lunes, 19 de enero de 2015

FERNANDO DEL CASTILLO [14.526] Poeta de Colombia


Fernando Del Castillo

Fernando Del Castillo (Bogotá, Colombia 1972). Graduado de la Escuela de Cine y TV de la Universidad Nacional de Colombia en 1995, Se ha desempeñado desde el año de 1992 como vocalista de la agrupación bogotana de rock 1280 Almas, de la cual es miembro fundador, así como responsable de la composición de las letras de la banda. También es autor del diseño e iconografía visual que han identificado al grupo durante todos estos años. Su primer trabajo discográfico fue Háblame de horror, editado en 1993 en formato casete por el sello independiente Hormigaloca, posteriormente reprensado en CD. Al año siguiente presentan Aquí vamos otra vez, prensado por la multinacional BMG. En 1996 lanzan La 22, y en 1998 el álbum Changomán. Desde 2000, el grupo le apuesta la edición independiente de su música. En 2003 lanzan el EP Bombardeando y a finales del año siguiente el álbum Sangre Rebelde, que es editado bajo el sello La Coneja Ciega. A inicios de 2011, 1280 Almas lanza el álbum titulado Alegría por encima de la tristeza, disco doble que contiene CD y DVD, con un tiraje limitado para coleccionistas y fanáticos de la banda. En 2012 el grupo lanza Pueblo Alimaña con el sello La Coneja Ciega, que contiene temas como “Tu Sonrisa” y “Sangre Rebelde”. Soledad criminal es la ópera prima de Fernando Del Castillo en poesía.



POEMAS DE FERNANDO DEL CASTILLO




pajarera

ha llegado posesa
la que admite la alucinante luz
a través del muro saltarín

dylan thomas

más allá del cristal

hay un hombre que agita una bandera
señalando el lugar a donde fueron los perdidos.

una antorcha hace luz en su rostro
tocado por la noche.

entonces de repente
me visita una cacatúa blanca
entra por mi ventana inundándolo todo
con sus escandalosas plumas de luz
como si la reina me ofreciera un seno suyo
blanco y redondo
para amamantar mi soledad.

estrellas
pequeños pájaros de fuego invaden todo
como chicas muy seguras de sí mismas
de esas que hay hoy
muchachas locas
libres como los muertos.

más allá del cristal
un hombre me hace señas:
sus pies no le sostienen ya
y ha salido mal librado de la prueba
del paso-de-la-garza.

desde esta ventana
acudo sin pensar al faro de los náufragos,
pues soy ahora el nuevo abanderado

mientras en la caverna
mi vaso prefigura





rascacielos

mi alma
en la cornisa de tu corazón
aún no sabe si es pájaro o piedra
pero igual
toma impulso




buen ojo

si un viejo te dice que te cuides
mejor será que te andes con recelo
porque es muy probable que hayas sido señalado
aunque aún no lo sepas

pon atención si un día sientes que te rasca
la palma de la mano

si un viejo te dice que te cuides
ve a tu casa y enciende rápidamente el alumbrado

los que están cerca de la muerte tienen buen ojo para los fantasmas
los fantasmas son crueles
no hay nada más cruel que un fantasma

a veces sentirás su presencia en la mitad de una charla
como si entre ella y tú se levantara un muro de frío repentino

cuando eso pase
no pierdas el tiempo haciendo preguntas tontas
no necesitas de un médium para saber
que ya es hora de salir corriendo

si no es de día
usa una linterna
y al llegar a tu casa enciende el alumbrado
y pon una música alegre

rezar no sirve

llama a algún amigo por teléfono
refúgiate en la serenidad de su voz
emborráchate y no dejes que nadie
se acerque a los interruptores de la luz

pero mi mejor consejo es este:
no hables con viejos





convalecencia

que podría purificar la tristeza
es sólo un poco de llanto para las horas de fiebre

es sólo un poco de luz
hablar de amor a través de los hilos
hacer teoría

el aire sabe a lluvia en las horas de fiebre

uno podría morir solo
uno podría darse cuenta de una verdad horrible

es sólo muy poca luz
hablar de amor a través de bocinas en las horas de fiebre




retrato

cuando pasan los ángeles
el silencio
parece una cosa del demonio

respirar es blasfemo
aunque una vocecilla nos serene al oído
pues tan solo somos hombres
y este viento el infinito

este viento que los muros no logran contrarrestar
que aprovecha las rendijas de nuestro corazón
para recordarnos que el tiempo existe
que el tiempo nunca será más largo
que este instante perpetuo

removiendo el aire enrarecido
el viento cruza
agitando las llamas de los cirios
y las sombras
y los rostros palidecen al soplo de la muerte
cuando pasan los ángeles




exilio

nuestra casa está enferma
nuestra casa se ha ido desecando
y nosotros no podemos hacer nada

nunca habrá otra casa como ésta

nuestra madre es sabia cuando nos dice adiós
esconde su dolor en el vientre como a un hijo
y nos besa en la frente
como si no nos fuera a ver nunca otra vez

la otra noche en un sueño
vi cómo tras un temblor la ciudad se derrumbaba
y desaparecían los caminos conocidos
y se perdía nuestra casa

y mi padre corría gritando nuestros nombres
por entre los escombros
levantando piedras aquí y allá
como intentando un hechizo olvidado hace tiempo

como un espíritu condenado injustamente
un vapor de sueño
errante para siempre




turista

no más postales
después de todo esto lo único que queda
son razones para volver

diez mil kilómetros de sueños malgastados
ni en roma ni en parís ni en nueva york
estuvo la princesa

no más postales
que esperabas encontrar en las profundidades del mar de creta
que más que un buen mareo
si todo lo que duele está en el alma
si todo lo que puedes hacer es correr sin rumbo

no más postales
solo volver a casa con el rabo entre las piernas
y los pulmones a reventar
y los zapatos gastados en una buena causa
y la vida gastada en una causa tan buena
como cualquier otra

no más postales que nada encontrarás
la verdad que tú buscas está cerca del anciano
que no se siente seguro más que en casa
que no echa en falta más que esa otra voz
dulce voz
que una vez le bendijo




corazón de las tinieblas

mi vida oscura está llena de luz.

símbolos y letras luminosas
bailan sobre las hogueras
vanas promesas como todo fuego fatuo

aleteando entre los árboles
la rabiosa migraña desciende en picado sobre mi
y atraviesa mis ojos como una estaca ígnea
como al vulgar vampiro

igual que él escapo hacia lo oscuro
corro a refrescarme al arroyo en luna nueva
me sacudo y entro a la guarida

los otros animales que viven en mi cueva
cuando enciendo la sombra
barritan aprobación gruñendo por lo bajo
pues ellos son también de las tinieblas
sus ojillos son puertas a la noche




botánica

entre papeles y recuerdos
nuestras vidas se pulverizan como las flores secas
se rompen con esa naturaleza frágil
de las plantas conservadas entre libros

palabras que nos daban alegría
primorosamente cosechadas
coloridas y fragantes
hoy marchitas
manchan las páginas que nos emparedaron
con el tenue fantasma de su aceite







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