lunes, 8 de octubre de 2012

8011.- ALAIN DERBEZ


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ALAIN DERBEZ
Escritor, músico, crítico, promotor cultural, maestro y conductor y productor radiofónico, Alain nació en Boca del Río, Veracruz, el 3 de octubre de 1956. Es poeta, narrador y ensayista. Estudió historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).
Ha colaborado en DosFilos (consejo), La cultura en México (consejo), La Onda, Revista de la Universidad de México, Cartapacios, Casa del Tiempo,
Punto, Letras Libres, Sabe Usted Ler? (coeditor), El Acordeón (director), El Tulipán Negro (Barcelona),Cuadernos de Jazz (Madrid), Reforma, La Jornada, El Universal, Unomásuno y Sábado, entre otras publicaciones.
Ha sido becario Salvador Novo, en narrativa, de 1979 a 1980, y del Becario del IBA-Fonapás, en poesía, 1982-1983. 

Obra publicada:

Cuento:
Los sesenta cumplen treinta, México, Conaculta, 2001.
Los usos de la radio, Joaquín Mortiz, México, 1988.
Cuentos de la región del polvo y de la región del moho, Joaquín Mortiz, México, 1990.

Ensayo:
El jazz en México, datos para una historia, Fondo de Cultura Económica, México, 2001.
Hasta donde nos dé el tiempo, Secretaría de Educación Pública/Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud, México, 1987.
Ya no nos imaginamos la vida sin la radio, México, Universidad Pedagógica Nacional, 1991.

Poesía:
Zenón tuvo razón, La Máquina de Escribir, México, 1979,
Para mirar el ruido, La Flor de Otro Día, México, 1981.
Desnudo con la idea de encontrarte, Katún, México, 1985.
Textos de misoginia antes del fin del mundo, Praxis/DosFilos, México, 1985.
Amar en baños públicos, Joaquín Mortiz, México, 1992. 
Todo se escucha en el silencio (antología del blues y el jazz en la literatura), Universidad Autónoma de Sinaloa / Universidad Autónoma de
Zacatecas/Alebrije, México, 1987. El jazz según don Juan y
otras silbables ráfagas, 2006

Discos
Las Cosas Por Algo Son - México, Opcion Sónica, 1998.
La Cocina, tertulias, contubernios y festines: Música para bailar, México, Alebrije, 1989. Ya son horas con Sonora Onosón, Eze ozo jazzea azí con Emiliano Marentes y Privado-Público con El Código Postal, 2006.





Trozos de la versada impopular
y otros poemas ácratas


el baluarte del oro

¿por qué no le dedicaría jamás
el siguiente poema a pablo beltrán ruiz?...
porque me caga el güey con su cara de estar
en otra parte agusto
y por la mal obra que me hace con su orquesta
y porque soy un energúmeno cuya virilidad está ocupada
en hacer (naufragios del azar)
un gol en la melée
(si es que así se escribe el galicismo)
y no miro el balón sino tus ojos
que de tristes transforman este cuerpo
en un ropero antiguo al ecuador del área buscando
(inútilmente)
salirse del off-side
además
lo que siempre me cuadra y ha cuadrado
(tú lo sabes chatita)
son algunos boleros:
te dije adiós temprano
porque tenía partido,
me sabrás disculpar
afirmé convencido
si en vez de estar aquí
estuviera contigo
si ni me hubieras puesto
tan pronto en el olvido...
sollozo
como debe de sollozar el conductor del metro
que le ha mirado el rostro
a quien ahora yace entre las vías.
con la puerta desierta furibundo
he soltado un trallazo inenarrable:
"más fácil meterlo que fallarlo"
dice el entrenador a la hora de cambiarme.
debe de ser ésta la única rocola del planeta
con tan espeluznante selección:
un viaje a la preshistoria por sólo una moneda
diecisiete cervezas echadas a perder
en tres minutos







suave es el jazz

(si Ramón al saxofón el espontáneo cráneo corazón)

Yo que siempre toqué sin partitura
Desnudo improvisando en cualquier foro
Alzo hoy la voz a la mitad de un coro
Y narro con detalle la aventura

Suave es el jazz desde esta tierra dura
Fuerte también como ha de serlo el oro
Indio, negro, español, latino, moro
De mestiza raíz: esto es muy pura.

El tiempo de mi patria es sincopado
Lo que se mira se oye en sus matices
Arcoiris, volcán, sonido alado

Ya celestial festín de meretrices
O diabólico solo consagrado
Que cuenta al saxofón sus cicatrices.







la extra-post estridentista

Ha cambiado el gobierno.
¡Viva!
¡Bravo!
Los mediocres oscuros
Los oscuros mediocres
mudan de posición:
a otras lagartijas les da el sol.
Las rancias cucarachas
recobran el resuello
y se muerden los codos
en el húmedo asiento de la luna.
¡Ah subibaja cósmico!
¡Ah kermés democrática!
¡Ah sufragio virtual de sexenal virtud!
Del estridente mole
hecho de guajolote
queda un clon
y el holograma de una cuchara grande
de cacarizo peltre.
los comensales cantan en vivac
para que afuera se oiga:
¡El mundo ya está hecho para vivir en él!
bursátil
el corredor expende la esperanza
a quien tiene manera
y liquidez.

de esa ciudad sus casas
No queda ya gran cosa
a no ser las paredes
de esa ciudad, sus casas, los hogares
donde tú y yo habitamos cuando niños

los terrores y las persecuciones
el cortejo de exilios y la muerte
dejaron como saldo
huecos y no techumbre;

código de conducta
entre sobrevivientes
reza el escrito anónimo de un muro:
"los tiempos son de guerra y de traición"

y las polvosas ruinas familiares
eso que a nuestra vuelta permanece,
muestran como enseñanza
la pintada consigna.





ni siquiera silencio

yo conmino a la tierra a que deje la abulia y con terrosas manos
la humanidad arranque de su lecho;
que sacuda cipreses, arces, abetos y magnolias, piedras imán también;
que extraiga todo género de bestias y alimañas (los perros de presa,
las comadrejas, los cara de niño y las aguas malas las primeras, para luego
continuar a discreción con torcazas, avispas, achibobucos,
hipocampos, cebras, hienas, cucarachas, pegasos y lombrices):
lo real y lo fantástico desparramándose encima de uno
y sus congéneres hasta asfixiarlo.
espero que levante el cataclismo catedrales, zoológicos, presidios
antenas, faros de fin de mundo y aeropuertos, cuarteles, invernaderos,
escuelas y canchas de fútbol (no olvido los establos ni las carreteras,
los conventos, los rastros y las bibliotecas, las fábricas, los kioscos y 
las peluquerías);
todo aquello que en tarjetas postales existe o ha dejado de existir:
las balanzas para pesar el pan las madrugadas, las piscinas, los 
medicamentos
que alivian los dolores de pies y de la regla, los altos edificios con 
macetas de cobre
desafiando la atmósfera y los botes de ruda y mejorana con filos oxidados.
llamo a la tierra para que,
asomando la larga cabellera de fuego y tepetate,
hurgue en su bajo fondo con los terrosos dedos y los ojos inmóviles
hasta alcanzar el negro sótano donde duerme satán sueños de dios.
lárguense con él
los siete diablos de nombres enmohecidos y todo lo que el hombre
y la mujer piensan que es suyo.
clamo a los doce vientos, reclamo a los rincones de la añeja geografía
que está escrita en francés y dibujada con lápiz carboncillo,
y a la bruja del oeste y la del este y también a lilith y a sabina y 
morgana,
para que ocurra ahora y no en un rato:
el dueño de la casa y las oncemil acompañantes
no podrán correr a guarecerse y san martín de porres barrerá con su escoba
cualquier resto antes de ser negro nubarrón entre el aire, los tordos y las 
codornices.
yo conmino a la tierra para que todo sea
terregal, polvareda, olvido y luego... nada
ni siquiera silencio
o ganas de explicar.




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