miércoles, 12 de marzo de 2014

MARÍA CECILIA FONT [11.203]


MARÍA CECILIA FONT

Nació en La Plata, ARGENTINA lugar donde reside. Es egresada de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Ejerció la docencia en dicha Facultad y en el Colegio Nacional “Rafael Hernández”. Publicó los siguientes libros: Impresionismo y expresionismo en “Raucho”, de Ricardo Güiraldes (ensayo, 1972), La libertad y el crepúsculo (poesía, 1972), Cilanco (poesía, 1981), Mito y realidad en Alejo Carpentier. Aproximaciones a “Viaje a la semilla” (ensayo, 1984), La espada más aguda (poesía, 1987), Forma del aire (poesía, 1991), A Dios, que recuerde (poesía, 1994), Sigilo de arco (poesía, 2004) y La gracia, los días (poesía, 2009). Sus poemas la hicieron acreedora de numerosas distinciones y fueron incluidos en diversas recopilaciones poéticas. A propósito de Sigilo de arco, señaló el diario El Día, de La Plata, en su edición del domingo 15 de agosto de 2004: “...la obra de María Cecilia Font es sin duda una de las más expresivas y singulares, revelando hondura y estricta sencillez en el lenguaje que ilumina lo cotidiano, precisión para descubrir las huellas del tiempo en lo anímico, y una enorme variedad de matices a fin de recrear la textura de paisajes interiores que la palabra evoca. Hay reminiscencias clásicas en la obra de esta autora y una capacidad de síntesis indudablemente elocuente, valiosa”.



EL EXPLORADOR

Errante el cuerpo
en victoria recién ganada,
el sudor aún pegado a los cabellos
mientras pliegas las velas
ya lejos de su mástil.
De la popa y la proa clavadas en la arena.

Círculos de agua te acometen. Te enlazan
como en amorosa espera. Nadie te aguarda.
Pero al fin te quedas
con la brújula en la mano
y la rosa de tu corazón
trazando
otra carta de viaje,
otro mapa
donde puedas decir
que hubo una vez, un día, un norte.
Y un ave de mar
que en pleno vuelo
te halló semejante al aire,
a la torre
donde llegas con tatuaje de agua en los brazos
y espuma
y sal
y espanto
y algas de melancolía.






HOMENAJE A JORGE GUILLÉN

"Y LA INMORTALIDAD ES LA LUZ SIN FIN" 
JORGE GUILLÉN

Y ahora que el aire se adelgaza en mälaga
y la brisa ni siquiera ya es la brisa.
Ahora que el espacio se parece
a una infinita línea
que transcurre ajena,
quieto el salto y detenida el agua,
cómo es ese otro aire
que te abraza en silencio,
cómo es la esfera donde tu pie camina,
cómo inventas palabras
y dónde,
a quien las dejas.
Aquí todo está igual. Tu foto
nos dice
que estarás casi ausente
por un tiempo; el suficiente
para convocar a las aves,
para que alguien aprenda a escribir
la luz con gesto de palabras. Toda luz
como la tuya.
Tendiendo presencia
de amistad
y alegría severa
de tiempo
fructuosamente hecho para la vida
con su final a cuestas
en sagradas antorchas
recién encendidas.







CILANCO

Dios engendró el río.
Dicen que Heráclito, del río extrajo el tiempo.
De ese tiempo, apenas soy un punto
en le orilla. Un cilanco
del río transcurrido.

Y Dios me va bebiendo poco a poco.

(de “Cilanco”)








LA ESPADA MÁS AGUDA, IV

Hay una pampa milenaria
donde tus ojos desplegaron las esquinas.
Hay un antiguo barrio y una casa
con memoria de sables y de abuelos.
Hay una historia con filo de cuchillos.
Un antiguo almacén. Una ronda de olvido
con eco de patio, de zaguán de reja.
Hay una biblioteca y el blanco andar de un gato: Beppo.
Hay una madre que te sueña y te lee como ayer lo hacía.
Y un hibiscus dorado que te vela en silencio.
Son las sangres de Dios, los que te amaron.
Estás en todo lo nombrado. En todo lo que es y lo que falta
Todavía.

(de “La Espada Más Aguda”. Homenaje a Jorge L. Borges)







EL NOMBRE DE ESTE DIA

Camino de montaña hacia la alta esfera
donde el aire aguza su punta de nieve.
Pisadas quedan detrás pero el camino sigue
y no espanta el ardor en cada piedra
explorada, equidistante, casi ajena.
Desde el intenso temblor de la ladera
el pie no cesa en su equilibrio lento.
Lenta es la búsqueda, lento el espacio.
Lejos la casa en que se quedan
los flacos despojos. Se dijera
que atrás ha quedado lo mejor de uno. Sin embargo
todo lo que a tientas se adelanta
va dibujando otra casa, otro rostro nuevo.
Y si al llegar a la cima ya nadie nos aguarda
convocando las fuerzas que nos quedan
habitar el aire palmo a palmo
pisada a pisada
ahuecado en la roca el nombre de este día.

(de “Forma del Aire”)









EXEQUIAS

Y si después de todo
no puedes comprender
cómo se acaba todo,
ése que se mira en el perfil del vidrio
ya no eres tú:
es el día que te avasalla
que roba tu imagen
que remueve el barro
de tus zapatos
para armar la huella
del que vendrá
a sacudirte la noche
y encender las estrellas
desde el éxodo.

(de “A Dios, que recuerde”)







NIÑA JUGANDO AL AYER

Antiguas miradas
conducen de la mano 
donde yace la infancia.
El otoño es sutil
es tu sonrisa
y la franja que media hacia el final
no existe.
Llevas una rama
como buscando hormigas
y a pequeños saltos
vas cortando leguas.
Nadie adivina
tu órbita poblada
de silencios 
de preces.
En el arco de la oreja
guardas restos de canción
una memoria de violín
pulsada
por hierbas de papel
en la sombra de tus brazos.
Cargas
el sol del mediodía
iluminando
a cuestas
un fragmento del mundo
por si el horizonte se atreve.
Arrojas la piedra
al lago
a las ondas que enlazan
lejanía de orillas.
Llegando te alejas
como una presencia
de equidistante
ausencia.







RECORDANDO EN LA COLINA

El presente es lejanía.
Épica del silencio.
Desde donde se mira
desciende
el contorno de lo que hubo sido.

Pesa en los hombros
algo
como un vuelo
que otea desde lo alto
el espacio caído.
Bajo las piedras
el surco guarda
el calibre de la sonrisa
salida ya del rostro. El llanto
de lo cántaros
secos bajo el sol. La mirada
distancia de lo que no alcanzas.
Residuo de espacios. Límites de red.
Lugar donde escapan los peces muertos
en la diafanidad de la sombra
en la huella espesa del sueño y la memoria
trazando presencia en el enroque del Tiempo.

Y todo lo que transcurrió
en cada día generoso
está ahí: la trama
de una escritura
sobre el muro de una calle
que pierde su noción doblando esquinas
hacia el laberinto
cuando la curva es camino.
La perspectiva
alcanzando el límite que media
entre ahora y siempre.
Éramos futuro.
El instante.
Un paso.




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