miércoles, 28 de agosto de 2013

FERNANDO CALLERO [10.392]

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FERNANDO CALLERO

Nacido en Concordia, Entre Ríos, Argentina, en 1971. Desde 1990 radicado en Santa Fe y desde hace 13 años en Santo Tomé, ciudad que ama.

Publicó el libro de cuentos "El ojo de Víctor", Ediciones bajo la luna, Rosario,1999; "Ramufo di Bihorp", poesía, "Premio Provincial de poesía José Pedroni 2000", Santa Fe, 2001. Por su cuenta: "Aniversario", libro de poesía con CD de canciones del autor (escuchar en http://www.purevolume.com/yasnaia ) "El Amor", "La cotilla de la lengua" y "Romance de Mario y Rosa" y "Poesía castellana", ediciones artesanales a cargo del autor.

Actualmente se desempeña como docente de Lengua y Literatura en la Escuela 331, Almirante Brown, de la ciudad de Santa Fe; colabora en el suplemento "Artes y Letras" del diario El Litoral, de Santa Fe, Rosario/12, de Rosario; trabaja en la edición de una Antología de poetas santafesinos, dirigido por la Lic María A. Hechim y para el Portal de la memoria gringa, dirigido por la Prof. Adriana Crolla, ambos en el marco de los proyectos CREAR de la UNL. Coordina un taller literario para adultos en La casa del maestro, Santa Fe. Escribe reseñas y textos de catálogos de arte contemporáneo para proyectos curatoriales independientes http://www.germinacampos.com.ar y en esta última edición, para el proyecto "Interfaces", auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación y el Fondo Nacional de las Artes.

En invierno 2007, Ediciones bajo la luna, de Buenos Aires publicó "El espíritu del joven Borja", novela marina escrita en Ibiza entre 2001 y 2003. En 2013,"Diarios de viaje" (Bolivia-Perú-Ecuador)", serie Diásporas de Erizo Editora, Rosario.

Ha tocado sus canciones con distintas formaciones musicales (Huevo, Imán, Salvador Bachiller). Recitales de poesía: 28 de octubre de 2005, Subsecretaría de Cultura de Santa Fe, en el marco de un Homenaje al poeta Aldo Oliva, Encuentro de escritores Primaliter, Rafaela 2005, Poemas sobre Armonías, Feria del libro Santo Tomé 2006. Recital de poesía Proyectos Crear 2005, Foro UNL.




Hombre a la luna

¡Oh!, ¿la Madreselva me oyó?
¿Nadie me oyó?
¿ni yo?
y eso que dije fuerte.

Mi madre, por ejemplo,
le dio
a mi Padre una versión
a la carte.

¿Es que no supo escucharme?

Él me convocó a su estudio.
Sostenía la bandeja y el bol
sobre el regazo.
Detrás de las cortinas
la Madreselva seguía oyendo.
La tele encendida y oblicua
se robaba los rabillos
con imágenes de la Guerra.
Hasta que el control remoto
blandió su mano
y el silencio se expandió
temblando.

El viento hizo chasquear las cortinas,
o quizás la Madreselva
dejó escapar una sílaba.
Y el Padre así me habló

Acabo de recibir
una noticia de ti
y aún no estoy preparado
para elevar un juicio.

El tiempo, si es justo,
dará cuenta del asunto.
Si es malo, dejará regusto,
si pasa, sólo un sinsabor.

Después de semejante dolor
abandoné la casa.

Voy con la Madreselva en su lata
y en su doble fondo mi dote.

Mi guitarra, donde va,
mi cuaderno de estribotes,
y mi pluma.

¿Soy un Nuevo Hombre a la luna?

¿Am ai a man at de mun ?







Historia del Rock
(Al poeta Daniel Durand) 

Cuando era niño 
un poco menos que ahora 
mi madre me llevó a ver Rafaella Carrá 
a la cancha del Club "lobo" Libertad 
de Concordia 

un rato antes, se peleaba 
con papá dentro del auto 

porque después de dar un rodeo 
a la manzana del club vibrante 
iluminado 
el viejo volvió a casa 
obsesionado 

con que estaba lleno de negros, 

y ahí nomás dejó el Renaul 6 presentado 
en la entrada del garage 
y fue justo antes de entrarlo 
que empezaron a pelear 

Mi vieja dijo: "gurises, 
salgan, vamos caminando," 
y ahí nomás tiró el portazo 
y se puso a caminar 
por Bolivia, cuesta abajo, 

mi hermano y yo detrás corriendo 
cagados, pero contentos. 

Mientras nos acercábamos 
al "Lobo", por una calle oscura 
temiendo 
todo el tiempo 
que mi viejo 
nos siguiera 
con el auto, 
haciendo bardo, 
el corazón me dio un vuelco 
al escuchar los primeros compases 
de ese gitazo que fue 
Pedro, Pedro, Pedro, Pé 

Los envidiosos del barrio, 
vale decir, casi todos 
nosotros, los del Lezca, la nuevita y compadrona 
"clase media", toda hecha de pela gatos, 
devenidos propietarios por beneficio del Banco 
Hipotecario, decían que la mina no cantaba, 
que hacía play back 
por malicia lo decían, aunque yo creo que también 
por la leche de curtir esa palabra nuevita 

Otros mal paridos sin reparo 
se iban de boca diciendo "ni siquiera 
esa gurisa de las giras debe ser la Rafaella" 

¡Cualquiera! 

Hicimos la cola y volando 
nos metimos en el campo yendo a ciegas 
entre las filas de sillas, "¿dónde estarán 
las nuestras?" 

y el escenario, un incendio de luces 
sobre el carré más volado que yo hubiera imaginado 

los bailarines no sólo bailando 
sino también construyendo puentes y escaleras 
a la dama, saliéndole al paso 
con maletas naranjadas, sin siquiera titubear 
ella pisaba y se elevaba ¿todavía más?, como en el video 
inexplicable de ella cantando y bailando sobre un ala 
de un avión gigante de Alitalia 

Ya no me acuerdo de nada 
más que de haber pensado, cuando lo vi dormido 
a mi hermano, en la falda de mamá 
"¡qué no va a ser Rafaella!, 
otra ya se habría quebrado." 

................................................ 

p.d. ¿cómo no llevar clavada 
para siempre en el costado 
semejante lanza verbal 
"He sabido que es peligroso 
decir siempre la verdad" 
más semejante Body colorado?







El vestido de tarántula

El roce de plumas
del vestido de tarántula
que once laboriosos pares
de manos de comadres
perpetuaron en un ritual nocturno
de mayor densidad quizás que la boda misma
para la que fuera dispuesto...

El contrapunto metálico de broches
el susurro deslizante de la seda del forro
el estertor opaco del bonete al caer de boca
sobre la alfombra de retazos
y el maldecir de comisuras apretadas
sobre un hazmerreír de agujas de plata
las volutas de aliento tibio
del café, del mate, del jugo de paraguas,
el bostezo, el sorbete,
el rayón del mocasín de clavos
sobre el parquet espejado
en el pasillo que va al baño,
las interferencias de la emisora
que las acompañó toda la noche con música
y los bocinazos de remises al alba
el apremio de maridos celosos
con hijitos cabeceando dormidos
peinados para catequesis

el llanto de la que recordó su propia boda
el moco de la que se contagió y le trajo agua
las explosiones de besos
y el ¡Dios me libre! de la que volcó
café en la máquina...

El roce de plumas
del vestido de tarántula
contra los bancos de la iglesia
contra la balaustrada de mármol del altar
contra las braguetas
del novio
de los tíos
y primos en la pista
un repiqueteo de púa al correr
sobre el surco del disco
un chasquido envidioso de lengua
del pretendiente aquel que se durmió
en su puesto del correo
el chapoteo nervioso del novio
al huir con ella upa
entre los charcos de sidra
el desgarrón de la tela
en la puerta del citroen
el bocinazo y el crujir de las llantas
sobre el empedrado
y el cantar verdoso de los chupados...

Viento caliente entrando
por las ventanillas, en la ruta
y el ahora sí, al cabo de horas
ahora te creo
para el motor y bajemos, ¡ese tumulto!
¡ahora te creo!

un Iguazú soñado entre la selva
un Iguazú nominado al Oscar
horadando la corteza del mundo al caer
recibe ahora esta ofrenda de plumas negras
esta tarántula por única vez sudada
y se la lleva
a un lugar
donde nadie puede imaginar
que alguien la necesita
pero ¿quién le hace entender esto
a la novia?







CONCORDIA

La casa de la vieja brasilera era una casa como cualquiera
igual que la pobre vieja

Sólo que estaba en una esquina y el que tenía ochava en esa época
cantado ponía un boliche

Pero la aureolaban además otros fetiches
que el de dar asilo a borrachos y cantores

Se decía que era bruja del ritual de la macumba
y que tenía una tabla Ouija

que practicaba los mitines comunistas
y otras infames noticias

La siesta es el emporio de los niños
y quiero creer que su sentido es el silencio
de los mayores y los bemoles durmiendo;
que en el otoño se pone a soltar mariposas
y en el invierno, las rosas,
y en el verano, el pontón del Club Regatas
para echarse clavados
desde el trampolín más alto,
secarse y después de un par de horas al sol
volver a casa
con el gesto de Tom Sawyer colgado
de los ojos de novillo
el talle mal entrazado

 “hola familia, aquí estoy”






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