sábado, 21 de junio de 2014

LUCIANO MORGAD [11.982]


Luciano Morgad 

(En Santiago de Chile, Mayo 26 de 1893  -  ¿?) 

Después de confidenciar artísticamente con este pequeño héroe de Carlyle, de escuchar su palabra ardorosa que se defendía de ataques invisibles de los profanos y mediocres, de recoger sus escrúpulos y temores de verse emparedado en alguna posición inconveniente en nuestra obra, nos legó sus poemas con una VOZ repleta de animación espiritual, de religioso misticismo, que temblaba serenamente como las manos honrosas que se alargan para hacer una buena acción. 
Sobre nuestra alma caían sus palabras como una lluvia desconocida y deseada, armónica y acariciante;  soliviantaron nuestros ánimos, transfiguraron las mezquinas y diarias pasiones y remozaron el corazón ciudadano, saturandolo de atmósferas saludables arrancadas de aquel otro viejo corazón del universo con sus soles alegres, sus fieras y ágiles montañas, ilusionadas lejanías y saturados campos. 
Sus estrofas, libres de todo yuqo y movidas por un poder dinámico de trascendental y sobria emoción, nos muestran semi-veladamente la extraña floración de un psiquismo didascálico destinado a reconstruir la ruina humana y "hacer de cada hombre un dios y poner en cada corazón un sol". 
Esta índole de poesía, encarnada en Luciano Morgad, es el único ejemplo que existe tal vez en nuestra literatura. Walt Whitman en Norte América y más tarde los "unanimistas", en Francia, encabezados por Jules Romains, trataron de someter el arte a un régimen psicofísico. 
A la liberación absoluta de la forma añadían la persecución de un alto ideal individual, un amor desesperado por la Naturaleza divinizada bajo su planta y sobre SUS cabellos, un anhelo de rebelión material contra los prejuicios sociales y la ciencia estrecha de los libros, un orgullo inquebrantable en el propio yo y un amor sin límites para todos y una esperanza secreta en el valer de cada uno de los pequeños dioses que nos rodean, móviles o inmutables. 
La poesía de Morgad es una mezcla del "humanismo" de Fernando Gregh, del "naturismo" de Saint Georges de Bouhélier y del "integralismo" de Adolphe Lacuzon de que nos hablan Diez Canedo y Fernando Fortun.

Sus símbolos colocan a la idea en una altura qne nos produce la infinita emoción de las nubes azules y lejanas, y en un hondor que nos causa vértigos y escalofríos. Arrastran a la imaginación a los mismos recintos que explora el poeta y nos llenan los ojos con la visión que asoma a los suyos. Sugieren enormemente los poemas de su libro inédito El viajero solitario (primera encarnación), son momentos íntimos, angustiosos, de toda un alma desolada, y excéptica a veces, pero siempre con un anhelo de vivir y remontarse, y con un calor whitmaniano en los músculos y en el corazón. 
Dentro de nuestro Parnaso, L. Morgad es original, pero de una originalidad cínica y concreta, que no vemos ni en Pedro Prado ni en Max Jara ni en Ernesto Guzmán. 
No ha influido en él la lectura de obras importadas del viejo mundo ni de estas tierras. 
Sus ojos se han aguzado frente a su alma y el universo. Auscultando la vida en torno suyo, ha observado cómo "el mutismo de todas las cosas parecía estallar en sollozos"; cómo éstas le llamaban con sus voces inauditas y alargando sus manos con ademán de súplica. Y ha sentido "el canto salvaje de la palma de su espíritu en su intensa llanura sedienta" y su corazón danzando de gozo o estremecido de pena. Ha visto su propia tristeza resbalándose en silencio junto al cuerpo agobiado y mudo, y la sombra de la montaña descendiendo COMO un fantasma sobre el río. 
Concentrado en sí mismo y lleno de las visiones exteriores, ha vivido una poesía fuerte, rítmica y personal como pocas. En la deformidad física de sus versos encontramos la amorfa armonía de los árboles.
El poeta, obedeciendo a un ritmo propio, interior y espontáneo, sin despreciar la métrica oficial, nos presenta una escala de notas nuevas, musicales y pungentes. 
Su poesía va brotando como una agua mansa de su espíritu y llega purísima a la superficie del verso que no sufre agitaciones ni movimientos rebuscados y conscientes como para destruir compuertas legales y asombrar con rebeldías de mujer caprichosa y egoista. De aquí que sus poemas sean desaliñados pero líricos, de un lirismo enfermo, vacilante, que marcha a una completa regeneración. 
Y como Luciano Morgad es un poeta altruista, original y sincero y de trascendentales actividades psicológicas puestas al servicio de lo divino y de lo humano, debemos considerarlo como un pequeño héroe de Carlyle, tanto más cuanto que su obra espiritual se encuadra íntimamente con las siguientes palabras del viejo y humanista filósofo inglés: «Héroe es el que vive dentro.de la esfera íntima de las cosas, en lo verdadero, en lo divino, en lo eterno, que existe siempre, invisible a los más, bajo lo efimero y trivial; su sér está en eso; él lo hace público por obra o de palabra o como mejor venga declararse al mundo. Su vida es un pedazo del sempiterno corazón de la misma Naturaleza .... ¡Hé aquí el mejor símil de Luciano Morgad, poeta y hombre. 



UNA PALMA GIGANTE

Una palma gigante, motivo único 
en la melancólica, vibrante esplanada, 
como un sueño, como un pensamiento mío, fúlgido, 
en la interna desolación aún ilusionada. 

(Palma gigante.. 
ensueño profundo, 
estéril, fecundo, 
loco, loco, loco). 

En horas movidas o serenas 
lanza la palma su canto. 

Oh! el canto salvaje de la palma en la esplanada, 
como un alarido de vida, 
como un alarido de muerte. 
Oh! el canto de mis pensamientos 
en mi interna llanura sedienta. 

........................................


Al fondo, una lejanía dorada, 
y una palma gigante, motivo único 
en la melancólica, vibrante esplanada. 






EN EL PARQUE 

En el parque, bajo los árboles. 
Alguien saluda cerca de mí. Contesto. 
El hombre con su alegría de sapo. 

Le digo: 
Como yo, tienes un corazón. 
Sin embargo.. . . Y tienes alegrías y tristezas, como yo. 
Sin embargo, eres tan distinto de mí. 
Y yo sé que tú puedes ser mi igual. 
Ejercicio! Alas! Alas! 
Yo te digo: en cada hombre hay una posibilidad 






UN PIANO CON SUS NOTAS

(A la virgen que sabe sostener la lámpara 
del fervor en su testa coronada de ensueños. 
Oh! amable animadora.. .) 

Un piano, un piano, con sus notas de bronce y de cristal, 
y sus tonos graves, lentos, de angustia y cansancio en el vivir: 

Ansioso el teclado espera los lirios, ágiles y sabios. 
¡Por qué no la agitan tus manos, Alma?

Amada! Amada! ¿Qué se han hecho tus manos que no cantan? 
Muda la fuente de las elegías y los alborozos .... 

Amada! ¿Qué miran tus ojos suaves que no encuentran? 
(Palpita en ellos dormida el alma infinita de los pianos). 

Oh! cantos de alegría, ácuidos, vibrantes de ilusión. 
.... Y los ojos, los ojos, enormes, suaves, humildes, 

En la calle solitaria la nota soñada rasga el silencio .... 
que interrogan: ¿Señor?

............................................

Un piano, un piano, con sus notas de bronce y de cristal, 
y sus tonos graves, lentos, de angustia y cansancio en el vivir.  





CAMINO MUDO, SOLO

Camino mudo, sólo, bajo el cielo cálido.. 
 Camino, lento, fatigado de mí mismo. 

En la anchurosa calle aromada de jazmín 
he encontrado mi propia tristeza. 
¿Por qué? 
Mi corazón de solitario se estremece 
al contacto de su profunda pena henchida. 

Pienso en la distante, hoy incomparable, 
armoniosa juventud arbórea 
que ahoga mi sed inmitigable. 

Qué de lejanías en sus cabellos! ...
Cuántos sueños en sus manos breves! ....  

Camino, mudo, sólo, bajo el cielo cálido ...., 
Sueño .... Mi corazón de solitario se estremece 
al contacto de su profunda pena henchida. 






HACE HELADO, INERTE

Hace helado, inerte, bajo el cielo tan azul ... 
tan azul que roba una lágrima. 

Insatisfecho de vastas saciedades 
estoy solo en la estancia 
junto al balcón. 
Cada cosa me mira, inmóvil, muda, 
y alarga las manos en ademán suplicante. 

Florece el deseo en rubíes sangrientos 
y la alegría se esboza 
y el dolor se acentúa. 

El horizonte se ensancha.. 

Desde allá lejos las cumbres nevadas me llaman 
y mi corazón solloza, mi corazón solloza. 

Ah! pobre corazón que te nutres de imposibles . 
Darme, darme todo, 
en cada cosa ser yo y sentirme ella ... 
Pobre corazón que te nutres de imposibles .... 
Oh! qué, quién sabrá calmar mi sed? 

Desde allá lejos las cumbres nevadas me llaman 
y mi corazón solloza, mi corazón solloza 





¿LOCO? LOCO DE DIVINAS ANSIAS

 ¿Loco? Loco de divinas ansias 
huí de los jardines en flor 
y fuí a la gran ciudad, aladas las plantas, 
pleno, desbordante de amor. 

Y cada cosa fué para mí un placer, 
cada cosa fué para mí un dolor.

La santa alegría de lo posible 
ungió mis sienes ardientes y fervorosas. 

Las luces, las sombras, las líneas, el ademán, 
tuvieron el encanto del abrir de muchas rosas. 

La tristeza honda de lo realizado 
rompió la euritmia de mis sedientos labios. 

A la bendita ilusión que da consuelo 
la vi abrir sus alas en pavoroso vuelo. 

Huí de la gran ciudad estremecida 
y me refugié en los campos saturados. 

Oh! cada cosa fué para mí un placer 
cada cosa fué para mí un dolor. 





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