jueves, 28 de abril de 2016

CANTOS DE LOS MANSI DE SIBERIA [18.551]


CANTOS DE LOS MANSI DE SIBERIA
   
Los Mansi, como se llaman a sí mismos (el término significa, como en la auto-denominación de tantos pueblos originarios alrededor de la tierra, 'humanos', 'hombres'), son más conocidos por el nombre de Vogul, Vogules, Vogulos, que, como también sucede en numerosos casos, es un nombre despectivo usado por sus pueblos vecinos o enemigos.

Los Mansi son originarios de la Siberia Occidental, más allá de los Urales, y a lo largo del río Ob y de sus tributarios. Los textos de este pueblo han corrido mejor suerte que la de otros pueblos antiguos y varias veces colonizados, en este caso por los rusos y, más adelante y mucho peor todavía, por los soviéticos, ya que tanto investigadores húngaros como alemanes y finlandeses han recogido sus textos. La lengua que hablan (o mejor dicho hablaban, en la inmensa mayoría de los casos), es una de las lenguas fino-hungrias: el subtipo Obi-ungrio. Este idioma tiene fuentes ancestrales, ya que se trata de un pueblo muy antiguo, que recién en el siglo XIII, cuando se separan  del húngaro y del kanthy, adquiere la pureza de una lengua absolutamente propia (se entienden poco con esos pueblos, ya que sólo un 30% de sus palabras tienen raíces comunes).

En la actualidad hay una población de alrededor de 12000 Mansiis, pero bajo el régimen soviético han sufrido una gran merma en la posibilidad de hablar su propia lengua, por lo que sólo una pequeña parte de la población, y decreciente, conserva el idioma tradicional. Tanto el ecocidio producido por las compañías petroleras, como la emigración urbana y las políticas represivas de Putin hacia los pueblos no-rusos, están exterminando los restos de esa cultura. El reconocido académico finlandés Juha Pentikäinen, especialista en las culturas Obungrias, dice que la situación actual es sencillamente "un genocidio".

El sistema de creencias de los Mansii incluye un gran número de deidades y espíritus, como los Moosj, los espíritus del bosque, con el dios Torem ocupando el sitial más alto en los cielos. El Agrimensor del Mundo, o el hombre observando el mundo, es el hijo de Torem, que, con la llegada del Cristianismo (en dos grandes intentos en diversos siglos) tomó la forma de Cristo (que a su vez tomara en su tiempo, la forma de Apolo). El chamán es un intermediario, con su propio cuerpo, entre los hombres terrenales y los espíritus y los dioses. El osos es un animal sagrado entre ellos, y sólo lo cazan en períodos de hambruna. Pero el oso tiene alma y ésta regresa a la tierra. La muerte del oso es llorada, aunque por otra parte se entiende que al morir, ha regresado a sus orígenes. La palabra 'oso' es tabú entre los Mansii, debido a la creencia de que ellos escuchan y entienden el lenguaje humano.


CANTO SACRIFICIAL

 Puse un humeante cesto de corteza
 Puse un bol humeante,
 un tazón de agua de cerveza,
 un tazón de agua de miel.
 El agua de cerveza que puse ahí
 el agua de miel que puse ahí
 acéptalos como una ofrenda de asta ensangrentada
 acéptalos como una ofrenda de pezuña ensangrentada
 Aleja esta tierra de colinas que aferra mi mano
 aleja esta tierra llena de cráteres que aferra mi pie.
 Que el espíritu de la enfermedad no se presente
 que la mala suerte no se presente.
 Haz que las fauces de la mala suerte se vayan
 haz que las fauces de la enfermedad se vayan.
 No tengo una hija para la boca de del espíritu de la mala suerte
 no tengo un hijo para la boca del espíritu de la enfermedad.
 ¡Que venga un día radiante, para que pueda vagar!
 Luz dorada, padre dorado-
 por estas cosas lloro, por estas cosas rezo.


    
INVOCACIÓN DEL CHAMÁN AL AGRIMENSOR 
DEL MUNDO

 ¡Ser dorado, que moras por encima de los siete con alas
 ser dorado, que moras por encima de los siete a pie!
 Tus desgraciados vestidos con sus congojas
 te rezan llenos de aflicción.
 Cuando se alza la niebla del espíritu de la enfermedad 
 aprieta a la niebla de los espíritus de la enfermedad hacia abajo.
 Cuando se alzan la niebla de los espíritus de la miseria
 Aprieta a la niebla de los espíritus de la miseria hacia abajo.
 Aquí, dentro de la choza en la cual siete muy alados dioses
               están sentados,
 siete dioses con muchos pies están sentados,
 cae como todas las gotas de lluvia descendentes
 sube como todas las gotas de viento ascendentes.
 Sobre la edad de las muchachas déjanos una palabra de edad
 sobre la edad de los muchachos déjanos una palabra de edad.



          
CANTO DE UNA DANZA

 Tres cazadores de patos
 nos prometieron el uno con el otro,
 tres cazadores de patos
 nos juntaron.
 ¿Por qué no debería yo haber trabajado tan duro en la casa
                   de mi padre?
 Ahora me visto con lo mejor,
 me siento en el bote.
 Tú ve alrededor de la punta, 
 ¡yo iré a tu encuentro!
 Cuando nos reunamos
 pisotearemos
 tres campos de pasto seco,
 tres campos de pasto verde.



     
CANTO CHAMÁNICO DE LA CASCADA

 ¡Pequeños hijos, pequeños hijos!
 Como un arroyo-bandada de ocas habéis pasado
 como un arroyo-bandada de patos habéis pasado.
 ¡Pequeños hijos, pequeños hijos!
 ¿Qué os aflige
 qué os falla?
 Mi impermeable de la Colina-Espíritu-Suerte
 está -miren- extendido.
 Mi saco del Bosque-Espíritu-Suerte, que mi madre
 ha rellenado con martas sibelinas vivas
 está -miren- extendido.
 ¡Pequeños corazones, pequeños corazones!
 ¿Qué os aflige
 qué os falla?
 ¡Cántenme con la voz de alegres risotadas de las ocas, pe-
        queños hijos!
 Yo canto para ustedes con la voz cantarina
 del cuclillo de la mañana, pequeños hijos.
 Y cuando yo abro mi carcajeante boca de oca de río
 durante la noche, durante el día, huesos fuertes
 carne fuerte .miren- surgirán de la tierra
 -miren- del agua.
 Tenemos este deseo -miren- este anhelo
 suplicamos a causa de este deseo -miren- este anhelo
 necesitamos un día feliz
 necesitamos pie sano, necesitamos mano sana.

 ¡Pequeños hijos! Entonces cuando me rueguen
 y una vez que yo bata mis alas
 la tierra irá toda sin temblores
 y cuando bata mis alas de nuevo
 el agua irá toda sin temblores.
 Y cuando mi sentido del Ob-agua surja
 cuando mi dorado-mar sagrado sentido Ob-dorado surja
 y yo diga adiós con mi báculo sagrado con sus siete muescas
 aferrado en la mano de mi lado bueno
 la encorvada tierra sagrada se librará de temblores.
 Que mi cálida piel, mis cálidas botas de piel,
 con su poco de calor
 hagan crecer sus huesos
 hagan crecer su carne.




        
CANTO ACERCA DE MI ALDEA*

 Deprimente promontorio de mi aldea
 deprimente promontorio donde las jóvenes mujeres caminan
 deprimente promontorio donde los hombres jóvenes caminan.

 Mi querida arena, blanca como los pies de las grullas
 algo acerca de lo que cantar
 algo de lo que alegrarse.

 Querido deprimente promontorio de mi aldea
 bordeado de un lado
 por el bosque de puntas filosas colindante,
 bordeado del otro lado
 por el río de perlas fluyendo-
     fluyendo a su alrededor en verdad
     bordeándolo en verdad.

 Todos mis queridos puntos punta-de-iglesia
 todos mis queridos pinos semejantes a iglesias
 quédense ahí, tantos,
 aparezcan ahí, tantos.

 El querido sendero donde caminan las mujeres jóvenes
 el querido sendero donde caminan los hombres jóvenes
 no está cubierto de pequeñas ramas
 no está cubierto de pasto.


 * La aldea en cuestión se llama Khöslokh, aunque se ha  obviado nombrarla en el poema, compuesto en fecha incierta.


FUENTES

Los textos primero, segundo y cuarto, provienen de una traducción de Dorothea Grünzweig y Derk Wynand, publicados en la formidable serie Modern Poetry in Translation, en este caso Third Series-Number Five. Transgressions,
en Londres, 2006.

El tercer texto proviene de Willard R. Trask y su enorme The Unwritten Song. Poetry of the Primitive and Traditional Peoples of the World. The Macmillan Company, NY, 1967.

Finalmente el último de los textos traducidos aquí es del libro de Keith Bosley, también imperdible, Poetry of Asia, Five Millenniums of Verse from Thirty three Languages. Weatherhill, NY, 1979.

La foto es de Sebastián Salgado (detalle).




MITOLOGÍA DEL PUEBLO VOGUL DE LA SIBERIA OCCIDENTAL

Por Óscar Abenójar Sanjuán 

Serie “Culturas del Mundo”
Área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá
Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM Centro de Estudios Cervantinos



Introducción

Las aldeas del pueblo mańśi, o “vogul” tal y como es conocido por los rusos desde el siglo XVI, están instaladas a lo largo de las riberas de los ríos Konda, Yukonda, Sosva y Sygva, afluentes occidentales del Obi, en la provincia siberiana de Khanty-Mansisk (rus. Ханты-Мансийск).
Como el ostiaco y el húngaro, la lengua de los vogules pertenece a la rama ugria del grupo finougrio. Estos idiomas finougrios, o también llamados “ugrofineses”, son, a su vez, parte integrante de la gran familia de lenguas urálicas. Algunas lenguas relativamente conocidas, como el finlandés, el estonio, el lapón o el samoyedo, y otras muchas ―de escasa extensión y de limitadísimo número de hablantes― conforman este híbrido, fragmentario, y
extremadamente complejo grupo lingüístico urálico.
La historia de las etnias de lengua urálica arranca en el décimo milenio a. de C. en una vasta región del curso medio del Volga, zona en aquel entonces cubierta de coníferas y cercada, en el norte, por una espesa capa de hielo. Son muy escasos los vestigios arqueológicos hallados en aquel remoto territorio, y muy poco más sabemos, por consiguiente, del estilo de vida ni de la suerte que
corrieron aquellas tribus urálicas primitivas hasta cuatro mil años después. 

Hacia el 6 000 a. de C. los glaciares del norte de Eurasia iniciaron una lenta retirada de la cuenca del Volga; entonces la taiga cubrió el norte de Siberia, y los bosques caducifolios tapizaron las llanuras de la Rusia central. Aquel aumento de la temperatura obligó a los grupos urálicos a extenderse por Eurasia en busca de nuevos pastos para sus renos. Los samoyedos, que fueron los primeros en escindirse del tronco urálico, se dirigieron hacia el norte, hasta instalarse definitivamente en la costa ártica de Siberia occidental.
También los lapones emprendieron un largo viaje, en este caso hacia occidente, que les llevaría hasta la costa septentrional de la Península Escandinava. 

En el primer milenio a. de C., los húngaros se instalaron en el territorio hoy conocido como “Magna Hungaria”, en el curso medio del Volga4. Los demás grupos ugrios ―vogules y ostiacos―, que permanecieron en las regiones próximas a los Urales, fueron desplazados hacia el nordeste, en época medieval, por las hordas mongolas y tártaras. Desde entonces los ugrios de Siberia no han abandonado los valles nororientales de las montañas. 


En el censo de 1897, la población vogul de la región de Khanty-Mansisk, era de 7 600 individuos. En 1926 la cifra había quedado reducida a 5 300. En 1970 fueron censados cien vogules más que en 1926 (7 700), pero solo el 49 % de ellos recordaba su lengua materna. En 1990 había todavía 3 184 hablantes, pero, en la actualidad, la cifra se ha reducido considerablemente, y solo los hombres y las mujeres de mediana edad conocen el vogul, además del ruso, y apenas un puñado de ancianas comprende únicamente el mańśi. 

Traducción literal:

—Pues, yo, hijita de mi padre, por lo siguiente estoy lleno de malestar:
En el asentado sagrado lugar estático
¡ay! sagrado diluvio de fuego aquel se ha ido fuera.

Han quedado:
―Dulce hermana, estoy llorando porque
se ha desatado un diluvio de fuego
allá abajo, sobre el lomo de la sagrada tierra estática.


Señalaremos, por último, que, para la presente edición, hemos seguido las publicaciones de Bernát Munkácsi Vogul Népköltészet Gyűjtemény, de Béla Kálmán Leszállt a medve az égből, de Géza Képes Napfél és éjfél: finnugor rokonaink népköltészete, entre otros. No obstante, cuando los títulos propuestos por estos autores resultaban, a nuestro entender, poco específicos o no describían exactamente el argumento del canto, añadimos un subtítulo entre corchetes.
También quisimos adjuntar, entre corchetes y debajo de cada epígrafe, una referencia bibliográfica completa con el fin de que el lector pudiera acudir con rapidez a las fuentes de nuestras traducciones.
Y damos paso, sin mayor dilación, a esta antología de cantos mitológicos del pueblo vogul con la esperanza de despertar el interés por estas joyas del folclore ugro-siberiano entre los lectores hispanohablantes, y con el deseo también de que, en un futuro (y ojalá no muy lejano), la literatura oral de los pueblos urálicos suscite tanto entusiasmo entre los especialistas occidentales como hasta ahora lo ha hecho la tradición indoeuropea. 



CANTOS MITOLÓGICOS DEL PUEBLO VOGUL


LA CANCIÓN DE LA INUNDACIÓN DEL CIELO Y DE LA TIERRA

[El anciano y la anciana que sobrevivieron al diluvio]

[En 1889 Bernát Munkácsi transcribió este texto entonado por Vas’kä, el hijo de Kirä, famoso y respetado chamán de la región de Berezovo también conocido por su nombre ruso “Vasilii Kirilich”. Nuestra traducción proviene de los textos, en vogul y en húngaro, publicados en Vogul Népköltészet Gyűjtemény, vol. 1, pp. 38-67. Existe otra publicación, en mańśi (hasta el v. 48) y en inglés, en Lauri Honko, The Great Bear, pp. 109-110. Pueden consultarse otras dos versiones húngaras en Géza Képes, Napfél és éjfél: finnugor rokonaink népköltészete (Medio día y media noche: poesía popular de nuestros parientes finougrios), Budapest: Magyar Helikon, 1972, pp. 68-83, y en Béla Kálmán, et al., Leszállt a medve az égből, pp. 7-22.]



En la ciudad del cerro de las algas creada por ellos mismos,
en la ciudad de los cerros de la tundra creada por ellos mismos,
vivían la Dama S’iś de Oro
y nuestro padre, el Kworės de Oro.
Su hija era la Kaltėś de Oro.
Su hijo, el Ātėr de Oro.
Eran sus dos únicos hijos.
Los siete caballos coloridos como el Sol pataleaban en el establo.
Sus siete caballos de níveo color relinchaban en el establo.
Detrás de su casa,
nació un abedul de hojas doradas.
Nació un abedul de ramas doradas.
La Kaltėś de Oro, la hermana del joven [Ātėr de Oro],
salió de la casa [y] se deshizo la trenza:
Mis siete Obi con una desembocadura se vierten,
los siete mares con una desembocadura se derraman6
El Sol deshace su trenza,
la Luna deshace su trenza,
y sus siete gallos de plumas doradas,
de colas doradas,
se posan
detrás de la casa, en la rama del abedul reverenciado.

_________________________________
6 La Kaltėś de Oro, la hermana del joven [Ātėr de Oro] /salió de la casa [y] se deshizo la trenza:
/Mis siete Obi con una desembocadura se vierten, /los siete mares con una desembocadura se derraman:
cuando Kaltėś de Oro se deshace la trenza, el cielo se licua y se desata el diluvio. 


Estuvieron cantando durante siete noches,
estuvieron cacareando durante siete días.
 Por la noche no dejan [de cantar],
de día no se les quitan las ganas [de cantar].
Su canto suena con voz chirriante
como un chorro de oro y de plata7.
Allí cantaron con voz retumbante
como un caudal de plata y de oro,
y desde entonces los míseros mortales que calzan sandalias,
los míseros mortales [que se cubren] con pellizas
 empezaron a sentir ganas de vivir en el mundo extenso,
pues habían escuchado la voz de los gallos.
El Ātėr de Oro, el hermano de la Kaltėś de Oro,
salió de la casa y se deshizo la trenza:
Mis siete Obi de una sola desembocadura fluyen,
mis siete mares de una sola desembocadura fluyen,
 el Sol reluce en su trenza,
 la Luna brilla en su trenza.
Siete escarabajos acuáticos de lomos dorados
emergen a la superficie desde las siete profundidades del Obi,
 desde las siete profundidades del mar.
Se calientan los lomos en su trenza,
en su trenza que originó el verano y el invierno.
Desde entonces los míseros mortales que calzan sandalias,
los míseros mortales [que se cubren] con pellizas
 empezaron a obtener la fuerza vital,
la fuerza vital de aquellas trenzas.
Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo.
¡Ay! Cierto día, su madre, la S’iś de Oro, murió,
y su hija, la Kaltėś de Oro,
atrapó uno de los siete gallos
de alas doradas, de colas doradas,
 ¡ay! lo destripó
y metió a su madre en las entrañas del gallo.
Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo.
Cierto día, nuestro padre, el Kworės de Oro, murió.
Su hijo, el Kworės de Oro,
60 atrapó uno de los siete escarabajos acuáticos
de lomos dorados,
le desgarró el abdomen y metió a su padre

______________________________
7
Su canto suena con voz chirriante / como un chorro de oro y de plata: para los vogules, este canto de los gallos permite que comience, por fin, la edad de los hombres. 



en las entrañas del escarabajo acuático.
Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo
en nuestra ciudad del cerro de las algas,
 en nuestra ciudad de los cerros de la tundra.
Un día, la Kaltėś de Oro le dijo a su hermano [al Ātėr de Oro]:
―Hermanito, ¿Hemos de esperar mucho [tiempo]
en nuestra ciudad del cerro de las algas hasta que lleguen los humanos?
¡Partamos inmediatamente hacia la región
habitada por los héroes, habitada por las damas!
[Ātėr de Oro] le dijo a su hermana:
―De acuerdo, pero, ¿en qué animal podríamos cabalgar?
Su hermana, la Kaltėś de Oro, le respondió:
―Cuando nuestros padres y nuestras madres aún vivían,
había siete caballos coloridos como el Sol en nuestro establo,
en nuestro establo había siete caballos de níveo color.
Ve, pues, a las ruinas del establo.
Allí nació, antaño, un potrillo,
mientras sus compañeros pataleaban el suelo.
Si cavas entre los escombros, ¡hallarás el potro
[enterrado] a un ana8
 de profundidad!
El Ātėr de Oro partió y comenzó a cavar
en el suelo del viejo y ruinoso establo de los siete caballos.
Encontró el lugar idóneo para cavar,
solo allí podría encontrar el potro.
En otro tiempo, cuando su madre aún vivía,
tenía la grupa colorida, tenía la cruz colorida.
Así era su potro, no era de otra raza.
[Pero ahora] sus huesos eran de pura tierra.
[El Ātėr de Oro] llevó el potro exánime a casa,
y su hermana, la Kaltėś de Oro, lo cogió en brazos,
lavó uno de sus lomos con agua del lago,
lavó el otro con agua del Obi.
Lo resucitó.
Así era el animal que encontró, no era de otra raza.
De uno de los agujeros de la nariz,
saltó una chispa de fuego,
del otro agujero de la nariz,
emanó un fuego abrasador,
por sus patas delanteras, desplegó dos alas.
Así era el animal, no era de otra raza.
Tenía la cadera colorida, tenía la cruz colorida.

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8 Ana: medida de longitud equivalente a unos 0,7 metros.



Relinchó y resopló, batió las alas,
 y una luz resplandecía en la dirección en que miraba.
Aguzaba el oído ante cualquier ruido,
sus oídos percibían
hasta el [sonido] del roce de dos briznas de hierba.
Sus oídos percibían
 hasta el roce de dos ramas de abedul.
[Los hermanos] le colocaron la silla con cascabeles,
[la silla] de siete cascabeles en el lomo,
y los dos hermanos
montaron en su grupa.
 Volaron entre dos cielos9,
como una ráfaga.
¡Ay! [el caballo] replegó sus alas de piel,
pues ya habían llegado a la región habitada
por las damas de otro pueblo,
por los señores de otro pueblo.
Cabalgaron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
Miraron hacia abajo, [hacia] cierto lugar,
su tierrecita giraba
como una rueda anegada por el diluvio de hierro,
 las lenguas de fuego saltaban
 a una altura de siete cuerdas de medir. De nuevo,
cabalgaron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
Entonces vieron
que el sagrado diluvio de fuego había carbonizado
las patas doradas de su sagrado corcel,
los cascos delanteros [y] los traseros.
El Ātėr de Oro retiró los cascos [del caballo]
y esparció sus trenzas.
Después volvieron a despegar.
En cierto momento, observaron
que [ya] no quedaban bosques,
pues toda la tierra había quedado abrasada.
De nuevo despegaron,
el corazón del Ātėr de Oro se entristeció,
[Pensaba:] “¿Qué será de la tierra sin hombres?”
[Sin duda] había que crear la vida de los mortales.
Entonces les dijo llorando
a su padre y a su madre, todavía exánimes10:

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9 Volaron entre dos cielos: volaron entre el cielo inferior (la tierra) y el cielo superior. 



―¡Papá, Kworės de Oro! ¡Mamá, S’iś de Oro!
¿Cómo podrán sobrevivir los hombres
en aquella tierra abrasada?
Su hermana, la Kaltėś de Oro le respondió:
―¿Qué te ha ocurrido? ¿Por qué lloras, hermanito?
―Dulce hermana, estoy llorando porque
se ha desatado un ígneo diluvio
allá abajo, sobre el lomo de la sagrada tierra estática11,
y no se ha librado del fuego ni un brizna de árbol,
no se ha librado ni un ser vivo.
¿Cómo podré vivir sin hombres?
―¡Hermano! ¡Mira hacia abajo!
[Ātėr de Oro] miró abajo con los ojos bañados en lágrimas,
[y vio] un anciano y una anciana que navegaban
en un barco de siete planchas de madera chopo.
El agua sagrada se retiró de la tierra.
El Ātėr de Oro los vio arrastrándose por la orilla.
El Demonio surgió de la tripa de la anciana,
allí se había refugiado del fuego, allí había sobrevivido.
Las hijas y los hijos [humanos]
surgieron de los ombligos cortados de los hombres12.
Y hasta ahora nosotros, hijas e hijos de aquellos mańśi,
hemos convivido con otros pueblos.
La Kaltėś de Oro y el Ātėr de Oro
partieron en su caballo alado
de grupa multicolor, de cruz colorida.
Volaron durante mucho tiempo o [volaron] durante poco tiempo.
El joven tomó las riendas del caballo,
miraron hacia abajo, hasta donde alcanzaba la vista:
¡las ciudades habían encogido!,
¡los pueblos se habían ensanchado!
Descendieron, se detuvieron en una casa.
Allí pacían muchas vacas, [también] había corderos,
caballos, graneros, henares, comercios...
pero ni rastro de los humanos.
―Querido ―dijo [Kaltėś de Oro]―

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10 Recuérdese que S’iś de Oro y Kworės de Oro se hallaban en estado de letargo en los vientres de un gallo y de un escarabajo acuático respectivamente.
11 Sobre el lomo de la sagrada tierra estática: Numi Tārėm había detenido el giro del mundo para que los humanos pudieran vivir en él. De ahí que la nueva tierra, estable y preparada para recibir la vida humana, reciba el epíteto “estática”.
12 Las hijas y los hijos [humanos] / surgieron de los ombligos cortados de los hombres: los humanos tuvieron descendencia. 


yo me quedo fuera, entra tú,
y si ves al ser humano, no les digas dónde estoy.
¡No podría mezclarme con los humanos!
El Ātėr de Oro descendió a casa,
no vio ni el pueblo de los hombres ni el de las mujeres.
Bebió cerveza, comió comida con miel,
se sentó a la mesa. No había casi nada.
El joven [Ātėr de Oro] se escondió bajo un banquito,
y allí permaneció bien oculto.
En cierto momento entró arrastrándose un glotón.
Empezó a gruñir por toda la casa,
y el Ātėr de Oro pensó:
“Espero que no me muerda”.
Al instante
[el glotón] se quitó la piel.
 ¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
cómo aparecía, debajo de la piel de glotón,
un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
El héroe se sentó en el banco
y se quitó la piel de glotón.
 Se enjugó el sudor abundante.
Algo volvió a asomarse por la puerta.
 Un fiero anciano-lobo irrumpió [en la casa],
y comenzó a saltar y a aullar por todas partes.
Al instante
 [el lobo] se quitó la piel.
¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
cómo aparecía, debajo de la piel de lobo,
un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
Y otro héroe se sentó en el banco.
 Algo volvió a empujar la puerta.
Un anciano-oso irrumpió [en la casa]
y comenzó a saltar y a gruñir furiosamente por todas partes.
Al instante
[el oso] se quitó la piel.
 ¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
cómo aparecía, debajo de la piel de oso,
un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
De nuevo, otro héroe se sentó en el banco.
Estuvieron sentados durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
En cierto momento [los héroes] dijeron:
 ―¡Eh! ¡Por aquí hay un extraño! 

Pero ¿dónde está? ¡Que dé un paso adelante!
El Ātėr de Oro lo escuchó y se levantó,
y estrechó las manos de los tres héroes.
 Se sentaron a una mesa llena de comida y de cerveza,
 bebieron y comieron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
El Ātėr de Oro estaba triste [porque pensaba]:
“¡Ay, Dios mío! Yo estoy aquí comiendo y bebiendo
mientras mi hermana está fuera. Estará hambrienta”.
 Levantaron la cabeza los héroes [y dijeron]:
 ―¿Tienes una hermana?
 ¡Hazla pasar!
 El Ātėr de Oro hizo entrar enseguida
 a su hermana, a la Kaltėś de Oro.
 Se sentaron en una mesa llena de comida y de cerveza,
 comieron, bebieron y se acostaron.
 Estuvieron acostados hasta la semana famosa13,
 estuvieron descansando hasta la semana renombrada.
 El Ātėr de Oro se sumió en un sueño [muy profundo].
 ¡Ay! [Después] se levantó
 y salió de aquella casa.
Su hermana partió por su cuenta, sin el caballo,
vagabundeó, deambuló,
caminó durante mucho tiempo
 por la región de los cielos largos,
 por la región de los cielos cortos.
El Ātėr de Oro se acostó
en un soleado lugar de la linde del abetal.
Estuvo acostado durante mucho tiempo
 o [estuvo acostado] durante poco tiempo.
 La primavera acababa de comenzar,
muchos pajaritos dorados
arribaban desde la Región del Sur
a aquella región de las damas, a aquella región de los señores.
[El Ātėr de Oro] los contemplaba mientras seguía acostado.
 De repente una solitaria gansa ponedera
pasó volando por el cielo.
El Ātėr de Oro, en forma de ganso, sobrevoló el lago
agitando las manos, [agitando] las canillas.

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13 Famoso, -a y renombrado, -a: (man. nēmėŋ) en la poesía épico-mítica vogul, son atributos muy recurrentes para la formación de matrices formulaicas. Tanto es así, que, en ocasiones, el adjetivo se ha lexicalizado, y es empleado en sintagmas de significado oscuro como “semana famosa”. 

 El Ātėr de Oro y la gansa se balancearon
como marido y mujer14.
Llegaron a la Región del Sur
cuando el otoño comenzaba a acortar los días.
Aquellos animales vivieron
en los siete lagos de doradas aguas,
 en los siete mares de doradas aguas.
Estuvieron cantando durante siete noches,
estuvieron cantando durante siete días.
Al ascender hasta la orilla de los siete lagos,
 hasta la orilla de los siete mares, apareció, ante ellos, el camino dorado.
 Al descender, apareció, ante ellos, la región ondulante.
El Ātėr de Oro, se quedó a vivir allí
con su gansa ponedera.
Tuvieron hijas, tuvieron hijos.
 [Un buen días] su ancestro, el cielo superior,
 su padre, el cielo superior,
hizo que llegara la primavera, y,
¡ay!, los pájaros residentes en el Sur vinieron a nuestra tierra,
a nuestra región de las aguas del Obi,
 a nuestro mundo acuático,
siguiendo su instinto de animales inteligentes.
¡Ay, llegaron!
En cuanto alcanzaron la tierra de las damas,
en cuanto alcanzaron la tierra de los señores,
[Ātėr de Oro] recordó su caballo,
echaba de menos a su buen caballo.
[Los esposos] partieron, sobrevolaron
la región del otoño, [la región] de aquel que acorta los días,
 la Región del Sur por la que suelen caminar las damas,
la Región del Sur por la que suelen caminar los señores,
la Región del Sur de los dorados pajaritos.
Llegaron al lugar soleado del borde del abetal
donde antaño había dormido Ātėr de Oro.
Se acostaron y se quedaron allí.
 Su esposa, la gansa, volvió a emprender el vuelo
con su hija y con su hijo, y Ātėr de Oro
siguió durmiendo durante siete noches,
descansó durante siete días.
Pasó mucho tiempo
o pasó poco tiempo.

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14 El Ātėr de Oro y la gansa se balancearon / como marido y mujer: los gansos copularon. 

Había llegado la primavera
a la linde soleada del abetal,
regresaban los pajaritos dorados
de la Región del Sur.
Los pájaros de la Región del Sur
migraban a nuestra región de las aguas del Obi,
 a nuestro mundo de agua.
 [Ātėr de Oro] seguía esperando a su mujer y a sus hijos,
[pero] ni su mujer ni sus hijos llegaban entre aquellos [pájaros].
 Sollozando llegó su esposa
al final de una bandada migratoria de patos salvajes,
al final de una bandada migratoria de gansos salvajes,
mientras llorando decía:
―¡Ya no tengo esposo! ¡Ya no tengo hijo!
 Y siguió sollozando durante mucho tiempo.
En el agua de las mujeres por la que suelen merodear las mujeres del sur,
en el agua de los hombres por la que suelen merodear los hombres,
vive una muchacha de la Región del Sur, una muchacha dorada.
Antaño, en invierno, en la cintura del invierno con cintura,
 todos los pájaros temblones de la Región del Sur
se sentaban en su regazo
para calentarse.
 ¡Mis dos hijos se cayeron
 del regazo de la cintura del invierno!
 Los devoró el hielo que rechina como la madera.
¡Mis hijos han muerto!
¡Ay si pudiera encontrar, al menos, a mi esposo!
¡Ay si pudiera encontrar, al menos, a mi anciano!
Cuando llegó el otoño que acorta los días,
¡ay!, de nuevo, se puso a pensar [la gansa]
 en los numerosos pájaros dorados
de la Región del Sur por la que suelen caminar las mujeres,
 recordó las aguas por las que merodean las mujeres del sur,
 las aguas por las que merodear los hombres.
 La esposa del Ātėr de Oro volvió partir,
 llegó a la linde soleada del abetal.
Y se puso a llorar desconsoladamente:
 ―¡Mi buen marido
que engendraste a mi hija [y] a mi hijo!
 ¡Mi buen marido bondadoso!
 ¡Los huesos [de mis hijos] se rompieron!
¡Su carne se desgarró! 

[La esposa-gansa de Ātėr de Oro] partió llorando.
Cuando su esposa se hubo marchado,
la sangre de Ātėr de Oro empezó a hervir.
 Dijo: ―Mi gansa me acaba de decir
que mi hija y mi hijo murieron congelados,
tras caerse de las rodillas
de su querida hija del sur.
 ¡Si yo llegara,
 por el suelo o por cielo,
a la región dorada del sur, mía sería
la muchacha dorada de la Región del Sur!
Ātėr de Oro se levantó y salió corriendo. Corrió a toda prisa.
 Corrió durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
 ¿Cómo llegar a la casa de las aves migratorias?
Sus fuerzas comenzaron a declinar.
―¡Bueno! ¡[Ya es] suficiente! ¡Me acostaré aquí!
Se tumbó en las extensas rocas que hasta el cielo alcanzaban
 para recuperar las fuerzas.
Estuvo mucho tiempo acostado o estuvo poco tiempo acostado.
Pensaba: “¡Hasta hace poco, yo tenía un caballo!
Mi caballo alado
de grupa multicolor, de cruz multicolor,
fue engendrado, para mí,
con el polvo del establo pisado por mi madre, por S’iś de Oro,
con el polvo del establo pisado por mi padre, por Kworės de Oro.
Mi buen caballo, que estás en todas partes,
ojalá pudieras llegar aquí, en forma de gotas,
mientras canto canciones,
mientras entono mitos,
como la lluvia que del cielo gotea,
como la brisa que del cielo sopla”.
Ātėr de Oro cayó extasiado.
 Estuvo mucho tiempo acostado o estuvo poco tiempo [acostado].
 Algo le despertó,
sintió una baba en la mejilla,
entreabió los ojos
y, ¡eh!, ahí estaba su caballo pataleando.
 ¡Eh! rápidamente se incorporó,
 montó, de un salto, en su caballo alado,
las alas asió, a modo de riendas, y su mano izquierda
sonó con voz de plata en la región del mundo giratorio,
 las alas asió, a modo de riendas, con su mano derecha 
 y comenzaron a resplandecer el Sol y la Luna
en el horizonte giratorio, en la región celeste giratoria.
Arribaron a la región de las mujeres por la que caminan las mujeres,
a la región de los hombres del sur por la que caminan los hombres.
¡Ay! Los siete mares de aguas doradas
 trajeron abundantes pájaros de la Región del Sur.
Tantos pájaros había que tembló la tierra,
y el nivel del mar ascendió.
[Ātėr de Oro] se acercó
para escucharlos,
las aguas del mar se convirtieron en espuma.
[El caudal] creció y se formaron olas poderosas.
Su fuerza no se aplacaba, su poderío no cesaba.
[Ātėr de Oro] vio a la muchacha de la Región del Sur,
 ¡reluciente como si fuera de oro!
¡Ay! Y frente a las patas de la gansa estaban su hija y su hijo.
Yacían como si estuvieran muertos.
El Ātėr de Oro observó a los muchachos inertes
y a la muchacha dorada de la Región del Sur.
 El padre [del] cielo [superior] llevó la capucha sagrada
que hasta los ojos le cubría15,
y [Ātėr de Oro] le dijo a su querido caballo:
―¡Caballo mío!
¡Vuela hasta el lugar en el que vive la muchacha del sur!
 ¡Esparce este hueso de la dama de oro,
por la tierra y por el agua,
con la fuerza de tus patas delanteras!
¡Esparce esta carne de la dama de oro,
por la tierra y por el agua,
 con la fuerza de tus patas traseras!
¡Ay! entonces su esposa los vio,
y les dijo a sus siete criados:
―¡Mirad!
¡Ay! ¡Se aproxima un hombre apuesto
 entre los dos cielos!
Es un hombre maravilloso, espero que sea mi esposo.
¡Traed cerveza! ¡Traed comida con miel!
Ātėr de Oro se estaba acercando.
La dama dorada les ordenó a sus siete criados:
 ―¡Colocad cuatro tazas de oro bajo los cascos del caballo,

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15 El padre [del] cielo [superior] llevó la capucha sagrada / que hasta los ojos le cubría: el dios supremo envió una densa borrasca, de lluvia o de nieve, que nada dejaba ver. 


[las tazas habrán de encajarse] en los cuatro cascos!
Ātėr de Oro llegó, su caballo trotaba,
los cascos delanteros y los traseros
 se encajaron en las tazas de plata,
las tazas se adhirieron a los cascos,
el trote [del caballo] rompió
en siete pedazos los huesos [de los hijos] de la Dama de Oro.
El galope del Ātėr de Oro
devolvió a la vida a su hija y a su hijo,
y en forma de dos gansos, ¡ay!, el vuelo alzaron.
Partió Ātėr de Oro
de los siete mares de aguas doradas
en dirección al castillo donde su hermana
 lo esperaba desde hacía mucho tiempo.
Los héroes de colas largas habían sido destruidos,
y sola esperaba su hermana en aquel castillo vacío.
Hermano y hermana montaron en su caballo alado
de cruz colorida, de hocico moteado.
 El animal recogió sus alas
las replegó, y, de un salto,
alcanzaron la mitad de los dos cielos.
Miraron hacia un lugar en el horizonte:
¡Eh!, allí estaba su ciudad de la colina de algas,
la ciudad de Colinas de la Tundra
que ellos mismos habían construido.
Llegaron a su ciudad, entraron,
y prepararon un banquete. Bebieron cerveza,
comieron viandas con miel.
 Ātėr de Oro acompañó a su hermana a casa.
Después deshizo su hermosa trenza colgante,
y se inundó la desembocadura de los siete mares,
se desbordó la desembocadura de los siete brazos del Obi.
Su hermosa trenza colgante hizo brillar la tierra, el agua, el mundo.
Siete cucos de colas doradas, de alas doradas,
sobrevolaron el abedul de hojas y de ramas doradas
que el viento zarandeaba.
Cantaron durante siete noches,
 cantaron con voz de cucos durante siete días.
 Sus deseos [de cantar] continúan durante la noche,
sus deseos [de cantar] no cesan durante el día.
 Un cuco abrió su abdomen y de él surgió la madre, S’iś de Oro.
 ¡Ay!, allí había sobrevivido [al diluvio]. Su hermano salió de casa, 
deshizo su trenza, y se inundó la desembocadura de los siete mares,
 se desbordó la desembocadura de los siete brazos del Obi.
 [Su trenza] hizo brillar la tierra, el agua, el mundo.
Siete escarabajos acuáticos de curvados lomos emergieron
del fondo de los siete brazos del Obi, del fondo de los siete mares.
Uno de ellos se abrió el abdomen, ¡y allí estaba Kworės de Oro!
Ay!, allí había sobrevivido [al diluvio].
Dispusieron una mesa de doradas patas,
bebieron cerveza y comieron comida con miel.
Nuestra madre, S’iś de Oro, y nuestro padre, Kworės de Oro,
 colocaron a Kaltėś de Oro y a Ātėr de Oro en dos cunas de dorados arcos,
y las arrojaron abajo, al mundo inferior,
atadas con dos cadenas deshilachadas de plata.
[Kaltėś de Oro y Ātėr de Oro] llegaron abajo, a la tierra, pero no vieron
ningún mortal por ninguna parte. De repente la hermana dijo:
―Hermano, presta atención: hace poco, cuando cayó el sagrado diluvio
de fuego, vimos un barco de siete planchas [de madera] de chopo. Lo
condujimos a tierra firme. Había una anciana y un anciano dentro. ¡Míralos
allí!
[Los hermanos] se dirigieron, volando o a pie, hacia los ancianos. Lo
importante es que llegaron. La anciana y el anciano estaban comerciando en la
orilla.
El sagrado diluvio de fuego había devorado los árboles, pero ya habían
brotado otros nuevos. [Los ancianos] los cortaron, los hicieron astillas,
después los ataron y construyeron su casa.
La anciana y el anciano tuvieron hijos e hijas. Y hasta ahora los
hombres han sido felices en aquella patria. 





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