.

Pero aquí estoy
-nuevamente inmenso, nuevamente grande-
para volver a ser uno de esos
grandes poetas que ya he sido.


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