viernes, 8 de marzo de 2013

YELAINE MARTÍNEZ HERRERA [9382]



Yelaine Martínez Herrera / Cuba

Nació en Las Tunas, Cuba. Se graduó de Licenciatura en Periodismo en el 2012, en la Universidad Ignacio Agramonte Loynaz, de la provincia de Camagüey.
Tiene numerosos reconocimientos en Festivales de Artistas Aficionados y 
Encuentros Debates de Talleres Literarios. Ha sido premiada en varias ocasiones por sus décimas y su poesía. Primer Premio en el Concurso Nacional de Literatura “El Ballet Nacional de Cuba desde la Perspectiva de un estudiante universitario” (Crónica, 2010). Tercer Lugar en “Encuentro Nacional de Literatura Gertrudis Gómez de Avellaneda”, 
de la Universidad de Camagüey (Poesía 2011). Premio Especial en el Concurso Nacional Luis Suardíaz Rivero (Poesía 2011). 
Obras suyas aparecen en la Revista Cultural Quehacer (Las Tunas) y en las Revistas Universitarias Alma Mater y Resonancias, así como en folletos con motivo de la Jornada Provincial de Poesía Gilberto E. Rodríguez y la Feria Del Libro y la Lectura en Las Tunas.
Una selección de sus poemas fue incluida en una Antología de Poetas Tuneros, 
actualmente en proceso de edición. El poemario suyo Tatuajes en el alma será 
publicado próximamente por la editorial Letra Viva. Trabaja como Reportera en el Periódico 26 de Las Tunas, Cuba. 




MIEDO

Después del abismo
 todos los miedos son iguales
¿Cómo inventarme un barco
que resista la tormenta?
Dios es un enigma.
Antes amé los cristales,
ahora odio sus reflejos.
¿Cuándo acabará el festín de las máscaras?
Habría que viajar hasta los dinosaurios
y morir por ellos para ser diferentes.
 Sigo sin entender los imanes.
Tan solo una migaja sostiene el futuro.
Démonos las manos
para sentir las espinas de Cristo.
La soledad y el infierno
son obras de un mismo alquimista.
Me duelen las uñas,
                             el cabello,
                                      mi sombra.
No hay Ariadnas,
                  Penélopes
                         ni Ulises.
No me digan que en las hogueras
crecen jazmines.
El crepúsculo abrió sus alas
 antes que Minerva.
Por suerte,
 alguien apresó los girasoles.









CRIATURA DIURNA

La vida es un sortilegio,
amenaza con sus ecuaciones,
me enseña a odiar los senderos del olvido
donde crecen noches, solo noches.
La vida es una criatura diurna.
Ama la soledad, los balcones,
persigue ensueños,
otras vidas comunica a sus muertos.
¿Qué sería de la vida sin
diciembres y eneros policrómicos?
Miente bien cuando es grande la verdad
y la mejor mentira es utopía.
¿Qué será de la vida sin gorriones ni alcoba,
 sin migajas en el rostro de Cristo?
La vida —canguro de la suerte— me responde.









 PARALELISMO

La ciudad sobrevive a nuestros aplausos,
 teje conflictos con la certeza de la incertidumbre,
entre seres desconocidos.
La ciudad, pez sin nombre que bifurca sombras,
ancló mi fe en una esquina.
Ahora siento sus tatuajes en el alma.
Arden sus huellas.
La mirada miente porque no sabe que afuera
hay un mundo paralelo.
Difícil entender el canto de sirenas mudas.
Dime, ciudad, ¿cómo cobijas tantos muertos?
Tus caprichos son otros.
No te culpo de amar la inmunidad de un beso en tus portales.
Ciudad de puertas y roedores,
Otra vez la lluvia te desnuda.







CRISÁLIDA DEL MIEDO

Mi vida es un espasmo azul,
 utopía,
             un silencio que huye eternamente,
                          una mueca,
                                   un absurdo.
Almaceno sonrisas,
                 huracanes en la piel,
                                         puentes.
Hoy duermo con Dios,
 mañana con el diablo.
 Soy viento,
          desmemoria,
                      penitencia esclava del suicidio.
 No existe un aleph para fugarme,
otro cielo donde caminar.
No tengo alas ni barco,
solo vísceras con olor a miedo.
En una esquina del cuarto Dios observa.





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