jueves, 2 de octubre de 2014

ALBERTO BOCO [13.530]


Alberto Boco

Nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1949, el poeta Alberto Boco ha publicado hasta hoy, además del título que nos ocupa, los siguientes títulos: Arcas o pequeñas señales (1986); Galería de ecos (1989); Ausentes con aviso (1997); Cartas para Beb (2007); Riachuelo (2008);  Malena (2012); Visitas inoportunas (2014). Entre otros reconocimientos, su obra ha recibido el Primer premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía "César Domingo Sioli", Premio "Ciudad de Junín", 2005; la Primera mención del jurado en el VII Concurso Nacional de Poesía – Tandil 2003, auspiciado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires y la Secretaría de Cultura de la Nación, 2003; la Mención de Honor del jurado en el IV Concurso Nacional de Poesía “La Luna Que”, 2002 y la Mención del Jurado del Premio Provincial de Literatura “Dr. Carlos Auyero”, Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, 1999.



“Estación de nosotros” se titula el nuevo poemario de Alberto Boco, el reconocido poeta argentino que acaba de ser publicado por la editorial Buenos Aires Poetry

Por Luis Benítez

Dotado de una voz precisa y fácilmente reconocible en la polifonía porteña, Boco se caracteriza por diversos atributos poéticos, no siendo el menor la aguda conciencia que tiene de su proceso creativo y la génesis final de lo creado. Señala el poeta en un reportaje publicado por la revista estadounidense Newsletter Cervena Barva Press, No. 67, Junio, 2011, Massachusetts: “Estoy convencido de que la poesía, una cuestión de palabras y su propia música, sobre todo nos lleva a un tipo de conocimiento sobre el mundo que no podemos obtener de ninguna otra manera, una especie de asimetría que nos muestra el mundo de una manera especial , no sólo en cuanto al punto de vista, sino también  como una distorsión que nos trae más profundamente y más cerca de todo lo que llamamos habitualmente realidad.”

En esa distorsión que enuncia el poeta argentino estriba el núcleo de la diferenciación entre el fundamento y lo fundado que exige Gilles Deleuze en su segundo requisito, para hacer de la poesía de Boco –“una cuestión de palabras y su propia música”- lugar del sentido y campo de lo trascendental, de un modo (el cómo que hace el qué) independiente del sector de Occidente donde la intersección de los diversos marcos ha generado, a un tiempo, tanto al autor como a su obra. Como aparente paradoja, Alberto Boco es uno de los poetas inmediatamente reconocibles como argentinos... ¿Por qué? Porque el modelo de síntesis que su obra establece se inscribe al mismo tiempo en la World Literature y en la tradición de la búsqueda estética propia de -¿tengo que decir, “la mejor parte”?- la todavía, aún, joven poesía de la Argentina: el logro de una síntesis entre la hoy impensable transcripción de lo real señalada por Pavese como norte de los escritores estadounidenses de su tiempo, y la conformación  de universos paralelos que le endosaba el gran escritor italiano a los colegas europeos. Esta capacidad de síntesis es otro de los grandes logros de este más que notable autor rioplatense, cuya obra ya ha trascendido los márgenes de su país y se exhibe como una de las más sólidas facturas del presente. Indispensable en la biblioteca del lector de poesía latinoamericana contemporánea.





Arboledas

sentado y en este Ahora bajo grandes árboles me digo
cuánto puede saberse de las horas capitales
como si tuviese mayor escala que pensar ahora en este Ahora
en mis horas capitales y no hubiese contradicción alguna para
                                                                        
/decir tal o cual
estas y aquellas otras
por caso tu mirada perdiéndose por allá en un lejos tan tuyo y de
                                                                                         /tus ojos
una vez a ellos niños todavía les dieron a elegir
esa dijeron                               sabían pero no del todo
colgada del gancho la degollaron la desplumaron bajo el árbol
en el puro moverse chorreaba mientras conversábamos asuntos
                                                                                      / triviales
cosas de una familia que hace mucho ha dejado de verse
cosas mientras los chicos miraban cuando todavía…
después cortaron un poco de jamón               unos tomates
otras distancias en los ojos al filo de los cuchillos
el pollo y las papas en la mesa dorados en su no estar
yo todavía no te recordaba en aquel antes
de vaya uno a saber qué después
en este Ahora
… y están aquellos árboles
estas arboledas

todavía






Piedras

ahora…
sin saber qué quiero decir cuando digo Ahora
y no hay espacio posible sobre la cuestión
tu voz me llega como el murmullo
pies de chicos que corren por un camino de piedras
está de más que diga que la grava es roja
porque a quién interesa si sólo es un lugar en el imaginario

/mío

y pienso en mi voz un reverbero de tantas
que no acierto a encontrar
sólo se que ahí están que han hecho lo suyo y te digo
te miro a lo ojos y te digo
digo unos ojos en los que clavo los míos para perderme
digo perderme por ir más allá de mí
en el fondo lejanísimo y próximo de no se qué cielo –diría
y repito “próximo del silencio” que yo no sé
que no tengo que acaso nunca tuve una voz
que las palabras en este poema
(¿puedo llamarlo así, llamarlas así?)
las piedras de grava de lo imposible
del camino por donde corren esos chicos
hacia la ninguna parte de así es esta imaginación
porque los chicos corren por sólo correr
es de nadie la grava y el sonido
aves de nuestras correrías por ahí
como de nadie la voz la que no tengo
y llama o no tendré
son estas piedras
los murmullos
de Ahora…




Vientos

bajo el sol pálido en un mes avanzado la palabra simún
suena como cualquier otra en el medio de un movimiento
que no es un fenómeno climático sino una persistente señal
pero decime
para qué te pido lo que vos y yo sabemos desde muy atrás
decime
cuáles creencias no son ruinas en este cielo decorado
con matices donde todo alberga el derecho a su perfume
un estúpido pedacito del no se sabe qué de cada uno es decir
abrazarnos para buscar signos de alguna certeza
como la que vos y yo no queremos en este preciso abrazo
porque nada sostiene cada día sino cada día de no saber
ahora por ejemplo
pienso en el movimiento que nos arrebata y evoca un espacio
que agitado pareciera guardar sin saber un algo de vos y yo

/queriéndonos

no es para eso que aquel viento pone arena entre los dientes
ni penetra en las cosas con ruido de alambres que se funden
pero hay quienes lo tratan de pura música como animales
de algún soplo que nos eligiera por presa
no se detiene la vieja costumbre que tapiza el mundo
ni la melancolía de los malos poetas y los tristes amantes
recuerdo una mirada mía en la matanza de las reses
carne derrumbándose bajo los martillos neumáticos y la

/hendidura precisa

curva matemática la del chorro en la mañana templada
el sol dibuja la sombra de las mismas cosas como cada día

/soleado

tiene su chorro de sangre
(nada se pierde dijo la voz del experto debajo del barbijo)
las cosas tibias entregan su vapor al frío de los mataderos
rosas encarnadas y alientos en la entropía del mundo
las matanzas y los besos
pero el sol no dibuja la misma sombra de las cosas cada día
sino las ideas y el deseo que congelan las cosas en una

/porfiada efusión

las masacres planificadas y estos colores de vos y yo
que no piden inventar su perfume de otoño
en una tarde con olor de hojas que se queman

Del Poemario ESTACIÓN DE NOSOTROS publicado por Buenos Aires Poetry 





Licántropos

en tiempos llamados post-históricos la era de los midia
y el regreso de la horda
con ojos atascados como por un mal dormir
nuestro “flojo cognac” desanda el aparato
sueño partido este todo supuesto entre oropeles de nada
y el pretexto de los recursos escasos
él no aúlla bajo el puente que filtra por sus huesos
el rayo de la luna
lenta bala de plata las cajitas del tetra
la basura y las costras en la era del confort
olor a mierda y meo de semanas
mientras las voces al acaso apuran su propia cadencia

…el precio tiene que ser algo razonable…
…hay que coordinarlo…

soba su entrepierna y no aúlla bajo el puente mientras
decimos cosas en agotados papeles y pantallas
y andamos niños olvidados por la música
entre sueños y vigilias que parecen la realidad
y no se diferencian.





Los perros cueteros

“Mientras buscaba la estrella vespertina en una fría ventana
y silbaba cuando Arturo derramaba su luz,
oí reñir a los lobos, y dije: Entonces esto
es el hombre”
                       Allen Tate

festejos tradicionales y ellos aparecen
un despertar cuando medra la noche y las explosiones

/empiezan

andar solos por ahí hasta el ritual de lo que se pudre
y disimular en el ruido y el olor de la pólvora barata
efectos de la temporada…
sucios de arenas el gesto distraído
pelo encrespado como en un enojo
se van amontonando en el andar cansino hasta que lo avivan
donde se junta la presa casi nadie mira
tal vez algún chico que adivina y alguna mirada
otra porque intuye
gesto veloz de repente contra el estampido
fuego en la boca y otra vez hacia allá
lejos
qué canta en el fuego y el humo en el chasquido
como rama reseca que se quiebra cada vez
qué canta en la sangre y en la carrera de súbito despierta
y vos que los mirás como se mira el amor
esa química orgánica con ropa de ternura
mirar que no se nubla en el farolero simular de la época
quién sabe qué piensa –decís
detenido ahora en el alto de la mañana
como sombra contra el moverse del mar
ahí las nubes coloreando como si vos y yo no supiéramos
que nada de todo eso es intención mientras ellos están ahí
con esa cosa que raspa como espera debajo de la sangre
cada estallido que apure la caída
del que no mira duerme y se divierte mientras
ellos con la traza del viejo mapa y el ojo que parece apagado
pero detrás de la mirada esa sombra
que apenas campea                  sabe y espera
desde lejos y a su modo
sabe y espera
siempre
desde bien allá

Para Pugnax (1)

(1) Nombre de un perro que integra la tripulación de un dirigible en la novela Contraluz, de Thomas Pynchon


Licántropos y Los perros cueteros, del poemario inédito “Perros cueteros ( y otros abandonos)” 





Fotograma

ni una sola hoja el árbol ese
contra el cielo espeso de julio
desafía la fuerza de la gravedad y la brisa
fuera del tiempo detenido el dibujo del árbol
en esa luz diciendo que para mirar
el ojo es nada más que un aparato
lo que ve y lo que mira
el capricho estocástico del día (1)
es otra cosa

Para Daniel Tubío

(1) Contraluz, Thomas Pynchon, P.943

Fotogramas, del poemario inédito “Evanescentes, In propios y Pequeño” 






Poupee (en el calor de verano)

“Era una novia virgen. En el momento de la rendición, sólo deseó convertirse en viento. Sentirse refinada hasta ser tan solo un filo, un filo invisible de largura desconocida que penetrara en el reino del aire por siempre en movimiento sobre la tierra quebrada. Hija de la tormenta.”
Thomas Pynchon
(Fragmento del libro “Contraluz”)


ellos gritan que la corte con la levadura en la mañana de lluvia
en el reino de Verano pero nada importa
cruza va y viene y cruza sin dar ni pedir más que la mirada
el compás imposible de un bolero meloso en la fonola
de un bar de baja estofa
vereda llena de gargajos y manchones de goma de mascar
las tetas y la masa de pan sobre leudado
gesto de dislocación o parodia de pasarela
fashion y vereda tropical
finita la lluvia y el aire ozonizado remedan recuerdo de frescura
de ternura
el paso de la imagen de culo de gelatina y carne blanca
como grito de pleno derecho que trajera el verso
del gran bebedor que no sabremos
no
si es imprecación o espera “y la muerte shall have no dominion”
sí escritor
la vida como “La muerte es una región metafórica” y otro montón de apariencias
mientras a su paso los muchachos ríen y gritan cosas
y ella pasa
reina de una cadencia inverosímil
gigante y ridícula toda vida cierta
en el bochorno de la hora




Los tubos digestivos 

en el motín asesinaron a golpes a un par de soplones
cortaron en pequeños pedazos y sazonaron carne
como es de rigor
hubo albóndigas y hamburguesas con la cosa molida
cuando llega la calma se deben ajustar ciertas cuestiones
ordenar y numerar los objetos y proceder en consecuencia
separar los tantos en una divisoria de aguas
y evitar que se alteren los momentos del banquete
al tiempo se restituyen las formas en su sitio
y nadie se preocupa por los viejos refranes
como ser ese juego de niños que pregona contra toda mezquindad
de lo que se come crece de lo que se come crece
de lo que se come pero ya se sabe
que un niño como un poeta es un idiota que miente
y un adulto es otro niño que además olvida







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