viernes, 26 de junio de 2015

MIGUEL AGUILAR CARRILLO [16.379] Poeta de México


MIGUEL AGUILAR CARRILLO

(México DF, 1954)
Reside en Santiago de Querétaro desde 1980. Estudió química en la UNAM, ocupación que abandonó para dedicarse a la literatura. Es egresado de la Escuela de Escritores de Querétaro y fue director de la misma hasta poco antes de su desaparición. Ha sido coordinador de diversos talleres de escritura en varias instituciones, tanto locales como de la región. Sus poemas, crónicas y reseñas han aparecido en publicaciones del país como “La Jornada Semanal”, “Periódico de poesía”, “Acento Cultural” y “Crítica”, entre otras. Tiene publicados varios libros de poesía, entre ellos: Oficios de la luz (1996), Hilvanes, condición de la memoria (2002), Asuntos personales (2003), Prestigio de estar aquí (2004), Laberinto del cuerpo (2006), Historias (2006) y Muchacha en la playa (2008; edición española, 2009) y  Teologías (y otros problemas didascálicos), 2015.

Fue becario en el 2007 del Centro de Estudios Cervantinos con el proyecto “Pasión por el Quijote” y del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Querétaro en dos ocasiones con los proyectos: “Quitar la pátina” y “Pensar el ensayo.” Está antologado en El huerto magnífico de todos, publicado en Salamanca, España. Actualmente forma parte del consejo editorial de la revista Separata y dirige la editorial Calygramma. En 2009 recibió el V Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva” con el poemario La cosa en sí (2010).



Conversando con Vallejo

                   Considerando en frío, imparcialmente
                             Vallejo


Prescindiendo quizás de todo ello
de sus partes biseladas y de sus partes bastas
de sus lunares/ recovecos / aristas / desmesuras
Dejando su germinación / su pulso
y estertores cuando los motivos abundan
Olvidando que tiene masa /peso
Volumen en el tiempo / tiempo
en el Volumen y un vaho cansado
Preguntando si acaso / si es que
o al fin de tanto esfuerzo
hay una salida sin color sin entusiasmo /Prescindiendo
mejor de tanta bulla / de la alharaca / Porque
también de vez en cundo
viene al caso y es un trabajo
respetable y entonces como siempre
entonces como nunca


(Éxtasis)

Está la niña frente al atril sentada
¿Qué nube entre sus ojos y el papel apuñeado?
Hay constancia del haz que surge
y del haz que llega sin que importe la espesura
Consistencia de lo veloz del signo
en su ruta contraria / Y sin embargo
la nota no acontece




Se adelgaza tu figura por las noches
se acomoda al cuenco de las manos
para poder guardarte en las horas oscuras.
Se adelgaza y se ensancha al primer desvío
de la luz celosa conformando superficies para el albor
que inicia el juego.
Se vuelve agua, brizna; se vuelve fuego
y se acomoda para surtir de claridad
lo que carece de nombre.
Se adelgaza. Se yergue alta ola, piedra ritual, escama
en el silencio, arco tensado en espera
del grito. Se vuelve paso, sombra, ceniza
al transcurrir siempre constante en el periplo.
Se convierte en espera, hastío, contemplación,
pátina de la epidermis, hasta la noche
plena, hasta el cuenco
sagrado de las manos. Y asirte,
desbrozarte, volverte flecha de luz,

horizontal, cegada.






Todo tiende al silencio, aun sus labios. Todo tiende al abismo, aun tu piel. Circula en torno el abismo y el silencio. Circula sobre la masa espesa que tú eres cuando cuerpo, abismo y silencio son la masa oscura que te da plena consciencia.

Tiendes tú hacia el silencio, hacia el abismo. Tiendes a ser la masa espesa que en el día se planta sin sombras, sin abismo con las miradas solas del silencio, sin poder construirte con palabras. Eres tú la forma del abismo, la estructura sideral que no se nombra con palabras. Tersa en el vacío, escamada con los gritos de la rosa de los vientos. Todo tiende al silencio, al abismo, a la complejidad de tus sílabas errantes. Todo busca nombrarte. Todo se acecha.




La cosa en sí
es lo que importa



Indagación forense

                   bello como el encuentro fortuito,
                   sobre una mesa de disección,
                   de una máquina de coser y un paraguas.
                            LAUTRÉAMONT


A Benjamín Valdivia

Un sombrero | un paraguas | la Singer de mi madre
el cuerpo árido de la modelo en la mesa
de disecciones | Un sombrero en una habitación
helada | la imagen de las alas
Un paraguas o un parasol sin la lluvia y (después)
la caminata en la playa (después) de un Bloody Mary
con tabasco en demasía | Y la modelo
desnuda en la mesa de disecciones
[Alguien dijo que penetrar un cuerpo es entrar a lo sagrado]
Lo sagrado es misterioso
¿Y el misterio de la modelo inerte en la mesa que sabrá
(después) cuál fue la causa de su estancia aquí?
El asunto es el sombrero y el paraguas | la Singer de mi madre
La modelo | es claro | la trajo alguien
cuyo interés es demostrar que la belleza fuera de las calles
es un desastre | La situación es el sombrero
las alas cubriendo el rostro antes
de que la mesa tuviera un centro tan | pero tan
Sobran las lágrimas y los velorios | En el centro
la belleza profanada por un especialista
cuyo sombrero aguarda recorridos
cuya sombrilla un sol menos impetuoso
y el olvido de la Singer de pedales de mi madre
Lautréamont no lo supo y menos
que la modelo (después) del set y las fotografías
para la imagen sin pensar
que una mesa en un cuarto lúgubre
con un especialista destazando
las partes sutiles guardadas en el lente del artista
fueran estudio forense y no contemplación | El asunto
es la Singer | No el sombrero ni el paraguas
No la mesa que tiene su espacio en este cosmos
El asunto es la belleza centro de mesa
y la Singer como vecina incómoda | El asunto
es el médico destazando a la modelo (después)
refrigerada || Y nunca más por las calles
con taconeo perverso caminará la niña
que levantó miradas y se supo coqueta |
El asunto no es el sombrero
de quien quizá tuvo que ver con la modelo
El asunto es el paraguas del especialista | los invitados
de la reunión del martes en su casa bebiendo ron
El asunto es la Singer la modelo
[destazada y refrigerada]
sin estar previstas en el dictamen de Isidore Ducasse
El asunto es saber si la suma de las partes (después)
de la fotografiada darán | por cierto | la confirmación de la belleza



Monólogo del pensante

                    P i e n s o e n t u s e x o .
                              CÉSAR VALLEJO


Pienso en eso | que me ritma
y rima en la cabeza | en eso
arrugado sencillo y boquiabierto
simplificado el corazón
y dicotiledóneo que la muerte
concibe | Oh conciencia
pienso en eso con el seso | Oh
escándalo de miel de los
crepúsculos | Pienso en eso
con o sin Vallejo y sin escrúpulos
En eso que mi seso tanto añora
como la dicha inicua | como perder el tiempo



Pecado original

                   El fondo es otra cosa
                   que alguna vez sale a la orilla.
                      ROBERTO JUARROZ



Caer al fondo | caer desde el sótano al fondo
No de las alturas

Caer al fondo
desde la parte superior | llámese cielo risco Torre Eiffel
supone un paracaídas o un inconveniente | Caer al fondo
desde el fondo mismo | desde el piso de acá | Caer
sin detenerse en la jugada
Seguir en la caída sin el telescopio que vislumbre el fondo
Nãgãrjuna Jesucristo Orfeo bajaron
por quién sabe qué asuntos |Cada uno descendió
y salió a flote con algo entre las manos

Bajar por cuenta propia
no es misterio | Lo rudo es la caída desde la planta baja | desde
la estabilidad de la materia | desde el piso de tierra
o el parquet de mármol y sin indicación ni policía
que indique el fin | un alto | mientras se observa
a los transeúntes con pasaporte saludar al guardia
y cargar su equipaje y Eurídice fiel
con un beso los saluda y dicta las nuevas
revelaciones para encontrar la luz de arriba

Caer al fondo
sin ese fondo | Seguir cayendo
con alas de ángel sin instructivo ni baterías | Seguir
Seguir paso a paso con el cansancio de obedecer la flecha
y continuar sin equipaje ni sabiduría
sin encontrar el fondo
y no saber que el fondo del fondo
está a la izquierda y más | pero más al fondo
del fondo mismo



La palabra culmen

Me hubiera gustado la palabra culmen
para incluirla en un poema
y elevar los versos hasta el techo de la casa
Qué poema tan espigado
con la palabra culmen | Importante el poema
en su vuelo más allá del zaguán
más allá de la copa del árbol | ascendiendo
con fuerza y explotar por la nubes
y percibir las luces del poema
                                 a lo lejos
para que todos vieran
que si incluyo en el poema la palabra culmen
qué resplandor mi Dios | qué poemota



Nada | nada

Como el pez aburrido en su reducto mínimo
Mira y nada
Nada y mira lo que sí puede mirar
sin aire | Aburrido el pez
y el entorno de este pez que miro y nada
de lo que puede acontecer

Nada y nada | ¿Podrá
la Nada y las aletas
las branquias poderosas? | Como el pez
y la Nada
y nada y el vacío que en la pupila sin ácido
ni alquimia | Mientras
las branquias las aletas
y el pez que nada
                 y este tedio intermitente
y yo mirando al pez y su aleteo | Da la vuelta y sigue
en su mínimo reducto con su canto silencioso
en el agua opresiva
y su hastío sucediendo



Sombras

Volar
       Volar
               Volar
       enfebrecido
dejar la sombra
en tierra

             prosperando




Clon

De Pellicer el clon
y no Celan

Navegar por ríos caudalosos
y mirar al grupo de palomas en un campo de fiesta

Ir con el pan al hombro
hasta la casa solariega
y agua beber a manos compartidas

De Pellicer un clon
y no el Sena de Celan





La palabra

Para que surja lentísima | para que aflore
con la promesa fruto | Antes la flor
antes la savia en el corredor del tronco
en su escalera o laberinto
Y sube
en la oscuridad adentro
sin otra fuerza que el deseo del aire
el aire ya propicio y sin ideología
la pura voluntad en el ascenso
lentísimo hacia flor y fruto
y la semilla dentro y oscura
en la valva purísima
en la moneda con su canto de oro | y va
sin reafirmar la solidez
y líquida y tenaz y sin ambages
hacia la plenitud de su caída
su fortaleza en humus
así para que vuelva | para que valva y vulva
y cópula y manto





Círculo de Dios

Tu vulva reposa
en la humedad | de los ojos que te miran
como si no mirasen cosa alguna
más allá del infinito que se guarda
en ese sitio prodigioso | donde la luz
rebota en sus paredes | sin encontrar
el círculo de Dios o de su sombra





Al final del tiempo

Y después de todo | tu cuerpo
Saber que hubo un desvelamiento | Pero tú
no lo sabes | No sabes
Esa textura | la suavidad el lienzo
de la piel y tú | Sobre todo tú
entre las manos y con el tiempo

Era el hecho la situación | tu cuerpo
y ese rencor sobresaliendo a la textura
nada que ver con la filosofía | con el objeto
de tú en ese instante |

| Hubo demasiado alcohol
y después la dualidad | el centro
para ser penetrado | el aroma del entorno
El cosmos | ¿Hablar del cosmos? | La oscuridad de nuevo
porque en verdad
sólo tu cuerpo | Todo tu cuerpo
en el abismo





2 comentarios:

  1. Gracias por reproducir mis poemas, sólo un asunto: en el primer poema están juntos tres de ellos. Si se pudiera arreglar este asunto, sería magnífico.
    Atte.
    Miguel Aguilar Carrillo

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  2. ok Miguel, disculpa el error, ya está, mil abrazos en la distancia

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