martes, 15 de diciembre de 2015

JULIANA GÓMEZ NIETO [17.774] Poeta de Colombia


JULIANA GÓMEZ NIETO

Nací y viví la infancia en un pueblo del centro de Colombia, Calarcá, el lugar donde reinan las mariposas. Hace siete años que emprendí un viaje en espiral que me ha conectado con el corazón del Sur de América. Desde entonces vivo en Argentina, y viajo cada vez que puedo, a otros rincones de este continente con la intención de alimentar mi sed de experiencias; pues es de éstas de donde me nutro para contar, sea desde la poesía o el periodismo, eso que me conmueve y apasiona.

He publicado de manera independiente dos libros de poemas: Terrorista poética en el 2011 y Magnético Sur en el 2015. En la actualidad, estoy escribiendo la tesis de la Licenciatura en Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Se trata de mi primera novela, una ficción basada en un hecho real; el terremoto que viví a los 9 años y que me marcó profundamente.


Fénix

Bajo la armadura oxidada
su piel se resquebraja
adentro suyo han combatido
dos dragones que se desangran
ahora hay calma
calma que inquieta
el silencio  posterior a la guerra
el guerrero fue cegado por el orgullo
y combatió por una causa innoble
solo aguarda
tirado bajo el sol espera
que el astro limpie  su corazón
active sus células
sin juzgar, sin condenar
el sol que
simplemente nutre
en su abrazo luminoso.



SOSTENIDA

Aquí estuve
sentada
el charco de café
derramado sobre el suelo
me delata
sentada
pensando quien sabe qué
aturdida ante el silencio
que deja las preguntas
y extasiada ante la claridad
de las respuestas
comprendiendo, observando
el pocillo hondo que sentado
sobre el mismo suelo
sostiene el mismo charco
de café prolongado
hasta la punta de sus sombras
Sobre una baldosa sucia está detenida
la huella de un zapato alargado
con barro manchado
cubierto de polvo y pasos
que se detuvieron
de tanto caminar certeros
por la ciudad descalza
Sentada
como una silla en medio del mismo parque
noche y día
repitiéndome
reiterándose
con las patas hundidas
en la tierra infértil
postrada
detenida
ante el viento leve
que pasa a cada instante
arrastrando hojas, palabras secas
recogiendo versos
y abalanzándolos por el aire
para llegar al cielo
y al juntarse entre las nubes
hacer choque
electricidad tranquila
que se derrama entre las calles
disfrazada de lluvia
Gotas de silencio
llora este árbol
que a mi lado está
plantado
esperando
resistiendo
contemplando al sol y a las estrellas
que se ríen de las formas
con que las hojas
bailan en los versos
Aquí estuve, es correcto
como una duda sin respuesta
que caza preguntas
en medio de la inmensidad
como un cigarro
que desprende
humo de pensamientos
y misterios
que encrucijados en la mente
no logran salir
solo evaporarse
dejando tras de sí
cenizas y caladas sigilosas
Aquí estuve
acallantada con el tiempo
del presente sostenida
del espacio exacerbada
de ver sin mirar
de oír sin ver
de hablar para no oír
lo que dicen las palabras
conjugadas, estructuradas
malhumoradas y atónitas
que no tiene nada que decir
solo ser
palabra
sentido
oración
silencio
pregunta
silencio
choque del agua contra el asfalto
chorro de gritos sobre esta silla
la misma mancha
la misma historia
el mismo tiempo
la misma espera
el olvido
Llueve a cantaros
y la ciudad se abraza
entre alcantarillas
y llora
entre los agujeros de las esquinas
pisoteadas
alargadas
que cansadas ya
de tanto encuentro
prefieren fingir quietud
Ahora el viento
está pasando tranquilo
fino y fuerte se abalanza
sobre el tiempo
devolviendo
y situándolo en el mismo sitio
donde hace tiempo
estuve sentada
apaciguada, admirada y retraída
como una coma
que pausa y sigue preguntando
recordando
aludiendo
al mismo parque
que sostiene la misma silla
el mismo árbol
la misma historia
otra persona.



PORTAL

Al poeta, arqueólogo, músico y actor boliviano Manuel Quiroga Taborga

Aquí
queriendo atrapar
el fugaz recuerdo
que se desvanece
a medida que crecen los trigos
y mueren los girasoles
en los campos extensos
de la memoria
Cual ave fugitiva
tu imagen se va haciendo
más abstracta
te mimetizas
con las capas de las nubes
en el cielo de acuarela
eres gota
mancha y signo
Eres el papel de la hoja
y aún así no estás vacío
¿o acaso en el vacío
no se refleja lo creativo?
debes sonreír más allá
de los límites de las comisuras
y explotar de emoción
al ser símbolo de inspiración
Debes sentir allá
en tu altar de estrellas
que cuelgas de un infinito caprichoso
¿cómo es que decidiste ser cometa
en lugar de árbol milenario?
qué hay de tu atracción
por el centro de la tierra
y sus misterios
¿Será que ahora duermes
en una geoda de amatista
donde al despertar
se refleja tu belleza?
o sigues empeñado en descubrir
los límites del universo
mago galáctico
tejedor de melodías
Me gusta encontrarte
en esa milésima de segundo
cuando el tiempo es líquido
y la memoria insoluble
no me importa si eres caracol
espiral que se expande y se contrae
siempre te reconozco
en los túneles del subconsciente
Algo en mi cuerpo
más antiguo que la sonrisa
me anuncia que estoy frente a ti
aunque tu imagen no es la misma
tu esencia inconfundible
me hace preguntarme
¿qué será del día en que mi cuerpo mute
y sea yo quien te visite?



999

A Andrés Galeano.

A los nueve años sobreviví al cataclismo
La muerte me hizo un guiño
Cavó en mí una grieta que me atraviesa
Y que incuba preguntas
Que no se responden con palabras
La muerte no me raptó de los brazos de la vida
Pero me hizo vieja a los nueve años
¿Quién puede decir con exactitud, cuándo fue que dejó de ser un niño?
Solo aquel a quien le arrebatan la inocencia sin preámbulos
Siempre fue mi corazón un volcán activo
Desde aquel día
Es un cráter que eructa emociones
Que convierto en poemas para no indigestarme
Aquel día quise
Mirar para otro lado
Cerrar los ojos
Gritar sin sonido
Y despertar de la vigilia
Pero no se despierta
Tampoco se duerme tranquilo
Con el tiempo aprendí que el fatalismo tiene algo de magia
Y que el dolor es el motor de buena parte de la creación
A mis nueve años:
Odié a Dios por vanidoso
A los quince sentí compasión de su condena
A los veinte supe que todo era un mito
Y desde entonces
Amo el mito de dios; tal como amo el mito de la existencia
Porque  entendí que la única verdad es la muerte
Que viene, te da un lambetazo y se va engreída
¿Nunca la viste?
Yo sí
Y puedo decirte que
Es tan hermosa y fatal
Tan irresistible y delirante
Que uno baja la cabeza
Cuando la ve pasar
Mira para otro lado
Cierra los ojos
Con tal de no reconocer su grandeza
Y no hablo de la guerra
Nada tiene que ver la muerte
En ese negocio en el que
Ella también es víctima.
Otra cosa es la catástrofe
En donde baila un tango
Con la vida.
¿Por qué ellos y no yo?
Le pregunté ese día
Tranquila, no te impacientes
Es cuestión de coreografía.


La bruja blanca de la niebla

La enamorada de la nada
besa los rayos del fuego
no se quema; su espíritu es de viento
aviva la hoguera de los instintos

La bruja blanca de la niebla
conjura el acertijo de los silencios
alquimia de colores que forman el dragón
de los subterráneos de la psique

La vieja urraca de la vanidad
se ha llenado de verrugas
la joroba le pesa
y de las manos cadenas le cuelgan

La libertad  desnuda

va  dejando  a su paso
la sombra del erotismo
innegable sensualidad la de este mundo

La luna cual amuleto cuelga en las tinieblas
de un cielo tormentoso
ímpetu de rayos que rompe la corteza
de arboles febriles

Oh corazón hoguera
¿De dónde nace la magia?
el alma un hilo de donde pende la esencia
!oh maravillosa existencia!
Habitan mi ser millones de universos primaverales

explosión continua  de galaxias en mi mente
océano turbulento agita mi corazón
cual olas de un mar enfurecido.



Arena y niebla

La luz se escapa hacia el desierto
mis ojos chocan con la nada
de a poco se bifurcan los caminos
que conducen al centro de la galaxia
y se deja ver una serpiente solitaria
el manto luminoso
devela entre las sombras
fantasmas aureales
instante frenético
espectáculo cósmico
cuentas las piedras secretos ancestrales
pajarracos del ocaso celebran desde la planicie
la llegada de mi espíritu
a la dimensión de los poderes despiertos
me envuelve la llama violeta
y me desnuda de harapos
traen desde el océano
mi armadura
dos gaviotas cristalinas
vestida de arrecife
hago una venía a la luna creciente
que sonríe al sol poniente.



Útero

Circular es mí ser
muerte y renacer
un eterno vaivén
aprendo de mi naturaleza
de mi ser genuino
libero a través de la sangre
todo mi destino
no tengo ataduras
soy incontenible
como el agua de los lagos sagrados
guerrera es mi madre
guerrera es mi abuela
todas las mujeres de mi linaje; guerreras
soy todas ellas en este cuerpo
efímero y palpitante
soy la presencia transmutadora
que se manifiesta
yo soy su fruto
y  herencia
la flor del  árbol eterno
todo mi poder está guardado
en este lugar sagrado.






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