domingo, 5 de julio de 2015

FEDERICO UHRBACH [16.469]


Federico Uhrbach Campuzano

Poeta cubano, representante del modernismo durante los primeros años del siglo XX.

En su poesía se notan dos tendencias atendiendo a los tiempos en que la escribe. Primeramente – en Gemelas y Oro – se abrazó al modernismo y resulta muy reconocible la influencia que sobre él ejerció su amigo y maestro Julián del Casal, uno de los grandes poetas que ha dado Cuba. Ese movimiento hace énfasis en lo estético, en el logro de la belleza. Se distingue por su exotismo, cosmopolitismo, espíritu de evasión. Gran interés en la elegancia, el refinamiento de la expresión literaria.

Biografía

Nació en el seno de una familia acomodada en Matanzas el 1 de octubre de 1873. Junto a su hermano, Carlos Pío Uhrbach (nacido en 1872 y muerto en el campo de la lucha revolucionaria en 1897), cursó los primeros estudios en su lugar de origen. Continuó con él su educación en los Estados Unidos, regresó a Matanzas y se trasladó después a La Habana. Los dos colaboraron en La Habana Elegante (1893-1895), El Fígaro (1893-1927) y Gris y Azul (1894). Ambos concurrieron a las reuniones que, en una atmósfera artística y literaria, se celebraban en casa de la familia juana-borrero-pierra- y a las que también asistía el poeta Julián del Casal.

En 1895, se comprometió con Elena Borrero, poetisa como sus hermanas Juana Borrero Pierra (novia de Carlos Pío) y Dulce María Borrero de Luján. Al año siguiente, fue a Cayo Hueso, donde contrajo matrimonio con Elena. Colaboró en la Revista de Cayo Hueso, El Yara, El Expedicionario, Las Tres Américas, Cuba y América. Fundó, en unión de José Govín, el semanario separatista Los Azules.

De nuevo en Cuba, formó parte de la redacción de El Fígaro, tuvo a su cargo secciones fijas en El Heraldo y La Nación, y colaboró en El País, La Discusión y Letras. Su obra Dolorosa, con música de Eduardo Sánchez de Fuentes, fue estrenada en el Teatro Nacional en [[[1910]] y puesta en escena, en 1911, en el Teatro Balbo de Turín. Su obra literaria obtuvo mención en la Exposición Nacional de La Habana en 1911. Cesanteado de su cargo de Jefe de Negociado de la Propiedad Intelectual, conoció días de miseria. Ocupó otros cargos burocráticos en la Secretaría de Instrucción Pública.

El conjunto de poemas bajo el título “Flores de hielo”, primer libro de Federico, y “Camafeos” de su hermano Carlos Pío, fueron publicados en un solo volumen, Gemelas (1894). Figuró en la antología Arpas cubanas (1904) y, más tarde, recopiló toda la producción poética de ambos en el tomo titulado Oro (Imp. Avisador Comercial, La Habana, 1907), en el que no se hace constar la autoría de ninguno de los dos sobre los textos.

Dejó inéditos un libro de cuentos escrito en colaboración con su hermano, varios volúmenes de prosa y verso: “Collar de cuentos”, “El dolor de la vida”, “Rimas para ella”, “Más allá”, “Trigales de oro”, “Diafanidad”, y la fantasía lírica Niebla de ensueño, que fue llevada a la escena en La Habana. Usó los seudónimos “Tulio Arcos”, “Jorge Brummel” y “René de Vinci”.

Fue miembro fundador de la Academia Nacional de Artes y Letras, y secretario de su Sección de Literatura.

Federico Uhrbach es una figura representativa de esa frustración generalizada de los primeros años de la república en Cuba. Su obra, poéticamente unida a la de su hermano, es de una infatigable fidelidad al modernismo y al poeta Julián del Casal, que ejerció una gran influencia en los medios literarios cubanos de la época. La estética de amelia-pelaez-y-del-casal se había convertido en un ideal y se puede hablar de un verdadero culto a su imagen. Uhrbach representa, justamente, la más prolongada supervivencia del modernismo casaliano.

El momento poético más intenso de Federico Uhrbach es Resurrección (1916), de un modernismo hecho de intimidad lírica, notas vagas y medio tono, donde alcanza una relación más estrecha con la vida gracias a la moderación. Su especial sensibilidad ennoblece la imagen de sus mejores poemas. Sirva de ejemplo “Bertica”, dedicado a su hermana muerta, una de las mejores elegías familiares de toda nuestra poesía, en la que Uhrbach alcanza su momento más conmovedor.

De él dijo Juan Marinello:

 “Es un feliz y espontáneo maridaje entre la actitud discretamente romántica y los modos más amplios, libres y sonoros del rubendarismo.”

La obra de Federico Uhrbach cuenta con pocos lectores en nuestros días. La pobre divulgación que ha tenido, contribuye a su desconocimiento. Ninguno de sus libros ha sido editado por segunda vez. La Editorial Letras Cubanas, en 1989, publicó una selección de sus poemas

Federico Uhrbach murió en La Habana el 31 de julio de 1932.


Para unas voces

En la penumbra incierta del historiado coro
disuélvese un perfume como de castidades,
y de la nave inmensa las blancas soledades
invade un leve soplo de virginal decoro.

De los erguidos cirios la lágrima de oro
tiembla al errar el vuelo de espiritualidades
que emana de las voces del coro, en suavidades
flexibles, tenues, leves, como hálito sonoro.

la vibración postrera se extingue de las voces,
y aún se perciben vagos, como sedosos roces
que pueblan el silencio de los sitiales almos;

y el único interroga, si en la alta sillería
expira lentamente la santa melodía
o inícianse en el alma desconocidos salmos.




Los aguinaldos

Al poeta Félix L. Campuzano

Los aguinaldos! Flores de pascua, los aguinaldos 
de caprichosas constelaciones visten los prados 
y hay en la nieve de sus guirnaldas, tiernos reclamos 
como de vírgenes, con sus corolas de tonos cándidos. 

Con el encaje maravilloso de sus estrellas, 
van simulando del azul cielo la comba inmensa, 
y cada brote traza un remedo de la áurea selva; 
toda la Lira, toda la Virgen, todas las Pléyades. 

Conquistadores, su escala tienden hasta la cima 
de agrestes palmas, donde columpian sus campanillas, 
que con sus vuelos breves transforman y glorifican 
los viejos troncos en camapanarios de alma infinita. 

En los fugaces deslumbramientos de la mañana, 
al desprenderse de las corolas chispas de agua, 
sueña el encanto que se desprenden de las arcadas 
como repiques interminables de alegres dianas. 

En el ambiente vago de ensueño con que la tarde 
finge á los tristes que la persiguen abandonarse, 
los aguinaldos con su perfume llenan el aire 
como de un soplo de languideces crepusculares. 

En las penumbras embalsamadas de suaves noches, 
cuando el silencio, sólo el silencio flébil responde, 
riman un salmo de opacas notas las lbancas flores, 
como suspiros, como sollozos, como oraciones...
En las laderas reverdecidas de los caminos 
ó en los remansos llenos de sueño de claros ríos, 
mandan sonrisas como de tiernos labios amigos 
que tranquilizan las inquietudes del peregrino. 

Los aguinaldos con sus ruiseñas alternativas 
de verde y blanco, tejen idilios de frescas rimas, 
lo verde dice de églogas suaves de griega lírica, 
lo blanco dice de madrigales y eucaristías. 

Hay en el fondo de cada cáliz todo un poema 
de épicas rimas que desconoce la primavera, 
y que refiere rudas estrofas de la leyenda 
sólo entonadas por los bordones de las abejas; 

Cuando la sangre tiñó los campos de hirviente púrpura 
y sólo horrores iluminaba la absorta luna, 
fué de la abeja murmuradora la ronca música 
quien á las flores narró la historia de nuestras luchas; 

Y compasivos, los aguinaldos, de lo reveses 
que soportaban heroicamente las fieras huestes 
rindiendo el alma que oculta llevan sus castas nieves 
á nuestras huestes con las abejas, mandaron mieles. 

En las llanuras que fué sellando la cruda guerra 
con rojos signos que tributaban patricias venas, 
sobre la grana, cada aguinaldo, como una estrella, 
copiaba al astro, blasón y orgullo de la bandera. 

De la tragedia guardando altivos la hazaña heroica 
ó en la tragedia simbolizando misericordias, 
¡no hay una cumbre donde no canten alguna gloria 
ni hay una breña donde no infloren alguna fosa! 

Los aguinaldos! Flores de pascua, los aguinaldos 
de caprichosas constelaciones visten los prados, 
y no han logrado pasar gloriosos bajo sus arcos 
las primaveras, ni los otoños, ni los veranos.



FEDERICO UHRBACH
Vitales jugos de pujantes mieses
Josefina Ortega • La Habana


Dicen que fue la mitad menor de un ánima poética que se acunó entre dos hermanos matanceros de apellido Uhrbach. Sin embargo, Carlos Pío, el hermano mayor —por solo un año—, y estimado mejor poeta por algunos, murió primero —apenas con 25—; entonces Federico, muerto 34 años más tarde, entendió que el mejor homenaje era perpetuar la obra de la otra mitad.

Ambos fueron considerados poetas exquisitos, finos y elegantes. Habían nacido juntos a la poesía, en 1894, al publicar casi a dos manos Gemela, aunque la parte titulada Flores de hielo es de la autoría de Federico, mientras que la otra, Camafeos, se adjudica a Carlos. Muchos aseguraron, sin embargo, que no es posible saber con certeza qué parte corresponde a quien, de tan unidos que estuvieron ambos.

Los Uhrbach, como muchos otros de su generación, siguieron la senda de su coterráneo Julián del Casal. Cuentan que Carlos Pío, al caer en combate en 1897, militando en las tropas mambisas —con el grado de Teniente coronel—, tomó entre sus manos unos versos escritos al dorso de Ultima rima, obra de la poetisa Juana Borrero, de quien había sido prometido en un noviazgo apasionado y trágico.

En 1907 Federico —quien luego se casaría con Elena Borrero, hermana de Juana y poetisa también—, publicó Oro, con toda la obra de ambos, incluyendo la perteneciente a Gemela y otras muchas, sin aclarar la autoría de cada verso, aun cuando muchos creen que no pocos versos fueron escritos después de la muerte de Carlos.

Enrique Hernández Miyares escribió entonces: “No sé si Carlos Pío, muerto, vive; o si es que Federico vive muerto.”

Pero en opinión de Max Henríquez Ureña, Federico estaba vivo y bien vivo y escribió hacia 1909, por ejemplo, Amor de ensueño y romanticismo, “superior a su precedente obra poética”. Y en 1916 entregaba Resurrección, libro capital donde se revela “un alto poeta, tanto por su dominio de la forma cuanto por su sensibilidad exquisita. ”

Según Henríquez Ureña en este libro superviven la técnica y el gusto modernista, mientras que en Campanas de Noel logra “hábiles efectos onomatopéyicos, mediante estrofas en forma de zégel*.”

                  Resonad, campanas, campanas sonoras
                  campanas vibrantes, raudas tañedoras
                  de las luminosas matinales horas
                  que aclara el celeste, fúlgido roel


Federico durante la guerra del 95 vivió en Estados Unidos laborando en periódicos separatistas y luego de finalizada la contienda, ya en Cuba, fue fundador de la Academia Nacional de Artes y Letras. Fue cultivador del soneto parnasiano y su modernismo tenía “aristas de sutilísimas finuras, se mantiene dentro de una excelente discreción, sin tocar jamás en manifestaciones francas y rotundas” en opinión de Juan J. Remos.

En su laureado canto A la Patria escribía:

                  En el germen sangriento
                  que en tu seno aventaron los reveses,
                  duermen en doloroso sedimento
                  vitales jugos de pujantes mieses

Federico Uhrbach, autor del libreto de una opera titulada Dolorosa, compuesta por Sánchez de Fuente, llevó una existencia modesta y retraída, sobre todo poco antes de su muerte, ocurrida en La Habana en 1931.

* Zéjel o zégel: (Del árabe. zeyel.) Composición poética popular de origen árabe, formada por un estribillo temático inicial y por un número variable de estrofas compuestas de tres versos monorrimos, seguidos de otro verso de rima constante, igual a la del estribillo.




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