martes, 16 de diciembre de 2014

ZOÉ ESPINOZA [14.237] Poeta de Costa Rica


ZOÉ ESPINOZA

Costa Rica. Un día de marzo en el 77, le doy honor a mi apellido, que lleva cantantes, músicos, poetas y un fotógrafo. De seguro llovía en San José, pues cada vez que se viene un aguacero corro a buscar la lluvia. Empieza mi interminable nostalgia de querer explicar tanta melancolía, y entre versos ajenos, encontré a mis mejores amigos, unos vivos, unos muertos, y entiendo que realmente no estoy sola, pues en mis bolsillos, llevo guardado los versos que cargo todos los días.
Más de Zoé aquí: www.iamzoee.com

Zoé dixit
"escribo de noche, porque en la obscuridad encuentro lo que en el día no puedo ver..."



LO VEO

He visto al cielo sollozar
en el jardín aquel
donde todo era bello.

He visto la luna
esconder su luz
detrás de una estrella bañada en tristeza.

He visto al mar
susurrar cantos
envueltos en melancolía.

He visto un barrio en luto
a la despedida del aire de aquel loco,
que sin él mismo saber los llenaba de vida.

He visto a mi madre
perder la mirada a plena luz del día,
cuando recuerdos abrigan de nuevo su alma
de sus sueños aquellos.

He visto a la lluvia regar los desiertos
de esta vida mía escondida.

He visto a Dios llorar varias veces
con lágrimas de niños,
contando segundos
hacia lo que ya está perdido.

He visto a mi padre en ideas confusas
en medio de miedos absurdos.

He visto a mis sueños
escribir poemas perfectos
en el frío silencio de la madrugada,
regalarlos al viento
en papeles sin nombre,
tan vagos a veces, pero tan míos.

He perdido consciencia
de lo que veo y no veo...




PINTADO DE AZUL

Aparentas sonreír
pero te perdés en una mirada
que penetra las paredes de este cuarto sin vida.
No quiero tocarte y quebrarte en pedazos.
Susurras unas cuantas palabras
y reconozco tu alma,
tal como si fuese la mía.

Cada vez que parpadeas, mueves mis manos
Las siento con grandes heridas,
me dices “lo siento”
pero yo no siento nada.
Me recitas poemas
que nunca he escuchado.
Y solo veo tus labios sangrando.

Te encondés por ahí,
y respiras sin luz en tu frente.
Todo está calmado
pero aún me dices “lo siento”
pero yo no te entiendo.
Se cortan mis manos
y solo dejo que se mojen en lágrimas
en vez de este llanto.

Quiero estar anestesiada
o tal vez vivir sin mi alma guindada.
O tal vez escribir poemas hermosos
que cuenten dolores
de lo que no se puede explicar,
y quizá esta soledad que anda rondando
deje de amenazarme esta confianza
de que algún día despertará.

Escribes tus quejas.
Una por una es mejor,
menos dolor.
Hemos esperado tanto tiempo
y aun no sentimos nada.

Déjame entender tus poemas
que aún me susurras,
Déjame caerme de rodillas
y rasparlas de sueños
hasta que sangren,
hasta que sientan,
hasta que durmamos y
soñemos con calles largas,
llenas de luces,
con puertas abiertas,
donde todo esta pintado de azul.





PINTAME

Pintame con luces de colores
y dejá el blanco y negro
para días tristes,
de lluvia
para que mi alma se desahogue
de dolores,
de mañanas sin risas,
de tardes vacías.

Pintame tal y como me veás
y dejame los ojos con brillo,
dibujá bien mis manos
y borrá lo que esté un poco desordenado
en lo más profundo de mi vientre.

Pintame al atardecer
cuando soplen esos vientos
con versos nuevos,
cuando me pregunten
por que es así mi alma
y no podré explicar
con palabras
de unas cuantas letras negras
dibujadas en mi pedazo de papel.

Pero te digo
que si me pintás
en blanco y negro
verás que lo que has dibujado
no se parece a lo que estas viendo
pero sí,
dibujá bien mis manos
porque en ellas guardo
todo este secreto
que llevo por dentro.




POESÍA

¿Quién te manchó de tinta en mis dedos
y me infestó de pasión que se enciende en fuego?

¿Quién clavó en mi pecho esta angustia que no se ve
pero se siente cuando manos ardientes me tocan?

¿Quién me lavó los ojos con mundos diferentes
y mi ser inundó de inexplicables melancolías?

No me dejés respirar ¡no!
Que se me atraganta el aire
al querer dibujar palabras en cada renglón.
Sin puntos, sin temas
tan solo palabras mías.

¿Quién se robó mis noches de sueño
por días enteros entre sábanas bañadas con lágrimas
de un dolor confuso?

¿Quién pintó en mis labios una vaga sonrisa
y me calcó de caricaturas los rincones
de mi alma perdida?

¿Quién va por las calles susurrando mi nombre
y deja de cantar esa dulce melodía al llegar a
cada esquina?

No me dejés respirar ¡aún no!
Que de cada palpitar de este corazón
hoy nace una poesía.






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