lunes, 9 de abril de 2012

6447.- SUAD MARCOS FRECH



Suad Marcos Frech
Poeta, narradora y periodista. Nació en Managua, en 1946. Descendiente de palestinos establecidos en Nicaragua a inicios del siglo XX, pertenece cronológica y temáticamente a la generación de mujeres que se incorporaron a las letras nicaragüenses en la década de los 60. Debutó en 1968 y se inscribe en la misma corriente de la poesía erótica y de compromiso político que caracteriza a autoras de aquel período.

Su estilo literario se distingue por un acento grave, solemne y un tanto abstracto; los poemas se concentran en vivencias personales –antes que nada, amorosas– en las que lo político se filtra con sutileza. Su intensidad erótica adquiere una dimensión todavía más transgresora si tomamos en consideración que Suad Marcos es una mujer con discapacidad motora, a quien el canon le impide constituirse como persona deseante y deseada; sin embargo, ella lo desafía con eficacia, tanto en su vida como en sus escritos. La vinculación emocional y política con la causa de Palestina también es muy significativa para la obra de Suad Marcos Frech.

Estudió Derecho y Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua y Periodismo en la Universidad de Costa Rica. Tiene 37 años de ejercer el periodismo y posee amplia experiencia en relaciones internacionales. Labora como asesora en Comunicación en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua. Forma parte de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

Bibliografía
1. Desnuda ante mi sombra (autobiografía). (Managua: Decenio, 2002).
2. Para que no se mueran las palabras, (Managua: Ministerio de Salud. Enero 2007).






Me disfrazo los ojos
para que no se me note
tu ausencia.

Rasgo las horas
que nos separan
de las noches
y de los días
cuando en los oídos
me entran los susurros
de tus caricias.

Y mis dedos tercos
sienten a tus dedos
amantes
hundiéndose
en mi hoguera.

Me enlaberinto.
Me asfixio de formas,
de formalismos,
que no entienden
que te has quedado
en este sudor
que no se me seca.







SOY PARA VOS

a Él

Por tus ojos
que nunca piden nada,
descubrí que estabas hecho
de otros materiales.
Por ese montón de amor
con que llenas todos mis espacios
y recodos,
sin pronunciar palabras,
aquí, en esta ciudad
que me pertenece y no me pertenece,
en estas calles,
entre el sonido
casi permanente
de las balas,
que se va convirtiendo
en el llanto nuestro,
aprendí que para amarte

no necesito tener
ni edad, ni color, ni tamaño
porque yo seré legendaria en tu vida.
Soy los siglos de amor
que nunca has conocido.
Soy la negación de lo que amas
y vos mismo te arrebatas.
Soy tu propio silencio ensimismado
y vos seguirás siendo vos.







Estallé
en pedazos
mágicos,
cuando me tomaste
como al mango,
como a la arcilla,
como a un coco
derramado
en la noche.

Todo me suena
relinchando tu nombre
entre retumbos de tierra,
hundiéndome,
nutriéndome.

Las entrañas
se me vuelven
barro hirviente
en la tempestad
de mi cuerpo vivo.






Cierro los ojos
y pierdo la serenidad.

Se me revientan los sentidos
y la garganta se me seca.

Cuando fantasías desbocadas
me invaden
una
y mil veces
al ritmo que me habita latidos
que se van persiguiendo
y huyen en cada amanecer.



Descendiente de palestinos originarios de la ciudad de Belén que llegaron a Nicaragua en 1913, vivió en Beirut, y militó en la Organización para la Liberación de Palestina, OLP. Escribe poemas y prepara un libro sobre Yasser Arafat, que el próximo año saldrá editado en idioma árabe.

Hablamos de Suad Marcos Frech, la poeta que en 1982, vivió en Beirut los ataques israelíes lanzados contra el pueblo palestino por aire, mar y tierra.

Nació en el barrio “San Antonio”, en Managua, el 21 de junio de 1946, hija de emigrantes palestinos nacidos en Nicaragua.

Su nombre Leyla Suad, significa en árabe “noche de alegría”. Es la segunda de cuatro hijos de Jorge Jacobo Marcos Bendeck, de los cuales dos han fallecido (Zuhayla y Jacobo) y dos vivos, ella y su hermano José. Su mamá se llamaba María Frech.
La nostalgia palestina

Sus abuelos fueron comerciantes palestinos que llegaron a Nicaragua: Isaac Frech y Amalia Basil de Frech, y la otra pareja la formaban Jacobo Marcos y Dejevilla Bendeck.

Su padre nació en Managua, pero su infancia y juventud las vivió en Belén. Sobre su padre Suad afirma: “De él aprendí la nostalgia palestina; soñaba con la hora de la libertad para volver y recorrer los lugares que lo vieron niño y que abandonó con el dolor del desterrado”.

A los cinco meses de nacida Suad, sufrió de poliomielitis. Las secuelas de ese mal conviven con ella desde 1997, pues se moviliza en una silla de ruedas. Eso, sin embargo, nunca fue un impedimento para luchar a favor de las causas populares.

Sus primeros estudios
Sus estudios primarios los hizo en el colegio “María Auxiliadora”, en el colegio “La Asunción” y en el colegio “La Inmaculada”. De todos esos centros fue expulsada bajo acusaciones de rebeldía y mal comportamiento. Eso la llevó a estudiar la secundaria en el Maestro Gabriel al despuntar el año 1961.

Del Maestro Gabriel también la expulsaron cuando cursaba segundo año, por participar en una huelga junto a su hermana Zuhayla y Camilo Ortega.
Como anillo al dedo

Expulsada del Maestro Gabriel ingresó al Instituto Ramírez Goyena. “Ahí yo me siento realizada, me bachillero y refuerzo esas ideas revolucionarias que heredé de mis antepasados palestinos”, explica.

“Los palestinos –agrega-- somos un pueblo primero dominado por el Imperio Turco desde 1515 hasta 1917, después sometidos al mandato británico 1922-1948, que apoyó la Declaración de Balfour de 1917 y es el mandato británico, el que promovió el proyecto sionista”, amplía Suad.

Nos explica que la Balfour, fue una declaración formal del Gobierno británico publicada el 2 de noviembre de 1917 en el que el Reino Unido se declara a favor de la creación de un hogar nacional judío en Palestina. “Ahí es donde comienza la resistencia del pueblo palestino, la efervescencia de la gente por su tierra y mi papá en ese momento estaba allá”, señala.

Su padre ingresó al movimiento. “Militaba y colaboraba con las acciones, escondía armas. La familia lo detectó y por eso lo mandaron a Nicaragua, para evitar la represión”, comenta Suad.

“Me acuerdo que mi papá en un radio-receptor todos los días escuchaba la BBC de Londres para oír las noticias sobre Palestina. Ese radio todavía lo conservo como un recuerdo. Tiene para mí un gran valor sentimental”, agrega.

Como su padre hablaba a Suad y a su hermano Jacobo sobre la lucha palestina, eso fue creando en ellos la conciencia de lo que es una revolución. “Aquí mi papá se hizo sandinista y por eso digo que él, se pudo haber revuelto en su tumba cuando me corrieron la primera vez del Frente (Sandinista) en 1980”, cuenta.

Para Suad, las enseñanzas de su padre la convirtieron en una mujer de dos patrias. “Es que yo sentía y siento lo que pasa allá (en Palestina), así como lo que siento por Masaya o Granada y así siento lo que pasa en Belén, Jerusalén. Yo defiendo a Nicaragua a como defiendo a Palestina”, afirma.
Periodista a “penca limpia”

Ingresó a la Universidad Centroamericana, UCA, a estudiar Derecho y Administración de Empresas, pero interrumpió sus estudios por asuntos de trabajo. Los retomó en 1968 dejando atrás el Derecho y estudió periodismo en Costa Rica.

“No saque el título, pero este documento me lo he hecho a penca limpia”, dice la poetiza. Suad participó activamente en la conspiración contra la dictadura de la familia Somoza.

“Recuerdo cuando quemaron Plasmaférisis en la Carretera Norte. Nos quedamos encerrados, yo me tuve que meter debajo de un camión donde esperé que todo pasara”, relata.

Si algo ha impactado la vida de esta mujer, fueron las muertes de Casimiro Sotelo, Pedro Arauz Palacios, Julio Buitrago, Oscar Turcios y Eduardo Contreras.

“Fueron grandes compañeros, con mucha mística”, explica. “Yo recuerdo mucho a Germán Pomares. Fue un hombre que quise mucho, fue un hombre que lo que tenía de feo físicamente, lo tenía de bello por dentro, era un ser muy especial. También recuerdo con mucho respeto y admiración al comandante Carlos Núñez Téllez”, agrega.

El nombre de Suad en la clandestinidad era “Fernanda Alfaro”, seudónimo, que según cuenta, le puso Dionisio Marenco. El nombre del ex Alcalde de Managua en la clandestinidad era “Nelson Alfaro”. “Fue Nicho quien también me confirmó la muerte de Germán Pomares, quien en una ocasión se atrevió –estando clandestino- a visitar a mi madre en el Hospital Bautista”, recuerda.

En el sistema
Mientras Martha, la empleada granadina de Suad nos sirve café y su hija la cantautora Elsa Basil se prepara para salir a una actividad relacionada con la música, nuestro personaje recibe varias llamadas a su celular. Una de ellas es del Embajador de Palestina en Nicaragua. Se percibe la familiaridad con que la poeta se trata con el diplomático. “Ellos son mi familia”, explica.

Al triunfar la Revolución sandinista en 1979, Suad formó parte de la Comisión de Adjudicación de Bienes Estatales. Siempre fue segunda al mando de José María Alvarado Martínez, “Chester”. “Por mis manos pasó dinero, joyas y muchas cosas y eso no me mareó”, dice Suad.

Después pasó a ser parte del naciente Sistema Penitenciario. Lo que ocurrió es que Tomás Borge llamó a Alvarado Martínez para mandarlo a dirigir “La Modelo”. “Yo nunca debí ser militar, ya que mi condición física no me lo facilitó, yo soy un cuadro político”, comentó nuestra entrevistada, quien por esos años llegó a ser subdirectora nacional del Sistema Penitenciario.

Dice que el concepto de la generosidad que le enseñó Germán Pomares, lo puso en práctica en “La Modelo”, donde había personas que a su criterio no debían estar presas.

Ese criterio comenzó a despertar señalamientos contra Suad. Después de regresar de un viaje a Cuba se encontró con un papel firmado por el Comandante Luis Carrión en el que le informaba que le “daban de baja”.

“Esa baja nunca se hizo efectiva. Me mandaron a mi casa, armada, con carro y salario, pero yo devolví todo porque hay algo que tenemos los seres humanos que se llama dignidad”, dice Suad. Esa situación alteró su salud, pero según ella Yasser Arafat, el líder de la OLP y sus compañeros cubanos la rescataron.

“Lamentablemente actuaciones externas me han jaloneado, pero mi dimensión humana sabe administrar sufrimientos y fracturas con coherencia, amor y perdón.

Afortunadamente, por muchas razones, entre ellas, lo que me enseñó mi papá y mi hermano Jacobo, soy una mujer que continúa con sus sueños, principios y aspiraciones, soy revolucionaria, socialista, pero hace mucho tiempo sólo milito en el partido de mi conciencia”, explica con aplomo.
Se casó muy joven

Suad se casó a la edad de 22 años después de haber “jalado” 28 días. Su marido fue el argentino publicista Ricardo Correa. De su matrimonio nacieron Elsa y Mónica. Suad ha escrito varios libros, pero solamente están publicados dos.

El primer libro que publicó –lo escribió residiendo en Beirut-- y que tiene abundantes fotos sobre su participación en la OLP, se titula: “Desnuda ante mi sombra”.

Su segundo libro publicado en 2007 es “Para que no se mueran las palabras”. El libro que publicará en árabe se llama: “Torbellino rebelde: El Arafat”.

Su nuevo libro aparecerá en 2011 y lo presentará en la Mukata, en la tumba de Arafat. Mukata era la sede del gobierno palestino cuando Yasser estaba vivo en la ciudad de Ramala en Cisjordania.

Durante la entrevista Suad compartió con END una parte de la introducción del libro en árabe, y mostró parte del texto en árabe en su portátil, que cuenta con el programa de Word en idioma árabe, además del español.

Aclaró que la versión que tiene su laptop es el árabe de Egipto, porque según el juicio de la palestina Ghadeer Abusneineh, su traductora, es el más pulido.
Cómo nace el viaje a Líbano

Con el triunfo de la Revolución Arafat vino a Nicaragua para el primer aniversario y la invitó a visitar Líbano. Ella sin saber que la iban a correr en los 80, recibió los boletos para viajar, la OLP se hizo cargo de ella.

La embajada de la OLP en Nicaragua solicitó el pasaporte de Suad ya que iba atendiendo una invitación personal de Arafat.

Iba por un mes y se quedó un buen tiempo. Regresó a Nicaragua en diciembre de 1981 para llevarse a sus hijas.

En Líbano atendió a unos compañeros de la Juventud Sandinista. Con la invasión israelí “salimos evacuados a varios países del mundo árabe”, recuerda.

Suad viajó a Siria en un barco Griego donde estuvo presa 11 días porque portaba pasaporte extranjero, pero la sacaron haciéndola aparecer como esposa de palestino casado con una cubana. Después viajó a Túnez para de ahí, regresar a Nicaragua.

Su vinculación con medios de comunicación
Fue corresponsal de “La Nación”, de Guatemala en Panamá entre 1978-1979. “Cuando regresamos con el triunfo, mi ilusión era trabajar en Radio Sandino”. Mostró a END constancias firmadas por Manuel Eugarrios cuando éste fue presidente del Sindicato de Radioperiodistas de Managua.

Conserva en una de las gavetas de la mesa de noche en su recámara, varios carnets que la identifican como periodista, incluyendo el que en tiempos de Somoza extendió la Secretaría de Información y Prensa de la dictadura.

Comenzó a hacer periodismo en 1974. Laboró con Aarón Sánchez en el noticiero “Diálogo”, en “La mujer en la noticia” con Auxiliadora Echegoyen y con Andrés Valle en 1977 en el radionoticiero “Crítica” que se difundía sábados y domingos de 5:00 a 6:00 de la tarde. Suad además de hacer locución, llegó a ser co-directora de ese programa.

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