jueves, 5 de julio de 2012

BEN LERNER [7.210]


Ben Lerner 

Benjamin S. Lerner (nacido el 04 de febrero 1979 en Topeka , Kansas EE.UU.) es un poeta americano, novelista y crítico. Fue galardonado en el año 2003 por su poemario The Lichtenberg Figures, con el premio The Hayden Carruth; la Library Journal lo eligió uno de los doce mejores libros del año de poesía. 

PREMIOS:

2003 Hayden Carruth Award 
2003-2004 Fulbright Fellowship 
Finalist, 2006 National Book Award[19] for Angle of Yaw.
Finalist, 2006 Northern California Book Awards for Angle of Yaw 
2010-2011 Howard Foundation Fellow 
2011 Preis der Stadt Münster für internationale Poesie
Finalist for the 2011 Los Angeles Times Book Award for first fiction 
Finalist for the 2012 Young Lions Prize, given by the New York Public Library 
Winner of the 2012 ''The Believer'' book award 
Finalist for the 2012 William Saroyan Prize for International Writing 

LIBROS:

Poesía

-The Lichtenberg Figures, poetry (Port Townsend, Copper Canyon Press, 2004).
-Angle of Yaw, poetry (Port Townsend, Copper Canyon Press, 2006).
-Mean Free Path, poetry (Port Townsend, Copper Canyon Press, 2010).
-Elegías Doppler. kriller71 ediciones, 2015. Selección, traducción y prólogo de Ezequiel Zaidenwerg.

Novelas

-Leaving the Atocha Station, Coffee House Press, 2011

Antologías

-H.L. Hix, ed. (2008). New Voices: Contemporary Poetry from the United States. Irish Pages. 




Muy semejante a un móvil pero 
sin partes móviles 

Muy semejante a un móvil pero sin partes móviles,
mi instrumento que mide diferencias de potencial (en voltios)
es como un pájaro cantor en un poema en persa. No tengo la menor idea

de lo que estoy diciendo. Sólo sé
que me divierte un poco la retórica
del riesgo y del misterio. Imaginate que mi cuerpo es una

institución local. Imaginate que mi cuerpo es
un monocasco. Imaginá mi cuerpo
mientras los cirujanos sentenciosos de Wichita

aprestan sus plumines. Cuando los primeros estorninos empezaron a toser
sangre, la noche aplicó su cataplasma.  A los muertos austriacos
les emitió su pagaré la luna. Certificó un experto que tu hijo

era incapaz de hacer alguna boludez muy importante.
Y en el aire tu hijo certificó su nombre con un porro.



LO LÍRICO ES UNA CONDICIÓN ESTELAR

La relación entre el yo lírico y el poema lírico
es como la que une a las estrellas con la luz que emiten.
El poema y el yo no son nunca idénticos y los separa
[una distancia temporal. 
Algunos poemas líricos se hacen visibles cuando su origen
[ya hace tiempo ha dejado de existir.

Los cielos son anacrónicos. Lo lírico, igualmente, 
va a la zaga de la subjetividad que aspira a expresar.
[Expresar este quiebre 
es la tarea del lírico negativo, 
que todavía no existe.

Si acaso un lírico negativo llegara a existir, tendría
[que ser redundante. 
Estará diseñado de antemano para desplomarse,
[produciendo una imagen 
que transmita la imposibilidad de la transmisión.
[Este gesto familiar,
como un grueso trazo negro sobre un campo blanco, 
enfatizará la chatura, que es un fracaso del énfasis.

El crítico se repite para enfatizar.
Pero como la repetición no enfatiza más que el fracaso
[del sentido, 
hay aquí una contradicción.
Las contradicciones deliberadas se vuelven líricas 
y la ausencia del yo es sentida como presencia.

Si acaso un lírico negativo llegara a existir, afectará
[una chatura 
a ningún efecto. 
El fracaso de la chatura será entonces una expresión
[de profundidad.

(Traducción: Guido Kerzovich)


Nos complace ofrecer un velador 

NOS COMPLACE OFRECER UN VELADOR que se prende y se apaga cuando uno aplaude, cuando uno aplaude con los ojos. Un velador que deja ver en la oscuridad, aunque sin estorbar la oscuridad. Un velador que da luz natural. Un velador que al aplaudir no deja de encenderse.



La rosa (Ben Lerner)

LA ROSA tiene un margen aserrado con minuciosidad, como un poema. Allí se acaba toda analogía. Es un proceso en vías de extinción. Al borde de la córnea y la esclerótica, sólo un instante de vacilación. Privada de visiones celestiales, y libre sin embargo de mayores castigos. En el sueño me dijo que se sentía bien. Igual que el polvo. ¿Con qué podemos comparar la analogía, sino con la hipermetropía? Esta alfombra es del mismo color que la migraña. Recordatorio personal: cambiá de vida. Supongo que las astas palmeadas que presentan los mamíferos ungulados han sido comparadas con candelabros con tanta frecuencia, que ni vale la pena que lo intente. Boludo, qué quilombo tenés en la cabeza. Él dice: “Cada vez que se describen pechos en un poema escrito por un hombre, a una mujer le hacen una mastectomía”. Le dije que esas cosas las decía para ganar un poco de credibilidad,  que es como la distancia pero con privilegios. Esto va dedicado a mi abuelita Oti, apócope de Otra, a quien no conocí. Esto va dedicado a mi abuela Rosita, que ya no se acordaba de su primer cáncer cuando se murió de tanto prepararse. Sus cenizas están en un estante en Cambridge. Esperando que alguien las disperse. Recordatorio personal: esto no lo publiques. Salvo los medio muertos y sus familias, toda la gente del asilo venía de las Indias.  Alfombras del color. Nosotros repartíamos música y morfina. Ella había seguido el dictado de su género noventa y cuatro años de manera admirable.  Pero el día que murió un pelotudo casi me choca con la bici. Se bajó y me pegó. Me cagó a piñas. Yo me puse a llorar. Igual que una mujer, me dijo él. Como si me estuviera dando fuerza.



En mi época 

En mi época, sabíamos ahogarnos de forma verosímil,
renunciar a las siete reivindicaciones de flotabilidad del cuerpo. En mi época,
tenían capacidad de actuar nuestros perfumes, nuestros relojes agotados se quejaban de forma tan hermosa
que la causa empezaba a esparcir sus calorías

como chispas. Con gran ostentación, yo me empecé a quedar pelado. Con gran ostentación,
construí una puertita en mi puerta para perros. En mi época,
éramos hombres razonables. Incluso las mujeres y los chicos
eran hombres razonables. Y había una promesa de placer en todas las preguntas
que aplazábamos. Como una blusa, los crímenes más elegantes quedaban sin enmienda.

Ahora soy el único que sabe
la historia de las formas torvas
que tomaban a la luz invernal nuestras valencias. Oh pueblo mío ¿no

les horroriza cómo declinan estos verbos,
su gran ostentación, sus puertas de tamaños diferentes?



¿De qué vengo a ser yo un antecedente?

¿De qué vengo a ser yo un antecedente?
Me siento como un ruso al afeitarme,
y el último judío de Kansas cuando tomo.
Me recuesto en mi hamaca a tallar jeroglíficos.
Siento la enfermedad, que se propaga por mi cuerpo como una teoría,
y tomo un sorbo del daiquiri negro de la Muerte.

Querida, mi abstracción natural preferida es un árbol,
así que cada vez que veas uno en la autopista,
acordate del caso ablativo en que pongo
tu tilde. (Una guadaña de luna divide
la nube y el relato recupera su empuje vertical).
Oh, esbelta espádice que se proyecta de una estrecha espata,

sos más delgada que los espaguetis, pero no tanto como lo son los vermicellis.
Sos la primera y última Nintendo indígena.



Tengo que manejar muchos kilómetros 
para decir este remate 

Tengo que manejar muchos kilómetros para decir este remate.
Tengo que manejar muchos kilómetros a la usanza moderna,

que es suicida, debajo de este cielo que exige correcciones. Esta noche
Orlando Duran se sacó de quicio. Se puso a untar todos los picaportes,
cerraduras y espejos de su departamento con gel espermicida.
Expulsar de repente aire de los pulmones

no es una vida hermosa a la usanza moderna. Más bien,
hay que aprender a manejar, a manejar
en el sentido más amplio de la palabra, en un sentido en el que quepan
cómodos otros cuatro sentidos. Esta noche, Orlando

Duran se pronunció a la usanza moderna,
se pronunció como un remate. ¿A esto se refería cuando habló de

“libertad negativa”, cuando dijo:
“el ruido del aplauso con una mano sola es un latido”?

Traducciones de EZEQUIEL ZAIDENWERG 



Hay dos clases de personas en el mundo: 
aquellos que condenan los estacionamientos como monstruosidades,
“las ruinas del mundo roto”, y aquellos
que responden a su majestuosidad emocionalmente.
El 70% del planeta está cubierto de estacionamientos.
El 84% del cuerpo de un hombre es un estacionamiento.
Se han descubierto partículas de estacionamiento
en la sombra permanente de la luna.
Hay terror en lo sublime.
Si los americanos experimentan lo sublime
los terroristas han ganado
“voy a ir a mi auto. Cuando vuelva
voy a matar a todo el mundo.



Al volver, casi todos los astronautas caen en una profunda depresión. Los aqueja un deseo incontrolable de subir de peso. Al atardecer se los puede ver en pijama de seda dándole otra vuelta a la plaza: los chicos se burlan, los perros los siguen de cerca. La ingravidez prolongada destruye los huesos, los músculos, por fin la laringe, lo cual explica que los astronautas que regresan a la tierra vean su habla reducida a una especie de pitido, suave y a la vez chillón, comprensible únicamente para otros astronautas, un silbido que parece, pero no es, a pesar de lo que diga el gobierno, música.


*


Valoraba la pintura hasta el punto de renunciar a ella. Valoraba la renuncia hasta el punto de seguir pintando. La figura hasta el punto de abstraer. La abstracción hasta el punto de insinuar el busto. El busto hasta el punto de decirle a la modelo que se retire. Pero yo vivo aquí, dice la modelo. Yo valoro eso, dice el pintor. Pero valoro el valor hasta el punto de insistir. La insistencia hasta el punto de poner la otra mejilla. La otra mejilla hasta el punto de poner la otra. De ahí que parezca que estoy diciendo No con la cabeza.


*


En el dibujo animado el perro dispara un arma, se adelanta en auto y espera la bala con la boca abierta. Pequeños y continuos cambios en el decorado producen una ilusión de movimiento. En lugar de erecciones, brotan contusiones cefálicas. Reducido en todo lo demás a una pila de cenizas, los ojos del gato travieso siguen ahí, parpadeando. La contigüidad sustituida por la sustitución: aplastas al pato con la sartén y se vuelve una sartén. El oso, indiferente, se palpa el pecho agujereado. El inmenso jamón que organiza la acción del episodio no pesa nada, parece escurridizo y es por fin devorado por un ratón. En el desayuno más común, la carne del sándwich es de dibujo animado. El niño actor que trabajó frente al dragón quedará herido de por vida. Abre los ojos. Sigues abrazado a la dinamita.


*


No importa que tan grandes fabriquen los juguetes: un niño siempre encontrará la manera de metérselos en la boca. Difícilmente quede un juego de plaza que no haya estado en la boca de un niño. Sin embargo, el objeto responsable de la mayor cantidad de muertes por asfixia, tanto en adultos como en niños, es el globo rojo. Sólo el año pasado, cada norteamericano murió asfixiado por un globo rojo.


*


Me parece que hay una pregunta en el fondo. Sí, gracias. ¿Está en su poder la dentadura superior de Hitler? Si en efecto está en su poder la dentadura superior de Hitler, y así parece, ¿podría usted resistir la tentación de probársela? Si acaso lleva puesta ahora mismo la dentadura superior de Hitler, y así parece, ¿cómo afecta esa circunstancia la validez de su respuesta? ¿Y si la pusiera por escrito? Si me dijera que me ama con la dentadura superior de Hitler, ¿debería creerle? ¿Está mal dejarse besar por alguien que lleva la dentadura superior de Hitler?  ¿Y si esa persona fuera judía? ¿Y si fuera un rabino? ¿Podemos ponerle precio a la dentadura superior de Hitler? ¿En qué medida son los dientes superiores de cualquier alemán la dentadura superior de Hitler? ¿Sería bueno o malo que se obligara a todos los chicos a probarse la dentadura de Hitler? Y si fuera bueno, y pienso que estaremos todos de acuerdo en que así es, ¿lo sería por el descubrimiento de que estos son dientes de algún modo excepcionales, quizás incluso sobrenaturales, o porque se vería en cambio que están compuestos por un núcleo de pulpa blanda rodeado por una capa de dentina dura cubierta de esmalte —como cualquier otro diente—? ¿Podremos algún día perdonar a los dientes superiores de Hitler? Y si es así, ¿a todos a la vez? 

De Ángulo de guiñada (Dakota Editora, 2013)
Traducción de Guido Herzovich



Elegías Doppler de Ben Lerner

* La traducción es de Ezequiel Zaidenwerg.  Tomados del libro Elegías Doppel (Zindo & Gafuri, Buenos Aires).


La oscuridad recoge nuestros vacíos, vacía nuestros ceniceros.
Cuando dijiste que “podríamos seguir así toda la vida”, ¿era en un buen sentido?
En las fragantes vigas del techo, las polillas buscan polvo más fino.
Por favor, no vaciles en bajar las luces,
o en cortarlas. Un glifo ilustra el orden de magnitudes:
es portátil, angosto. Lo perdí de vista. Mierda. Pero su sombra. Que se proyecta
sobre el largo plazo. La oscuridad nos retoca.
Antes me preguntabas si iba a ingresar la información como se ingresa a
un cuarto,
bueno, o el sol ha comenzado a quemar
sus manuscritos, o yo soy un idiota, un idiota
con mis once anillos semipreciosos. Hay nieve de verdad
en escena. Hay sangre de mentira en la nieve. ¿Podríamos seguir
así toda la vida, en un buen sentido? Un cerebro reducido a encaje
por la edad o por el rayo. El pollo está un poquito seco y/o me arruinaste
la vida.


The dark collects our empties, empties our ashtrays. /Did you mean “this could go on forever” in a good way? /Up in the fragrant rafters, moths seek out a finer dust. /Please feel free to cue or cut//the lights. Along the order of magnitudes, a glyph,/portable, narrow—Damn. I’ve lost it. But its shadow. Cast/in the long run. As the dark touches us up. /Earlier you asked if I would enter the data like a room, well,//either the sun has begun to burn /its manuscripts or I’m an idiot, an idiot/ with my eleven semiprecious rings. Real snow /on the stage. Fake blood on the snow. Could this go//on forever in a good way? A brain left lace from age or lightning. /The chicken is a little dry and/ or you’ve ruined my life.


Voy a matar al presidente.
Te lo juro. Me rindo. Perdoname.
Soy gay. Estoy embarazado. Me estoy muriendo.
No soy tu papá. Estás despedido.
Despedidas. Me olvidé tu cumpleaños.
Vas a perder la pierna.
Ella se lo buscó.
Se tiró abajo del auto.
Parecía un revólver. Es contagioso.
Ella ya está con Dios.
Auxilio. Yo no tengo un problema.
Me tragué una botella de aspirinas.
Soy médico. Me quiero separar.
Te amo. Andá a cagar. Voy a cambiar.


I’m going to kill the president. / I promise. I surrender. I’m sorry. / I’m gay. I’m pregnant. I’m dying. / I’m not your father. You’re fired. / Fire. I forgot your birthday. / You will have to lose the leg. / She was asking for it. / It ran right under the car. / It looked like a gun. It’s contagious. / She’s with God now. / Help me. I don’t have a problem. / I’ve swallowed a bottle of aspirin. / I’m a doctor. I’m leaving you. / I love you. Fuck you. I’ll change.


Elegías doppler

Se mire por donde se mire, fue un invierno
interminable. Emulsiones de
Rondaron luego el lago como
Ya basta. Este abril va a ser
Una sensibilidad inadecuada al verde. Me levanté
temprano, borré una hora
Pincel de seda y hacha
Me gustaría pensar que soy una persona distinta
imagen latente que se desvanece
en los bordes y las orejas
En términos generales una cara más tensa
ahora. Te cuesta tanto entender
Del menú desplegable
En un grupo de ocho poemas, elegí
dormir, pero no pude
Decidí cambiar todo
Compuesto en su totalidad de instantáneas
o se desvanecen entre los árboles
pero no
me acordé del sueño
salvo una breve toma
de una mujer que abría los ojos
Ari, atendé. Soy una persona distinta
En un mundo perfecto, sería
abril, o un concepto asociado
Verde al tacto
a varios metros de distancia.


Doppler Elegies

By any measure, it was endless / winter. Emulsions with / Then circled the lake like / This is it. This April will be / Inadequate sensitivity to green. I rose / early, erased for an hour / Silk-brush and ax / I’d like to think I’m a different person / latent image fading // around the edges and ears / Overall a tighter face / now. Is it so hard for you to understand / From the drop-down menu / In a cluster of eight poems, I selected / sleep, but could not / I decided to change everything / Composed entirely of stills / or fade into the trees / but could not / remember the dream save for one brief shot / of a woman opening her eyes / Ari, pick up. I’m a different person / In a perfect world, this would be / April, or an associated concept / Green to the touch / several feet away


UN GRAN GRUPO DE CHICOS QUE HACEN PICNIC es alcanzado por un rayo. Mueren cuatro chicas y cuatro perros. Veintitrés chicos sufren quemaduras, cataratas, perforaciones en la mácula, ruptura de la membrana timpánica y fractura de cráneo. En la iglesia, el pastor organiza el panegírico alrededor del tema de la vocación. Dios los llamó desde el cielo con un dedo de luz, etcétera. Pero la carga positiva tuvo origen en la tierra y subió una escalera invisible de electrones hacia el cielo.



LA TERCERA SECCIÓN DEL ESTÓMAGO DE UN RUMIANTE se llama salterio porque, al cortársela, se abre como las hojas de un libro. La fruta tiene forma de estrella cuando se la corta de manera transversal, y por eso se la llama fruta estrella. Nuestro pueblo a menudo llama a los objetos según la forma en que los destruimos.


DILACIÓN 


Tenemos que aprovechar la desilusión vagamente erótica que acompaña el darse cuenta de que no te están siguiendo 
las llaves agarradas entre los dedos, listas para atacar los ojos. 
La imagen persistente del enchapado en oro bizantino que se disuelve en los árboles cuando salimos del museo se debe aprovechar, 
y el clavel delicado del cielo en la proyección en la terraza, 
y el vestido de la recepcionista, su exploración de fuerzas formadoras 

Si tú eres como yo, sales por las puertas automáticas del hospital al calor y el reflejo del aparcamiento 
sin poder acordarte del color del coche alquilado o las exigencias de la razón práctica
Sales del metro y es noche cerrada y te cuesta acordarte de las reivindicaciones de la generación anterior 
de la disyuntiva, viste al hijo de un diplomático turco caer desde el balcón de un penthouse, 
acurrucado en uno de los muebles en exhibición en el Crate and Barrel del SoHo cuando recibiste la terrible noticia
de un poema que probablemente data de 1939, un discurso a una posteridad adyacente 
Sombra verde de ojos y amabilidad sorprendente de la vendedora que me pregunta si estoy bien deben ser aprovechadas si 
hemos de superar el camp y la apatía, seguridad en ropa de civil que pisa los talones 
Te sientes brevemente emancipado de la fragmentación cuando el metro D sale al puente de Manhattan, 
luz polarizada verticalmente que entra al agua, setenta y seis pisos de acero corrugado que se niegan a ser actuales 

todos a la vez, ponte de pie y cédele el asiento a un viejo que no está, escucha educadamente su pedido de un teatro 
que combine distancia y empatía, un falso proscenio iluminado para revelar 
el valor evanescente, el delicado clavel que persigue el calor y el brillo 



Llegué a las ciudades en una época en que la industria de servicios daba empleo a una ágil clase baja de trabajadores hispanohablantes 
Llegué a las ciudades cuando el pluralismo postmedial del mundo del arte puso en valor la estupidez En medio de patrones climáticos cada vez más extremos, llegué a las ciudades, sin saber si debía decirle “gracias” al hombre 
que me volvía a llenar el vaso, notas de cloro, vestigios de antidepresivos 
Un modo era enumerar las formas malas de poder colectivo alienado: respirar partículas calientes de Japón, 

paquetes de deuda, otro modo era ir más allá del alcance de los amigos, internalizar una alegoría, 
en busca de la dilación donde la aorta y el corazón se encuentran, un temblor leve en la mano 
Parte de mí quiere decir que hay una falsa modalidad oratoria capaz de revitalizar una acción crítica y parte de mí 
quiere alabar los samsaras alados del arce, la distancia lograda respecto del árbol progenitor,
pero más que nada quiero afirmar que son la misma cosa, real aunque indefendible,
como ciudades en el tiempo, que giran al caer 
Mi papel en la carnicería no descalifica la belleza que encuentro en toda forma de llama resguardada, pequeña polis votiva, 
que yo coma mientras otros pasan hambre no refuta la promesa de las luces de las casas que se van apagando, la extraña plenitud del instante 
antes de la música, que practique ventriloquia cuando me dirijo a ti es el marcador de mi voz, fuente importante 
de jarabe y madera para instrumentos musicales, en vivo para ustedes 

desde las elipses de compotera y jarrón, aire solemne de obra maestra, sus notas de ozono y tubo de escape, 
vestigios de jazmín, en busca de la dilación de nuevas formas 
de temporalidad privada en la arquitectura pública, cortinas de vidrio mientras van apagándose




El ideal es visible a través de su antítesis como pequeñas zonas de preparación de fondo azul cálido y ésta es su materialización 
de fines de julio, perdón, sé que esperabas más 
No voy a retar al chico que tiene la llave de la boca de incendios y decirle que hay que conservar el agua para la posteridad 
hasta que se me ocurra una mejor idea sobre la formación espon- tánea de un público, por más breve 
Cuando leas esto, si estás lo suficientemente cerca para leerlo, si estás leyendo esto 

se hizo pasar a una amenaza a la primera persona, provocando su evacuación, un pánico que deberías aprovechar 
para componer una cara, evaluar predicados en función de, caminar hasta Sunset Park y mirar las cometas con sus blandas alas 
en la hora mágica en que la luz pareciera inmanente a lo iluminado, azul cálido que se esparce por los huecos entre los edificios y lo impreso, se siente cómo se transmite el contenido 
El ideal es una especie de tema longitudinal en que el poema es una nota que dice dónde te dejé llaves y 

una botella de vino verde, la crecida del mar visible en el ojo 
compuesto, imagen mosaico, efecto parpadeo
en el que los objetos tienen que moverse para persistir, de allí que las abejas prefieran las flores sacudidas por el viento, 
de allí que la analogía colapse como una colonia, provocando su evacuación, pero la capacidad formal de comparar sigue brillando 
a través de su antítesis, siente cómo se atasca, desilusión vagamente erótica que mezcla distancia y empatía, clavel que se aja desde las estelas, tratando de concebir 

en una cama lista para armar mientras la metrópoli da un giro hacia Oriente 
Creo que hay una forma de disculparse tanto corporativa como embrujadora que podría convocar al futuro al que le ruega indulgencia, 
sueño heredado en el que puedes meter cualquier cosa: azul antitético, verde predicado

Ben Lerner.

Elegías Doppler.


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Noticia biográfica traductor:

Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires) ha publicado Doxa (Vox, 2007 y La lírica está muerta (Vox, 2011). Compiló la antología Penúltimos (UNAM, 2014). Administra el blog zaidenwerg.com, dedicado a la traducción de poesía, principalmente de los Estados Unidos. Vive en Brooklyn, Nueva York.







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