viernes, 4 de julio de 2014

MANUEL ADRIÁN LÓPEZ [12.161]


Manuel Adrián López 

(Manny) 
Nació en Morón, Cuba en 1969. En 1980, llegó a los Estados Unidos con su familia. Creció entre California y La Florida. Poeta bilingüe, y escritor. Su poesía ha sido publicada por revistas como Arique, Baquiana, Contratiempo, La Peregrina Magazine, LaFanzine, Linden Lane, Revista Literaria Ombligo y Ventana Abierta. Su primer libro de poesía, Yo, el arquero aquel, fue publicado en el 2011, por Editorial Velámenes. En julio del 2012, se publicó digitalmente por TheWriteDeal un libro de cuentos cortos en inglés, titulado Room at the Top, y en junio de este año fue impreso por Eriginal Books y “Los poetas nunca pecan demasiado”, publicado por Editorial Betania.



                                
DES-ARMADOS 

En esta casa que vibra con las notas de una cantante desconocida
hemos enterrado en el patio todos nuestros cuchillos.
Partimos el pan y las frutas con manos expertas
sustituimos la carne por manjares que no resulten dolorosos
y sorbos de aire puro antes de que salga el sol.
Ya no cortamos las flores del jardín
para depositarlas en recipientes fríos
no dejamos a la gata encerrada en la cocina
ahora corre libremente
y tumba todo a su paso.
Nosotros los que un día creímos que las guerras se ganaban con armas
somos transeúntes invisibles en esta ciudad que mata.






EJERCICIOS

Fue difícil el ejercicio de ir tachando nombres
con un marcador de punta gruesa
uno tras otro fueron vistiéndose de negro
terminando en el cesto de la basura
junto con los desechos del salmón afrodisíaco
esa receta encontrada en un libro de una novelista
que juraba enloquecer a cualquiera a través de sus guisos.
Supe que no era portador de habilidades semejantes
incluso recordé las veces que intenté freír un huevo
o colar un café con resultados catastróficos.
Pero todavía creía que podía armonizar personas entre sí.
Me quedaba una pizca de dulzura
y un porcentaje de buena voluntad
aunque la matemática tampoco había sido mi fuerte
los números terminaron siendo cifras en rojo
borrones en este capítulo todavía inconcluso.





LA ESPERA Y EL DESPUÉS

He estado más de doce meses
acostumbrándome a la idea que morías
me he fabricado una coraza de mármol.
Cada lunes
nuevas ilusiones
tratamientos milagrosos
pociones chinas
un amor que vendría a salvarte.
Agoté todos los versos
imagen tras imagen
de tiempos mejores.
Tengo
llevo tatuada
una sonrisa a medias.
Un mes después llego el día
en que saliste con espada en mano
a defenderme una vez más.
Confieso que no me recupero
llevo un velo de tristeza perenne
nudos en el pecho
dedos que no logran entender
que no puedan discar tu número.
Imposible borrarte…
en cuatro años has ocupado
pedazos partes momentos
que nadie logra habitarlos.
Vuela alto
mándame una señal
quiero saber que has llegado
al jardín de tus sueños.





Una isla casi remota

Vivo en una isla casi remota
donde quisiera permanecer olvidado.
Oigo el silbido de los pájaros
la sirena del cuerpo de bomberos
el sonido del hielo contra mis espaldas
cada vez que la vecina lanza un cubo de agua.
Los días que me siento valiente
me paro en la reja que se mantiene
siempre con candado.
A veces me encuentro con regalos:
un celular que no para de sonar
hormigas que hacen fiestas en el buzón
un plato blanco con comida
hasta una enviada que pide agua
para que su carruaje vuelva a echar a andar.
He plantado helechos que murieron calcinados
por ojos que no me han vuelto a visitar.
Las orquídeas brotan en lugares inesperados
recordándome que la fealdad tiene sus días contados.
En el extremo de la escalera un San Francisco
observa y prohíbe acceso a los que tratan de escurrirse.
La gata ya no necesita de mí para correr las cortinas
va de ventana en ventana abriéndose paso.
Desde la puerta que ahora viste de limpio
repaso todo a mi alrededor
invoco a dioses y espíritus
no quiero recobrar la memoria.





Un once de un mes como éste

Finalmente tuve la valentía de sentarme frente a ti
busqué en mi memoria tus poetas preferidos
encendí una simple vela
volqué cada uno de mis pecados
en un papel que estaba demasiado limpio
y lentamente fui cubriéndolo de manchas.
No acostumbro ir a misa
porque prefiero el silencio de los bancos vacíos
las lágrimas que ha dejado algún extraño
y que ahora se mezclan con las mías.
Recordé que un once de un mes como éste
volvimos a encontrarnos por aquel mensaje
donde me decías que buscara una canción
y que imaginara que tú la habías compuesto para mí.
Ahora que el más mínimo episodio
produce tsunamis en mi mente
ahora que página tras página se inunda
con la contaminación que llevo dentro
¿cómo hago para oír tu canción?
¿cómo si te perdiera?





Confesiones inesperadas

Encontré confesiones tan inesperadas
como la nieve en el trópico.
Sabía que una alianza fuerte habitaba entre ellos
pero no lograba descifrar las formas diferentes del amor.
Quizás ignoraba que la complicidad
es no solamente manejar el silencio
sino los oleajes y el estruendo del mar.
En cada renglón de aquellas cartas encontradas
podía oler el perfume de ciertos momentos
que pocos supieron entender.
Hasta la mano oscura de falsos religiosos
se interpuso confundiéndolos.
Sé que no fue fácil un mundo que no vestía los mismos
tonos
el palo rosa no es para la muchedumbre
y las yeguas siempre viven más felices sueltas en el campo  

(Estos poemas pertenecen al libro, “Los poetas nunca pecan demasiado” publicado por Editorial Betania)






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