martes, 9 de diciembre de 2014

GREGORIO CASTAÑEDA ARAGÓN [14.217] Poeta de Colombia


GREGORIO CASTAÑEDA ARAGÓN

"El Poeta del Mar"
Gregorio Castañeda Aragón, (Santa Marta, Colombia 1884-1960) Estudio en Ciénaga y Barranquilla. Funcionario publico y diplomático en Ecuador, Brasil, Guatemala y Puerto Rico. Periodista, escribió varios libros de crónicas, memorias cuentos y novelas. Perteneció al grupo de la revista Voces, sus libros de versos Mascaras de Bronces (1916); Campanas de Gloria (1919); Rincones del Mar (1925); Mástiles al Sol (1945); Islas Flotantes (1959), Gregorio Castañeda Aragon, El poeta del Mar (1994), Publicación realizada por el Instituto de Cultura del Magdalena. Leída como una ineludible carta de presentación al inmenso realismo mágico de la costa caribe y aun mas, siendo su obra la mayor poesía hacia la belleza del mar, sus secretos, tesoros, vivencias e historias, Gregorio Castañeda Aragón es El Poeta del Mar.





"El único paisaje que no ha muerto
en tus cansados ojos es el mar.
Andar caminos de la tierra fuera
llevar lejos, mas lejos
esa fatiga de ciudades tristes
que tanto pesa en tu fardel viajero"




PUERTOS DE COLOR

Ahogándose en la sorda catarata
del mar, se oye en la tarde la marimba
porteña: una sonrisa
tristona, de marimba

Es el músico un negro grave y flaco
que habla en ingles meloso
y fuma su tabaco
de virginia, amarillo y oloroso

en puertos de color que el sol estaña
-Cristobal, Fort - de - France, Puerto España -
de esta música lánguida sus lloros

En verdes, claros puertos de palmeras,
con multicolores banderas
y muelles con negros y con loros.



"Notable influencia de todo el esplendor caribe, una ambientación enfrascada en las delicias del mar, de su mundo, del amor por la tierra, el sol, la arena, sentimiento difuminado en letras y expuesto en cada uno de sus poemas"




NOCHES DE PUERTO

Es la alta noche. Un un bergantin se aleja,
y se oye el discurrir de los marinos
por la playa. La brisa aúlla y se queja
e los blancos velámenes latinos.

Larga en el agua sus bermejos arcos
En faro. El campanil la hora - golpea
Y la elástica sombra de los barcos
persigue como un perro la marea.

A la salobre paz de las riberas
llegan risas y voces extranjeras
con el ebrio tumulto de las olas,

Y entre las notas de un cantar de ausente
Viene un verso de amor de allá, del puente
De las pesadas naves españolas.



"Poeta del Mar... Seudónimo adscrito por la resonancia de sus palabras de amor conjuntas con la embellecida del mar y el amor que a el profesa"




EN LA CALA

Cada tarde hay conmigo
buena gente de mar
que canta, bebe y riñe
y de pronto se va ...
Acaso soy yo el único
con quien no cuentan ya!
Porque son tantos esos
que he visto que se van,
desde que estoy en tierra
sin pipa y sin cantar!
Mi barco está en la cala
esperando zarpar ...
Saben todos que ahora
tengo miedo a un puñal
y que hasta un organillo
me haría sollozar
si no fuera que tengo
las barbas grises ya.
Qué larga desde tierra
la soledad del mar!
y este otoño de mástiles
y este soplo fugaz
y ese pontón sin lastre
que cruje al cabecear!
Pero, remiendo el casco
roto de tiempo atrás.
y voy zurciendo lonas
y anudando el estay
a ver si el aparejo
resiste un tiempo más.
Aunque viejo, el velero
capea el temporal.
Y un día, aunque haya viento
contrario, y tempestad,
qué diablos, largo el trapo
para siempre jamás!



"Un viejo lobo del mar que recorrió el mundo en busca de vivencias que alimentaran su pluma, enriqueciendo su arte, la amplitud de su alma y corazón al servicio de una poesía descrita como embajadora de un contexto fijo y enaltecido" 



MAR

Mar de vidrio, mar de vidrios rotos,
este mar
de esta costa.
Las gaviotas
se rompen las alas
en las botellas verdes,
rotas,
de la taberna
del mar.
Vidrios
del Cantábrico,
vidrios
del golfo de México,
catástrofe
de bar.



"El mar. tema usual de muchas poesías, pero no tanto como para este autor, el mar, su vida, su sueño. El Mar, Gregorio Castañeda"





SOMBRA DE VIAJERO

Siempre parte una nave de este puerto.
Luces bajo la tarde. Y luego, estela...
Después, sueño del mar, la misma ola.
Extranjero tan pálido que has visto
hincharse cada tarde alguna vela:
ninguna arrastrará tu inútil sombra!
Talvez con el crepúsculo tranquilo,
sobre la paz de los canales muertos,
la nave que suspiras vaya sola!



"Morir llevando la vida que se anhela, vivir sintiendo, vivir amando y escribiendo, amor es notar el sentimiento en cada prosa, en cada verso, sentir cada párrafo como suyo, como adyacente a su sentimiento"


Es difícil encontrar en muchos aspectos de la cotidianidad, expresiones tan aferradas a un sentimiento por alguna causa, razón o cosa, al leer las poesías del Gregorio Castañeda Aragón, no es difícil visualizar a una persona fijando la mirada al horizonte eterno del mar, suspirando inspiración y aspirando fervor, una dedicación admirable, sin sometimientos y expresada en su mayor amplitud, leer estos versos hacen aflorar sentimientos a lo nuestro, al tesoro que día a día disfrutamos sin saberlo obtenido.





Rumbo Río Janeiro 

Los marineros negros danzan
en la cubierta del navío.
En las bocas, ¡qué risa blanca!
Rumbo Río...

Los marineros negros cantan
una canción del plantío.
Noches del Sur... Noches lejanas...
Rumbo Río...

Canto y grito negrero bailan
en la cubierta del navío.
Sombras desnudas. Risa blanca.
Rumbo Río...







Barrio de Pescadores 

Alba lila. Arponeros zarpan rumbo levante
en sus largas barquetas. La ensenada se angosta
en la sutil penumbra. Hila el terral. Saltante
deja el agua azulencos húmedos en la costa.
A correr los cangrejos o a bañarse en rosario,
llegan los chicos. Risas. Su voz de aguda tilde
alegra como un toque de misa el vecindario
donde ya se alza el humo oloroso y humilde.

Geométrico el pelícano con su vuelo a la capa
augura un tiempo claro. Sobre este mar de mapa
parece escrito: Esmirna, Chipre, Rodas, Argel...

Se siente el fuerte aroma de las marismas muertas,
de las retamas ásperas... Asoman a las puertas
madrugadores viejos, componiendo la red.





Canción para el Niño que Nació en el Mar 

No cierren la puerta,
que abierta ha de estar.
Dejen que entre el aire,
déjenlo pasar.
Dejen que entre el agua,
déjenla llegar.
Te daré una estrella,
la estrella polar.
Y nieve de espuma
con sol y con sal.
Con sal de las olas,
con sol de la mar.

Cuando iba el velero
mar adentro allá...
entre cielo y agua
te parió mamá.
Se puso en las cuerdas
el viento a cantar.
Tu padre en las redes
te meció al pescar.
Grumete, primero,
luego capitán,
tendrás un balandro
para ir por la mar.

Quiero que te duermas,
que hay que madrugar
a ver las gaviotas
volando volar.
A darles su almuerzo
de migas de pan.
Rosa de los vientos,
oro de fanal,
buen marinerito,
lobezno de mar,
que comes arenques
y atún sin ahumar.

Cuando grande seas,
que un día serás,
te irás -quién lo duda!-
solito a viajar,
y mamá la vieja
se pondrá a cantar,
a cantar canciones
que tú ya no oirás,
con nieve de espuma,
con sol y con sal
con sal de las olas,
con sol de la mar...







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