martes, 5 de agosto de 2014

MARTÍN ARMADA [12.677]


Martín Armada

Martín Armada. Buenos Aires, 1979. Publicó El estero (Ediciones Gog y Magog, 2006). Formó parte de la antología de poesía argentina Lo humanamente posible (2009), a cargo de Clara Muschietti y Carolina Sborovsky. Su libro Ahab recibió el subsidio del Fondo Metropolitano de las Artes y será publicado por Editorial Vox en 2011.






No va a venir,
la parca es la de las películas,
no lo que hace temblar los árboles
donde los pájaros se aferran como piñas.

De temores se puebla el hueco de una madrugada,
yo pregunto
en qué cama de aserrín duerme el perro
que mientras el viento que separa trenzas
nos deje sin poder decir aquello que esconde un reproche,

diga:
"éste es el que era,
puede entrar en la casa".

Diga:
"dejenló abrir la heladera
y saciarse".


*



Los hombres más viejos hablan de sus años en el mar,
cuentan las olas que los hicieron recordar a sus mujeres.

Yo tengo en la boca el gusto de la cebada,
pero mi familia no duerme con la lámpara encendida
esperando que llegue dando tumbos
y tire las monedas al piso.

Afuera, sobre el agua del canal se repite
un cielo oscuro que anuncia otra mañana
de ultramar.

No puedo pedir explicaciones,
yo soy el hombre de tierra adentro
que da vueltas por un barrio vacío.

Ahab, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2011





Poemas inéditos de Martín Armada



Ahora que la lluvia vino en serio
la ropa en la terraza pesa igual
que un ahogado en tu conciencia.

Sentate a escuchar como el agua
lava lo que destruye.

refusila y truena
sobre el techo que cubre las cosas
con las que van a medir tu paso por este mundo,

está bien, qué esperabas.



*



El agua cae del vaso que se rompe
y en la luz parece oro

podría ser un poema
sobre mi abuela que hoy enterró al último
de sus hermanos varones,
pero no

el agua cae del vaso que se rompe
y en la luz parece oro.



*



El silencio es el cuero grueso
que separa lo que es mío de lo que nunca
va a ser mío,

sencillo, claro es el silencio

las hojas no se mueven
no pasan autos,
no piensan llamar los que se fueron

así empieza el futuro,
sin ruido.



*



Me dormí en medio del río
entre las cabezas de los pejerreyes
rodeado por los golpes del agua

mi abuelo era un pescador
y yo fracasé por añorar

sin tirar,
sin recoger,
sin desenganchar,
sin encarnar

yo nada más
quería tener una idea rara
sobre la justicia
en el fondo de un bote.






De El estero (2006, Gog & Magog)

Ya no se dragan los diques,
apenas hay veleros
y el patrullaje de prefectura,

en los diques como están
encallan los cargueros,
se pudre lo que la república vende,
cierran los restoranes.

Los marinos no terminan de caer
en esa mentira de las putas polacas,
solamente piensan en las chicas desdentadas
que vuelven a Merlo con los zapatos en el bolso
temblando porque todavía les cimbra adentro
lo que les salivaron en la oreja,
las palabras escamosas
y entre las escamas
la grela indeleble de un salario mínimo.

Igual que los picos de las botellas
los arpones oscilan hundidos
en el barro de la playa al sur.

Tierra adentro hace calor,
cuatro tipos ponen a dorar el cuero
en la puerta del negocio
donde arreglan las heladeras que están en fila
con las ubres agarrotadas.

Un perro echado se tensa,
muerde y mata en un sueño.






De Las conquistas materiales (inédito)


El soldado se limpia los mocos con el dorso de la mano,
después se suena y se queda mirando
por la ventana del baño,

sombras de hojas,
sombras de pajaros,
sombras de piedras.

El soldado durmió soñando con su madre,
todos los soldados se duermen soñando con sus madres
y todas las madres en el sueño
son enfermeras que lavan vendas
en una palangana donde el agua siempre está limpia

No hay ni un ruido afuera, piensa,
ni siquiera se escuchan los pedazos de yeso que caen
en el fondo del volquete

No hay nadie ni adentro ni afuera,
piensa,
esto es la paz .






Con las manos con sangre que parece barro
el soldado mira desde la loma la ciudad recuperada,
pero las conquistas son austeras,
se lava en la cocina,
lava cucharas y platos,
pone agua en el helecho y lava la tierra,
la maceta es la propiedad, la quinta, el potrero.

El material de sus conquistas es como el de los sueños,
limpio, pero arisco,
como la torre de la municipalidad subiendo al cielo es,
como el parque con la fuente seca es,
como lo que se oxida debajo del cielo de los padres es.






De Ahab 


I.

porque pagaron con cobre
mis estudios sentimentales honro
a mi padre y a mi madre,

la casa con perro de mi padre,
la casa de mi madre
desde la que se ve una iglesia.


II.

para padre y madre el espíritu
se levanta sobre lo concreto
y si es como un vapor
es el que sube de las cosas,

padre y madre en el olor del pan que se quema
ven prenderse fuego un campo de trigo.







Mike Murphy es mi mejor amigo,
trabaja en Slattery´s y es el mejor barman
cerca del gran canal.

Cuando no tuve dinero,
Mike Murphy me prestó dinero,
Cuando tuve dinero,
Mike Murphy cobró su deuda.

En las calles del canal
Mike Murphy y yo miramos los patos
y los dos pensamos que no tienen gracia
que mucho mejor los caballos
que a los caballos le siguen los perros
que a los gatos no habría que llamarlos de
ninguna manera,
que un pájaro no puede tener nombre.




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