domingo, 2 de junio de 2013

RICARDO RUZ ZAÑARTU [9969]


Ricardo Delfín Ruz Zañartu
Ricardo Ruz Zañartu, Alexis, como lo conocieron muchos compañeros, nació el 24 de diciembre de 1944 en CHILE. Estudió en liceos de Santiago, La Serena, San Carlos y Chillán. Fue presidente del Centro de Alumnos del Liceo de esta última ciudad, desde donde partió a la Universidad de Concepción para estudiar leyes. Sin embargo se retiró a poco andar para pasar un curso de profesor primario que le permitió trasladarse a Lota, donde ejerció como maestro, labor a la que dedicó gran esfuerzo y que compartió junto a la organización del trabajo del partido en esa localidad.

En 1965 participó en el Congreso de Fundación del Mir y fue elegido miembro del primer Comité Central, cargo para el que fue reelegido en el segundo congreso en 1967. Ricardo trabajó activamente entre los campesinos de Temuco, los pescadores de Talcahuano y los pobladores de Santiago. Estuvo en las corridas de cerco para recuperar las tierras de las comunidades mapuches, en el sur, y en las primeras tomas de terrenos urbanos en Santiago. Vivió inmerso en las poblaciones y campamentos y pudo eludir la primera represión al Mir, en 1969, hasta la elección de Salvador Allende.

Durante los tres años de gobierno de la Unidad Popular, asumió diversas responsabilidades en el Comité Regional Santiago: trabajó organizando el Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR; en la construcción de los cordones industriales y en el impulso a los comandos comunales. Luego vino el golpe de Estado. Tras meses de clandestinidad, fue detenido por la Fach el 30 de marzo de 1974 y recibió condena de 10 años. Pero el 21 de junio de 1975 la Dina lo secuestró desde la Penitenciaría de Santiago. Fue torturado y finalmente devuelto, gracias a la enorme presión que se levantó tanto en Chile como fuera del país.

De esta etapa de su vida escribió:



Confieso que volví de los infiernos,
que no conocí rostros ni corazones,
que en las tinieblas alcé los ojos
y encontré rostros vendados
y manos atadas.
Confieso que sentí gritar la muerte,
aullar el dolor,
deambular la locura....



La cárcel para Ricardo fue una etapa más en su lucha. Trabajó por lograr la unidad de los presos políticos, que abogan por que se les reconozca la condición de tales. En 1975 encabezó una huelga de hambre y es trasladado a Linares, pero por poco tiempo, porque la dictadura se vio obligada, a darles el reconocimiento que solicitaban, a trasladarlos a Santiago bajo la supervisión de la Cruz Roja y de otros organismos internacionales.


En la Penitenciaría, Ricardo escribe decenas de poemas, elabora documentos y estudia la situación política del país. Junto a otros presos políticos, realiza trabajos de artesanía, con el que ayudan a sus familiares y financian en parte su subsistencia. Además organizan grupos de estudio, de teatro y folklor, actividades deportivas, cursos de idioma, historia y economía. Alexis trabaja en el taller de collares, juega fútbol, toca violín y es campeón de ajedréz. Y escribe poemas:




Aquí estoy... aquí me quedo...
con mi lucha y con mi pueblo,
con mis muertos y mis camaradas...
pues mi lucha es nuestra lucha
y no estoy solo,
ni tengo miedo...




Su idea fue siempre quedarse en Chile, por eso no le preocupó mucho que no le conmutaran la pena de prisión por extrañamiento. En una oportunidad, a propósito del rechazo a su salida del país, nos escribió: "No hemos pedido tregua al enemigo, ni se la daremos tampoco..." Y agregaba: "...para nosotros la libertad consiste en recuperar el derecho a ocupar un lugar activo en la lucha revolucionaria..."

Y Alexis lo recuperó... El 20 de abril de 1978 son liberados 58 presos políticos, entre ellos Ricardo.

Alexis no quiere dejar el país. Organiza el Comité de Ex -Presos Políticos. Reasume poco a poco sus tareas dentro del partido. Integra la Comisión Política del Mir y nuevamente pasa a la clandestinidad. Cae en un enfrentamiento con Carabineros el 27 de noviembre de 1979.





Aquí estoy...
que aquí me muero...
Aquí estoy... aquí me quedo.
Nada me espera lejos...
no me espera nada.
Casé con la lucha mi destino
y con la sangre... mi esperanza...




Esta reseña está hecha en base a un discurso que hizo su padre  en un acto de homenaje que se realizó en Suecia el mismo año 79.




El el informe Rettig se lee:  

                                     Como se señaló anteriormente en este  Informe, se considera víctimas de la violencia política, entre otros a:

                                     « Personas que perecieron mientras intentaban defenderse con las armas de un ataque o intento de captura por parte de la DINA, CNI u otro organismo de seguridad.... en circunstancias que podían temer fundadamente que la suerte que les esperaba era la tortura y la muerte.  Esta Comisión juzga que, independientemente de la opinión que merezcan las ideas o las acciones políticas de los que así cayeron, y aunque tal muerte en enfrentamiento no puede calificarse en rigor como violación de derechos humanos, no cabe tampoco exigirle a nadie, ni racional ni moralmente, que no se defienda frente a una captura que fundadamente cabe temer traerá aparejada la tortura y la muerte».

                                     También se dice en el mismo capítulo que se considera víctimas de la violencia política a quienes cometen suicidio en una situaciones de enfrentamiento armado como las que se acaba de mencionar. 

                                    Se da cuenta aquí de un número de casos de víctimas de la violencia política durante este período, porque cayeron en  circunstancias como las expuestas.

                                                                         El 27 de noviembre de 1979 murió el profesor Ricardo Delfín RUZ ZAÑARTU, militante del MIR, en circunstancias que se realizaba un control vehicular por parte de Carabineros en calle Pedro de Valdivia esquina Las Encinas en Santiago.  El se percató de esta situación y trató de huir en el taxi en que se movilizaba, produciéndose en ese momento el enfrentamiento con los policías que le causó la muerte.

                                     La Comisión ha llegado a la convicción de que Ricardo RUZ es una víctima de la violencia política.






"Confieso Camaradas"

Confieso que he luchado 
y alcé los puños iracundo. 
Confieso que guié los pasos, 
al horizonte enrojecido.

Confieso 
que alcé los ojos, 
cogí la mano, 
cogí la piedra, 
cogí el arma abandonada. 
Confieso 
que fui camarada 
de horas tremendas, 
y espalda con espaldas 
demandamos al destino.

Confieso 
que canté victorias, 
lloré derrotas, 
y alcé la voz del compañero caído.

Confieso que he luchado, 
que he creído, 
que he cantado.

Confieso que tenido 
izado mi corazón al cielo. 
Confieso que tensé los nervios 
y disparé la flecha

Confieso que un niño 
murió en mis sueños

Confieso que he sido un hombre, 
> que he odiado y he temido, 
que he amado y he muerto, 
que estoy vivo y estoy luchando.

Confieso que tengo 
el corazón encallecido, 
anciana mis sienes, 
y serena la frente. 
Confieso que la vida fue una lucha 
y que la lucha es mi vida. 

Confieso que así 
las manos extendidas 
y alcé en mis brazos 
un niño solitario 
Del ausente compañero 
besé la frente de la madre 
y fui su hijo >
y fue mi madre

Confieso que tengo 
las manos empuñadas, 
tensos los nervios 
y crispado el corazón. 

He caminado 
los senderos de la lucha, 
la primavera florida, los cielos azules, 
el himno de las voces juveniles, 
una pared rayada, un discurso encendido 
y un tumulto de corazones jóvenes avanzando

Tengo la impaciencia 
de una espera de años, 
y alzo 
todas las banderas 
por mi mano.





Aquí estoy… aquí me quedo

Aquí estoy… aquí me quedo… 
abofeteó el sol a mis ojos, 
repentino 
y quebró el arco iris de la ilusión desfigurada… 
Aquí estoy… aquí me quedo… 
Nadie me espera en las ciudades nevadas, 
ni espero nada… ni en los trópicos de sol intenso 
ni en los pueblos de lenguas extrañas, 
aquí tengo mi lucha 
y mis manos encadenadas 
aquí la mirada fiera 
el ceño de mis ojos 
y las manos empuñadas…
Aquí estoy… aquí me quedo… 
con mi lucha y mi pueblo, 
con mis muertos
pues mi lucha es nuestra lucha 
y no estoy solo ni tengo miedo. 
He visto sus lanzas 
y conozco sus matanzas. 
me matarán en el idioma nuestro… 
y mi último grito será de batalla… 
Aquí estoy… de aquí no me muevo… 
se derruirán los muros blanqueados 
y sus barrotes agitarán nuestras manos… 
Aquí estoy… aquí me muero… 
tengo una pluma en mis manos 
en mi corazón un verso. 
Tengo una consigna en mi boca 
y mis manos empuñadas. 
Tengo mis muertos conmigo, 
y a mi pueblo tengo… 
Aquí estoy… aquí me quedo… 
nada me espera lejos,  
no me espera nada… 
Case con la lucha mi destino 
y con la sangre… mi esperanza… 









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