jueves, 11 de septiembre de 2014

CAROLINA URBANO [13.267]


CAROLINA URBANO 

(Pasto, Nariño, Colombia, 1974) Profesional en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas, con Maestría en Filosofía de la Universidad Nacional. Entre la docencia y la filosofía a veces la palabra poética la rescata del mundo. Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones literarias. Pertenece al Comité Editorial de la revista de poesía Luna Nueva.





LA CASA

El reloj esparce los segundos por la casa,
a su lado, marchan los recuerdos
          regados en todos los rincones.
Aparecen y desaparecen como la bruma.
algunos no dejan de habitar en la biblioteca
y ya están en el baño o la cocina.
Aparecen
          y desaparecen.
Así también las rutas,
los laberintos.

Antes de llegar a las ventanas
es habitual toparse
con un trozo olvidado de soledad.

No es necesario buscar la salida,
ni el oficio de sus habitantes
en los cuartos vacíos.
En la casa,
no hay mapa , ni señales, ni mañana,
solo años y años de permanecer
hasta encontrar un lugar que semeja el destino
de tanto ver al azar
urdir su morada.





DESTINO

Ser la carnada,
una silueta impregnada de carne.
Un espejismo dispuesto a ser real.
No digas hambre
          – la mesa está dispuesta para pocos –
Mejor abrázate a la tierra
que las semillas guarden
el origen y la huella de tus pasos.

Como la cáscara del fruto que te comes
un pequeño bocado
bastará para borrarnos.






AURELIO ARTURO

Te hablo también: entre maderas, entre
resinas,entre millares de hojas inquietas,
de una sola hoja…

Morada al sur



Te hablo también
con diferentes matices del olvido.
Lejano verde diluido en agua
del primer adiós
y la distancia.
Nuevos sueños
ya sin brisa, ni yerba,
tiñen de oscuro la ruta
tras de sí.

Atrás quedaron los olores
del aserradero
las lonjas de madera
y el árbol de arrayán.
Enterrados en fértiles baúles
fueron después palabras selladas
en los sobres y en el alma.
          - Verde-souvenir- volveré- pronto-
Hojas de tiempo
con fechas y estampillas
alimento del fuego
un nuevo adiós.
Verde opaco
verde limo lacrado entre los bordes.

Me hablaste también
          - un día -
del verde que es de todos los colores,
de la música de la vieja casa
donde habitan los ecos de la infancia:
esa feliz melodía del silbido del tamo.

Y así regresé,
con el último residuo de ámbar y colibrí,
a mis recuerdos.

Desde entonces,
también en mis palabras hay niebla.
Un lugar permanece abierto
hacia atrás
con la imponente belleza que se descubre
de todo cuanto se ha perdido
cuando ya no importa.






DÍAS CONTADOS

Los días se cuentan sobre ti
con la Historia entre comillas,
el relato que nunca imaginaron tus sentidos,
el acto que jamás pasó
por el intervalo de tus dedos,
que posaba sobre y dentro
y nada
silencio que ya no dice las palabras
silencio de un río que amenaza.

Los zapatos se derriten en el lodo
los pies ya no se cansan
ni saben esperar
pedir es algo que requiere acción.

Son tus habitantes, País
prolongaciones de sus propios fantasmas:
de la vida inanimada, del hambre,
del insomnio
de la desolación.






ANCESTROS

Han caminado por las dunas del tiempo.
nuestros rostros reflejados en los suyos
son la prueba.
El sino de quienes van a heredar una voz.

Tienen la piel traslúcida por el agua de sus sombras,
buscan la tierra, el hombre, el cielo
las huellas que temen perder de tanto olvido.

Caminan por las dunas del tiempo
mucho antes de que nuestras manos
bebieran el agua rota de las palabras.






ANTONIN ARTAUD

Artaud trae cientos de rosas rojas en su mente
mas sus labios solo tienen cicatrices.
Deshojado su cuerpo
está dispuesto a matar al otro
que anida en su cabeza
a veces solo quiere unirlo a su cuerpo
para que el siquiatra no le diga más mentiras.

No bastaron las palabras que dictaba su espíritu,
ni las iluminadas imágenes que respiraron tras de sí.
Su otro desdibujado,
amorfo y líquido ante el sopor de las alucinaciones
tomó de él el espíritu del arte,
construyó señales de un nuevo comienzo:
frases tardías para un cuerpo desvencijado,
palabras justas para quienes
con sangre
y sin espinas
todavía descubren
el blanco vapor de su locura.






HISTORIA

La historia
es un punto entre la ausencia y el olvido,
el hilo que va desde el rostro de la luna
a los espejos del desierto.

Nos atraviesa sin fin
rígida como un retrato
al iniciar cada día.






MANTO

Con la primera noción
de la mañana
aparecen marcas de luz
sobre los ojos.

Chasquea la piel
pronuncia palabras
de canto tribal.
Despierto,
después de la ausencia
los nombres exigen un nuevo color.

Me levanto,
bajo la sombra de mi sombra
cubro de blanco
mis palabras

quedo desnuda.






LOS COLORES DE VAN GOGH

Tu destino depende del color de los sentidos
el gris se unta de sombra
y recuerdo
es la agonía de los días
una cadencia de sueños.

Tus pies descalzos viajan
por la brasa azul de las estrellas
y no te conducen al mar.

Tal vez si no hubieras tocado el ocre
el rojo-marrón, rojo-pardo de tu alma
que sembraste en las mejillas
en los labios
en los olores de prostíbulos
y pieles descarnadas,
podríamos tejer tu suerte
con las fibras del lienzo.

Pero quisiste huir por la ventana
iluminando tus ojos con el trigo.







PAÍS DE MUERTOS

Hay palabras que no se pueden pronunciar
pan
libertad.
Hay palabras que no se pueden construir
país
pueblo.

Alguien nos mira,
en las esquinas una amenaza resbala
un temor calla
una voz traiciona.
Las balas apuntan al sol que habla
a la mano que empuña
al hambriento que exige.

Huyan a sus casas
en ese exilio bondadoso y cruel
la resurrección es la palabra
que abre caminos.
Aquí el deseo también se enjuaga con sangre
pero… ¿hay más alimento?
Si tras la almohada
en la vigilia
en tu clandestinidad
país de muertos
alguien nos mira.






PINA BAUSCH

Danzar, danzar
O estaremos perdidos

Pina es un brazo encadenado a otro brazo encadenado a otro brazo encadenado a otro brazo.

Es el gesto de la mirada roja y los labios largos emprendiendo un soul.

Pina es la boca que besa el vaso que tira la mesa que sigue la mano que rota la pierna
que cae.

Es el cansancio tras la escena,
la idea en el ángulo vacío,
el ojo que construye deseos.

Es la piel que devora las ganas que consume el yo quiero
que ama.

Es también la pregunta
- Por la soledad, por la alegría, el dolor o la belleza -
nunca la respuesta.

Pina habita la estación del bandoneón.



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