viernes, 19 de diciembre de 2014

MONSERRAT FERNÁNDEZ MURILLO [14.263] Poeta de Bolivia


Monserrat Fernández Murillo 

(La Paz, Bolivia 1984). Poeta y crítica literaria. Ha publicado Crisálida Andina (2008) y Warmi (2011). Es coautora de la colección de libros de ensayo La crítica y el poeta (2011-2013).

Fue ganadora del “Concurso de Poesía para Jóvenes Poetas Bolivianos”, convocado por la Cámara del Libro y la Fundación Pablo Neruda, con el poemario Crisálida Andina (2008). En 2011 publicó su segundo libro, Warmi, un poema extenso que cuenta el duelo de la esposa del pescador muerto, rito que sucede a orillas del lago Titicaca.

Su producción intelectual en el campo de la investigación y la crítica literaria ha sido publicada en las revistas “Nuestra América”, “La lagartija emplumada” y “T’inkazos”, y también en la colección de libros de ensayo “La crítica y el poeta” (2011-2014).

Fue docente en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, y actualmente ejerce la docencia en la Universidad Católica Boliviana.



Hielo

Mañana, yo y tus primeras visiones seremos ceniza.

Hoy
pienso como consuelo que podrías tener el origen en el error.
En el dolor hay tanto, te digo
y veo tu voz escabullirse, pero vacila ante el vacío de una puerta abierta.
La creencia, pienso, pero no lo digo.

Resonarás en sufrimiento, digo, y piensas que no soy buena,
pero en verdad soy bella.
Una mujer buena no es nunca bella.
Vuelvo a pensarte: creencia.

Simularás ser voz indulgente: – Me sucede que eres tú, dirás
y pensaré en la lluvia
porque hay que distinguir dos cosas:
el miedo que se filtra gota a gota
y el sudor pálido de tu mentira.
Simularé ser voz indulgente: – Lo sé, diré
y pensaré que el próximo rompimiento es el del cascarón, no del círculo.
Nunca pasará, pienso: Nunca seremos dos y no seremos más sencillos.

Tu renunciamiento es miedo y yo no sé de qué.
Esta es una salvación, te digo.
No me entiendes, no quieres…
Entonces permanezco en los estampados
a ti esto te avergüenza,
a mí me enoja.

¿Qué te importa a ti si yo te amo?
Tu inclinación a la soledad me asombra y me conmueve como un espejo
reposo en el fondo de tu imagen
sólo así sales del escondite, pero no dices nada.

Pienso: hay una distancia mínima y absoluta:
siempre me imagino tal cosa, libre y oscura
siempre te imaginas tal cosa, cauta y soleada

Las cosas que nos oprimen tienen dulces ecos.
Eso es: creer en un ser que oprime el aire libre.
Eso es: no crees en mí.

Terminará con lluvia como debe ser,
pero antes sólo pido un tiempo
de capricho, de pausa, (de miedo),
hagamos hielo.

De Revista de Estudios Bolivianos





Los siguientes versos corresponden a Warmi:


El hombre ha muerto, no sobre bote en tierra
fuera y encima de la totora, con pies remojados
ha muerto.

Otro tiempo fue una figura de paja vacilando
guardando el puerto
sin entender que la tierra se recoge en las manos.
Antes
ha rellenado, masillado y pintado las olas
y no ha escuchado de las orillas.

Ahora
aislado
tan pronto su mano fuerte afloja
un camino tan sencillo se hace lluvia
y es el frío en todo lo que alcanza.





(la esposa del pescador muerto)

1

Te has muerto con el designio de hacerme llover
las penas caen y el viento se aísla de ellas
soy una gota de cuerpo que llora sobre mí,

 en medio del sendero.

 Goteo

Goteo de la partida y el barro de los pies
no estoy en el color de tus manos
ni en el agua de mis flores.
Lo poco que soy es seco.

Mira este abajo, cae el incienso
y en mis pasos hojas y cortezas
telas negras bordadas
y una oquedad que no amanece.





Hilos tristes enredados me deja la noche
corta caricia del tiempo
 lento despertar de la piel
hilos quietos con hondas costumbres
ojos vitales que te resurgen.

Hablo con este fuego
que será el mismo en aguas
que alzará una piedra
y hará una piedra mucho más profunda.
Hablo algún tiempo aquí, en la tumba oleada
y lavo mis dedos sin tus cenizas.

Miro...
y para volver
me ato a cada instante.






Aún la solitaria orilla espera
fuerzas encunadas me retienen
pasará seguramente el momento
pasará un gota prolongando la vida
y volverás con el relámpago de caerse una nube.






No
no creo que una rana sea un encantamiento
y termine la noche y sea la noche para siempre;
que con un lazo al sol, el corazón se me hunda
y sea el frío en todo lo que alcanza.





He vuelto

mi único bien es la ausencia de mí
mas la ausencia de ti
es la canción cerrada
la niebla absoluta que camina
tejidos soles, sólo pájaros que se balancean
sombra agujero
pájaros hambrientos
de movimiento
de soledad,
y no hay nadie
duermo ahora y estallo embellecida. 







Quienes dicen que murió se equivocan
todos los muertos llevan detalles, nimios dibujos
y aquí
no hay memoria bajo el sol
y asombra la ausencia abreviada de su cuerpo.
No hay en el norte otra noche tan fiera
con pupilas más encendidas
por miedo de no ver.

Aquí
 la tierra es algo que tenemos próximo
debes buscarla
para encontrarnos en el eterno ojo de la vicuña…






(el lago)
Él fue para siempre con ella
de ella brotaron las aguas
 y pasaron los años con el rumor de llover.
Claro queda el amor
y no se oculta
cuando cae la noche y me han visto
hecho de luz y de belleza. 





Warmi
mantener tus manos pegadas al cuerpo te hace vela
tus pies dejando cortezas te hace árbol.
Es cierto que será largo
y no tendrá el encanto
de arrancar las ramas con la mirada,
pero haz nidos
haz otros
con hojas caídas
y recuérdate bajo la forma de lluvia
y nutre.

No
no unjas el cuerpo durante su ausencia
abrígate tan pronto sea la noche
–la vela sea noche para pernoctar–
en el tejido tócate la frente y los ojos
pisa esa piedra y no te hundas
ábrete y florece.

Lo sé
sin ojos el miedo llegó por primera vez, pero haz nido
los árboles hacen lo mismo
mira hacia atrás
los árboles hacen lo mismo.

Warmi
cuando vayas a bordar
deja la tierra pasando por la puerta
frota las telas con las hojas caídas y
 no caigas
sé verde en la mañana para ayudar al sol,
baña primero con agua un poco de oro
un poco de plata
y combina la cosecha con tela blanca.

Cuando vayas a bordar
dale más canto a las ranas
dale un oeste ancho
dos alas en la tierra desnuda
 un conjuro sencillo
 un rayo
y más pronto lloverá.

Borda solamente por sus ojos
un trozo de tela negra
una parte de tu alma
un trozo de tela negra. 




Ella se nubla los ojos y toca la corriente
es una manta que anochece las miradas
sella la piel con pesadumbres
limpia las manos y los tobillos
confina el aliento y te deja.

 Ella desteje el torso de la serpiente
 de sus manos caen hilos
 devuelve la blancura
 y marca la tierra
 y cae la nieve.

Ella
te encuentra y llueve
cuelga una mañana de sus pies
 y vuelve
 y es sed
y no puede acariciar más tiempos
ni levantar lámparas.









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