viernes, 3 de julio de 2015

MOON CHUNG-HEE [16.456] Poeta de Corea del Sur


Moon Chung-hee

Moon Chung-hee (25 de mayo de 1947) es una escritora, profesora y poetisa surcoreana.

Moon Chung-hee nació en Boseong, provincia de Jeolla del Sur, Corea del Sur, el 25 de mayo de 1947. Fue a la escuela secundaria femenina Jinmyeong, se graduó de literatura coreana en la Universidad Dongguk y realizó los estudios de posgrado en la misma universidad, en la que también fue profesora. Cuando todavía estaba en la escuela secundaria publicó su primera recopilación de poemas Respiración floral (Kkotsum)en 1965. En 1969 sus poemas "Insomnio" (Bulmyeon) y "Cielo" (Haneul) se publicaron en el número especial de nuevos poetas de la publicación Wolgan munhak

Obra

El núcleo de la poesía de Moon Chung-hee muestra una percepción claramente romántica, expresada con un lenguaje cristalino y dominada por una interacción de emociones y sensaciones vívidas. Un ejemplo de su excelente y en ocasiones sorprendente sensibilidad poética es el poema "La canción de Hwang Jini" (Hwangjiniui norae).

Los símiles y metáforas que usa son totalmente subjetivos. Su lenguaje figurativo registra su sensibilidad y trata de forma emotiva los temas del amor romántico, la desconfianza, el sufrimiento y la libertad. En algunos poemas como "Patatas" (Gamja), "A mi amado Samacheon" (Saranghaneun samacheon dangsinege) y "Contemplando el río Namhan" (Namhangangeul barabomyeo), hace uso de los elementos de la narrativa de cuentos de hadas para llegar a una síntesis alegórica de la realidad presente.

Obras

Esta es un lista parcial de las obras de Moon Chung-hee:

1965 Respiración floral (Kkotsum)
1973 Poemas de Moon Chung-hee (Moon Jeonghui Sijip)
1984 Las campanadas que se desploman solas (Honja muneojineun jongsori)
1986 El pájaro de Aunae
1987 Mi añorado hogar (Geuriun naui jip)
1990 Sáqueme al pájaro que vive en mí (Je momsoge salgo inneun saereul kkeonaeeo juseyo)

Premio

Premio de literatura contemporánea (1975)


MOON CHUNG-HEE

Boseong,  Corea del Sur, 1947
Una de las poetas de más renombre en el panorama lírico actual de Corea del Sur. Desde su debut ha sido galardonada con importantes distinciones, entre ellas el Premio de Literatura Contemporánea, el Premio Literario Sowôl y el Premio Literario Yuksa. También recibió, en 2008, el Premio de la Asociación de Críticos de Arte de Corea en la categoría de Literatura.
Sus obras son el apegado y vehemente reflejo de aspectos de ese proceso de cambio social, como el específico de la condición femenina, el de las relaciones y la conceptualización del “prójimo”. En cuanto a su estilo, la crítica ha destacado principalmente una cualidad de su lírica: la circunstancia de liberarse del lenguaje androcentrista para desarrollar un nuevo código poético más propio de la mujer.







La carta

–Para mi madre, que a sus setenta y ocho años, espera a solas la muerte en nuestro
     pueblo

Madre, ama una única cosa
Deshazte de lo demás.

Esa cosa
No es una vida
Sino una promesa.

Todos vamos en soledad,
Pero vamos al mismo lugar.
Madre, tú eres la bella promesa.

Has venido antes
Y antes partes hacia ese lugar

Nosotros llegamos más tarde
Y más tarde partiremos

Nosotros, nacidos sin promesas
Cumplimos una de ellas y nos vamos

No lo hacemos en soledad.

Madre, no llores.

Has sido una dulce hoja de otoño.

 Traducido por Sebastián Parodi




편지 

-고향에서 혼자 죽음을 바라보는 일흔여덟 어머니에게

하나만 사랑하시고
모두 버리셔요.

그 하나
그것은 생(生)이 아니라
약속이에요.

모두가 혼자 가지만
한곳으로 갑니다.
그것은 즐거운 약속입니다. 어머니

조금 먼저 오신 어머니는
조금 먼저 그곳에 가시고

조금 나중 온 우리들은
조금 나중 그곳에 갑니다.

약속도 없이 태어난 우리
약속 하나 지키며 가는 것
그것은 참으로 외롭지 않은 일입니다.

어머니 울지 마셔요

어머니는 좋은 낙엽이었읍니다.  





Canción de la mujer madura

Llegó una estación extraña
que no es primavera ni otoño.

Nos pusimos los zapatos de tacones puntiagudos
además andábamos levantando la nariz.

Aunque me ponga los zapatos sin tacones y cómodos
sin mucha importancia
llegó la estación donde puedo observar ágilmente el mundo.

Me molesta usar ropas caras y accesorios lujosos
estoy desnuda de mi pecho
por lo que me quité todo
a la añoranza y obstinación que me sentí nerviosa
llegó la estación buena donde nadie me mira
aunque yo iría al mar del Este o quizá no.

Está creciendo frondoso el cuento sobre hijos y dolencias
más grande que una fruta y más rojo que una hoja caída
cuando empezamos a hablar.

Llegó a esa estación gorda y fantástica.

Versión del coreano de Joung Kwon Tae y Jorge Orendáin
Del libro Cinco poetas contemporáneos de Corea (Aldus, México, 2006).





De su libro “Yo soy Moon“: 


“Siempre que digo estoLUNA
lloro un poco.
En tu vida usarás más palabras
que agua o fuego,
o aún más que dinero.  
Así que deberás reunir cuantas palabras puedas,
y darles un buen uso.”





Huerga y Fierro editores, Madrid, 2014. Por Mª Ángeles Maeso

La poeta Moon Chung-Hee (1947) nació al final de la dominación japonesa en península coreana, sufrió en su infancia la guerra y realizó sus estudios universitarios bajo las dictaduras militares. El supuesto esplendor reciente de la economía coreana, que ha transformado una sociedad agraria en una industrial, es contemplado por la poeta con desconfianza, no sólo por el derrumbe de tradiciones culturales, sino por la imposición de rigores laborales asentados en la precariedad y menosprecio de la vida humana. De las heridas de este proceso hacia la modernización dan cuenta sus poemas.
Desde una conciencia social y feminista, arroja su mirada asombrada y formula las preguntas como quién eres persona, quién eres gente, quién, si se es mujer, trabajadora, madre, hija, abuela, activista, intelectual, poeta.

Ella remite al cuerpo las preguntas y el cuerpo se configura como territorio de observación, (Manifiesto de la flor) espacio en el que excavar para extraer señas de identidad sin escisiones entre el yo y el mundo. El cuerpo, que tiene memoria, soledad, gratitud, cansancio, enfermedad, deseos  le da magníficos poemas, como Arroz frío, donde vemos a la poeta comer arroz atrasado recordando a las madres que se alimentaban de las sobras de la mesa; o en Cordón umbilical, cuyo tema, el nacimiento de un hijo, se nos presenta en un bellísimo canto de amor despojado de tópicos: 


“No lo llaméis momento más sagrado
Era un terror que te borraba el cielo. (…) 
En un ratito más
como un santo que se reintegra a la vida laica,
vacilantes salieron de la sala del parto, oliendo sangre
una madre y su cría”


Moon mantiene en vivo la mirada asombrada, incluso cuando asocia lo dramático a la ironía, un tono que caracteriza su obra, aunque sea difícil percibirlo en la traducción,  y que recuerda a veces la piadosa sonrisa de la poeta polaca Wislawa Szymborska.

Muestra de esto da el poema Paisaje con linterna fúnebre, que arranca del asombro que produce constatar la fuerza del cuerpo, aunque su reclamo suceda en el velatorio de la madre: “Mi mamá, aquellas lágrimas,/esa persona murió./Al anochecer ocurrió algo todavía más dramático: es que me dio hambre” Su lenguaje directo, materialista, procaz (“Les revelaré el secreto de que me salió una cola por mis nalgas”, Meneando la cola) consigue el milagro darnos instantes esencialmente líricos, en la línea del confesionalismo americano que tan bien conoce, para asentar una mirada propia, alejada del idealismo antropocentrista.

A fin de cuentas, dice ella: “La moralidad no es otra cosa que un amor que arde/ y no es distinta de vivir fiel al lenguaje del cuerpo,/ honesto y sin disimulos”. (En tono teatral)


Aunque sea una constante la imagen del desierto, las preguntas insisten: “Ningún lugar me sabe perfecto,/ Tampoco ha carecido de una puerta./Persona, ¿quién eres?/Mi amor, mi desierto.” (Para la persona); “Gente, que sabes respirar/          Con la serenidad del tacto de una estrella,/ Cuán fugaz eres para estar tan hermosa!” (A la gente).

Por debajo del silencio imprescindible, el cuerpo que muele café  nos deja un sueño:


Sueño con un país, un país como una casa,
donde  la gente de buen corazón,
vestida en blanco, como santos,
pero incapaz de leer una sola línea
de la Biblia o de las Escrituras Budistas,
labre en paz el campo.
Madre, yo aún sigo surcando la tierra seca” (Moliendo café)


Es una de las poetas de más renombre en el panorama lírico actual de Corea del Sur. Ha sido galardonada con importantes distinciones, entre ellas el Premio de Literatura Contemporánea, el Premio Literario Sowôl y el Premio Literario Yuksa. También recibió, en 2008, el Premio de la Asociación de Críticos de Arte de Corea en la categoría de Literatura. Suecia le entregó en 2010 el premio Cikada,  que se otorga a los más representativos poetas asiáticos. Ha sido poeta invitada en universidades (Iowa, Venecia, Berkeley…) y ha participado en numerosas ferias de poesía internacionales (México, Frankfurt, Irlanda, Israel, Japón, Francia, Cuba, Macedonia…) Yo soy Moon es su primer libro editado en nuestro país. Tuve la suerte de compartir mesa y lecturas en uno de los muchos actos de la reciente Noche de los libros madrileña.  Conocerla me hizo suscribir los versos finales de uno de los poemas de este libro que les recomiendo:


“Nunca la había conocido
mas me resulta tan conocida
esta mujer que son muchas”




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