miércoles, 14 de enero de 2015

RUBER CARVALHO UREY [14.468] Poeta de Bolivia


RUBER CARVALHO UREY

CARVALHO UREY, Ruber (Santa Ana de Yacuma, Beni, Bolivia, 1938).- Poeta, novelista, dramaturgo y ensayista.De profesión abogado. En tiempo de dictaduras, sufrió en destierro en Chile y Venezuela. De retorno en Bolivia, fue Oficial Mayor de Cultura de la ciudad de Santa Cruz (1990-1995). Subsecretario de Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura (1995). Presidió la Cooperativa Cruceña de Cultura. Miembro del Directorio de la Casa de Cultura ‘Raúl Otero Reiche’. Director del diario ‘El Nuevo Día’ de Santa Cruz (2002-2003). Como hombre de teatro, presentó la obra dramática ‘Septiembre de hojas amarillas’ (1963). Actualmente reside en Santa Cruz de la Sierra.Alcides Parejas Moreno comentó su novela La mitad de la sangre al decir: "Ruber Carvalho ha escrito esta novela -para mi gusto una de las mejores que se han escrito en Bolivia- con el apasionamiento del enamorado. Llanero de pura cepa ha querido dar testimonio, a manera de los hombres del Renacimiento, de una historia que ha recibido directamente".Pedro Shimose define la producción poética del autor: “Los poemas en prosa de Carvalho Urey pertenecen al legado nerudiano. La barcarola, del poeta chileno, es el modelo flagrante. Como Neruda, Carvalho Urey canta al mar y a la mujer amada, de forma exuberante, coloquial y jubilosa. /… /. Su experiencia política en tiempos de dictadura le inspiró poemas transidos de dolor, indignación y nostalgia”.Su poema titulado ‘Domingo’ dice en parte: 


"Voy a llegar un día, amor, 
con todos los domingos que nos faltan, 
que traigan tu rostro en mi almohada 
y nos lleven el desayuno hasta la cama.  
Que sientan el calor de tus pies 
sobre los míos, 
y que entre sábanas y sueños 
arrullen la jornada".




LIBROS

Novela: 

Improperia(1995); La mitad de la sangre (2000).

Poesía: 

Por tu modo de andar y mi forma de soñarte (1990); Canto cantum cantorum (1991); De tu amor y mi protesta nace un canto (1991); Del tiempo y los exilios (1993); Ahí te dejó el mar... con otras cosas (1993); Las cartas que escribí mientras dormía (1996); Cuando la luna se baja para bañarse en el mar (1996); Poética (1996); Versario (2002); Ya no me da dolor… sólo cansancio (compilación, 2010).Ensayo: Manual de Historia de Bolivia. Una visión desde la llanura (2005).




Triángulo equilátero 

a)

Sólo quiero que me nombres,
que me llames,
que me pronuncies,
que te arrodilles
un instante
y me recojas
del mar. 


b)

Lluéveme,
para que seamos
dos gotas
que rodando se hagan río
y vayan hasta el mar,
para ser otra vez lluvia,
y gotas,
y ríos...
y mar. 


c)

Cómo serás, amor,
vestida?
con anillos de oro,
con collares de perlas,
con gasas transparentes
de sales marineras,
Cómo se verán tus piernas
y tus pechos
debajo de los pétalos?
Aún no logro imaginarte
vestida
sobre la sábana azul
de mis deseos.




A Santa Cruz

En un día cualquiera,
para que sepan las gaviotas y las lluvias que te amo.

Porque en las tejas coloniales de tus
techos nace la flor de pitajaya.

Porque llegué a tus aleros buscando
un vaso de agua para mi sed de peregrino
y me ofreciste la tinaja repleta de tus ríos.

Porque me diste un pedazo de tierra
para desenrollar mi estera de totora movima
y una sombra para mi descanso.

Porque tus horcones de madera tallada,
los balaustres de tus ventanas antiguas,
tus calles arenosas, tus patios con aljibes,
dejaron impresas sus huellas,
para siempre, en mis andares.

Porque en mi portabalayo mojeño
guardo la ternura de tu gente, tu cielo americano
color de mis mares interiores, tu acento
y tu sentir en una flor de belleza inigualable.

Porque en tus corredores la tertulia
se hizo larga y la merienda fue la pascana definitiva
de mis sueños trashumantes...

Porque siento en las manos de tu pueblo
el calor amigo con su llaneza sincera y transparente.

Porque acompaño tu crecer y recojo
tu esperanza en la esperanza de mi hija
que lleva tu horizonte en sus pupilas.

Porque eres pampa y sol, verde y azul,
miel de mieles y noche de estrellas con guitarras;
alma de trasnochador impenitente.

Porque me gusta el sabor del achachairú,
la ambaiba y la guayaba, y la espesura total
del motoyoé, tu árbol mágico.

Porque tu carcajada resuena en el surazo
y tu sonrisa se hace un canto universal
en los rostros de belleza sin par de tus mujeres.

Porque eres un puerto imaginario;
pero un puente real entre los grandes mares de la tierra.
Aquí se encuentran los cuatro puntos cardinales de la rosa
que marca el rumbo de los astros y del bohemio vagabundo.

Porque hablo tu lenguaje
y me nombro en tus sonidos.

Porque habito tus misterios
y conozco la pila bautismal de tus orígenes.

Porque en una loza escondida escribiré
mi último poema para que sea mi epitafio
que señale donde duerma para siempre
en el frescor nocturno de tu arena,
con olor a sal de un mar lejano,
recóndito y profundo...
sólo el mar en este meditar mediterráneo.

Por eso, porque tu modo de ser es mi costumbre.

¡Te amo, Santa Cruz!.







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