viernes, 15 de agosto de 2014

HELIO GALLARDO [12.872]


Helio Gallardo

Helio Gallardo Martínez (Osorno, Chile, 1942) es un filósofo y escritor chileno, profesor de la Universidad de Costa Rica (UCR), de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y de la Universidad Estatal a Distancia, conocido por sus estudios sobre la realidad social y la política popular en Latinoamérica.

Titulado en la Universidad de Chile en Filosofía. Fungió como profesor en la Universidad de Chile y en la Universidad Católica de Chile. Se exilió a Costa Rica en 1973, tras el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende.

Obtuvo dos veces el Premio de Ensayo del Concurso UNA-Palabra con sus estudios Mitos e ideología en el proceso político chileno y Pensar en América Latina, ambos títulos editados por la UNA.

Gallardo fue integrante de los equipos de investigación y de formación del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) donde se ocupó de los movimientos e ideas políticas latinoamericanas. En estos campos ha publicado: Mitos e ideologías en el proceso político chileno (EUNA, 1979), Pensar en América Latina (EUNA, 1981), Teoría y crisis en América Latina (Nueva Década, 1985), Elementos de política en América Latina (DEI, 1986), Fundamentos de Formación Política. Análisis de coyuntura (DEI,1988) y Actores y procesos políticos latinoamericanos (DEI, 1989).

También se ha interesado en la comprensión sobre el marxismo, socialismo histórico, globalización, Derechos Humanos, procesos de democratización y temas ecuménicos.

Aunado a su labor docente y de investigación ha publicado y/o publica artículos de opinión en el Semanario Universidad y Ojo - Mirada a la actualidad. También colabora con las revistas América Libre (Argentina), SurDa (Chile), Nuevaamerica (Brasil) y América Latina en movimiento (Ecuador).

Desde el 2001 ha publicado tres libros de poemas con la Editorial Perro Azul: Adquisición de un automóvil, Para subir al Jomalú y All ¿Together? Now. Adriano Corrales Arias define su poesía como descarnada, política y contracorriente.

Para el período 2013-2014 es galardonado con el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría con la obra Antropología: la autoproducción humana (EUNED, 2013) en la categoría de libro no ubicable.

Actualmente funge como profesor de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) profesor catedrático de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Costa Rica (UCR) y profesor de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

Obra

La obra de Helio Gallardo comprende los siguientes títulos:
Mitos e ideología en el proceso militar chileno. Heredia, Costa Rica: Editorial UNA. (1979)
La revolución cubana 1953-1962: diez años de desarrollo ideológico. En Praxis No. 4. Heredia, Costa Rica: Universidad Nacional (197?)
Pensar en América Latina. Heredia, Costa Rica: Editorial UNA (1981)
Fundamentos de comprensión de lectura. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década (1982)
Teoría y crisis en América Latina. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década (1985) (?)
Cultura, política, Estado. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década (1985)
Elementos de política en América Latina. San José, Costa Rica: Editorial DEI (1986)
Actores y procesos políticos latinoamericanos. San José, Costa Rica: Editorial DEI (1989)
Pinochet procesado. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década (1989) (?)
Marxismo y conocimiento: un enfoque no filosófico en conocimiento y poder. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década (198?)
Fundamentos de formación política. Análisis de coyuntura. San José, Costa Rica: Editorial DEI (1990)
Crisis del socialismo histórico. Ideologías y desafíos. San José, Costa Rica: Editorial DEI (1991)
Elementos de investigación académica. San José, Costa Rica: Editorial UNED (1991)
Líderes, movimientos sociales y partidos políticos. Heredia, Costa Rica: Editorial UNA (1992)
500 años: Fenomenología del mestizo. Violencia y resistencia. San José, Costa Rica: Editorial DEI (1993)
Vigencia y mito de Ernesto Che Guevara. San José, Costa Rica: Editorial UCR (1997)
Vigencia y mito de Ernesto Che Guevara. Santiago, Chile: Colectivo de Educación Popular Juvenil Newence (1997)
Habitar la tierra. Bogotá, Colombia: Asamblea del Pueblo de Dios (1997)
Castro/Pinochet. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul (1999)
Globalización, lucha social, derechos humanos. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul (1999)
El fundamento social de la esperanza. Quito, Ecuador: Idepaz - Escuela de formación de laicos y laicas. Vicaría de Quito (1999)
Política y transformación social. Discusión Sobre Derechos humanos. Quito, Ecuador: Tierra Nueva (2000)
Abisa a los compañeros pronto. San José, Costa Rica: Centro de Estudios Ecuménicos/Sindicato de Empleados de la Universidad de Costa Rica/Ediciones Perro Azul (2000)
El fundamento social de la esperanza. Ciudad de México, México: Grito de los Excluidos/As (2000)
¿A quién podría importarle que el marxismo sobreviva?. En ¿Sobrevivirá el marxismo? (varios autores). San José Costa Rica: Editorial UCR (2001)
Habitar la tierra. Ciudad de México, México: Centro de Estudios Ecuménicos (2004)
Siglo XXI: Militar en la izquierda. San José, Costa Rica: Editorial Arlekín (2005)
Derechos humanos como movimiento social. Bogotá, Colombia: Ediciones desde abajo (2006)
Siglo XXI: Producir un mundo. San José, Costa Rica: Editorial Arlekín (2006)
Democratización y democracia en América Latina. Bogotá, Colombia: Ediciones desde abajo (2007)
Democratización y democracia en América Latina. San Luis Potosí, México: Comisión Estatal de Derechos Humanos: Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (2008)
Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos. Murcia, España: David Sánchez Rubio Editor (2008)
Crítica social del evangelio que mata. Introducción al pensamiento de Juan Luis Segundo. Heredia, Costa Rica: Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión - Universidad Nacional (2011)
América Latina/Honduras. Golpe de Estado y aparatos clericales. Bogotá, Colombia: Ediciones desde abajo (2011)
América Latina/Honduras. Golpe de Estado y aparatos clericales. San José, Costa Rica: Editorial Arlekín (2011)
Antropología: la autoproducción humana. San José, Costa Rica: EUNED (2013).

Poemarios:

Adquisición de un automóvil. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul (2001)
Para subir al Jomalú. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul (2002)
All ¿Together? Now. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul (2007)






     PARA SUBIR AL JOMALÚ (situaciones)

                           I

    (Lucha de clases le llaman)

    La rosa y el clavel hicieron un juramento
    y pusieron de testigos
    a dios la Constitución y a un regimiento. La letra
    cueca agrega
    un pensamiento. La rosa viste de espinas
    el clavel de sentimientos. La espina acosa al clavel
    y éste se traga el cuento. Cuando quiere despertar
    resulta violado y muerto.


                      II

    (¿Palos con ella?)

    El paso errático no lo pone la chicha de Curacaví.
    La chicha esa famosa camina consistente
    sí, ay ay ay.
    El problema ocurre cuando se la bebe a solas
    sin zapatos en calzones
    ante un espejo en pieza oscura avisa
    a gritos mal olor insuficiente oxígeno
    sí, ay ay ay
    frustración pedo calabozo exilio muerte.
    Ay ay ay ay.


                     III       
        
    (Vengo a entregar mi corazón)

    En la calle Viel
    recuerde el nombre
    Antonio Ramón Ramón encuentra a robertico
    nombraron así a roberto silva renard sus tías Clara y Peteca
    allá en linares estas señas puede olvidarlas
    le asesta tres cuchilladas dos entre el cuello y la cara
    una en el tórax
    todas lisiantes de por vida
    no será larga
    tres cuchilladas de amor Fito Páez
    promueve una solitaria
    solo ofrece el corazón el Fito no lo entrega
    estas puñaladas vienen en solidario grupo
    cuando el general robertico desfallece
    en brazos de una mujer intrusa se reclina
    cree ver un cadáver
    por la fosa de su nariz asoma un gusano
    el cráneo acusa la entrada de dos orificios de bala
    al fondo resuenan descargas de fusiles y gritos.


                        IV
                (Hermanos)


    Todo era ya oscuridad cuando el andaluz Manuel Vaca
    recibió el último duro abrazo del boliviano Jesús Pedro Alanoca
    ninguno escuchó la quinta descarga 
    ni el aullido de la muda mujer del argentino Florencio de los Santos
    aferrada al suelo cubriendo a su chico de año y meses
    “¡Sálvalo Dios Mío! pareció exhalar no se oyó
    bien entre los turbios clamores de quienes agonizaban 
    convulsionados rotos cuerpos entre otros eran ya
    cadáveres destrozados sueños hermanos
    Humberto Parra con sus limpias botas de una sola marcha
    la Mejido de quien nunca se supo era polaca peruana
    sin papeles pero hacía un café duro en la madrugada
    el dios de los trabajadores no tuvo tiempo para esquivar las balas
    murió en el primer estruendo 
    un proyectil le entró por un ojo le reventó el cerebro
    nueve ángeles escaparon ningún demonio entre sus sesos.
    Fue un veintiuno de diciembre
    el veinticuatro debía nacer el dios de roberto silva renard
    arribado en blanco caballo desde Valparaíso
    ordenó matar obreros le había tomado el gusto ¡insolentes
    perros! refería
    informado de la suerte del conflicto el presidente pedro montt
    ni preguntó por el número de despedazados entremezclados rotos
    pudieron ser tres mil seiscientos no los contó persona
    no los contaron
    montt y el obispo casanova encargado de salvar su alma brindaron
     “¡Bien hecho!”. Ante el sagrario el obispo contrae crisis nerviosa.


                                V

          (Agua en el desierto de Atacama)

    En la Escuela Domingo Santa María  de Iquique
    el veintiuno de diciembre de 1907 fueron 
    ametrallados y asesinados tres o cuatro mil seres humanos
    trabajadores mujeres de trabajadores hijos de trabajadores
    hijas pedían mejores condiciones de trabajo vida
    los juntaron en la escuela los masacraron en la luz de la tarde
    bajada del desierto del mar venía un agua sucia inmensa 
    la oscuridad de la muerte
    no todos eran chilenos los muertos hubo bolivianos argentinos
    españoles peruanos judíos los criminales eran sí todos nacidos
    en chile
    nunca se construyó un Muro de los Lamentos
    por la vida de los despedazados
    ni un Corredor de la Indignación
    ni un Palacio Avergonzado
    o una Mediagua de los Suspiros.
    Alguna literatura sí
    un cantito afinado
    ninguna enseñanza adolorida temblorosa terrible
    capaz de impedir el sueño o quebrar para siempre
    la copa de los vinos.
    Los muertos hijos de los muertos carecieron de hermanos
    primos sobrinos allegados.


                                   VI

                      (El cartero viene volando)

    En sitios de chile ciertos apellidos son comunes ruidosos
    masacrator oligarchi bestiam impunigazca baquadano sacan aplausos
    Antonio Ramón Ramón nació calladamente en Molvízar Granada
    Andalucía a kilómetros de Itrabo donde por el frío
    invernal 
    o la pobreza los niños no conceden a la partera su primer vagido.
    Antonio Ramón Ramón vino volando lloraba y cantaba
    quiso guardar tras un abrazo estrecho
    luego de mucho mirarlo detenerse rumiarlo
    la incompleta víscera de su medio hermano Manuel Vaca obrero
    muerto barrido enterrado con otros
    lo conoció en Marruecos cuando ya ambos platicaban
    usaban pantalones anchos con cordel amarrados
    se peinaban igual un peine para los dos bastaba
    desde el primer día Manuel y Antonio callados
    se miraron el rostro para sentirse siendo alguien familia
    uno para el otro trabajadores con el chileno vengo
    dijo el boliviano Alanoca con el chileno muero sentenció el peruano
    Uchuy Condori negado a volar atendió a su primo Santiago Willka
    destrozado a dos metros de Manuel Vaca de Itrabo
    a tantas distancias kilómetros andadas
    Antonio Ramón Ramón los trajo a todos en su corazón fueron besos
    ninguno quedó rezagado atrás cual una mera sombra
    vino volando Antonio ave cruzó la cordillera reconoció 
    las plumas de nieve de su infancia sola sin hermano
    como una sangre la neblina como espíritu ¿quién te hiere?
    ¿Quién dispara Manuel se preguntaba dónde?
    Donde producían sus cobardes balas los soldados en el barrio Viel
    atacó Antonio no vengó a su hermano ni estaba loco
    volando dejo un aviso dijo dejo un aviso es en serio muchachos
    dame algo para el dolor de estómago Yacupaico hombre
    se quejó tengo frío tengo frío me congelo
    qué hermosas son las obreras murmuró finalmente 
    nunca dejen hermanos nunca dejen de bailar con ellas. 


                              VII

      (En el barrio la vida es más sabrosa)

    Tras los zarpazos la Calle Viel devino objeto de culto
    barrio viel quiso llamarse lo llamaron
    junto a la fábrica para hacer disparos se alzaron estables velitas fucsias
    se oró en las esquinas
    la pose exaltada fue la de encogido como laucha tiritando
    de toda edad el varón o la laucha y su rabo
    para la mujer joven la de cuando la pasión 
    te agarra no te permite dejar el catre
    se le pide al padre hurtado
    a la virgen de elqui contra los flaites se les ruega
    contra las urbanizadoras y sus grandes edificios
    se les pide
    en la población cifuentes hay seis lugares de rezo 
    en la cousiño nueve
    en la Elena Barros se abrió un café
    allí los varones esperan viendo tele
    se apaguen algún día las velitas.

    Antorchas se prendieron en cambio y banderas
    vítores rugidos palmetazos
    cuando la autoridad declaró al barrio monumento histórico
    zona típica pintoresca arquitectónica memoria nacional
    para que nunca desaparezca lo viejo lo usual
    lo usado probado ejecutado con éxito
    contra los edificios express se oró se maldijo
    en casas y calles del barrio los ciudadanos retoman el camino
    recorrido y por recorrer para ser buenos chilenos
    hoy se suplica se prenden fuegos
    contra un grupo del otro lado de la Avenida Matta
    se reúnen de vez en cuando en esquinas para gritar como locos
    ¡ssh ssh bah puta la gueá a la shushe e su ma…!
    ¡ssh ssh bah puta la gueá a la shushe e su ma…!
    como letanía aúllan cual mantra los ojos salidos
    rastreando esperando algo caído del gris cielo
    o del subsuelo surgido con una garra y espada
    alguno alguna vez lleva una amplia bata floja 
    con el grabado de Antonio y su cabeza por sables rota
    el frasco de veneno y la sonrisa extraviados
    si le preguntan dice cree
    contesta se trata de su tío el sssheee huevara él lo espera.
    Reitera mueve la cabeza varias veces ese hombre llega ‘volando’.



                                 VIII

            (Me mandaron una carta. Like hell)
    
    Ha llegado una carta sin sellar
    no proviene de Iquique la carta
    ni se origina 
    en Molvízar su sobre sin sello tampoco de calle Viel
    tiene fecha imprecisa húmeda de subterráneo clandestino de gueto
    en su frente una letra roja corrida destaca providencia 
    es un barrio al oriente de Santiago
    no encontrará asiáticos pobres allí
    una de sus pulidas avenidas celebra el 11 de septiembre
    cuando se aplastó al comunismo
    el nombre le viene al sector de unas monjas católicas
    famosas por retener su meado
    hasta casi treinta días you better run
    agradecen entre risas a la virgen tener la peluda vulva
    seca you better run chico
    aunque sí defecan estas monjas con regularidad cristiana
    incluso durante la misa y otras like hell liturgias.

    En providencia you better run 
    recuerdan y celebran a miguel krassnoff martchenko
    eso dice la letra de la carta
    la señora gisela silva escribió parte de la existencia de miguelito
    su libro va por la cuarta edición like hell objeto de culto
    krassnoff en algún momento coronel del ejército de providencia
    comuna de santiago chile pero con armamento propio
    sus gentes le rinden honores al olor y color de su excremento
    lo consideran saludable lo consumen en bolsas de té
    remojadas en agua tibia
    también para embadurnar bocadillos acompañar
    fresas con crema lo favorece su textura con fibra alimento completo
    el entonces oficial krasnoff fue condenado por el resto del país
    representado por sus circuitos judiciales
    a 140 años de prisión por acosar torturar violar asesinar
    opositores políticos machacó a
    Gabriel Salazar Vergara Patricio Bustos Streeter
    Marcia Scantlebury Elizalde Erika Hennings Cepeda
    Cecilia Bottai Monreal Carmen Bottai Monreal
    Patricio Reyes Sutherland Ana María Arenas Romero
    Pedro Alejandro Matta Lemoine Dagoberto Trincado Olivera
    Elba Duarte Valle Lelia Pérez Valdés Gladys Díaz Armijo
    Beatriz Bataszew Contreras Claudio Cabello Pino
    Nieves Ayress Moreno Ingrid Heitmann Gigliotto Maritza Villegas Arteaga
    Alejandro Núñez Soto Cristina Godoy Hinojosa Boris Lagunas León
    por citar unos pocos nombres existencias personas familias cuerpos
    vendados y amarrados muchas veces frente a frente con nadie
    la fecha del homenaje providenciano al pávido criminal
     es este veintiuno de noviembre del dosmilonce
    quizás por ello la carta trae ese garrapateado rojo like hell
    una cruz gamada y un ciego orificio sin párpados.

    En providencia anhelan libre a krassnoff estiman
    el negocio no tendría límites si él grabara comerciales
    homeopáticos like hell
    su mierda alcanzaría el precio del renio y más allá
    a nadie golpearían las burbujas financieras you better run
    krassnoff libre y cagando no tiene precio.

    Solo las monjas continentes padecen de tristeza providencial
    desde el auge del excremento krassnoffiano son varios años
    su licor de oro casi no vende y atesorado apesta please dicen
    a quien quiera escucharlas don’t run.
    Tenaces estas monjas siguen sin asco ni pena con los severos 
    calzones tiesos los pétreos pendejos fuera de su alcance
    allá en camino de tierra y húmeda pegajosa bruma 
    un niño con sueño se esfuerza por mantener abiertos sus ojos
    no desea like hell perder mirada.







All ¿together? now, Perro Azul: Costa Rica, 2006



GUANTE PERDIDO CON ERECCIONES

Leo cansado en un suplemento del domingo
a un poeta oficial
de un poeta oficial se dice cuando ronca o eructa
“es lírico” bueno el hombre escribió sobre un guante
extraviado abandonado dejado sin mano
un guante negro de mujer pero esto no quiere decir nada
pudo ser un shemale un travesti un perro una foca
¿ustedes han visto girasoles con guantes?
no pues los extravían
el guante nunca es de mujer sino de quien lo usa
el hombre escribió sobre el guante de mujer
negro
lo usó como punto de apoyo para decir desde mi cuarto
ventana (yo) veo caer los días
la nieve
la noche
el guante disimula el puño
y los parados desempleados sin casa duermen de pie.
O sea el guante de mujer era una excusa
el poeta ventana mirada
dice llamarse Charles Simic recibió un Guggenheim
y un MacArthur y el National Endowment for Arts
son premios entregados a poetas oficiales
por observar a los miserables sin casa
se les aplaude con mesura en veladas soberbias aunque alguien chille
normalmente es allí cuando los guantes de mujer o escualo
se extravían
y algún calzoncillo mojado de libélula viuda aparece en el excusado
pero éste es otro cuento. Aquí ninguno desea recibir un MacArthur
nadie observa a ningún desempleado latinoamericano durmiendo de pie.




CANCIÓN DE MI PUEBLO (Ni en la muerte)

Esta no es una canción de amor
expone la circunstancia de una mujer llamada Pequi
ella quiso la conocieran como Stella
murió con ese nombre el elegido.

Este es un canto triste
Stella murió de mal doloroso
tuvo oportunidad de revisar su historia
pero no de contarla
la familia quiso oírla ella los rechazó
momentos antes de su muerte abrió los brazos
y los miró fijo a los ojos húmedos
pese a eso al morir estaba callada.

Pequi tuvo un apellido común
otro inglés extraño
su madre tenía ojos grandes y verdes creo
facciones pronunciadas
y un gusto letal por volver a casarse.

Pequi fabricó ojos de miel para guiar a su padre
esperaba a su padre cada noche perdió la cuenta
sus grandes pupilas encendidas
él encontrará el camino entre la lluvia
la angustia de las niñas del sur de Chile falsifica
con ruidos el silencio la oscuridad las piedras.

Quien llegaba era el padrastro callado
el alma de Pequi lo sentía ladrar hosco
las niñas pequeñas tienen un alma susceptible entre las costillas
esa alma nunca abandonó a Stella
ni siquiera cuando viajó a Bremen para escuchar perpleja
“Ya estás a salvo”.

Él padrastro nunca supo por qué ella lo encaraba seca
(tal vez lo supo y prefirió mirar para otro lado)
imaginó suficientes pasos furtivos en la noche despierta
escabullido hacia la recámara para no inquietar a la niña
ella vigilaba atenta su espalda los hombros en punta
resentía palidez funcionaria ojo sombrío la traición el duelo
la herían sus zapatos sobre la madera la madre contenía suspiros
ésta es una canción triste sobre sombras
de gente que nunca pudo apoderarse de sus vidas.

Conocí a Pequi ya tarde
cuando ella cubría su angustia con bufanda vistosa
y coronaba con boina su cabello largo y liso
no recuerdo si era particularmente hermosa
tenía una fragilidad que destacaba
camuflada con cigarrillos palabrotas y amigos mayores
no parecía inquieta por sus pequeños senos
uno era un colegial qué iba a hacerle.

Traté de envejecer diez años
me pinté arrugas
busqué un diccionario para lograr frases felices
pero no sabía hablar en alemán ni pronunciar Goethe
al final abandoné y me dediqué a las putas
pero estaba insatisfecho
esta es una canción triste
aunque no es una canción de amor
es triste porque hay gente que nunca logra apoderarse de sus vidas.

En todo caso es la canción de Pequi
ella prefirió llamarse Stella
nombre de mujer grande con hijos
a quienes halaba cargaba cuando se casó en Santiago
Pequi se casó en Santiago abandonó su carrera
se hizo enfermera para apoyar la retaguardia de la revolución
Santiago es una ciudad enredada
mi casa era tres calles y Pequi nunca pasó por ellas.

A veces observé en buses a mujeres con hijos
¡estudiando serían buenos ciudadanos!
pero nunca distinguí a Stella
tal vez buscaba a Pequi
y ella grandilocuente cruzando sola la calle.
A quien entreví un mediodía sólido caliginoso
fue al padre. Se aproximó y me dijo
“Ella no está contigo”. Cuando sequé mis lágrimas
se había fugado me abandonó entre edificios
estas cosas pasan en Santiago
cuando uno está enamorado y nunca supo decirlo.

Recuerdo un sueño alguien clamaba
“Ella no está contigo” y despertaba
en la misma ciudad la misma cama el mismo lugar
todo estaba en su sitio en orden el lapicero
y yo despierto no había muerto.

Otra vez no recuerdo por qué
mi memoria se disuelve con tanto detalle
le escribí una carta larga llena de insultos amores
intelectualidades falsas despechos poses
fue una carta de corrido saludándola para odiarla
quise ella adivinara era mujer ¿no?
las mujeres siempre adivinan excepto Blancanieves
si llegó la carta ella tenía apuro leyó el reloj
era urgente no llegar tarde a la revolución o a la muerte
Pequi no mordió la manzana.

Muchos años después me envió un cuaderno forrado en piel
pensando quizás yo lo garrapatearía
no nos conocíamos me hubiera mandado hojas
sueltas miles de hojas sueltas centenas
le hubiera bosquejado mariposas selvas guerras
de las que salía victoriosa
Stella por acá te querían. Me hubieras dado hojas.

En cualquier caso esta es la canción de Pequi
de enfermera transitó al exilio
alguien algunos asesinaron a su hermano
aunque él gritó y sigue gritando ella no quiso hablarlo
“Solo si estás” me escribió desaparecido
abandonado desaparecido Pequi
“¿para qué quieres callarlo?” pero no escribí eso
procuré otra vez desde mi lento pesado bus detenido en cada cruce
en vano observar su figura.

De repente me escribió algo extraño
su medio hermano habría dicho “Es demasiado inteligente”
seguro estaba mirando a otro
lo cegó un semáforo alemán sin luces verdes ni amarillas
de todas formas Stella cruzó el océano de vuelta
pero no había retorno o así lo creyó ella
volvió a Bremen a morir sin decir muchas palabras
abandonó su literatura nunca me hizo un comentario
al bajar de los aviones tenía fiebre
iba en el asiento del piloto y yo mirando hacia fuera.

Stella tuvo un novio piloto de avión de guerra
lo buscó para recuperar el cadáver del hermano
ella siempre salía en las mañanas
conseguía pan y noticias en despertares fríos
de Temuco pueblo áspero sin mar
no me comprometas le espetó el antiguo novio
ni por nuestra historia replicó Stella aguantando la furia
es solo la tuya terminó el militar y abandonó la sala
Pequi debió cruzar muchas esquinas ciega
pero ya ningún niño colgaba de sus brazos.

Esta es una historia triste. Alguna vez imaginé Pequi
fuese el amor de mi vida
pensaba trabajar respetarla comprarle boinas
acariciarle el rostro cocinar con ella
ella crecía con otros copulaba criaba hijos tosía
limpiaba las contadas armas de la revolución
cruzaba la calle mirando para todos lados inquieta
haciendo gestos con sus miembros grandes
lloró rígida
cuando se suicidaron o mataron a quienes quería
cruzó el océano sus suaves ojos de miel
atisbando al padre en cada corriente pez del océano.

Muy tarde creyó divisarlo entre olas y le envió un cuaderno
afanada en casarse no entendió era un regalo extraño
nunca supo su medio hermano miraba hacia otro punto
nunca acertó instalarse en el bus adecuado
yo creí amarla y le escribí una carta
debí darle reloj granada hijos armaduras águilas

los hubieras encontrado entre tus costillas Pequi
los hubiera buscado tras de tus pechos Pequi
en las heladas mañanas de café junto al periódico
en las noches de lluvia cuando el sórdido único llegaba
ése muchacho gris te hubiera dado la daga Pequi
mujer ojos de miel boina desesperada al mediodía
con solo un grito o la vida nos habríamos amado.

Esta no es una canción de amor para Stella
remeda más bien un ademán o mueca
hecho a un cuerpo ya muerto en La Habana
una noticia para una mujer ya muerta en Bremen
ignorada en buses o calles cuyo destino fue siempre ninguna parte
boina para su cráneo desnudo bufanda inerte
esta letra es para esa mujer muerta
que aún desciende de aviones cual ardiente cadáver
canción para un cadáver Stella Salinas Eytel
queja destemplada que acusa en cada escala
“¡Ni en la muerte estás conmigo!”.





CHANCHO QUEMADO (Odio la libertad de prensa)

Llego rendido al cuarto donde resido
no es paráfrasis por hogar
describo una pieza sin ventanas en un rincón la cocinilla
donde recalienta un cerdo guisado de tres días
mientras expulsa olores el chancho
tampoco metáfora ni hedionda alusión personal
ojeo un periódico a la mano
Rasputín no fue un supermacho titula
se le paraba en ocasiones y al azar
más bien era impotente
el tipo masajeaba a las mujeres no las penetraba
las hacía hervir y luego pedía perdón por el pecado
rezaban como hermanitos ella de verdad arrepentida
él secaba los jugos de la fiesta
(trataba igual a los varones pero el tabloide no dice
si los frotados erectaban y dónde lo colocaban).

Esto lo descubrió un señor Kotsiubinski padre
que parece encontrar maricones por todos lados
mientras el chancho arde él sigue viendo maricas
pienso en mi perra suerte
me pasa como a Rasputín aunque yo quiero
no consigo
pero Raquel en lugar de rezar conmigo y decir “mi señor”
se levanta furiosa y aún sin calzones
me grita impotente flojo lacio para qué me trajiste
no exuda admiración por glándula alguna
se marcha me abandona sarcástico el cerdo humea
vuelvo la vista al encabezado
no me agrada esta libertad de prensa
Kotsiubinski ni siquiera menciona cómo logró Rasputín
leyenda de puto portentoso macho viril espléndido.







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