domingo, 22 de junio de 2014

KAREL LEYVA FERRER [11.997]





KAREL LEYVA FERRER 

(Santiago de Cuba, 1975). Residente desde niño en la Ciudad de La Habana. Licenciado en Enfermería y graduado de la primera promoción del Curso-Taller Historia y Práctica de la Creación Poética (2004). Especialista de Literatura en la Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador de Ciudad de La Habana. Su actividad como promotor cultural se extiende por varios años, no solamente en Cuba: Ha visitado Perú e Italia, en programas de difusión de la cultura experimental cubana contemporánea. Por su obra en versos ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Internacional de Poesía Nosside Caribe y el Premio Regino Pedroso. Textos suyos aparecen en diversas antologías y publicaciones periódicas, y tiene publicado el poemario Cambio de marea. Es vicepresidente del Grupo Ala Décima y el más joven integrante de esa agrupación.




El huésped

Aquí habita la novia
la ha visto el vecindario
y han puesto en su historial
               fichas
                         discretos parlamentos
una memoria a prueba de optimismo.
quien pasa por su puerta
apenas se percibe como extraño

Ayer mientras mordía una manzana
en antagónica  postura con las horas de sol
encontró un surco diminuto
un rastro vivo al centro de la poma
Ya nada  es lo esperado
dijo tranquila
y prosiguió su rito
ahora con saña




Náuticas y otras acotaciones 
del viajero 

 Karel A. Leyva Ferrer




Gracias a los hilos 
este regreso 
algo cansado de tantos minotauros 
y acertijos poblando la cabeza 
Una mujer me dijo 
duerme poco 
ponte los cotos nunca en la deriva 
y decídete a amar todas las gotas 
como el que nada tiene 
La cruz del sur anuncia los cambios de marea 
la podredumbre que drena otro esqueleto 
otro inasible punto de partida 
las velas negras 
son las únicas que quedan 
mientras la noche sea duradera 
mi padre vivirá 



II 

Madero fui 
sustancias hebras 
en alguna selva mis raíces duermen todavía 
A pesar de todo madero fui 
y en la hojarasca mi voz vi multiplicada 
sé de los verdores del dolor del invierno 
de las sombras tranquilas 
de antiguos pájaros el vuelo 
Madero fui no más 
Sustancias 
hebras 




ÁGAPE INCONEXO 

Dobla el periódico 
lo vuelve un catalejo 
toda la luz de golpe 
se disfraza 

Ha comenzado el ciclo de la rosa 
                                gema 
                                     cristal 
                                             recuerdos 
                                                       blanco y negro 

Parado frente al ojo está el deseo 
el modo de invocar 
la mano abierta 
ya danza el voyerista 
su osamenta repite una fricción sobre lo terso 
ágape inconexo del que acecha 

Dobla el papel 
acorta la distancia 
Llega la luz 
el cuerpo se le escapa 



III 

Hay un juego del mar 
donde te nombro 
donde apago mi sed 
sobre el abismo 
donde rompes mi voz 
donde soy istmo 
que se vuelve a anunciar 
sobre tu hombro 
hay un juego del viento 
y los escombros 
donde luego del mar 
está uno mismo



IV 

No deslunes con rabia en mi corteza 
si soy el vigilante 
si he puesto mis cien manos suavemente 
en la aspereza 
de otro sueño moldeado a contraluz 
bajo el candor 
del pájaro agorero a tenor 
de la cruz 
y los zapatos viejos del otoño 
Te he besado 
y no estaba en lo negro de tus ojos 
el albatros bisoño 
de los puertos ni la copa del hado 
ni el hoplita que salva mis despojos





Anclado estoy mi deidad 
es tu vientre 
la pitonisa turgente 
la oquedad 
donde me anuncio Simbad 
de las mieles 
fustigador de rabeles 
hedonista 
sin más vuelo alquimista 
de las pieles 
irredentas con que alfombras 
mi espigón 
Aguardo en otra estación 
a las sombras 
en esta solo tú nombras 
tú dispones 
mi albedrío hecho jirones 
Salvadora 
anclado estoy en tu flora 
no abandones 
esta nave 
la cruz no existe si en pos 
de ser dos 
dispongo proa y se sabe 
no le cabe 
un Pilatos a la sien 
no habrá quién 
nos dictamine varados 
en los dados 
que inventaron el Edén. 




VI 

Todos los piratas 
deben morir a manos del otoño 
no es bueno andar buscando 
las islas del escape 
A veces son tan ciertas 
que no hay vuelta al redil 
y uno se pierde entonces la sorpresa 
de nadie nos vio saldar las cuentas 

Es todo por honor 

Los piratas son buenos para el beso 
para el susto virginal de las armadas 

No hay tristeza mayor 
que un buen pirata 
envejecido y torpe 
al que nadie le teme 
ni lo aclaman en sus retos las muchachas




VII 

Dos niñas en la arena 
una siembra su bata diminuta 
otra el gesto de adiós 
y la palabra en duelo con el agua 
Tomadas de la mano 
exhiben 
el castillo desecho 
juran un nunca más 
deshilan su noviazgo 
con el delfín turquí 
Las líneas del azar 
dicen que el puerto 
las ve volver a veces a hurtadillas 
dos niñas sobre el borde de un recuerdo 






VIII 

Ninfas 
calla frente a la espuma el caramillo 
Nereo las esconde 
desconoce que mis trampas 
son el azar y el vino 
con que palpo sus últimos desprecios 
Pequeñas 
el viejo Pan zozobra 
 almizcle o sahumerio les ofrece



HERENCIAS 

En todos los caminos está Roma 
la sobriedad la lepra la cicuta 
la falacia mayor la frase enjuta 
donde el sueño numérico se asoma 

En todos los caminos está Roma 
la culpa repetida de la fruta 
el juego donde tímida debuta 
la piel del gladiador que se desploma 

Hay algo de juglar en cada piedra 
de vórtice de ancora de estroma 
de sórdido pasaje donde medra 

el ojo inescrutable de la broma 
que oculta para siempre tras la hiedra 
su escuálido destino su genoma 




IX 

En el muelle 
con las manos atadas por el grito 
un suicida 
Desde el puente de mando 
con los ojos salvados por la sombra 
el vigía contesta su llamado 
es un dialogo afín entre proscritos 
la barcaza está ahí 
nunca ha partido 
más allá de los sueños del suicida. 





El mar es la distancia entre dos puertos 
inquieta zubia orlada de veleros 
que surcan nuevamente los senderos 
en busca de su presa cual podencos 

Atados a famélicos maderos 
los náufragos oscilan hacen ciertos 
los rostros marginados del ajenjo 
la pálida caricia del estero 

Parados frente al mar vemos al dedo 
tornarse un ilusorio parlamento 
al barco en la ciudad a los silencios 
en el común hojearse ante el espejo 
Somos los argonautas solo eso 
pendientes de la gloria y el regreso 



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