lunes, 1 de julio de 2013

THEODOR FONTANE [10.153]


Theodor Fontane
Theodor Fontane (* 30 de diciembre 1819 en Neuruppin - † 20 de septiembre 1898 en Berlín), fue un novelista y poeta alemán, considerado el principal exponente del realismo literario en Alemania.
Los padres del autor eran de origen hugonote, comunidad industriosa llegada de Francia, que llegó a ser casi un cuarto de la población berlinesa.
Fontane era uno de los hijos del farmacéutico Louis Henri Fontane, que se casó en 1819 con Emilie Labry. Vivió hasta los siete años en su ciudad natal de Neuruppin; en ese momento la familia se mudó a Swinemünde, puerto del Báltico, debido a que el padre tuvo que vender su farmacia para pagar deudas de juego. Esa estancia grata en Neuruppin (además, fue educado en familia) la describirá en parte de su autobiografía: Meine Kinderjahre.
Entre 1832 y 1833, Fontane estudió en la escuela secundaria Friedrich-Wilhelm de Neuruppin, y pasó luego a una escuela de formación profesional en Berlín, donde se hospedó con un tío. En 1835 conoció a la que sería su novia diez años más tarde, Emilie Rouanet-Kummer, y la ciudad se convertirá en su segundo lugar de referencia. 
En 1836 interrumpió sus estudios en dicha escuela, para trabajar como aprendiz de Farmacia. En 1839 publicó su primer texto, "Geschwisterliebe" ("Amor Fraternal"), y ese mismo año terminó su carrera como farmacéutico. En 1840 obtuvo un puesto como ayudante de farmacia en Burg cerca de Magdeburgo y empezó a escribir sus primeros poemas. En 1841 enfermó de fiebre tifoidea. Después de recuperarse en la casa de sus padres en Letschin, trabajó como ayudante de farmacia en Leipzig y Dresde, para finalmente trabajar en la farmacia de su padre en Letschin.
En 1843 fue introducido en el club literario berlinés "Tunnel über der Spree" del que pasó a ser miembro regular al año siguiente. En este club tuvo contacto con los más importantes intelectuales berlineses de su tiempo. En 1845 tras un año de servicio militar voluntario, emprendió un viaje de 14 días por Inglaterra invitado por un compañero de escuela. Al regresar, trabajó una vez más con su padre en Letschin, pero regresó a Berlín definitivamente para trabajar en la "Farmacia Polaca" del Dr. Julius Eduard Schacht. El 8 de diciembre de 1845 se comprometió con su novia. Y en marzo de 1847 obtuvo su licencia de "Farmacéutico de Primer Grado".
Al año siguiente, Fontane luchó como revolucionario en las "barricadas" de Berlín en marzo de 1848, lo que supone un giro en su vida. A continuación, publicó cuatro textos radicales en el Berliner Zeitungs-Halle el órgano oficial de un partido demócrata.2
El 30 de septiembre de 1849 decidió a abandonar definitivamente la profesión de farmacéutico y trabajar ya como escritor independiente. En un principio escribió textos políticos para el periódico demócrata-radical Dresdner Zeitung, hasta el año siguiente. En 1850 se casó con su prometida, Emilie Rouanet-Kummer. La pareja tuvo problemas financieros por lo que Fontane aceptó trabajar para la Centralstelle für Preßangelegenheiten (Oficina para Asuntos de Prensa), parte de los servicios de inteligencia prusianos, que se dedicaba a promover una agenda de nacionalismo pan-germánico en la prensa de los distintos reinos y territorios alemanes.
Para este organismo hizo un viaje a Londres en 1852 donde luego vivió como corresponsal entre 1855 y 1859. Profundiza en la historia y en la política, lo que supone una verdadera evolución mental
Esperando ahora un aumento de libertades con el cambio en el trono de Prusia, renunció a su puesto de corresponsal y regresó a Berlín. Al no poder encontrar un puesto de trabajo, se dedicó a la literatura de viajes, que por aquel entonces tenía gran popularidad, pues pocos se podían dar el lujo de un viaje.

Periodista e escritor

Empezó escribiendo historias de su ciudad natal, Neuruppin, que aparecieron en el periódico Kreuzzeitung y que en 1861 formaron un pequeño libro titulado "El condado de Ruppin" (Grafschaft Ruppin). Al año siguiente apareció una segunda edición que ya llevaba el sobretítulo de Paseos por la Marca de Brandeburgo (Wanderungen durch die Mark Brandenburg). Fontane trabajó en este título hasta pocos años antes de su muerte, expandiéndolo y revisándolo hasta la quinta edición. Los "Paseos" son la piedra angular y base de su futura obra. Casi todas sus novelas están escenificadas en Brandeburgo y Berlín.
En 1860 se unió a la redacción del periódico conservador-reaccionario de orientación pietista Neue Preußische Zeitung en el que Bismarck formó parte del comité fundador. Trabajó en este periódico hasta 1870, aunque no estaba de acuerdo con sus ideas, como se relfejaba en la distancia de sus artículos. En 1864 viajó a Copenhague donde escribió sobre la Guerra de los Ducados entre Dinamarca y Prusia.3

A partir de 1870 Fontane se dedicó a la crítica teatral. Ese mismo año tomó unas vacaciones en París durante la guerra franco-prusiana. En Francia fue arrestado bajo la sospecha de ser espía prusiano, pero tras una intervención de Bismarck fue puesto en libertad.
Entre 1874 y 1876 Fontane y su esposa hicieron diversos viajes a Italia, Austria y Suiza. Al terminar estos viajes decidió no trabajar más para un periódico, queriendo nuevamente trabajar como escritor independiente. Desde entonces escribió numerosos textos hasta que en 1892 enfermó de isquemia cerebral. El doctor le recomendó como terapia escribir los recuerdos de su niñez.
Fontane siguió este consejo con tan afortunado éxito, que logró escribir importantes novelas: la primera de ellas fue Antes de la tormenta (1878), Grete Minde (1880), La adúltera (1882), La elección del capitán von Schach (1882), hasta llegar a su obra maestra, Effi Briest (1896); o bien desde Cécile (1887), Errores y extravíos (1888), Jenny Treibel (1892), hasta llegar a su gran y más compleja novela El Stechlin (1899). Además de los relatos de su vida, como De veinte a treinta (Von Zwanzig bis Dreißig, segundo tomo de su autobiografía).
Fontane murió el 20 de septiembre de 1898 en Berlín. Fue enterrado en el cementerio II de la comunidad francesa de Berlín.

Sobre su obra

Thomas Mann, que alabó la madurez tardía del escritor, por su sentido de la justicia y su sabiduría, y llegó a decir que si tuviera que reducir su biblioteca a solo seis libros, Effi Briest sería uno de ellos.
Fontane es considerado el más importante representante del realismo literario en Alemania. Fontane "percibe, acercándose así a Tolstoi, que sus conflictos destacan con tanta más fuerza y autenticidad cuanto más son protagonizados por seres humanos normales". De todos modos, pese a su categoría indudable y a la agudeza de las descripciones, su realismo está algo desmenuzado y no llega a calar en el fondo, según analizó Erich Auerbach.
En sus novelas describe a sus personajes de forma detallada, incluyendo su apariencia, entorno y manera de hablar. En particular, la cuidadosa redacción del diálogo entre sus personajes, que siguen las convenciones sociales de la época, aunque revelan sus intenciones incluso de forma involuntaria, es muy admirada. A menudo la crítica del comportamiento de los personajes en el propio texto de Fontane, revela una crítica implícita de la sociedad. En su estilo también esta presente el humor irónico, berlinés y personal.
La importancia del autor radica "en su desvelamiento y configuración literaria de la estructura de la sociedad en el marco de la vieja y de la nueva Prusia", dice el historiador social de la literatura Lukács; su lenta maduración le condujo a una visión nada complaciente con su sociedad.

Obras

Además de sus novelas, que no empezó a escribir hasta pasados los 60 años, y sus escritos como periodista y crítico teatral, Fontane escribió dramas, poemas, biografías, reportes de guerra, cartas y diarios.

Novelas, cuentos y otra prosa

Geschwisterliebe, 1839
Zwei Post-Stationen, 1845
James Monmouth, 1854
Tuch und Locke, 1854
Goldene Hochzeit, 1854
Vor dem Sturm, 1878; Antes de la tormenta.
Grete Minde, 1880
Wanderungen durch die Mark Brandenburg, 1880
Tomo 1: Die Grafschaft Ruppin
Tomo 2: Das Oderland
Tomo 3: Havelland
Tomo 4: Spreeland
Tomo 5: Fünf Schlösser (1881–88) ("Cinco castillos")
Ellernklipp, 1881
L'Adultera, 1882; La adúltera
Schach von Wuthenow, 1882; La elección del capitán von Schach
Graf Petöfy, 1884
Unterm Birnbaum, 1885
Cécile, 1887
Irrungen, Wirrungen, 1888; Errores y extravíos
Stine, 1890
Quitt, 1891
Unwiederbringlich, 1891
Frau Jenny Treibel, 1892
Meine Kinderjahre, 1894
Effi Briest, 1896
Die Poggenpuhls, 1896
Der Stechlin, 1899; El Stechlin
Mathilde Möhring, 1906

Baladas y poemas

Fontane escribió más de 250 poemas y baladas, entre ellos:
- Archibald Douglas (1854)
- Gorm Grymme (1864)
- Barbara Allen (1875)
- Die Brück' am Tay (1880)
- John Maynard (1885)
- Herr von Ribbeck auf Ribbeck im Havelland (Ein Birnbaum in seinem Garten stand...) (1889)
- Silvesternacht
- Die zwei Raben





Afganistán: una balada de Theodor Fontane

Ricardo Bada

Con el nombre de Theodor Fontane suele asociarse el recuerdo de su Effi Briest, miopemente apostrofada como la Madame Bovary alemana, y además con su nombre se asocia también su presencia casi ubicua en la novela de Günter Grass, Es largo cuento. Pero Theodor Fontane (1819-1898) significa mucho más.

Aunque comenzó tardíamente, su obra completa abarca docenas de volúmenes, destacables en especial sus inigualadas guías por la comarca de Brandeburgo, una auténtica golosina literaria.

Y luego sus novelas, que le valdrían el reconocimiento de Thomas Mann, quien lo estimaba sobremanera. Y por si fuera poco, sus poemas, entre ellos las baladas que dio a la imprenta en 1861, en el libro donde incluye una que se titula “ La tragedia de Afganistán .”

Lo trágico, en verdad, es que esa balada resulta (viene resultando) profética, en más de un sentido. Está fechada en 1859 y con toda seguridad se refiere a la masacre perpetrada por los afganos contra la guarnición inglesa de Kabul en 1841. Aunque también puede tener como trasfondo histórico alguno de los muchos intentos llevados a cabo por la Compañía Británica

de las Indias para convertir Afganistán en una perla más de la corona imperial de Su Majestad Victoria. Todos fracasaron. Como siglo y medio más tarde fracasaría la invasión soviética.

Como está fracasando la ocupación militar aliada. Nadie, desde Alejandro Magno, ha podido enorgullecerse de haber conquistado el arisco país.

En cualquier caso, aquí les traduzco la balada, disculpándome de antemano por no poder verter al castellano el sonsonete de sus rimas graves, las cuales van creando una atmósfera de opresión y de impotencia. Me ha parecido más importante trasladar con la menor pérdida posible lo que podríamos llamar “la historia” que el poema quiere contar. Y ésta es, de por sí, tan alucinante como un cuento de Edgar Allan Poe.

Silenciosa del cielo cae la nieve
cuando a Jalalabad llega el jinete.
“¿Quién va?” –“Un soldado de su majestad,
traigo noticias de Afganistán.”
¡Afganistán! Lo dijo con tal voz
que media ciudad pronto lo rodeó.
Sir Robert Sale, el propio comandante,
lo ayudó a desmontar del purasangre.
Lo llevaron al cuarto de banderas,
donde arde el fuego en la chimenea.
¡Cómo calienta el fuego, y luz por fin!
Suspiró, dio las gracias, dijo así:
“Éramos trece mil la expedición
que en Kabul el camino comenzó.
Mujeres, niños, jefes y soldados,
helados, derrotados, traicionados,
nuestro ejército entero se ha perdido,
ahí fuera vagará quien siga vivo.
Con la ayuda de un dios yo me salvé,
mirad si es que al resto salvar podéis.”
La muralla sir Robert escaló,
soldados y oficiales de él en pos.
Sir Robert dijo : “Cae la nieve espesa.
Si nos buscan, así no nos encuentran,
a ciegas vagarán aun tan cercanos...
Hagamos, pues, que puedan escucharnos.
¡Cantad viejas canciones de la patria!
¡Que toquen las cornetas hasta el alba!”
Así lo hicieron y no se cansaron
de pasar esa noche allí cantando,
primero alegres cántigas inglesas,
después tristes baladas escocesas.
Sonaron las cornetas sin descanso,
como sólo el amor puede lograrlo,
hasta el día siguiente, y uno más.
Inútil hacerlo, e inútil cantar.
Quienes debían oír, no oían nada :
la expedición estaba aniquilada.
De trece mil que eran al comenzar,
sólo uno volvió de Afganistán.




Memento

Geliebte, willst du doppelt leben,
So sei des Todes gern gedenk
Und nimm, was dir die Götter geben,
Tagtäglich hin wie ein Geschenk.

Mach dich vertraut mit dem Gedanken,
Daß doch das Letzte kommen muß,
Und statt in Trübsinn hinzukranken,
Wird dir das Dasein zum Genuß.

Du magst nicht länger mehr vergeuden
Die Spanne Zeit in eitlem Haß,
Du freust dich reiner deiner Freuden
Und sorgst nicht mehr um dies und das.

Du setzest an die rechte Stelle
Das Hohe, Göttliche der Zeit,
Und jede Stunde wird dir Quelle
Gesteigert neuer Dankbarkeit.






Rangstreitigkeiten

In einem Lumpenkasten
War große Rebellion:
Die feinen Lumpen haßten
Die groben lange schon.

Die Fehde tät beginnen
Ein Lümpchen von Batist,
Weil ihm ein Stück Sacklinnen
Zu nah gekommen ist.

Sacklinnen aber freilich
War eben Sackleinwand
Und hatte grob und eilig
Die Antwort bei der Hand:

»Von Ladies oder Schlumpen –
's tut nichts zur Sache hier,
Du zählst jetzt zu den Lumpen
Und bist nicht mehr wie wir.«






Jung-Musgrave und Lady Barnard

Jung-Musgrave trat in die Kirche,
Sein Kleid war gold und blau;
Er grüßte die schönen Frauen,
Nicht so Unsre liebe Frau.

Er sah sich um im Kreise,
Nur eine fehlte noch;
Ein trat da Lady Barnard,
Das war die schönste doch.

Ihr Auge fiel auf Musgrave,
Ihr Auge wie Sonnenschein,
Da fühlte des Knaben Herze:
Der Lady Herz ist dein.

Sie flüsterte: »Jung-Musgrave,
Ich liebe dich seit lang!«
»So tat ich, liebe Lady,
Nur war mein Wort zu bang.«

»Ich hab' ein Haus im Walde,
Verschwiegen und bewacht,
Und willst du kommen, Jung-Musgrave,
Jung-Musgrave, so komm heut nacht!«

Den Knaben überlief es,
Als habe sie ihn geküßt,[284]
Er sprach: »Ich komme, lieb' Lady,
Und wenn ich sterben müßt.«

Das hörte der Lady Läufer,
Nicht lang er so stund und sann:
»Und bin ich Myladys Läufer,
So bin ich Mylords Mann!«

Er sprach es und lief waldeinwärts,
Lief über das Heideland;
Die Sterne standen am Himmel,
Als vor dem Schloß er stand.

»Wach auf, wach auf, Lord Barnard,
Deine Ehr' ist krank und wund;
Jung-Musgrave und deine Lady,
Die küssen sich zur Stund'.

Sie küssen sich im Walde
In deines Försters Haus –
Laß satteln, Mylord Barnard,
Und komm und reite hinaus.«

Der Lord fuhr auf vom Lager:
»Lieber Läufer, sprichst du wahr,
Mein Forst und meine Äcker
Sind deine auf ein Jahr.

Doch hast du falsch gesprochen,
Oder trog dich falscher Schein,
An den höchsten Baum im Walde
Sollst du gehangen sein!

Auf, auf, meine Mannen alle,
Und sattelt mein schnellstes Tier,
Oft sind wir rasch geritten,
Heut reiten rascher wir.«
[285]
Hin ging es über die Heide,
Lord Barnards Horn erklang –
Jung-Musgrave küßte die Lady,
Er küßte sie so bang.

»Ich hör' es von fernher klingen, –
Das ist keine Wachtel im Korn,
Das ist kein Häher im Walde,
Das ist Lord Barnards Horn!«

»Gib mir die Hand, Jung-Musgrave,
Deine Lippen sind so kalt –
's ist Pfeif' und Horn des Hirten,
Was über die Heide schallt.

Dein Falk' hat Schellen und Bänder,
Dein Roß hat Streu und Korn,
Und du – du hast mich selber,
Was kümmert dich Pfeif' und Horn?‹«

Und als sie das gesprochen,
Lord Barnard hält davor –
Er hatte drei silberne Schlüssel,
Die schlossen Tür und Tor.

Er schob zurück den Vorhang,
Zorn schüttelte seinen Leib;
»Sag an, sag an, Jung-Musgrave,
Wie findest du mein Weib?«

»Ich finde sie süß, Lord Barnard,
Ich finde sie süß und traut,
Und schliefe doch lieber im Walde
Bei Ginster und Heidekraut.«

»Steh auf, steh auf, Jung-Musgrave,
Leg Kleid und Waffen an,[286]
Steh auf, ich mag nicht töten
Einen unbewehrten Mann.

Und hast du keine Waffen,
Ich hab' zwei Klingen hier,
Nimm du die beste und längste
Und laß die kürzeste mir.«

Jung-Musgrave schlug zum ersten,
Er traf Lord Barnard gut,
Lord Barnard schlug zum zweiten,
Da lag der Knab' im Blut.

Die Lady warf sich auf ihn:
»Leb wohl mein süßer Knab',
Will beten für deine Seele,
Solang' ich Leben hab'.«

»Dann bete schnell, lieb' Lady,
Und bete für dich mit!«
In ihren weißen Nacken
Die rote Klinge schnitt.

Lord Barnard stieg zu Rosse,
Auf glomm der erste Schein:
»Begrabt sie beieinander-
Ein Grab und einen Stein!«

Lord Barnard ritt von dannen,
Sah starr ins Morgenlicht:
»Die Ehre ist genesen,
Mein Herze ist es nicht!«






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