martes, 27 de mayo de 2014

LUIS MENDIZÁBAL SANTA CRUZ [11.838]


LUIS MENDIZÁBAL SANTA CRUZ

(Oruro, Bolivia, 1907 – La Paz, Bolivia, 1946).- Poeta y periodista. 
De formación autodidacta, asistió a la Guerra del Chaco. Docente de literatura en la Normal de Sucre. Como periodista en Oruro dirigió ‘La Patria’ y luego fundó ‘Noticias’; en La Paz estuvo ligado a ‘El Diario’ y ‘La Noche’.
Porfirio Díaz Machicao resume la vida y obra del autor: "Extraordinariamente sensitivo. Bohemio. Poeta, siempre poeta. Asistió a la Guerra del Chaco, fuerte, como el mejor de los atletas. Vivió un mundo desesperado y sombrío que él quiso matizar con la ironía de sus crónicas periodísticas. No pudo más y se quitó la vida".
Gustavo Medinaceli por su lado, a poco del fallecimiento del poeta, expresó: "Mendizábal Santa Cruz se murió sin motivo como un niño que juega a caerse, porque él sabía que la muerte es hereditaria, nació con ella siempre, la llevaba en sí, le era congénita. Sabía que la muerte era hereditaria y que además no sirve para nada".
El poema titulado ‘Estaño’ dice: “La bocamina se traga hombres, / más hombres, muchos hombres. / La boca negra que con dientes verdes, / de filón y de veta, / tritura los débiles pulmones / de los mineros fuertes. / Un mechero de sebo. Coca. / El cansancio rebalsa  de los ojos. / Pero no importa. ¡Adentro! / Perforar la tiniebla. Y la roca / y perforar también la propia vida / Entre chirriar de hierros y gargantas”.

LIBROS
Poesía: Surcos del sol (1930); Llamarada (1937).





Poesías de Luis Mendizabal Santa Cruz - Poeta Orureño


EL PINTOR 

Pintó una nube viajera 
y dijo: éste es el querer. 
Pintó un ave pasajera 
y dijo: éste es el placer. 

Y luego, en un arrebato 
de sentimiento, el pintor 
diseñó un bello retrato 
de Magdalena: el Dolor. 

Quiso pintar el amor, 
pero no supo qué hacer. 
¿Cómo poder concebir 
un sollozo y un suspiro, 
unas ganas de llorar 
y unas ganas de reir? 

Después de mucho pensar, 
cómo pintar el amor, 
pintó una lágrima ardiente 
y unos ojos de mujer... 






Póker

Jugando al póker con la mala vida
me hizo un bluff el destino.
Pero yo, jugador empedernido,
le he copado a la vida su revancha.

Quité de mi baraja de ilusiones
la mala reina que me traicionaba
porque en muy altos juegos hay peligro,
y el trébol en amor no me convence.

Los cuatro ases del tedio florecieron
sobre el tapete verde del desvelo.
Pero ganar así no le hace cuenta
a quien nació para vivir perdiendo.

En una sola noche
me jugué en el garito del recuerdo
los últimos centavos de mi pena
Y gané tanto, tuve tanta suerte
Que no me han visto más por los caminos
Pidiéndole al amor una limosna.








La fundación de Oruro – “fragmento”

Aquí las gentes no preguntan
de donde llega el hombre
cuando trae en la manos
la crispación dichosa del trabajo.
¡Alta tierra de Oruro!
Eres la enamorada del gringo y del gitano.
Tu cosmopolitismo tiene un vigor geográfico
Eres la tierra de los libres.
Todas las tiranías se abatieron
al impulso vital de tus varones.






Homenaje de tinieblas al poeta 
Luis Mendizábal Santa Cruz


Esta noche la elite de la inteligencia local, ocupa esta tribuna con la gente de Gesta Bárbara para abrir un paréntesis de tinieblas enarbolando un corazón de poeta sobre el mástil de sus alfaberos.

Todos ellos han convivido con Luis Mendizábal Santa Cruz, y a esa convivencia taumaturga queremos hacernos partícipes los que no tuvimos tamaña felicidad, los que deseamos tenerla aunque ella sea post mortem.

Dos imperativos además se yuxtaponen para obligarnos a realizar este acto. El valor intrínseco del poeta con toda la magnificencia de su poesía y por otra parte el romper definitivamente la comparsa de ídolos menores e imponer en el público, el respeto que debe a los representantes de su espíritu y el culto que merece su poesía.

Luis Mendizábal Santa Cruz crucificó el paisaje sobre la perpendicularidad del mediodía, domingo, cuatro meses antes de la navidad, y se murió sin motivo.

Se murió sin motivo porque vivía en clandestino concubinato con los atributos de la muerte. Él sabía que la muerte es femenina y la amaba en atormentado maridaje. Sabía que la muerte es femenina y como un niño bueno le besaba en las manos.

Mendizábal Santa Cruz se murió sin motivo porque los atributos de la muerte eran suyos.

Sabía que la muerte es portátil, la llevaba en sí como su sangre.

Sabía que la muerte es vitalicia, lo comprendió definitivamente.

Mendizábal Santa Cruz se murió sin motivo porque los atributos de la muerte eran los atributos suyos.

Sabía que la muerte es inmortal, su estrecha vecindad, su parentesco, le otorgaban el linaje de su inmortalidad.

Mendizábal Santa Cruz se murió sin motivo como un niño que juega a caerse, porque él sabía que la muerte es hereditaria, nació con ella siempre, la llevaba en sí, le era congénita. Sabía que la muerte es hereditaria y que además no sirve para nada.

Sabía que la muerte es un pretexto inviolable regida por las fuerzas centrípetas.

Sabía que en la ferretería de la muerte existe un raro olor a Dios.

Mendizábal sabía la ortografía de la muerte e hizo uso de ella.

Sabía que el pan es la forma de la muerte y la mordía ávidamente en el pan de cada día.

Sabía que la noche es el volumen de la muerte y dormía con ella. O trasnochaba con ella haciéndola sentar en sus rodillas.

Pero también sabía que la muerte es intransferible, no la pudo apartar e iba con ella por eso, porque la muerte es intransferible. Luis Mendizábal Santa Cruz crucificó el paisaje la perpendicularidad del mediodía; domingo, cuatro meses antes de la navidad y se murió sin motivo.

La Paz, agosto de 1947.



Gustavo Medinaceli. 1923-1957. 
Poeta miembro del Movimiento Gesta Bárbara.








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