miércoles, 22 de abril de 2015

JOSIANE KOUAGHEU [15.717] Poeta de Camerún


JOSIANE KOUAGHEU

Poeta y periodista de Camerún




Contempler le soleil,
le soir.
Déposer une rose
sur une page.




Contemplar el sol,
por el atardecer.
Colocar una rosa
en una página.

Traducción al castellano de Marcel Kemadjou





Josiane Kouagheu publicó un conmovedor artículo contra la práctica del planchado de senos en Camerún:

No he querido escribir sobre este tema porque era demasiado delicado, demasiado personal. Muchas de mis amigas y miembros de mi familia son víctimas de esto. He querido mantener mi boca cerrada. Pero que hace uno cuando a pesar tantos elogios a los atributos femeninos en los medios de comunicación, hay tanta gente que todavia dice. “¡Los pechos de mi hija crecen demasiado rápido! Hay que hacer todo lo posible para evitarlo”.

Los instrumentos que utilizan

Utilizan piedras, cáscara de bananas y hojas del árbol “Ngwollne” (lo digo en la lengua de mi madre) que se calientan en el fuego. ¡Y también las abrazaderas para los pechos!

Una vez que todo esté al rojo vivo, se aplastan los pechos una y otra vez. La pequeña niña, quien cree que esto parte de la normalidad, grita de dolor. Por supuesto que es doloroso. Sin embargo, la madre le dice que todo estará bien y que es por su propio bien.

Algunas mujeres después de este procedimiento colocan abrazaderas en los pechos de sus hijas. La tela está hecha de un material elástico que se usa para comprimir los pechos de la niña, para aplastarlos. 

Sólo quiero decir a nuestras madres,tías, abuelas, dejen los pechos de sus hijas, sobrinas, niñas en paz. Hacemos un llamado a todas las madres:

“Por favor mamá, ¡dejá mis pechos en paz!”






CAMERÚN ¿DÓNDE ESTÁS? CARTA DE UNA MADRE A SU HIJO INMIGRANTE de la periodista camerunesa Josiane Kouagheu


by Aurora M. Alcojor 

¿Dónde estás tú, mi pequeño?  Me gustaría decirte buenos diás o buenas noches, pero cómo saber si es de día o de noche allá donde estés? Pensaba que bromeabas cuando me decías que te irías lejos de esta miseria. Pensaba que bromeabas cuando decías que me ibas a comprar un coche cuando estuvieras en el país de los blancos. Y ahora hace un año y seis meses que te has ido. 548 días desde que tu sonrisa desapareció. Demasiado para mí.

Ayer supe por televisión que varios jóvenes negros como tú, fuertes como tú, inteligentes como tú han muerto en Libia. ¿Estabas tú entre ellos? ¿Estás entre los otros? ¿Dónde estás, hijo mío? ¿Tienes frío? ¿Tienes hambre? ¿Dónde estás?. ¿Formas parte de la lista de jóvenes africanos que caen cada día al mar?

Una mañana te fuiste. Te fuiste. Pero ¿dónde? Rezo para que estés vivo en alguna parte. Pero ¿dónde exactamente? Tu padre y su familia me tratan de vieja loca y puede que tengan razón. Desde que te fuiste, no he vuelto a dormir. Sólo Si supera dónde estás, podría dormir (…) Pero tu habitación está vacía. Incluso olvidaste el gorro que te regalé para protegerte de los demonios cuando tenías 17 años.

¿Dónde estás? Desde hace 548 días sueño que estás delante de mí. Que me dices, como siempre: “Mamá, la Universidad es una mierda”. Siempre te negaste a explicarme que quiere decir “mierda”. Pero me da igual. Quiero que vuelvas a decírmelo otra vez. Tú pensabas que yo no tenía ganas de encontrar un futuro mejor.

Pero yo me levantaba cada día antes de que cantaran los gallos. Iba al mercado a vender nueces de kola. Pero los beneficios servían solo para comprar comida y pagar la universidad. Veía tu rabia en medio de esta pobreza cada día, a tu vuelta. Leía la pena en tus ojos, tan claros como el mundo.

¿Qué haces ahora, hijo mío? ¿Dónde estás? Te echo de menos, tú lo sabes. (…) Me dicen que te fuiste por el mar. Quisiste retar a la muerte para comprarme una gran casa, un bonito coche y llevarme a los grandes hospitales del mundo para sanar mi problema de estómago, que nunca ha probado un solo medicamento de ‘los blancos’.

Cada día, mi corazón se afloja un poco más. A veces, ya no late porque tú no estás aquí. NO sé si tienes frío, para calentarte. No sé si tienes calor, para darte aire. No sé si no he visto tu cuerpo en la televisión, en medio de los otros. A veces sueño que estás aquí, delante de mí. (..) Hoy me he mirado en el espejo. Mi piel está hecha de huesos. Mis cabellos están blancos. A veces me parezco a un demonio. ¿Dónde estás, hijo mío?

* Traducción del blog Lumière du Cameroun, “una mirada indomable, sin mentiras y sin maquillaje sobre mi país”, de la periodista camerunesa Josiane Kouagheu. En él, la autora ha querido mostrar “el corazón de una madre cuya única razón para seguir viva es la posible vuelta de su único hijo, del que no sabe dónde está ni si sigue vivo. La historia de desesperación de estas madres, padres, hermanos, abuelos que sueñan todavía, a pesar de que los años pasan y las posibilidades disminuyen, que sus hijos volverán algún día, a pesar de que hace 5, 10, 13, 19 años.. que no dan señales de vida.






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