sábado, 16 de agosto de 2014

LEONORA VICUÑA [12.879]


Leonora Vicuña

Leonora Magdalena Vicuña Navarro (Santiago de Chile, 11 de diciembre de 1952) es una fotógrafa chilena cuya técnica principalmente se basa en el uso de la fotografía en blanco y negro y lo contemporáneo. Ha incursionado además en la poesía, el cine y la animación, y es partícipe del denominado Grupo 8, colectivo artístico que incluye también a Paz Errázuriz, Alexis Díaz, Claudio Pérez, Miguel Navarro, Javier Godoy, Álvaro Hoppe y Alejandro Wagner.

Hija de los escritores José Miguel Vicuña y Eliana Navarro, estudió ciencias Sociales en la Universidad de la Sorbona, fotografía en la Escuela de Foto Arte de Chile en Santiago y realización audiovisual y multimedia en la Ecole d’Etudes Supérieures de Réalisation Audiovisuelle en París.

Su trabajo toma como inspiración a la cultura popular de Chile y Francia, de la que rescata «escenas de la bohemia santiaguina en la década de los setenta y los ochenta, el mundo oscuro y decadente de sus bares así como imágenes urbanas de París»; además, ha abordado el ámbito intercultural desde lo femenino.

Exposiciones y distinciones

Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas durante su carrera, entre ellas las muestras Seis Visiones, Colectiva de Fotógrafos Chilenos (1984), J'aime la France (1994),  Visiones (1994) y Relatos Breves (2003) en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, París Flash en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (1996), Bares y garzones: Un homenaje visual, exposición y CD Roms en el Museo Histórico Nacional de Chile (2002), Nehuen: Mapuche Power en el Museo de las Américas de Denver (2005), Quotidiens en el XIV Salón Nacional de Arte Fotográfico de Rabat en Marruecos (2010) y Domus Aural: Leonora Vicuña y Jorge Olave en el Centro Cultural Estación Mapocho (2011),7 entre otras exposiciones en Chile, Estados Unidos y Europa.

Durante los años 2003 y 2004 recibió una nominación al Premio Altazor de las Artes Nacionales por Bares y garzones: un homenaje visual en la categoría fotografía y por Lecciones de cosas de la exposición colectiva Relatos breves en la misma categoría respectivamente. El año 2010 ganó el Premio Altazor de las Artes Nacionales en la categoría fotografía por Visible/invisible junto a Helen Hughes y Kena Lorenzini, mientras que dos años después recibió una nominación en la misma categoría por Domus aural junto a Jorge Olave.







ANTOLOGÍA DE LA NUEVA POESÍA FEMENINA CHILENA    Juan Villegas, 1985
Editorial La Noria




ELVIS PRESLEY

Gardel del rock and roll y del gemido
sudando ron en gotas escarlatas
bajo la noche plástica desatas
la sobredosis negra del olvido.

El tango que palpita en tu latido
volviendo al ring del blue y a las mulatas,
transforma sus polleras en fogatas
que giran embriagadas de sentido.

Ya no eres más el rey del filamento
en el ecrán radiante, en las pantallas
donde viene a vivir por un momento

la dulce melodía que ahora callas
bajo una fría loza de cemento,
Gardel del rock and roll y de las challas.






MUJERES

La Dama, la Garzona, la Cualquiera,
la de la Vida, Nadie, la Picante,
la niña del bolsón y la del guante,
la más perdida o la feliz niñera.

La Madre, la Dolores, la Sincera,
la fiel amiga o la mortal amante,
la que en sus ojos guarda algún diamante
o la que lleva un arma en su cartera.

Todas, en fin, Señor, somos decentes
aunque jugamos con la picardía
y nos hacemos siempre las prudentes.

¿Qué más será un pecado en esta vía:
perder el norte por un hombre ardiente?
¡Hasta una monja desfallecería!





ÚLTIMA SOPA

Esta sopa tan blanca y esta nada
me dan sobre el mantel su abismo puro,
mas trémula presiento un fondo oscuro
oculto en una amarga cucharada.

Ya antes de probar, la campanada
en el reloj presagia este conjuro.
pues siento que me brota muy maduro
el miedo de una sopa envenenada.

¿De qué temor absurdo soy la presa
cuando mi propia mano es la que guisa?
Pruebo del caldo toda su sorpresa.

Mas sólo entonces un gesto me avisa
que está mi DOBLE sentado a la mesa.
Me ha envenenado. ¡Récenme una misa!




VIGILIA

Tanta memoria para nada
Para enloquecer oyendo pasos
Que van y vuelven sobre sí mismos
Por viejas ramblas abandonadas

Para siempre
La misma
Eterna campana
y esa columna de humo allá lejana
y las eternas lágrimas sobre las almohadas

Tanta memoria para la sombra
Cuando los espejos duermen
y las puertas están cerradas
Otra vez
Otra vez esos pasos que vuelven
Como lentas perdidas campanas
Como si nunca hubieran ido
Por viejas ramblas abandonadas

Oficio de brumas esta vida cotidiana.
y tú y yo
sentadas en un vagón como dos huérfanas
"en el medio del camino de nuestra vida"
somos dos pájaras
de ojos desmesurados
atentas al perpetuo presente.

Tú y yo, Martine,
en esta Francia de la soledad y la soledad
nos miramos a los ojos en silencio
y sabemos sin siquiera conocernos
que seguirán nuestros brazos remando
hacia los Paraísos que nos quedan por perder,
hacia el amor parpadeante que nos quedan por alumbrar
aunque seamos dos náufragas solítarias
perdidas en medio de la gente,
aunque la muerte con sus ojos de relámpago
tenga en sus manos nuestras insignificantes vidas
y aunque nadie nos ame.

Porque nadie ama a nadie
en esta tierra de la soledad y la soledad.




NADIE AMA A NADIE

a Martine David, en esta Lyon desencantada.

Nadie nos ama Martine.
nadie ama a nadie.
y tú sueñas con una muerte infantil.
un entierro en que todos te lloran
cuando viajas en trenes de bruma
en esta Francia de la soledad y la soledad.
Yo te digo que una vez tal vez amamos
cuando en la noche se enciende la brasa parpadeante
de los sueños
como un tejido de agua y viento.
o cuando algún desconocido sonriendo sobre el puente
alumbra con una mano transparente y abierta
todo el cielo que nos desborda.

Triste vivir en las ciudades Martine.
Triste el futuro deshilachando lentamente nuestras
cabelleras.
y saber que no hubo más libertad que la imaginaria
ni más amor que el de los cuentos de la infancia.

Soledad y soledad.
Oficio de silencios.
Masticar estas horas duras como panes
quemándose sobre un mantel desierto.
y la loca manía de mañanas diferentes.
y la sed invisible de Aventura y Vida.

                ¿Qué hacer?
¿Seguir de viaje con los brazos cargados de sueños
zurciendo pesadillas que nos ciegan diariamente?
¿Bajarse en alguna estación sin tiempo?
¿Desandar lo vivido?
¿o continuar con la tenue esperanza de otro cielo,
otros rostros
otras claridades?






DESPEDIDA

Mi corazón se ha desgarrado al sentir
que no vive más en tu pecho. Calla
cualquier angustia por ésta. Y apenas
la dura vida resiste a tantos males.
Umberto Saba


Para decir adiós
hay que recordar la disuelta espuma del sol
en la orilla alegre de la infancia.
Mirar sin temor a los duendes
que se mofan de nuestra suerte
cuando se alejan sonrientes tras las ventanillas de un
tren de juguete
después de haber abandonado todos loe; juegos en el
patio.

Habrá que perderse por el ojo de la noche
buscando estrellas que aún no hayan nacido
para no tener que nombrarlas
con la tristeza que se nombra lo perdido.

Para decir adiós hay que recordar el primer adiós que
dimos
cuando la esperanza era el mundo en la palma de la
mano
y no esta floja palabra que repetimos
para no extraviarnos en un presente deshabitado.

Habrá que despedirse en silencio.
Así ninguna palabra podrá despertar ni el rencor
ni el escándalo.
Mirar la espuma del día disolverse entre los dedos.
Volver los ojos a las cartas sobre la mesa
ya la sola botella que nos brinda una alegre compañía.

Habrá que beber el licor serenamente
ahora que el amor se mofa de nuestra suerte
y nos mira con ojos de hielo
Cuando alguien se aleja tras las ventanillas del bar
dejando un puñado de besos destruidos
sobre un mantel sin tiempo.






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