martes, 18 de diciembre de 2012

WILLIAM EVERSON [8.846]




William Everson 

Poeta de la Beat Generation
Nació en Sacramento, California en 1912 en una granja cerca de Selma en el Valle de San Joaquín. Durante la Depresión, asistió a la Fresno State College, pero pronto lo dejó para dedicar su vida a la poesía después de descubrir las obras de Robinson Jeffers. Everson publicó su primer libro de versos, We Are the Ravens en 1935. Durante la Segunda Guerra Mundial, se declaró objetor de conciencia e internado en una serie de campos de trabajo en el noroeste del Pacífico. Su matrimonio no sobrevivió a la guerra. 

Después de la guerra, se unió a la Everson San Francisco movimiento renacentista de los poetas y los anarquistas que rodean a Kenneth Rexroth. En 1951, después de su segundo matrimonio fracasado, ingresó en la Orden de los Dominicos. Vestido con la tradicional túnica y capucha Dominica, fue una figura colorista y muy respetado en el movimiento literario beat durante casi dos décadas. Tomó el nombre de Antonino Brother, bajo el cual llegó a ser muy conocido. En 1957, fue considerado como uno de los poetas del Renacimiento de San Francisco (the Beats) y etiquetado con el nombre de "El Fraile Beat". 

En 1969, después de haberse casado con su tercera esposa, Susanna Rickson, Everson renunció a su vocación dominica. Dos años más tarde obtuvo un puesto en la UCSC, donde impartió un curso popular llamado "El nacimiento de un poeta" y fundó the University's Lime Kiln Press.el Arquetipo Oeste: La costa del Pacífico como región Literaria.

Everson publicó más de cincuenta libros de poesía como Everson y como Antonino. Sus honores incluyen una Beca Guggenheim, una nominación al Pulitzer, un Fondo Nacional de las Artes y la Beca PEN Center West EE.UU. Aunque prácticamente paralizado por el desorden nervioso que finalmente lo mató, nunca Everson dejó de escribir. 
Everson falleció el 3 de junio de 1994 en su cabaña rústica, justo al norte de Santa Cruz, en la costa de California. Tenía 81 años. 






Tú, Dios

Una tierra oscura con sombras de muerte,
sin orden, donde la luz es oscuridad.
El Libro de Job

Ningún día pasado,
Ninguna noche,
Sin medida en el canto de la roca.

Ni esos imaginados soles negros
Rugiendo bajo tierra,
Rostizando raíces de árboles.

Si pido la muerte, Dios, es en ti.

Si tomo la vida, está fuera de ti.
Si pierdo, si pierdo,
Es dentro de ti.
Dios de muerte,
Gran Dios de no-vida,
La existencia es mía,
pero tú
Barrenas la nadería.
Arrasada fuera de ninguna parte.

Siempre tú no eres todavía.

En lo profundo de mi entraña,
Opreso en el olvido,
Hecho añicos en el corazón del aniquilamiento,
Atrapado entre…,
Asfixiado,
Con terror ante el vacío,
Devorado.

Inmutable silencio
Enorme sobre la meseta nevada,
Enorme sobre la lava en el risco,
El viento trabaja a la nube.

Mi cerebro
Se quema en tu taladrar.
Mi sangre se atomiza.
Rechino cada nervio.

¡Dios!

¡Absórbeme!


(traducción José Vicente Anaya)







Kingfisher Flat  

In the long drought
Impotence clutched on the veins of passion
Encircles our bed, a serpent of stone.
. . . . . . .

I think of the Fisher King,
All his domain parched in a sterile fixation of purpose,
Clenched on the core of the burning question
Gone unasked.
. . . . . . .

Oh, wife and companion!
The ancient taboo hangs over us,
A long suspension tightens its grip
On the seed of my passion and the flower of your hope.
Masks of drought deceive us. An inexorable forbearance
Falsifies the face of things, and makes inflexible
The flow of this life, the movement of this love.
. . . . . . .

I hear quaking grass
Shiver under the windowsill, and out along the road
The ripe mallow and the wild oat
Rustle in the wind. Deeper than the strict
Interdiction of denial or the serpentine coiling of time,
Woman and earth lie sunk in sleep, unsatisfied.
Each holds that bruise to her heart like a stone
And aches for rain.







Some seed in me, 
Some troublous birth,
Like an awkward awakening,
stirs into life.

Terrible and instinctive
It touches my guts.
I fear and resist it,
Crouch down on my norms, a man's
Patent assurances.

I don't know its nature.
I have no term for it.
I cannot see its shape.
But, there, inscrutable,
Just underground,
Is the long-avoided tatency.

Like the mushrooms in the oak wood,
Where the high-sloped mountain
Benches the sea,
When the faint rains of November
Damp down the duff,
Wakening their spores---
Like them,
Gross, thick and compelling,
What I fear and desire
Pokes up its head.





The Poet Is Dead  

(excerpted from a memorial for Robinson Jeffers)

Snow on the headland,
The strangely beautiful
Oblique concurrence,
The strangely beautiful
Setting of death.

The great tongue
Dries in the mouth. I told you.
The voiceless throat
Cools silence. And the sea-granite eyes.
Washed the sibilant waters
That stretched lips kiss peace.

The poet is dead.

Nor will ever again hear the sea lions
Grunt in the kelp at Point Lobos.
Nor look to the south when the grunion
Run the Pacific, and the plunging
Shearwaters, insatiable,
Stun themselves in the sea.


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