martes, 11 de diciembre de 2012

MARIBEL MORA CURRIAO [8.766] Poeta de Chile




MARIBEL MORA CURRIAO

(Panguipulli, Chile, 1970)
Poeta y profesora de Estado en Castellano, Doctorando en Estudios Americanos de la la Universidad de Santiago de Chile. Es coautora del libro El pozo negro y otros relatos mapuches (2001). Poemas suyos se han publicado en diversas revistas, entre ellas: Pewma, Literatura y Arte (1994), Pentukum 10-11 (2000), IXQUIC Revista Hispánica Internacional de Análisis y Creación (2007), River Oak Review (2010) y en antologías como: Epu mari ülkatufe ta fachantü /20 poetas mapuches contemporáneos (2003), Hilando en la memoria (2006), La memoria iluminada: poesía mapuche contemporánea (2007) y Mirror earth / Espejo de tierra (2008)



de POETAS MUJERES MAPUCHES CONTEMPORÁNEAS   




Llovía oscuro y el mundo era un inmenso lago, la luna se ocultaba a nuestros ojos y los abuelos hablaban de antiguos designios. Nadie dudaba entonces de sus sueños, ni lo hacemos ahora olvidados en la casa del águila, perdidos de la huella con furia y saña abrieron en la cordillera Ignacio y Belarmino Chiguay, la misma ruta que perdió a sus hermanos y que Margarita abandonó con premura.



Ajena yo
remonté por el camino claro.

Mañana volveré me dije
y sembraré nuevos cantos
Y cerré los ojos para recordarlo
allí dejaba el sol
la nieve
los besos
y las placentas aún calientes
de los últimos partos
las oraciones que dije
y las que no dije
en las montañas
el silbido del viento
y las culebras
la ruta abierta en las quebradas.

La noche no es más
que una inmensa roca me digo
azul como la melancolía de la
luna nueva.





KUPALME IÑCHE

Me habita el delirio. Encendido el corazón bajo la luna, he debido cobijarme en mikupalme. Vacío de alma. Tierras sin espesura. Lo demás se pierde en el parpadeo de la historia. Pero los abuelos aún nos sueñan desde las montañas. Por eso escribo estas palabras. También por los hijos y los hijos de los hijos. Mañana serán del mundo.Afuera los días pasan, la escritura nos detiene. Puro anhelo estas palabras, leves,mustias, átonas, nostalgia de praderas y de preces. ¡Ah! la poesía -
esa vieja y desesperada paciencia-no me empuja ni me levanta, no me sueña ni me busca. Las visiones sí, las voces perdidas, kvtralwe encendido para espantar el miedo.Manuela Colipe, abuela mía, madre de mis sueños. Manuel Curriao, voces oscuras de linaje extraviado. María Luisa Benavente en el cruce de las sangres. Juan Colipe Ñancuvil, Bartola Gineo, José Ignacio y Belarmino Chiguay, Margarita Curriao y tantos otros y tantas otras en esas palabras-bosque. Aún podemos escucharlos ¿Aún nos sueñan? ¿Todavía las vertientes acuden a su llamada? ¿Todavía las montañas?He visto tu corazón pintado en las estrellas, latiendo inconfundible en la corola de las flores. ¿Si no estuvieras?







Ah!, si no estuvieras madre-abuela: ¿cómo respiraría el mundo? Nos nombraron brujos, indios, nada. Siervos, trofeos, vencidos en guerra, bajo el yugo dela espada y la palabra. ¡Ya no hay Treng Treng para huir de Kai Kai Vilu, el mundo entero es una sola planicie! El likan hipnótico me quema por dentro, posesa, perdida, sin el corazón, sin aliento. Por eso debimos ocultarnos en el monte de la palabra poética: maraña y espesura, delirio sin retorno, pérdida, pálpito agónico, canto, corazón y aire..




Abuela Madre

Sólo mi abuela es digna de un pedazo de cielo
Mi abuela que era todo el universo
de sus cabellos colgaban las estrellas
y de sus sienes nacían todos los sueños.
Su abrazo era ese espacio ancho
de interminables jardines
su vientre luna llena
sus pechos manantiales.
Mediodía en la pradera
sus ojos mariposas 
juguetones sus besos
sus palabras.
Las caricias abrigo
las miradas la ternura
compañera inseparable.

Mi abuela bajó de las estrellas
al silbido de los árboles
al sonido de cascadas
y del trigo en las praderas.
Al roce de las nubes
su asombro
su tibieza.
¡Ella tan alegre pariendo madrugadas!

En su origen
kopiwe
foye
y madreselvas
se hermanó al galope
del sol danzante
al ondular del mar 
al canto de ballenas.
Su cuerpo madre
hermana
compañera
¡la placenta bendecida de su estirpe!

Cántaros de mil años
los pechos de mi abuela.
Sus pezones
abundancia
polen
destellos.

Gemidos de luna
sus once partos en tinieblas
Al sonido del
kullkull 
esquivando
los cuatro vientos.

Bajo las ramas de los ulmos
esperando la llovizna,
loika encinta
a la sombra de los boldos
danzando
para amainar el tiempo.



II

¡Ah, mi abuela niña!:
A los diez años los sueños reduccionados.

La Bastilla, 
aunque francesa,
no fue para ella
más que lenguas nuevas
llanuras hasta el infinito.
¡Un fundo como tantos,
cercando el horizonte!

La Estrella 
el fin de los juegos.
Desde entonces manteles interminables
murallas que limpiar 
plaqué abrillantado
tardes
encierros
miradas furtivas
atisbando el secreto detrás de las ventanas.

Y detrás de esas ventanas
comenzaba el mundo,
mi abuela lo supo al mirar a mi abuelo,
se aferró a su abrazo,
no pudieron apartarla
(ni en sesenta años, wekufes y kalkus)

Pero el mal acecha en estancias ajenas
ellos lo sabían y emprendieron la marcha
una y otra vez emprendieron la marcha
con los hijos a cuesta
y los males en el equipaje.

Mi abuela fue dejando sus sueños
de fundo en fundo y poblados en ciernes
promesas de ciudades en la Frontera.

Más al norte hasta Pichidangui,
más al sur la esperó el fundo El Carmen.
Rukañanko hubiera sido un valle más
si la tierra
no se hubiera obstinado en detenerla.

La casa nueva tardó demasiados años
se adelantaron enfermedades y duelos.

Mas mi abuela incansable
vendía esas mañanas
los frutos exiguos
de sembrados medieros
Lavó con lejía las manchas tenaces
en sábanas blancas
en casas ajenas
crió hijos
curtió cuero
cocinó
y planchó
por amor 
por sustento.

Mil veces al día
Mil veces mi abuela
hizo todo olvidó nada.



III

Mi abuela cantó nuestros cantos
mil veces rezó nuestras plegarias,
para que no nos falte el alma
y nos acompañe su Dios bendito
si acaso el wekufe
asomara en el silencio
si acaso el wekufe
asomara en nuestros sueños
si acaso el wekufe
asomara en las palabras.

¡Ah, las palabras!
¡Las palabras madre abuela!
coronadas de Ave Marías
y otros rezos
las palabras letanías
las palabras danza
frutos de tu vientre
las palabras
el augurio de la sangre que no cesa.

Las culebras
Las palabras
Las visiones
Las palabras
El sueño

Las palabras
Y las flores

Las palabras
El aroma de tu espíritu
Las palabras.





IV

Ah! Mi abuela abuela
Perdida su lengua
cantó en lengua nueva
el kultrung calló
para escucharla.
Era entonces la voz que nacía
resplandor hacia la hondura de nueva patria.
Pero se apresuraron las balsas de la muerte
ondulándose en sus ojos dos vellones de plata
los infantes sin tiempo
se despidieron de sus besos.
Por un camino sin huellas la vieron alejarse.

Madre abuela
Abuela madre
Si el prodigio me devolviera tu abrazo
al gozo no callaría el universo.
Ülkantunes, oraciones, cantos nuevos
la tierra toda una sola plegaria.
Las palabras que olvidaste un día
brotarían entonces
limpiaplata

foye y madreselvas
¡los bosques todos!
en esa lengua madre.
Doliente azucena seré
mientras tanto
mutilo el aire
la espesura de estos días.
Resuena el trueno
se despide la luna
el cielo cierra los ojos
¡la vida toda
esperando el milagro!
Poyewün ül 




Belarmino Chiguay recuerda la partida

Entonces la luna alumbraba nuestras cabezas y Mankekura nos cobijaba en
las quebradas y los nirres. Los hermanos guardaban nuestros miedos, pero la
semilla se volvió gusano y la noche un interminable zumbido oscuro. Cuesta
abajo con los sueños, huimos de las montañas. Los piam y los nutram de los
abuelos se oyeron con fuerza mientras marchábamos. Nosotros cantábamos
para no escucharlos, sonando dichosos los años venideros. Torcazas y tiuques
nos acompañaban desde lejos. Los graznidos del guairao coronaban el desvarío.

Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.
Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.
Haremos nuestras rucas
a la sombra del canelo.
Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.
Criaremos wakas y ovejas,
sembraremos el trigo
junto a las palabras.
Secaremos el changle
junto a los miedos.
En otros valles,
en otras tierras.
Nuestros hijos
buscarán el voqui,
trenzarán nuevos sueños.
Así lo dice el queltehue,
graznando hasta la madrugada.
Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.
Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.
Por todo el nag mapu, hermanos,
caminaremos.




Üyechi pülom mew ta pewman

Tüfá may iñché, wichútripanefilu ñi pu lá,
ñámküyawlu Águila ñi pülóm pülé,
ngoyünetufilu pewén engü mawüzantü.

Pewmámu ta pekefín
tañi choyütripaken mollfüñ ñi kazípüle
fey koñítripayekey fíllke muntúfe üñüm tañi ülláüllamew
ínarümfeñmatew tañi pu kuwü ka tañi kewün ta iñché.

Welú, ka wüñó choyütripatuy ñi kuwü
ka kiñe wé kewün llengá
wüñó iymángelu ta iñché
fey mücháynga ka tremtúkay em
tüfá ke ñochíngechi ellkáyawülfilu nga iñché
rangíñ puke metáwe mew.
Welu ká pengékay em
pu metáwe nga
feymay ñi pu wükán pachérkünungi
pülóm mapu pülé.

Femlú fey witrápüran ka kalüluwtun,
fey wefí ká tüfáchi angé kamütén, ká fachi kalül kamütén
ká fachi weñángkawün piwké kamütén.

Püllómeñ züngu may
yaféntunelanew fachi tróyantü,
itró fentré alümapunefi el mawüzantü may ñi zuám chi.

Pu pewütufe muntúfe üñüm norumé
–waylüpüran melí witránmapu pülé–
fachi ngünám poyéwkülen ñi zuám mayfe
wüñó müñáwputual lílpüle.

Welu, tüfámu ta mülén, kalülmayew wümáw
fachi paytré wenté tafü mew.






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