viernes, 24 de abril de 2015

VIRGINIA GUTIÉRREZ BERNER [15.751] Poeta de Chile


Virginia Gutiérrez Berner 

Nació en Santiago de Chile en 1979 y reside actualmente en Estados Unidos, donde termina estudios de posgrado en literatura. Ha publicado poemas, cuentos y artículos en revistas y antologías. 




a homework on complexity

quién conoce como es conocido. entre las sombras
no finge ser la sombra. apenas declara ver
sus dedos en el nombre de sus dedos. una bruta tarea en
/complejidad.
pero es brusco en su corola
y sabe lo que pesa en la justeza. conoce
como es conocido. abreva el agua en la cóncava espesura
deja el dintel de la mesa como si tal.
te balbuceaba por buenas razones. te digo la s contra el paladar
te pronuncio donde faltaba. sabemos lo que hemos
perdido en medio de la gracia. desciende sobre nosotros
lo que quedaba del verano siempre tres o cuatro años más tarde.
nos dimos como en la gracia—sin reconocer
la carne en la carne, lo que empezaba a transformarse
nos dimos sin saber lo que se daba y no era
como decía serse. como si hubiera podido
alguna vez alguien reconocer un pez entre otros peces
o las algas. lo que nunca hemos visto de cerca
salvo nada es nuestro. dicho al oído te he dicho. cada uno
en la fuerza del otro, en el peso que renuncia la métrica
pero no la letanía. no el franco cántico de creo,
creo en la importancia de las escafandras. es necesario
ajustarse a lo visto como lo dicho, con esta
fidelidad. la fruta roja y el pez que no importa
si se muere: un número menos entre muchos, uno rojo entre
otros rojos, un perfil ondula en la transparencia del vidrio como
en el agua o la roca. lo que nunca mira de frente. lo
que no sabemos si está muerto porque no sabemos.
lo que no conoce ni es conocido. lo que hemos
cerrado sin saberle los párpados. lo que hemos mentido
por amor del tercero. lo que se va porque tiene que irse. lo que
decimos aferrado al dejarás de estar. lo que has sostenido
entre los dedos contra ti. entonces serás conocido
como conoces, y será suficiente. porque vemos el destino
de lo que ondula y nunca da la espalda. ni muestra el rostro
en la jactancia de la presencia. ni dice cómo falta cuando falta. ni
borra su olvido para que no se note. ni repite su nombre después
de mí. ni cuenta hasta tres para mostrar cuánto no le importa. ni
es bueno de su bondad y no la suya. ni zanja de una sola vez. ni
escribe sobre papel o sobre el agua. ni escribe sobre la piedra. ni
resuelve dejar de estar. ni deja de abrir la puerta.

2008




“Así estaba yo entonces: lloraba muy amargamente,
y en la amargura descansaba. Era tan infeliz que me sentía más
apegado a mi vida miserable que a mi amigo muerto. Aunque
hubiese querido que no fuera así, yo estaba menos dispuesto a
perder mi infelicidad que perderlo a él.”
San Agustín (Confesiones)

1

éramos graves y nos decíamos amor. nos decíamos
el puro sonido de extender entre nosotros
un sonido de los dos. o sea, para responder
tu pregunta: nos quisimos y siempre
tuvimos razón y no los otros.
apenas fiebre que no sabían.
no sabemos de eso y vimos
los monstruos debajo de la cama
por dos o tres años en la medida
brusca del aliento invisible. eran
monstruos y no les teníamos miedo.
podemos estar orgullosos de haber mantenido
la vibración del sonido en el aire
tanto tiempo. estoy orgullosa yo. por
tanto tiempo no saber quién susurraba más fuerte
la tarde franca y en la fiebre.
ni con lo que desconocía ni lo que llegó
a conocer. es frágil
entrar en paz y salir en paz. entré, no
pensaba en la salida.
no sabía nada y tú. susurramos
los dos, aunque nadie iba a saberlo.
no eres como eres ni como debes ser. otra
cosa dijiste. la cabeza un poco más a la derecha.
dime de nuevo es breve saber que no somos
como son los otros. cómo íbamos a ser otros.
dime que te alegras de haberme conocido antes
de que me pusiera así.
me alegra
que no y quizás éramos sabios cuando
dijimos que sabíamos. la juventud pronunciada
como simiente franca. e ibas a ser sincero cuánto.
esto lo nuestro, la frente en las
mejillas. uno y el otro. me alegro de que nosotros antes
de que te fueras a otra casa. los hijos que no íbamos a tener
nos necesitaban. me alegra que no, te he dicho a veces. la fruta
en pulpa; mi madre poniéndole sal. es que no basta. nunca habría querido
los que nos necesitaban. ajusta la exactitud
borrosa de saber que se equivocaban los otros
nunca tú y yo. lo que íbamos a hacer, eso
hicimos. una vocación helada
a medio pronunciar. te he dicho, entonces, que ni esto
ni lo cercano a la sílaba. quise probarte que éramos justos, y
eso dije, con el temblor.
somos justos. somos justos
y siempre ha habido verdad entre los que nos conocieron.
y hemos de debernos a esa verdad. gravemente dije
porque somos graves nosotros.
tú más grave que yo.
y hubo caridad entre tú y yo. y no
justicia. y yo sé lo que
puede darse y lo que deja de encorvar
la mano sobre el hambriento. y quisimos que hubiera verdad. y
sé que fuimos justos y que no
cuenta esta justicia, ni la prestada.
porque debe dejar de darse cuando debe. porque dice
que se da en lo que se devuelve y refleja. porque no masculla ni enuncia
porque sabe que es verdad lo que dobla
los dedos. porque los dioses saben más
que nosotros. porque sabe que esto no estaba escrito
pero está escrito ahora. porque sabe tanto pero en todo. porque
sueña con la casa que no tiene. porque tendrá. porque
tendrá y no puede terminar la frase, y no puede
y se alegra de lo que no iba a pasar.


2

el miedo a los perros. hasta que
no pueda más voy a vivir
entonces. no puedo más.
está bien. está bien. calmas
al que te escucha y le prometes, cómo no,
la salvación. porque existe haber sido salvado
y tienes miedo siempre. desde
la edad que tenías el amor de
dios por dios. lo amabas a los once
años. gastada la dentadura. roíste
y pensabas que ibas a volar tanto, tanto
azul. y volabas. y a pesar de eso
te quebraste los dientes a propósito. para
darle la razón a los que te dijeron Nada va
a pasar. Porque tenían razón, y mordiste cerezas
en secreto, muchas veces. Y tenían sabor a cerezas.


3

Nos parecíamos a los que íbamos a ser semejantes.
Porque nos daba igual
la semejanza, y eso que éramos iguales.
Escafandra
los ojos cerrados debajo del agua.
El peso de la escritura semejaba
al hermano que éramos cuando éramos hermanos
yo el más grande y tú más malo que yo.
Y es que fácilmente nos escribimos cartas
diciéndonos lo mismo con orgullo de sabernos de memoria
la manera en la escritura. Nos escribimos palabras parecidas
y teníamos la fina alegría de adivinar lo que el otro habría
querido que dijéramos –y eso no dijimos.
Siempre no eso. Es que somos así.
Es que le poníamos nombre a todo porque
creíamos en eso. Yo creo en esto. Y eso
que no quiero seguirle midiendo
el canto al libro o a la piedra. El borde filoso, siempre
de la página y la arena. Antes de volverse diminuta. Antes
de que cuente sus granos. Antes de pedir la medida y haberse equivocado.
Yo me he equivocado, dije en duermevela.
No era la verdad.
Es lo mismo entonces. Lo que el agua enuncia despacito
a ti, porque eras hermano del agua: hay
recuerdos que tengo porque los he robado
de otros más altos. Y ni mezo a mi niño ni ignoro la mano de mi dios
en la sombra. Sin que me diga los mundos blandos.
Sin que me diga que permanece lo que permanece.
Siempre.
Francamente: ¡habría querido con todas estas sílabas
saber la sílaba! medir lo que se muerde, no
lo medido de hablar hasta cansarse –saber nomás.
Pero ni sé la sílaba ni sé como escribirla.
y eso que la pronuncio en broma. porque eso sé:
morder la lengua de otro y mi lengua
protegida.


4

nunca quise más que mi miedo. Era mi tesoro
y diré que bueno. Diré que bueno con justicia
y sin intención de esconder la mano que
no le tiró piedras al agua para que permaneciera
más rato. Para que no dejara de extender
los círculos. Le digo que bueno como dije antes
y nos dijimos la verdad. cómo puede haber sido verdad
lo que después deja de serlo. y le diré que sí de todas maneras
para que venga después a llorar por lo de antes o lo de
más allá. para no llorarle a nadie. para que tenga fiebre a saltos
los corderos de lana húmeda. para que me diga que nunca
les creyó y solamente a mí porque conozco. porque
sé bien de lo que hablas. porque levanto las cejas
y contesto la pregunta con la verdad.

 “Poema inédito.” Revista Laboratorio 0






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