sábado, 25 de julio de 2015

ANSEL ELKINS [16.622] Poeta de Estados Unidos


ANSEL ELKINS

Originaria de Alabama, Ansel Elkins creció en las laderas de las montañas Blue Ridge, en ambiente rural. Su primer poemario, Blue Yodel, ganó el premio Yale para poetas jóvenes en 2014.  Elkins ha recibido también becas del National Endowment for the Arts, del North Carolina Arts Council, y el premio “Discovery” de la revista Boston Review. Los poemas de Ansel Elkins incluidos en esta muestra proceden del libro Blue Yodel, publicado en 2015 por Yale University.  


Dossier de poesía norteamericana actual, preparado por Francisco Larios, textos de Ansel Elkins. 
http://circulodepoesia.com/



La niña astada

Me arranqué a mí misma del vientre de mi madre.
No había otra forma de entrar en este mundo.
Una partera horrorizada me llamó Monstruo
y me dejó en los pinares nada más con la luna.
La sangre de mi madre goteaba de mi testa arbolada.

En un sueño mi madre vino a mí y dijo
que si habría de vivir
tendría que hallar la felicidad dentro de mi propio rústico ser.

Cuando desperté estaba sola en la soledad de los bosques azules.



    *                 *                 *



Una mujer me encontró y me llevó a su cabaña
allá en la altura al final de un camino maderero en abandono.
Pasamos los largos atardeceres del invierno junto al fuego,
yo sentada ante el hogar mientras ella leía en voz alta mitos griegos
y la estufa rugía a mis espaldas.
Ella pausaba a veces a observar la pared de sombras
volando de mis astas.  Las sombras bailaban
por todo el salón como las ramas de un roble que el viento agita.



    *                 *                 *



A la mujer la inquietaba que no me vistiera.
Yo caminaba desnuda por el bosque.
Ella tendía ropa sobre mi cabeza
en los días calientes del verano cuando yo me sentaba a leer bajo el sol.
La mujer se preocupó cuando no mudé
mi corona con las estaciones como hacían los ciervos.
“Pero yo no soy un ciervo”, dije.



*            *                 *



Cuando me hice mujer
en el verano de mis quince años
me descubrí
súbitamente distinta en el espejo
Mi corona multi-punta había alcanzado
una exuberancia muy suya,
muy estilizada, las radiantes,
anárquicas astas a mis ojos majestuosas.

La mujer me vio y sonrió.  “No sé lo que eres,
mas la naturaleza te ha creado.
Estás hecha de asombro y de prodigio.[1]”

Cuando llegó la noche trajo una luna llena.
Caminé por el bosque rumbo al lago
y me hinqué sobre la fresca hierba en su ribera.
Vi mi reflejo en el agua,
toqué mi cara.
Estás hecha de asombro y de prodigio.





The Girl With Antlers

I tore myself out of my own mother’s womb.
There was no other way to arrive in this world.
A terrified midwife named me Monster
and left me in the pine woods with only the moon.
My mother’s blood dripped from my treed head.

In a dream my mother came to me and said
if I was to survive
I must find joy within my own wild self.

When I awoke I was alone in solitude’s blue woods.



    *                 *                 *



A woman found me and took me to her mountain home
high at the end of an abandoned logging road.
We spent long winter evenings by the fire;
I sat at the hearth as she read aloud myths of the Greeks
while the woodstove roared behind me.
She sometimes paused to watch the wall of shadows
cast by my antlers. The shadows danced
across the entire room like an oak’s wind-shaken branches.



    *                 *                 *



The woman was worried when I would not wear dresses.
I walked naked through the woods.
She hung the wash from my head
on hot summer days when I sat in the sun to read.
The woman grew worried when I would not shed
my crown with the seasons as the whitetails did.
“But I am not a whitetail,” I said.



    *                 *                 *



When I became a woman
in the summer of my fifteenth year,
I found myself
suddenly changed in the mirror.
My many-pronged crown had grown
into a wildness all its own;
highly stylized, the bright
anarchic antlers were majestic to my eye.

The woman saw me and smiled. “What you are I cannot say,
but nature has created you.
You are fearfully and wonderfully made.”

When night came it brought a full moon.
I walked through the woods to the lake
and knelt in the cool grass on its bank.
I saw my reflection on the water,
I touched my face.
You are fearfully and wonderfully made.





Aventuras de una niña de dos cabezas

En verdad somos gente extraña
  juntas y conexas, ejes de un espinazo compartido
tras bifocales, nos examinan los científicos
  lusus naturae—catalogan nuestros nombres a lápiz
cautivados caballeros se preguntan
¿Poseería dos mujeres a la vez?
  al llegar a una bifurcación, un hombre
  se estirará el bigote, evaluará posibilidades
  y decidirá, astutamente, si, mejor
matar dos pájaros con la misma piedra
  el tragafuegos nos hace un guiño cómplice
¿coquetea conmigo o contigo?
  Respondo con un beso que soplo
  desde mi mano apretada por un guante
hombres de letras no han acuñado palabra
para este placer trenzado
  dos mujeres encorsetadas juntas
  avivan el apetito de los espectadores
como a los niños una vidriera de dulcería
multitudes de hombres de sombrero de copa
  se empujan para vernos más cerca
  dos mujeres encorsetadas juntas
lo innombrable, somos
  una semilla alada




Adventures of the Double-Headed Girl

We are indeed a strange people
   wedded together, axis of a shared spine
behind bifocals, scientists examine us
   lusus naturae—our name penciled into a catalogue
enthralled, gentlemen wonder
might I possess two women at once?
   arriving at a fork in the road, a man
   will pull at his whiskers, ponder the possibilities,
   and decide shrewdly yes, ’tis better
to slaughter two doves with his single stone
   the fire-eater winks at us knowingly
is he flirting with me or you?
   I reply with a kiss blown
   from my tight-gloved hand
lettered men haven’t printed the word
for this braided pleasure
   two women corseted together
   whet the spectators’ appetite
like boys in front of a sweetshop window
the crowd of men in derby hats
   jostle for a closer view of us
   two women corseted together
the unspeakable, we are
   a winged seed



Máscara de guerra

Cuando te desnudé descubrí
un retrato de tu ex

tatuado en toda tu espalda, su pelo castaño
pintado como olas de flama, su nombre

un petroglifo en la lítica piel
de tu omoplato. Los hombres

cazan en línea recta, como una flecha
Las mujeres tienden redes, arteros hilos de invisible anzuelo.

Es una cacería de zorras en su pleno apogeo,
una manada de sabuesos y caballos al trote

y sus jinetes de chaqueta escarlata al ataque.
Cortejar es un deporte sangriento.

Crucé la humarada de los campos de guerra buscándote
y te encontré en ruinas.  Peiné

con mis dedos tu pelo negro
lleno de sangre y de malezas.

No pude saber cuál de las cazadoras era yo.
No hay espejos

en la guerra.  Pensé ser Aquiles.
Luego, Héctor.

Fui dos enemigos a la vez.



War Mask

When I undressed you I discovered
a portrait of your ex

tattooed across your back, her auburn hair
painted as waves of flame, her name

a petroglyph in the lithic skin
on your shoulder blade.  Men

hunt in straight lines, arrow-like.
Women set nets, deceitful lines laced by hook and eye.

It’s a foxhunt in full cry,
a pack of hounds with galloping horses

and their scarlet-coated riders in pursuit.
Courtship is a blood sport.

I searched for you through the battlefield’s smoke
and found you in ruins.  I wove

my hands through your black hair
mixed with blood and branches.

I couldn’t recognize which hunter I was.
There are no mirrors

in war.  I thought I was Achilles.
Then, Hector.

I was two enemies at once.




Funeral de invierno

Ella llora en la nieve.
En la gélida noche escucho su eco,
endeble, cruzar como un murmullo las paredes.
En nuestra cama de hierro bajo colchas
de lana, toco con mi pie el tobillo de María
para despertarla.  Le hablo de la naranja roja
que robé del abrigo de un predicador negro.
Este invierno las lluvias no dieron tregua,
las Hermanas no nos dejaron poner un pie afuera.
Nos quedamos encerradas, jugando en las ventanas, y deseando
que el señor del sombrero de copa alta de seda
regresara a caballo.
Pero las lluvias no amainaron, y enterramos a nuestra
maestra de música en el cementerio de la escuela
y cantamos para ella una vez más
antes de posarla sobre el lodo profundo.
Con un ojo abierto, yacía en su caja de pino
mientras llorábamos con la lluvia fría en los vestidos.
Ahora nieva.  El repique de la campana a medianoche
resuena en la frígida noche y yo
pelo la naranja.  María, susurro.
Reza por tu mama—la puta Creole
que incansablemente llamas en tu sueño.
Yo también fui un fantasma para mi madre.
No puedo recordar su cara, pero ella vuelve a mí
en sueños invernales cuando espero a que me entierren
en escarcha.  Nos quedamos acostadas queriendo escuchar
el regreso del hombre-sombra y su sombrero de copa
cruzando al galope la estación de nieve y hielo
sobre un caballo llamado Violencia.




Funeral de invierno

She cries in the snow.
In the freezing night I hear her echo,
faint, arriving like a whisper through the walls.
In our iron bed beneath wool
quilts, I touch Maria’s ankle with my foot
to wake her.  I tell her about the blood orange
I stole from a black preacher’s coat.
This winter the rains wouldn’t let up,
the sisters wouldn’t let us out of doors.
We stayed inside, played by the windows, and wished
the gentleman with the high black silk hat
would come again riding on his horse.
But the rains didn’t let up, and we buried our music
teacher in the school cemetery
and sang for her once more
before they laid her in the deep mud.
One eye open, she lay in her pine box
while we cried with the cold rain in our dresses.
It’s snowing now. The bell’s midnight toll
ripples into the freezing night and I
peel the orange.  Maria, I whisper.
Pray for your mama—the Creole whore
who you call relentlessly in your sleep.
I was a ghost to my mother too.
I can’t recall her face, but she returns to me
in winter dreams when I wait to be buried
beneath the hoarfrost.  We lie awake and listen
for the shadow man with the high black hat
to come riding through the season of snow and ice
on a horse named Violence.



[1] La versión del fragmento del verso 14 del salmo 139 de la Biblia es del traductor.   En el original inglés, el verso reza, como en la Biblia del Rey James y muchas otras: “… for I am fearfully and wonderfully made”…). Las traducciones de los Salmos al castellano disponibles al momento de traducir este poema contrastaban marcadamente, en virtud de un notorio prosaísmo “popularizador”, con el texto en inglés, por lo que no fueron usadas.





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