martes, 19 de agosto de 2014

ENRIQUE DEL SOLAR MARÍN [12.939]


Enrique Del Solar Marín

Nació en Santiago, Chile, en 1844; sus padres, primos hermanos entre sí, fueron el ex diputado José María del Solar Marín y la poetisa Mercedes Marín del Solar.

Se casó con Adelaida Tagle Tagle y tuvieron descendencia.

Se educó bajo la dirección de los padres de la Compañía de Jesús. Se distinguió por su dedicada afición a los estudios literarios y críticos, con especialidad a los de la literatura española.
Se recibió de abogado en 1876 y fue poeta por vocación y por herencia.

Colaboró en El Independiente, La Estrella de Chile y La Revista Chilena.

Fue electo diputado suplente por "Rancagua", período 1870-1873; reemplazó al diputado propietario desde el 11 de junio de 1870 hasta el 10 de junio de 1871, fecha en que se incorporó don Abdón Cifuentes Espinosa, que era el propietario. 
También había sido electo diputado suplente por Curicó.
Participó en el Congreso Constituyente de 1870, cuyo objetivo fue reformas a la Carta Fundamental de 1833.

Después de haber sido diputado reemplazante, fue nombrado notario de Los Andes.

Fue nuevamente electo diputado suplente por "Rancagua", período 1873-1876.

En 1868 publicó un volumen de "Poesías líricas" y luego otro en prosa titulado "Leyendas y tradiciones"; en 1873 fueron premiadas sus obras "La peña de los enamorados" y "Una historia de antaño".
En 1874 recopiló las poesías de la señora Amelia del Solar.
En 1886 resultó nuevamente premiado, en un certamen de Valparaíso.
Sucesivamente continuó publicando otras obras y/o artículos, como "Una aventura de Ercilla", un "Almanaque álbum" y otras composiciones.

Falleció en Los Andes, Chile, el 3 de julio de 1893.





HOMBRE SOY ...

Hombre soy, fui destinado
a contemplar la aflicción
y sin luz he caminado
por un sendero cercado
de sombra y devastación.

Descargó el Señor su mano
sobre mí, bebí su hiel,
envejecí muy temprano,
de hondas arrugas mi piel
cubrió el padecer tirano.

Me rodeó como de un muro
de pesar y de agonía;
cual muerto en sepulcro oscuro,
me envuelve noche sombría
y allí mi cáliz apuro.

Me cerró toda salida
y remachó mi cadena;
clamé con alma oprimida,
y su justicia ofendida
se negó a mirar mi pena.

Cercó de piedras cuadradas
mi senda; el arco entesó
y su flechas aceradas
a mi pecho dirigió,
do se mantienen clavadas.

Objeto soy de irrisión
para ello noche y día,
me burlan en su canción,
y hiel y amargura son
sustento del alma mía.

Ceniza fue mi alimento,
la paz de mi pecho huyó,
y en amargo desaliento
exclamé: ¡de mi tormento
la medida se llenó!

¿Y he de esperar? .. Mi pobreza
mira, Jehová, y mi amargura:
¡del recuerdo la aspereza,
mi alma angustiada tortura
y es inmensa mi tristeza!

Suavizarás tu rigor
y yo tornaré a esperar
¡Fue piedad tuya, Señor,
que aún viva para exhalar
la quejas de mi dolor!

Por tu piedad, consumido
no fui. A cada amanecer
por ella voy protegido,
que tú mi sostén has sido
y confío en tu poder.

¡Bueno es Dios a quien espera,
bueno es fundar la esperanza
en él, y al que persevera
silencioso en la confianza
premia al fin su fe sincera!

¡Feliz quien sufrió el dolor
en temprana juventud!
sin alzar vano clamor,
conquistará vencedor
la palma de la virtud.

Con resignación pondrá
sobre la tierra sus labios;
la mejilla volverá
al que le hiere, y tendrá
sufrimiento en sus agravios.

No lo entregará el Señor
al olvido; en su orfandad,
será su consolador;
más grande es que su rigor
su inagotable bondad.

Que siente su corazón
al descargar su castigo,
jamás negó su perdón,
y es al hombre en la aflicción
tierno y bondadoso amigo.

Bajo su pie no quebranta
al que aprisionado llora,
al oprimido levanta,
da su amparo a quien implora
su protección firme y santa.

Jamás el Omnipotente
su recta vara torció
ni al culpable y delincuente
con el justo e inocente
en su juicio confundió.

Dolor y consolación
envía sobre el humano
divina disposición.
¿Por qué, pues, el corazón
murmura del cielo en vano?

Miremos nuestros pecados,
volvámonos al Señor,
los brazos al cielo alzado;
¡sean con llanto regados
los senderos del error!

De iniquidad y mentira
se hizo tu pueblo culpable,
y por eso inexorable
fue tu soberana ira,
y tu enojo inquebrantable.

Sí, de furor te cubriste,
y, sin tener compasión.
con tu diestra nos heriste,
y una nube interpusiste
entre el ciclo y mi oración.

En medio de las naciones
me arrojaste a dolor fiero
y continuas aflicciones,
y me burló el extranjero
con sus amargas razones.

Fue red, terror y quebranto
la engañosa profecía,
arroyos de agua mi llanto,
pues miraba en agonía
a la ciudad que amé tanto.

No cesaba de llorar,
no halló mi queja reposo.
Tal vez la llegue a escuchar
Dios, y misericordioso
se disponga a perdonar.

Casi me robó la vida
tan amargo entimiento,
y el alma desfallecida
cayó, cual ave cogida,
en la red de su tormento.

En el sepulcro caí,
cubrióme pesada losa,
el agua me inundó allí,
y de lo hondo de la fosa
exclamaba: ¡perecí!

Clamé en la profundidad;
me oíste: de mis dolores
te apiades la inmensidad ..
¡No desoigas mis clamores,
oh Dios de eterna bondad!

y tú hacia mí te acercaste,
mandandome no temiera,
pío mi causa juzgaste
y del contrario miraste
la iniquidad altanera.

y su furor conjurado
y sus sangrientos agravios
miraste, y cual conturbado,
soy día y noche acusado
por sus mentirosos labios.

o hay acción, no hay movimiento
que no sea una ironla;
de mi angustia y mi tormento
¡tú me vengarás un día
y me infundirás aliento!

Castigo desolador
sobre ellos caera, aterrado'
al peso de tu furor.
y serán desmenuzados
por la ira del Señor.






SIEMPRE SONRÍES ...

Siempre sonríes, dichosa,
no te agitan los pesares
y en la arena de la vida
no sufres rudos combates.

Sonríes porque tu sueño
velan protectores ángeles,
porque es tu dulce existencia
la luz del alba suave.

y sin pensar en mañana
tus horas ves deslizarse
como de verde colina
los arroyuelos al valle.

Para ti más dulces suenan
los cánticos de las aves
y exhalan su olor más puro
los cándidos azahares

Si vieras el corazón
de tu infortunado amante,
triste como los postreros
resplandores de la tarde.

Miro la dulce esperanza
en torno mío velarse
tras de las nube sombrías
de tormentas mundanales.

Encontradas ambiciones
y deseos insaciables,
en lid trabajosa y ruda.
despiadados me combaten.

Cargado está el horizonte,
braman furiosos los mares
y en ....vano busco en el cielo
la estrella que ha de salvarme.

Si tal vez se abren las nubes
distingo tu dulce imagen,
tiendo hacia ella los brazos
y desparece al instante ..

E invocando voy tu nombre
entre las ondas instables
que oscurece la tormenta
y enturbian los huracanes.





¿QUE SIENTES?

(EN UN ÁLBUM)

¿Qué sientes cuando suspiras,
inclinando tu cabeza,
bañada en melancolía
tu faz atractiva y bella?

¿Qué dices cuando sonríes,
cual la mañana hechicera,
y apartas del alma ansiosa
nubes de sombría pena?

¿Por qué, dime, tus secretos
mi corazón no penetra?
¡Ah, por mi mal, dulce niña,
yo ya perdí mi inocencia!

Para explicarme tus goces
necesito tu pureza;
yo soy hombre, tú eres ángel,
un abismo entre ambos media.

Tú, si sufres, nunca viertes
esas lágrimas acerbas,
que, ardientes cual las pasiones,
mi rostro marchito queman.

Son tus lágrimas rocío
que verde valle refrescan
y, cual nube de verano,
las sombras de tu tristeza.

Sigue al llanto la sonrisa
que tu dulce faz alegra,
como el iris tornasol
a fugitiva tormenta;

porque eres bella y dichosa
y como sensible. buena;
y celestiales espíritus
tu candido sueño velan.

Virgen, yo no sé explicarme
ni tus goces ni tus penas;
yo soy hombre, tú eres ángel
¡un abismo entre ambos media!















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