lunes, 21 de marzo de 2016

DAISY VILLALOBOS LEAL [18.271]


DAISY VILLALOBOS LEAL 

Daisy Villalobos Leal nace en La Habana – Cuba – en 1989. A los dos años viajará a España, país donde reside hasta la fecha. Actualmente en la ciudad de Madrid – después de graduarse en Bellas Artes en la universidad de Vigo, y trabajar como profesora de dibujo y pintura en dicha ciudad – donde se dedica al diseño gráfico de manera freelance y es correctora de textos literarios.

Es autora de tres poemarios: “Pon labios en tierra” (Ed. Elvira) y “Los paisajes de tu mano izquierda (Ed. Olifante) – éste último prologado por el poeta y premio Cervantes J.M. Caballero Bonald y “Origen”, prologado por el poeta y filósofo Ignacio Gómez de Liaño,(2015).

Ha colaborado en revistas literarias: Formas Difusas – grupo del que fue miembro en la ciudad de Vigo – y EL Alambique. Y en la edición “Los Borbones en pelota (Ed. Olifante). Así como también colabora con el periódico Faro de Vigo, con diversas reseñas y artículos literarios y artísticos.




XV

Lo difícil es caminar sobre la tierra,
porque tu manera de andar es tu definición,
por eso eres sencillo en estatura: esa es tu herencia.
Como la sed tiene algo de agua.
Como un lugar que para recordar, hay que revivirlo.
Y tú estás allí, recién vivieviendo, para siempre.
Igual que la voz dura lo que se tarda en decir lo que se piensa.
Y puede ocurrir – y ocurre –
Que siempre es mejor lo que no se recuerda,
como los peces no dejan huellas en el agua.
Esos peces sin sombra.
Esos peces multitudinarios que no conocen el fuego.
Esos peces son la herencia del silencio
y no terminara nunca de nacer,
porque el olvido los hace de nuevo cada día,
como en el mar se repiten las olas, lluviamente, hacia la tarde.
En ellas se deshace el día de sus infinitas quemaduras,
de sus brazos morenos de estar sembrando al sol las nuevas aves.
Y estar allí tenía algo de incendio, algo como un llanto o como una llama,
era la luz del sol que se perdió en bicicleta por las calles de arriba.
Cuando se fue haciendo a lluvia,
y te quitaste los años que te faltaban para morir.
¡Esto es desnacer! No hay más.
De repente todo se hizo necesario,
tu sombra que llegó sin ti, como un poco de alegría inclina la mirada
de esos rostros que ya he tenido antes.
Y era como un poco de sol en la ventana.
En esa ventana donde, alguna vez,
vimos la mano del frío poner sobre el mar la primera hola.
Y nacimos después de aquel instante,
como un mismo aire respirado tantas veces en una sola habitación.
Como un mismo cielo que comparten días distintos.
Como la palabra "Luz" ilumina a quien la nombra,
hasta quemarse la boca con sus tres letras,
con sus tres letras, faroleantes y claras,
que se encienden, a veces, para siempre.
Sí, ahora recuerdo que estoy sentada.
Como un llanto largo que se llora en varios días,
en una mesa pequeña que duele, y es casi mía
porque se van llevando las sillas, una a una,
esas sillas que estaban negándose mientras yo las miraba.
Se las van llevando
igual que una burla lenta, espaciadora, interminablemente humana,
que nos recuerda que alguna vez hay que crecer.
Y que nacer es ir haciéndose mañana.
Y que morir es ir haciéndose hoy.
Como el agua en un vaso es una inundación pequeña,
porque se crece a morir,
vistiéndonos siempre como si fuésemos a llegar temprano a nuestro propio nacimiento.
Y es curioso,
a veces te pareces a tu nombre
como si fueses tú mismo, viviendo el cuerpo de otro.
Como una luna no se vive en varias noches
si no en un instante.




SE HIZO SILENCIO

Se hizo silencio
como si callar fuese un oficio
y tu silencio era de cristal con que se
construyen los espejos
era un silencio tan propio como un hijo
un silencio encendido como la luz de una
biblioteca
y nosotros íbamos heredando esa manera de
callar que tienen los lugares vacíos
íbamos volviéndonos idénticos como dos
aplausos en el eco
como un llanto que viniese callado entre la
lluvia

Los paisajes de tu mano izquierda (Papeles de Trasmoz, 2013)


FEZ-SE SILÊNCIO

Fez-se silêncio
como se calar fosse um oficio
o teu silêncio era do cristal com o qual se
constroem os espelhos
era um silêncio tão próprio como um filho
um silêncio aceso como um candeeiro de uma
biblioteca
e nós íamos herdando essa maneira de
calar que têm os lugares vazios
íamos tornando-nos iguais como bater
palmas durante o eco
como um pranto que vem calado entre a
chuva

Los paisajes de tu mano izquierda (Papeles de Trasmoz, 2013)




LA TRISTEZA NO NOS LLEGA A TODOS IGUAL

La tristeza no nos llega a todos igual
la tristeza siempre es improvisada
por eso la gente llora en lugares distintos
por eso tú has empezado a llorar
has empezado a llorar de repente
como se pone de parto una mujer mientras
se mira al espero
y le va cayendo el hijo lento y diminuto
hasta los pies
Porque la tristeza es otro parto
porque constantemente hacemos el amor
con el agua
y lloramos cada nueve meses un dolor distinto

Y lo único que sabemos es que nunca cae el
mismo llanto por una misma cara
que la tristeza es antropomórfica y se
contagia con la risa
porque después de reír se llora
como después de nacer se muere
y sin embargo nadie sabe el tiempo que se
tarda en ir de uno al otro lado
sólo existe esa verdad
esa angustia de quedarse encerrado en el
ascensor por la noche
cuando sabes que todo el mundo duerme
y que tú vives solo

Los paisajes de tu mano izquierda (Papeles de Trasmoz, 2013)



A TRISTEZA NÃO CHEGA A TODOS DA MESMA MANEIRA

A tristeza não chega a todos da mesma maneira
a tristeza é sempre improvisada
por isso as pessoas choram em lugares diferentes
por isso tu começaste a chorar
começaste a chorar de repente
como uma mulher entra em trabalho de parto enquanto
se olha ao espelho
e vai caindo o filho lento e diminuto
até aos pés
Porque a tristeza é como outro parto
porque constantemente fazemos o amor
com a água
e choramos cada nove meses uma dor diferente
E tudo o que sabemos é que nunca cai a
mesma lágrima pelo mesmo rosto
que a tristeza é antropomórfica e se
contagia como riso
porque depois de rir  se chora
como depois de nascer se morre
e ainda assim ninguém sabe o tempo que se
demora em ir de um lado ao outro
só existe  essa verdade
essa angustia de ficar fechado no
elevador durante a noite
quando sabes que todos dormem
e que tu vives sozinho



Soledad

No sé porqué, el sudor de esta noche
se pega a los cristales,
como si la sombra posase sus labios
en el transparente bostezo de mi ventana.

Soledad ¿Qué éxtasis envenena mis manos,
para que lamas entre los dedos que me lloran?
Por no tocar su cuerpo se han hecho vulnerables.

La noche está húmeda, tengo frío.
Huyo de los rincones ocupados por la sombra.
Ah! huir, huir, huir... y volver.
Regreso a tu boca que me llama
como a una mariposa de otoño,
colgada en el perfil ausente del recuerdo.



El pescador

El mar es una puerta;
allá está el pescador, sacando jabones de sal.
Se parece a la sed cuando mira y no toca.

¿No escuchas a la espalda el miedo con escamas
que salpica en círculos mientras se ahoga?
¿Cuántos peces has dormido sobre la cuna?

Te están mirando y no recuerdan quien eres,
muerte sencilla es la ignorancia.
La humedad abandona el movimiento por la boca
herida por el hambre.

Otra vez estás húmedo, callado y solo.




Los paisajes de tu mano izquierda (Papeles de Trasmoz, 2013)







Daisy Villalobos: “Los paisajes de tu mano izquierda”

82 páginas Olifante, 2013

por Alberto García-Teresa

Con una voz intensa, una capacidad metáforica deslumbante y un espléndido pulso poético, el segundo poemario de Daisy Villalobos Leal, Los paisajes de tu mano izquierda, resulta un libro excepcional.

La obra se compone de un único y extenso poema, interrumpido por un “usted está aquí” que transmuta su verbo, en una especie de salmodia que constituye una reiteración de la presencia y de la identidad. Lo mueve un impulso irracionalista, pero en cierto modo controlado. La imaginación no se desborda, sino que el hilo argumental que vincula las escenas y las imágenes encadenadas rompe toda lógica. Se trata de un vaivén poético que otorga gran fluidez a los versos. De hecho, una relación de pareja parece ser el hilo conductor, pero la obra desborda cualquier clasificación temática. De todas maneras, la voz del “yo” está difuminada, pues la mirada se halla enfocada hacia el entorno y, con la apelación constante a un “tú”, que vertebra y unifica el flujo de imágenes, al mismo tiempo que se amplían, se recogen y se agrupan los marcos.

El libro destaca, sobre todo, por la fuerza, la calidad y el brillo de las innumerables metáforas y comparaciones que conforman los versos. Emplea Villalobos un registro existencial, y consigue crear una atmósfera melancólica, incluso amarga o dura en algunas ocasiones. Los cuerpos, el mar y la playa, distintos animales, la ciudad y las casas (especialmente las ventanas) son elementos reiterativos, sobre los que la escritora teje su lúcida red de nuevas relaciones. Efectivamente, Daisy Villalobos es una poeta que reconstruye la realidad con su poesía, que manifiesta los vínculos de los objetos y de la naturaleza. En ese sentido, resulta muy certera porque, aunque presenta reflexiones e imágenes con referentes (y de alcance) generales, se encuentran muy bien ancladas en lo concreto. Esa amplitud del arco referencial dota de una gran hondura a su escritura.


De mis
CITAS CÉLEBRES



Cita y poema visual







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