lunes, 19 de mayo de 2014

DIEGO BARROS ORTIZ [11.733]



Diego Barros Ortiz

(1908-1990)
Escritor chileno, aunque su nacimiento tuvo lugar en Viena; fue comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, miembro de la Academia Chilena de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española. Su actividad literaria se inicia con el libro de poemas Sombras de alas (1931), al que siguió Cosecha sentimental (1934), en el que se incluyeron varios cuentos, crónicas y poesías. Escribió las novelas Más allá de la selva (1946), La cortina de bambú (1949) y Kronios (La rebelión de los atlantes) (1954). Como cuentista ha dejado los volúmenes Cuentos extraños (1943) y Cuatro cuentos (1950).




ROMANCE DEL CAPITÁN Y LAS ESTRELLAS

Anda a arrear, Capitán, las estrellas
que está amaneciendo.
Ya pasó la furia de los vientos
y hay que ir a rodear.
El rebaño tirita de frío
metido en la noche.
¡Partid, Capitán!

Trae el día los lobos del alba,
y están por llegar.
El rebaño de estrellas peligra,
botado al azar.
¿Qué será con las noches oscuras
si no lo defiendes,
audaz Capitán?

Una noche, pastor de los cielos,
no fuiste a volar.
Esa noche aullaron los vientos
su soledad.

Yo no sé con qué anclas fondearon
tu loca inquietud,
que esa vez se ha quedado la noche,
sin lumbre ni azul.

Anda a arrear, Capitán, las estrellas
que está amaneciendo.
¡Partid, Capitán!
Coge el blanco cayado de nubes
y la flauta de viento y cristal
y conduce al rebaño celeste
por las anchas praderas del mar.







Despedida

Déjame, madre, déjame que vaya;
me llaman desde lejos los caminos
y hay para mí dos alas en la playa
que esperan mi inquietud de peregrino.

Déjame, madre, ir, tal vez un día
regrese, como ayer cantando siempre
para borrar tu pena, que es la mía
y este enorme cansancio de mi frente.

Déjame, madre, ir, y si no vuelvo
será porque mi senda se ha perdido
a la otra, más grande, luminosa y distante
donde vagan las almas de los seres perdidos.

Entonces, recordad los pobres versos
que yo escribí y que sentiste tanto.
Se detendrán mis alas en el viento
y empaparé mis alas en tu llanto.


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