miércoles, 8 de julio de 2015

ROGER RONDÓN [16.505]


Roger Enrique Rondón

Nacido en 1967, en Valera Estado Trujillo, Venezuela, tierra de sabios y santos como Don Rafael Rangel y Don José Gregorio Hernández.

Poeta.Docente. Autor del libro "Viajes y Mudanzas".

https://digitales32007.wordpress.com/

Roger Enrique Rondón fue estudiante del curso de lectura, 1988, clásicos de Literatura Universal con el ilustre profesor Briceño Guerrero de la Facultad de Humanidades, ULA, Mérida,  donde se lee, línea por línea, durante tres semestres seguidos, textos de la talla como: Don Quijote de la Mancha, La Divina Comedia, Hamlet y, Fausto, en la vieja sede de la urbanización “los Caciques” de la Avenida Universidad de la Facultad de Humanidades. Su tutor de tesis fue el docente titular Jorge Dávila sobre Sistemología Interpretativa. Realizó una maestría en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Ha participado en talleres literarios de la U.C.A.B. Antímano, 1999, y Casa Rómulo Gallegos, Altamira, 1997. Caracas. Profesor Universitario, Politécnico “Luis Caballero Mejías” (Inventor de la Harina Pan), La Yaguara, desde 2005. Se desempeña como Analista Programador en IBM Chuao, bajo plataforma AS400 ISeries. 




Texto.

Multiplicadas
como panes
como peces
las semillas
fueron
esparcidas
sobre tus piernas abiertas.




Texto.

Por siempre la llamaré agraciada
yo supe de sus hembras morenas
yo supe del olor de sus guayabas
del agua cristalina de sus cocos
yo supe de Margarita, la isla.




Texto.

Ahora tengo las sienes blancas
la espuma del mar de Paita
se estacionó en mis cabellos
pero antes, hacía temblar miradas de coroneles
con mis escotes y mis zapatos de suela doble.

Yo que escribo en el mismo papel donde envuelvo el pan duro
quemaron todos mis harapos
calcinaron todas mis cartas
quemaron los muebles
por temor a que contagiara a mis vecinos
con la fiebre.

Quemaron mis vestidos
incineraron todas mis pertenencias.

Antes de conocer a Simón
yo ya era devoradora de hombres
y me había metido en líos subversivos
y San Martín y el mariscal Sucre, sabían de mí,
todos los mariscales de campo lo sabían,
yo montaba a caballo, fumaba tabaco
usaba pantalón largo, y bebía ron como los piratas,
lo poco que yo sé, se lo debo al pueblo.

Me encantaría
ver a toda América leyendo poesía.

Sin él yo también seré inmortal
en este mundo de machistas incurables.

Yo era una mujer enciclopedia.
Yo no hice sino creer en el pueblo
aquí vino Garibaldi, el general italiano
a mi plantación sin pintura
venían pensadores
y sobretodo, muy buenos amantes.




Texto.

Memorioso como una fecha
lujurioso como un tacón y gambas bronceadas
orillero tal puñal
majestuoso como un barril de vino
difícil, enredado
y pendenciero

así te conocí
así te metiste en mis grietas
así me deslumbraste:
Tango.




Texto.

No te da tregua
aborda el desamor y sus contrarios
sin anestesia.

Alguna guitarra, alguna maraca
aúlla la separación de una hembra
de las manos de su amante penetrable.

Todos se atavían de gala
para honrar tu tremedal
incipiente seductor
llovizna de voz ronca
devorador de lentejuelas y esmoquin
fulminas castas frentes
sed inextinguible
fama de conquistador
aguijoneas por encargo
ajustado traje
    infiel e interminable
cadenas de amantes
    éxtasis febril
irresistible piano
    ardor del verano más regio
banquetes y eventos
    bocado íntimo y privado
linterna certera
de solitarias y mal iluminadas calles.

Nunca estamos a la altura de tus furores:

Señor Bolero.




Texto.

Los británicos quieren enseñar a leer
a todos los de mi tribu.

Vinieron a hablar con el chamán
para construir una Escuela Rural.

Ellos,
los británicos aprendieron a leer
¿y de qué les sirvió?
Dijo el chamán.





Texto.

Retumba en el corazón de los árboles
voces del tambor
rindiendo a lo divino.

Fueron personas secuestradas
y mudadas a estas tierras
los que retumban.




Texto.

Danzan cuerpos
como frutas
plumas, lentejuelas
y espejitos
tongonean
sus caderas por la calle del calipso,
la conga, candombe
o la samba.

Fantasías, batuteras,
garotas
chisporrotean comparsas

arde la fiesta de la carne.





Texto.

Fiesta de soles en la cadera
manos de tizne y fogón
cansado sudor de ajenas casas

es la negra Clotilde, la madame Lulú,
Isidora y Miguelina

cadencia de un torbellino.


Roger Rondón









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