martes, 25 de diciembre de 2012

AUGUSTO DOS ANJOS [8942]


Augusto dos Anjos.
Augusto de Carvalho Rodrigues dos Anjos (Cruz do Espírito Santo, Paraíba, 20 de abril de 1884 - Leopoldina, Minas Gerais, 12 de noviembre de 1914); poeta brasileño.

Ha sido un poeta identificado muchas veces como simbolista o parnasiano, pero muchos críticos, como el poeta Ferreira Gullar, concuerdan en situarlo como pre-moderno. En 1912 publicó su primer y único libro, Eu (Yo). Cinco años después de su muerte, en 1919, su amigo de toda la vida Órris Soares reeditó Eu añadiendo nuevos textos inéditos, bajo el título de Eu e Outras Poesias (Yo y Otras Poesías). Es conocido como uno de los poetas más extraños de su tiempo, y hasta el día de hoy su obra es admirada (y odiada) tanto por lectores casuales como por críticos literarios.




EL HIJO DEL CARBONO Y EL AMONÍACO

por Alfredo Fressia

Puede ser una sorpresa para algunos, pero el poeta brasileño más leído, más editado y probablemente más entrañable también, no pertenece al siempre revisitado parnaso de los “modernistas” locales. No será ni Manuel Bandeira, ni Carlos Drummond de Andrade ni João Cabral de Melo Neto. Ni siquiera Vinicius de Moraes,
con tanta penetración en los medios, tuvo ese destino unánime. El poeta más editado y unánime fue más bien “del 900” y publicó un único libro. Su nombre fue Augusto dos Anjos. Vivió entre 1884 y 1914.

Ese único libro, de 1912, se llamó Eu. Luego de su muerte, su amigo Órris Soares juntó algunos poemas dispersos y dio a conocer en 1920 el libro de poesía más reeditado de la literatura brasileña: Eu e Outras Poesias. Como suele ocurrir, el libro de Dos Anjos, con su estética insólita, demoró algunos años para ser totalmente aceptado, y en esto sí los poetas modernistas fueron sus mejores mentores. Este comentarista tiene frente a sí una edición de 1982 que dice ser la trigésima-cuarta, un dato que hoy, con internet, quedó casi vaciado de significados.

En efecto, llamando por el nombre del poeta, los buscadores reportan cientos de miles de entradas, gran cantidad de ellas con sus poemas. Por otro lado, el Ministerio de Cultura de Brasil puso desde 2004 a disposición del público el sitio Dominio Público (www.dominiopublico.gov.br) donde se puede bajar en sistema PDF un número importante de obras nacionales que se encuentran justamente en dominio público (el número exacto, siempre cambiante, puede ser verificado en el sitio y obviamente crece regularmente). También se bajan allí algunos autores portugueses y otros clásicos “universales” en traducción portuguesa. Los poemas de Augusto dos Anjos se encuentran en cuatro versiones PDF, de modo que a esta altura el número de sus lectores ha pasado a ser incontable (el poeta diría inefable).

EL DESVENTURADO

Los motivos de esa adhesión del público por la poesía atormentada y a veces difícil de Dos Anjos podrían radicar en la triste y breve biografía del poeta, o en su figura. Nacido en un ingenio de azúcar de Paraíba, llega a recibirse de abogado en Recife, y nunca ejercerá. Dará clases de literatura en la capital de su estado, pero la familia pierde las tierras, y el poeta, ya casado, se instala desde 1910 en Río de Janeiro, donde sobrevivirá como profesor. La pobreza lo perseguirá, con saña, se diría. Se instalará finalmente en la pequeña ciudad de Leopoldina, en Minas Gerais, para ser director de escuela, pero morirá de una pulmonía (y no de tuberculosis, una enfermedad que sin embargo inspirará algunos de sus versos más estremecidos). Su vida fue objeto de biografías diversas. Una de ellas, novelada, fue A última quimera, de Ana Miranda, en 1995.

Ciertamente el poeta no tuvo suerte en su vida y su aspecto físico tampoco parece haber sido fuente de aliento, al menos, si creemos la descripción de su amigo Órris: “Fue flaco mi desventurado amigo, de flacura escuálida, rasgos hundidos, ojos profundos, ojeras violáceas, frente con entradas. (…) El pelo, negro y liso, se emparentaba en lo sombrío con la epidermis trigueña. La clavícula, arqueada. En el omóplato, el cuerpo estrecho se rompía como en una curva hacia adelante. Esa fisonomía, por donde erraban tonos de catástrofe, le traicionaba su psiquis”.
Las fotos que quedaron de Dos Anjos no lo muestran tan feo, pero se percibe en cambio su fragilidad. En todo caso es claro que ni la patética biografía ni el aspecto físico del poeta podrían explicar el largo éxito póstumo de su poesía. Ocurre que esa obra poética incorporó, en el Brasil periférico del 900, y de un modo radical, la modernidad, y en particular los descubrimientos científicos. El lenguaje de Dos Anjos innovó al incluir en su poesía nociones biofisiológicas y teorías científicas que él tomaba sobre todo de Los enigmas del Universo de Ernest Haeckel. Se trataba entonces de neologismos y de hecho algunos siguen exigiendo conocimientos teóricos del lector.

Pero Dos Anjos fue más lejos. Usando la forma soneto o el poema extenso casi siempre en endecasílabos, el poeta duda de la existencia de un Dios trascendente. El Dios de Dos Anjos se acerca más al de Spinoza, a saber, un Dios que es, Él mismo, todo lo que existe y que por lo tanto no creó nada, ya que todo lo existente ya era divino. Por eso mismo tampoco se debería pedir nada a esa divinidad silenciosa, incapaz de trascenderse. 
Con esa idea de Dios y con los descubrimientos de la naturaleza química de la vida, el poeta recrea esos cuerpos que se descomponen, esas ciudades –principalmente Recife y Río de Janeiro- consumidas por la peste, los virus, un universo siempre sujeto a la degradación de la materia. Uno de sus grandes poemas se llama justamente “Los enfermos” y va abordando el paisaje urbano nocturno, los tuberculosos, la Angustia, las prostitutas, los borrachos, el cementerio. En el soneto “Psicología de un vencido” el poeta se define así: “Yo, hijo del carbono y el amoníaco,/ Monstruo de oscuridad y rutilancia,/ Sufro desde la epigénesis de la infancia,/ La mala influencia de los signos del zodíaco”.

La vida es un enigma frente al silencio de Dios: “¿Qué poder embriológico fatal/ Destruyó, con la sinergia de un gigante,/ En tu morfogénesis de infante,/ Mi morfogénesis ancestral?”, pregunta a su hijo nacido muerto en 1911. Y el poeta trabaja ese enigma con alusiones literarias tanto de la época como de los clásicos universales (Dante, por ejemplo, y sobre todo el del Infierno), sin excluir menciones urbanas de la época, superlativos y neologismos, todo lo cual recomienda que se lo lea en ediciones anotadas (y ese es un reproche que se puede hacer a los PDF de la obra de Dos Anjos en el sitio web del Mec brasileño).

EL CASO SINGULAR

Sin duda, Dos Anjos fue un poeta muchas veces excesivo, implacable en el lenguaje, obsesionado (ciertamente se lo puede leer como un caso psicoanalítico), de una estética a veces monocorde. Pero esa estética, “dark”, tan próxima a los “góticos”, estaba como destinada a tener la mejor recepción sobre todo entre los jóvenes, que parecen compartir con el poeta la perplejidad por el mundo material. Un siglo después, la actualidad de Dos Anjos se renueva, para todos, en un mundo signado por el virus, el átomo, los grandes síndromes casi incomprensibles.

El impacto de su lectura lo resumió mejor Carlos Drummond de Andrade en 1984: “Leí Eu en mi adolescencia y fue como si me dieran un puñetazo en la cara. Jamás había visto antes, engarzadas en endecasílabos, palabras extrañas como simbiosis, mónada, metafisicismo, fenoménica, quimiotaxia. Zooplasma, intracefálica… ¡Y funcionaban bien en sus versos! Al espanto siguió una intensa curiosidad. Quise leer más ese poeta diferente de los clásicos, de los románticos, de los parnasianos, de los simbolistas, de todos los poetas que conocía. La lectura de Eu fue para mí una aventura riquísima. Enriqueció mi noción de la poesía. Vi cómo se puede hacer lirismo con dramaticidad permanente, que se graba para siempre en la memoria del lector. Augusto dos Anjos continúa siendo el gran caso singular de la poesía brasileña.”




libro-dos-anjos
AUGUSTO DOS ANJOS (1884-1914) POEMAS
(Trad. de Alfredo Fressia)


LA  IDEA

¡¿De dónde viene?! ¡¿De qué materia bruta
Viene esa luz que sobre las nebulosas
Cae de inorgánicas criptas misteriosas
Como las estalactitas de una gruta?!

¡Viene de la psicogenética y alta lucha
Del haz de moléculas nerviosas,
Que, en desintegraciones maravillosas,
Delibera, y después, quiere y ejecuta!

¡Viene del encéfalo oculto que la ciñe,
Llega en seguida a las cuerdas de la laringe,
Tísica, tenue, mínima, raquítica…

Rompe la fuerza centrípeta que la amarra,
Mas de repente, casi muerta, se depara
Con el harapo de la lengua paralítica!





A IDÉIA

De onde ela vem?! De que matéria bruta
Vem essa luz que sobre as nebulosas
Cai de incógnitas criptas misteriosas
Como as estalactites de uma gruta?!

Vem da psicogenética e alta luta
Do feixe de moléculas nervosas,
Que, em desintegrações maravilhosas,
Delibera, e, depois, quer e executa!

Vem do encéfalo absconso que a constringe,
Chega em seguida às cordas do laringe,
Tísica, tênue, mínima, raquítica...

Quebra a força centrípeta que a amarra,
Mas, de repente, e quase morta, esbarra
No molambo da língua paralítica!





PSICOLOGÍA DE UN VENCIDO

Yo, hijo del carbono y del amoníaco,
Monstruo de oscuridad y rutilancia,
Sufro, desde la epigénesis de la infancia,
la mala influencia de los signos del zodíaco.
Profundísimamente hipocondríaco,
Este ambiente me causa repugnancia…
Sube a mi boca un ansia como el ansia
Que escapa de la boca de un cardíaco.
Ya el gusano – ese obrero de las ruinas – 
Que la sangre podrida de las matanzas
Come, y a la vida en general declara guerra,
Va acechando mis ojos por roerlos,
Y ha de dejarme sólo los cabellos,
¡En la frialdad inorgánica de la tierra!





SOLITARIO

¡Como un fantasma que se refugia
En la soledad de la naturaleza muerta,
Por tras de los yermos túmulos, un día,
Fui a refugiarme a tu puerta!

Hacía frío y el frío que hacía
No era el que la carne nos conforta…
¡Cortaba así como en la masacre
Del cuchillo incisivo el acero corta!

¡Pero tú no viniste a ver mi Desgracia!
¡Y yo salí, como quien todo repele,
-Viejo cajón cargando destrozos-

Llevando sólo en el despojo/casco tumulario
El pergamino singular de la piel
Y el sonajero fatídico de los huesos!





ALA DE CUERVO

Ala de cuervos sanguinarios, ala
De mal agüero que, en los doce meses,
Cubre a veces el espacio y cubre a veces
El tejado de nuestra propia casa…

¡Perseguido por todos los reveses,
Es mi destino vivir junto a esa ala,
Como la ceniza que vive con la brasa,
Como los Goncourt, como hermanos siameses!

Es con esa ala que hago este soneto
Y la industria humana hace el paño prieto
Que a las familias de luto martiriza…

Es aun con esa ala extraordinaria
Que la Muerte –la costurera funeraria-
Le cose al hombre la última camisa!





A MI PADRE MUERTO III

¡Pobre mi Padre! La mirada la Muerte le vidria.
En sus labios que mis labios besan
Microorganismos fúnebres pululan
En una fermentación gorda de cidra.

¡Duras leyes las que los hombres y la hórrida hidra
A una sola ley biológica vinculan,
¡Y la marcha de moléculas regulan,
Con la invariabilidad de la clepsidra!…

¡Pobre mi padre! Y la mano que llené de besos
Toda roída de insectos, como los quesos
Sobre la mesa de orgiásticos festines!…

¡Amo a mi Padre en el atómico desorden
Entre las bocas necrófagas que lo muerden
Y la tierra infecta que le cubre los riñones!





VERSOS ÍNTIMOS

¡¿Ves?! Nadie asistió al formidable
Entierro de tu última quimera.
¡Sólo la Ingratitud –esa pantera-
Fue tu compañera inseparable!

¡Acostúmbrate al fango que te espera!
El Hombre, que en esta tierra miserable,
Vive, entre fieras, siente inevitable
Necesidad de también ser una fiera.

Toma un fósforo. ¡Enciende tu cigarro!
El beso, amigo, es la víspera del escupitajo,
La mano que acaricia es la misma que apedrea.

Si a alguien tu llaga causa pena,
¡Apedrea esa mano vil que te acaricia,
Escupe en esa boca que te besa!


http://www.laotrarevista.com/2009/08/la-poesia-de-augusto-dos-anjos/

augusto-dos-anjos


SOLILÓQUIO DE UM VISIONÁRIO

Para desvirginar o labirinto
Do velho e metafísico Mistério,
Comi meus olhos crus no cemitério,
Numa antropofagia de faminto!

A digestão desse manjar funéreo
Tornado sangue transformou-me o instinto
De humanas impressões visuais que eu sinto,
Nas divinas visões do íncola etéreo!

Vestido de hidrogênio incandescente,
Vaguei um século, improficuamente,
Pelas monotonias siderais...

Subi talvez às máximas alturas,
Mas, se hoje volto assim, com a alma às escuras,
É necessário que inda eu suba mais!





SOLILOQUIO DE UN VISIONARIO

Traducido por Anderson Braga Horta

Tentando desvirgar al laberinto
Del viejo y metafísico Misterio,
¡Mis ojos crudos en el cementerio
Comí, antropófago, de sangre tinto!

¡La digestión de ese manjar funéreo
Tornado sangre transformó mi instinto
De ese humano mirar mío, distinto,
En divina visión de íncola etéreo!

De hidrógeno vestido, incandescente,
Por un siglo vagué, improficuamente,
En la monótona sidérea faz...

Subí quizá a las máximas alturas,
Mas si hoy regreso con el alma a oscuras,
¡Es necesario que yo suba aún más!





VOZES DA MORTE

Agora, sim! Vamos morrer, reunidos,
Tamarindo de minha desventura,
Tu, com o envelhecimento da nervura,
Eu, com o envelhecimento dos tecidos!

Ah! Esta noite é a noite dos Vencidos!
E a podridão, meu velho! E essa futura
Ultrafatalidade de ossatura,
A que nos acharemos reduzidos!

Não morrerão, porém, tuas sementes!
E assim, para o Futuro, em diferentes
Florestas, vales, selvas, glebas, trilhos,

Na multiplicidade dos teus ramos,
Pelo muito que em vida nos amamos,
Depois da morte, inda teremos filhos!






VOCES DE LA MUERTE

Traducido por Anderson Braga Horta

¡Ahora sí, a morir vamos reunidos,
Oh, tamarindo de mi desventura,
Tú por tu envejecida nervadura
Y yo por la vejez de mis tejidos!

¡Ah, esta noche es la de los Vencidos!
¡La podredumbre, viejo! ¡Y esa futura
Fatalidad de la osamenta dura,
A que nos hallaremos reducidos!

¡No morirán, con todo, tus simientes!
Y así, para el Futuro, en diferentes
Florestas, valles, selvas, glebas, guijos,

En tus múltiples brazos y en sus ramos,
Por lo mucho que en vida nos amamos,
¡Después de muertos, aún tendremos hijos!






A MEU PAI MORTO

Madrugada de Treze de Janeiro.
Rezo, sonhando, o ofício da agonia.
Meu Pai nessa hora junto a mim morria
Sem um gemido, assim como um cordeiro!

E eu nem lhe ouvi o alento derradeiro!
Quando acordei, cuidei que ele dormia,
E disse à minha Mãe que me dizia:
“Acorda-o”! deixa-o, Mãe, dormir primeiro!

E saí para ver a Natureza!
Em tudo o mesmo abismo de beleza,
Nem uma névoa no estrelado véu...

Mas pareceu-me, entre as estrelas flóreas,
Como Elias, num carro azul de glórias,
Ver a alma de meu Pai subindo ao Céu!




  
A MI PADRE MUERTO

Traducido por Anderson Braga Horta

Madrugada tristísima de enero.
Sueño y rezo el oficio de agonía.
¡Mi Padre, en ese instante, se moría
Sin un gemido, así como un cordero!

¡Ni le oí el aliento postrimero!
Al despertar, supuse que él dormía,
Y respondí a mi Madre que pedía
“¡Llámalo!”: — “!Déjalo dormir primero!”

¡Salí por ver a la Naturaleza!
En todo, un vasto abismo de belleza;
Nada entelaba el estrellado velo...

¡Mas parecióme ver, como en la historia
De Elías, en un carro azul de gloria
Subir el alma de mi Padre al Cielo!





VERSOS ÍNTIMOS

Vês?! Ninguém assistiu ao formidável
Enterro de tua última quimera.
Somente a Ingratidão —esta pantera—
Foi tua companheira inseparável!

Acostuma-te à lama que te espera!
O Homem, que, nesta terra miserável,
Mora entre feras, sente inevitável
Necessidade de também ser fera.

Toma um fósforo. Acende teu cigarro!
O beijo, amigo, é a véspera do escarro,
A mão que afaga é a mesma que apedreja.

Se a alguém causa inda pena a tua chaga,
Apedreja essa mão vil que te afaga,
Escarra nessa boca que te beija!





O LAMENTO DAS COUSAS

Triste, a escutar, pancada por pancada,
A sucessividade dos segundos,
Ouço, em sons subterrâneos, do Orbe oriundos,
O choro da Energia abandonada!

É a dor da Força desaproveitada
— O cantochão dos dínamos profundos,
Que, podendo mover milhões de mundos,
Jazem ainda na estática do Nada!

É o soluço da forma ainda imprecisa...
Da transcendência que se não realiza...
Da luz que não chegou a ser lampejo...

E é em suma, o subconsciente ai formidando
Da natureza que parou, chorando,
No rudimentarismo do Desejo!






EL LAMENTO DE LAS COSAS

Traducido por Anderson Braga Horta

Escucho, entre una y otra campanada,
Triste, la sucesión de los segundos;
Y oigo en llantos subir, del Orbe oriundos,
¡La voz de la Energía abandonada!

¡Dolor de fuerza desaprovechada
—Canto llano de dínamos profundos,
Que, pudiendo mover miles de mundos,
Yacen aún en la inercia de la Nada!

Sollozo de la forma aún imprecisa...
De trascender que nunca se realiza...
De luz que no llegó a relampagueo...

Y en suma, ¡el subconsciente ay miserando
Con que Natura se quedó, llorando,
En lo rudimentario del Deseo!






NATUREZA ÍNTIMA

Cansada de observar-se na corrente
Que os acontecimentos reflectia,
Reconcentrando-se em si mesma, um dia,
A Natureza olhou-se interiormente!

Baldada introspecção! Noumenalmente
O que Ela, em realidade, ainda sentia
Era a mesma imortal monotonia
De sua face externa indiferente!

E a Natureza disse com desgosto:
“Terei somente, porventura, rosto?!
“Serei apenas mera crusta espessa?!

“Pois é possível que Eu, causa do Mundo,
“Quanto mais em mim mesma me aprofundo,
“Menos interiormente me conheça?!”





NATURALEZA ÍNTIMA

 Traducido por Anderson Braga Horta

Cansada de observarse en la corriente
Que de acontecimientos relucía,
Reconcentrándose en sí misma, un día,
¡Miróse la Natura interiormente!

¡Frustrada introspección! ¡Noúmenalmente
Lo que Ella, en realidad, aún sentía
Era aquella inmortal monotonía
De su faceta externa indiferente!

Y dijo con disgusto la Natura:
“¿¡Tendré tan sólo un rostro, por ventura?!
¿¡Seré tan sólo esta corteza fosca?!

¿¡Es posible que Yo, causa del Mundo,
Cuanto más me sondee el ser profundo,     
Menos interiormente me conozca?!





HINO À DOR

Dor, saúde dos seres que se fanam,
Riqueza da alma, psíquico tesouro,
Alegria das glândulas do choro
De onde todas as lágrimas emanam...

És suprema! Os meus átomos se ufanam
De pertencer-te, oh! Dor, ancoradouro
Dos desgraçados, sol do cérebro, ouro
De que as próprias desgraças se engalanam!

Sou teu amante! Ardo em teu corpo abstracto.
Com os corpúsculos mágicos do tacto
Prendo a orquestra de chamas que executas...

E, assim, sem convulsão que me alvoroce,
Minha maior ventura é estar de posse
De tuas claridades absolutas!




  
HIMNO AL DOLOR

Traducido por Anderson Braga Horta

Dolor, salud de aquellos que se aplanan,
Fasto del alma, psíquico tesoro,
Júbilo de las glándulas del lloro
Donde todas las lágrimas emanan...  

¡Oh, supremo, mis átomos se ufanan
De ser tuyos, Dolor, puerto del coro
De los míseros, sol del cerebro, oro
De que hasta las desgracias se engalanan!

¡Soy cual tu amante! Ardo en tu cuerpo abstracto.
Los mágicos corpúsculos del tacto
Prenden la orquesta ardiente que ejecutas...

¡Y así, sin convulsión que me alboroce,
Es mi mayor ventura estar en goce
De tus resplandecencias absolutas!
  



O POETA DO HEDIONDO

Sofro aceleradíssimas pancadas
No coração. Ataca-me a existência
A mortificadora coalescência
Das desgraças humanas congregadas!

Em alucinatórias cavalgadas,
Eu sinto, então, sondando-me a consciência
A ultra-inquisitorial clarividência
De todas as neuronas acordadas!

Quanto me dói no cérebro esta sonda!
Ah! Certamente eu sou a mais hedionda
Generalização do Desconforto...

Eu sou aquele que ficou sozinho
Cantando sobre os ossos do caminho
A poesia de tudo quanto é morto!





EL POETA DE LO HEDIONDO

Traducido por Anderson Braga Horta

Sufro aceleradísimas patadas
Del corazón. ¡Me ataca a la existencia
La mortificadora convivencia
De las plagas humanas congregadas!

¡En alucinatorias cabalgadas,
Siento, entonces, sondando mi conciencia
La ultrainquisitorial clarividencia
De todas las neuronas despertadas!

¡Ah, en el cerebro duéleme esta sonda!
Cierto soy del Dolor la más hedionda
Generalización... ¡Soy quien sin puerto

Quedó vagando, solo con su sino,
Cantando entre los huesos del camino
La poesía de todo cuanto es muerto!
  




O ÚLTIMO NÚMERO

Hora da minha morte. Hirta, ao meu lado,
A Idéia estertorava-se... No fundo
Do meu entendimento moribundo
Jazia o Último Número cansado.

Era de vê-lo, imóvel, resignado,
Tragicamente de si mesmo oriundo,
Fora da sucessão, estranho ao mundo,
Como o reflexo fúnebre do Incriado.

Bradei: — Que fazes ainda no meu crânio?
E o Último Número, atro e subterrâneo,
Parecia dizer-me: “É tarde, amigo!

Pois que a minha autogênita Grandeza
Nunca vibrou em tua língua presa,
Não te abandono mais! Morro contigo!”





EL ÚLTIMO NÚMERO

Traducido por Anderson Braga Horta

A la hora de mi muerte. Ya, a mi lado,
La Idea agonizaba... En lo profundo
Del viejo entendimiento moribundo
Yacía el Último Número cansado.

¡Qué duelo verle, inmóvil, resignado,
Trágicamente de sí mismo oriundo,
Ajeno a sucesión, extraño al mundo,
Cual fúnebre reflejo de lo Increado!

Gritéle: — ¿Qué haces aún preso en mi cráneo?
Y él, solitario, negro y subterráneo.
Parecía decirme: “¡Es tarde, amigo!

Visto que mi autogénita Grandeza
No ha vibrado jamás tu lengua presa,
¡No te abandono más! ¡Muero contigo!”  





CANTO DA ONIPOTÊNCIA

Cloto, Átropos, Tifon, Laquesis, Siva...   
E acima deles, como um astro, a arder,
Na hiperculminação definitiva
O meu supremo e extraordinário Ser!

Em minha sobre-humana retentiva
Brilhavam, como a luz do amanhecer,
A perfeição virtual tornada viva
E o embrião do que podia acontecer!

Por antecipação divinatória,
Eu, projetado muito além da História,
Sentia dos fenômenos o fim...

A coisa em si movia-se aos meus brados
E os acontecimentos subjugados
Olhavam como escravos para mim!
  




CANTO DE OMNIPOTENCIA

Trad. de Jaime Tello

Cloto, Átropos, Tifón, Laquesis, Sira...
Y sobre ellas, cual astro empieza a arder
Hiperculminación definitiva
¡Mi supremo y extraordinario Ser!

En mi sobrehumana retentiva
Brillaban, cual la luz de amanecer.
La perfección virtual tornada viva/
¡Embrión de algún posible acontecer!

Por anticipación divinatoria,
Yo, proyectado allende de la Historia
Sentía de los fenómenos el fin…

La cosa-en-sí movíase a mis aullidos,
Los acontecimientos sometidos
Miraban, como esclavos, hacia mí.


(Extraído de Cuatro siglos de poesía brasileña. Caracas: Centro Abreu e Lima de Estudios Brasileños/ Instituto de Altos Estúdios de América Latina/Universidad Simon Bolívar, 1983.)

                  


A AERONAVE

Cindindo a vastidão do Azul profundo,
Sulcando o espaço, devassando a terra,
A Aeronave que um mistério encerra
Vai pelo espaço acompanhando o mundo.

E na esteira sem fim da azúlea esfera
Ei-la embalada n´amplidão dos ares,
Fitando o abismo sepulcral dos mares,
Vencendo o azul que ante si s´erguera.

Voa, se eleva em busca do Infinito,
É como um despertar de estranho mito,
Auroreando a humana consciência.

Cheia da luz do cintilar de um astro,
Deixa ver na fulgência do seu rastro
A trajetória augusta da Ciência.





O MORCEGO

Meia-noite. Ao meu quarto me recolho.
Meu Deus! E este morcego! E, agora, vede:
Na bruta ardência orgânica da sede,
Morde-me a goela ígneo e escaldante molho.

“Vou mandar levantar outra parede...”
— Digo. Ergo-me a tremer. Fecho o ferrolho
E olho o teto. E vejo-o ainda, igual a um olho,
Circularmente sobre a minha rede!

Pego de um pau. Esforços faço. Chego 
A tocá-lo. Minh´alma se concentra.
Que ventre produziu tão feio parto?!

A Consciência Humana é este morcego!
Por mais que a gente faça, à noite, ele entra
Imperceptivelmente em nosso quarto!





O DEUS-VERME

Fator universal do transformismo,
Filho da teleológica matéria,
Na superabundância ou na miséria,
Verme - é o seu nome de batismo.

Jamais emprega o acérrimo exorcismo
Em sua diária ocupação funérea,
E vive em contubérnio com a bactéria,
Livre das roupas do antropomorfismo.

Almoça a podridão das drupas agras,
Janta hidrópicos, rói vísceras magras
E dos defuntos ¡ncha a mão...

Ah! Para ele é que a carne podre fica,
E no inventário da matéria rica
Cabe aos seus filhos a maior porção!


http://www.antoniomiranda.com.br/










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